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 EL UNIVERSO Y LA POSIBILIDAD DE VIDA INTELIGENTE EXTRASOLAR

Desde la aparición hace más de 60.000 años de nuestra subespecie humana, conocido por Homo sapiens sapiens, como último eslabón de la evolución humana, hemos desarrollado una tendencia a considerarnos superiores a cualquier bicho viviente. Empezábamos a sentirnos superiores a otra subespecie humana, Homo sapiens neanderthalensis, y logramos después de casi 30.000 años eliminarla totalmente de la tierra. El único "genocidio" humano total de que tenemos constancia. A partir de allí el homo sapiens ha tenido que expresar su necesidad de superioridad en ámbitos cada vez más restringidos: superioridad religiosa ("el pueblo elegido por díos") racial, étnica, tribal, de casta, de estirpe, de sexo etcétera. Como es lógico nuestro planeta no podía escapar a la misma obsesión. Durante miles de años se consideraba a la Tierra como un globo inmóvil alrededor del cual giraban los demás objetos celestes conocidos. Este sistema geocéntrico convertía la Tierra en el ombligo del sistema solar y un hecho singular creado específicamente por los dioses o más tarde, según la religión, por Díos. El desarrollo de la Astronomía a partir de Copérnico, Galileo, Kepler y Newton, llevó a la teoría del sistema heliocéntrico que convertía temporalmente al Sol en el ombligo del Universo. 

Ahora sabemos que no es así. La invención de telescopio en 1608  llevaba al primer telescopio astronómico en 1630. A partir de allí hubo continuos avances tecnológicos. El telescopio refractor fue seguido por el telescopio reflector y este por el telescopio combinado reflector-refractor, hasta llegar al telescopio espacial Hubble. Combinado con el invento del espectroscopio en 1814 todos estos avances han aumentado el conocimiento del Universo a niveles que hace solamente 100 años hubieron sido inimaginables.

Ahora sabemos que nuestro Sol es una estrella de una magnitud absoluta de 4,7 y está perdida en un lugar no muy significativo de la Vía Láctea, nuestra Galaxia. El nombre es muy antiguo y se remonta a los tiempos de la adoración de la Diosa Tierra.  Originalmente se refería al agrupamiento de estrellas que no se podían observar a simple vista y que aparecen como una banda débilmente luminosa a través del cielo detrás de los más o menos 6000 estrellas visibles. Ahora el nombre se aplica a toda la galaxia. Esta consiste en unos cien mil millones de estrellas y tiene la forma de una gran espiral con varios brazos que se enroscan alrededor de un núcleo central, de un diámetro de unos 100.000 años luz, que probablemente es un enorme agujero negro. Nuestro Sol está situado a unos 30.000 años luz de este centro (un año luz equivale a  9.461.000.000.000 km) y la Vía Láctea mide unos 400.000 años luz de punta a punta. 

Más alucinante todavía es que nuestra galaxia en solamente una de 100.000 millones. O sea, hay unos 10.000 trillones de estrellas en el universo - 50% menos, 50% más -, cada uno potencialmente el centro de un sistema solar. Con estas cifras parece increíble que lo políticamente correcto sigue siendo la consideración de que la vida inteligente es un hecho singular limitado al "planeta elegido". Parece que lo único aceptable es discutir e investigar sobre la posibilidad de que haya existido vida celular en Marte y que la posibilidad de vida extraterrestre o, mejor dicho, extrasolar pertenece al campo de la ciencia ficción.  Francamente risible. No es que no haya discusiones y teorías científicas sobre el tema, pero parece haber muchas presiones para no divulgarlas al público en general. 

Hay una ciencia específicamente dedicada al tema, la Exobiología, que estudia la posibilidad de existencia de vida inteligente fuera de nuestro sistema solar. Hay sólidos argumentos científicos que apoyan esta posibilidad. Los descubrimientos de la astronomía moderna sugieren que gran número de estrellas podría tener planetas girando a su alrededor en donde podían existir las condiciones adecuadas. Los radioastrónomos han detectado diferentes clases de moléculas en el espacio interestelar, incluyendo los complejos compuestos orgánicos que son considerados como las precursoras de los procesos vitales, lo que indica que existe una gran posibilidad de que las reacciones químicas que llevan a la vida sean muy comunes en el Universo. Con el fin de calcular el número de civilizaciones presentes en el Universo, los astrónomos han desarrollado la fórmula, conocida como ecuación de Drake, N = R*fpnef1fjftL   para calcular el número de civilizaciones capaz de comunicarse a través del espacio interestelar. De estos factores, solamente R* ( porcentaje de formación de estrellas) es conocido en los estudios astrofísicos. Los otros factores son variables todavía no probados científicamente, y por lo tanto son fruto de especulaciones. De todas formas, muchos astrónomos sugieren, basándose en esta fórmula, que el número de civilizaciones sólo de nuestra galaxia puede fluctuar desde un millar a un millón. 

Existen proyectos que investigan la probabilidad de que emisiones de radio y de otro tipo, producidas por cualquier civilización avanzada, podían ser detectadas en la superficie terrestre. El más importante es el proyecto SETI (búsqueda de inteligencia extraterrestre) iniciada por la NASA en 1992. Su objetivo es examinar las emisiones radioeléctricas procedentes de 1.000 estrellas cercanas que se asemejan al Sol. Hasta ahora no ha tenido éxito, lo que no es muy sorprendente ya que si aceptamos la cifra más conservadora de un millar de civilizaciones en nuestra galaxia, esto significaría que solamente existe una posibilidad de una centésima de millón de que una estrella en particular podía pertenecer a este grupo, y que ésta podía estar incluida en las mil estrellas "cercanas" objeto del proyecto es infinitesimal. 

Calculando 1000 civilizaciones por galaxia nos daría un total de nada menos que 100 billones de "sistemas solares" con planetas con vida inteligente, o sea 15.000 más civilizaciones de que haya gente en la Tierra. Asombroso. Entre estos habrá de todo, desde vida inteligente todavía primitiva en estrellas mas jóvenes que nuestro Sol, hasta civilizaciones infinitamente más avanzadas que la nuestra en "sistemas solares" más, o mucho más, antiguas. 

¿Porqué hay tanta resistencia para aceptar lo que parece obvio? ¿Porqué insistir que la vida inteligente en la Tierra es un hecho singular, irrepetible y único como si fuese la voluntad de Díos? Aquí tenemos el quid de la cuestión. La resistencia a aceptar la posibilidad de vida inteligente extrasolar es de inspiración religiosa. ¿ Imagínese el problema teológico para las grandes religiones terrenales si se descubriese otras civilizaciones en el Universo. ¿Habrá religiones? Habrá cristianismo, budismo, o Islam? En civilizaciones a más o menos el mismo nivel de desarrollo como la nuestra existirá probablemente el hecho religioso. Igualmente probable es que este hecho habrá tomado formas diferentes al  nuestro. En la Tierra cada religión mantiene que es la única verdadera y se defiende contra las otras considerándolas meras herejías inspiradas por el mismo diablo, una defensa imposible si se demostrase que la religión propia no es un hecho universal, ya que demostrara que a Díos, considerado como todopoderoso y omnipotente, le importe un bledo bajo que disfraz y bajo que nombre los creyentes le adoran. Peor todavía sería tropezarse con civilizaciones centenares de miles de años más avanzadas que la nuestra en donde el hecho religioso se había convertido en una simple curiosidad arqueológica de un pasado primitivo. 

Pero no hace falta tener tanto miedo. La posibilidad de que podamos tomar un íntimo contacto con civilizaciones extrasolares es muy remota hasta en un futuro muy lejano. La estrella más cercana al Sistema Solar es Alpha Centauri C a una distancia de 4,3 años luz o unos 40 billones de kms.  

 

 

ã4/2008

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