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NO SOMOS GRECIA; TODAVÍA NO.
El "todavía" es muy significativo, porque con el estado actual de los mercados los inversores ya no están dispuestos a aceptar vacilaciones sobre los recortes presupuestarios de ningún país, exigen disciplina fiscal y castigan cualquier huida hacia delante. Grecia ha sido salvado por el momento de la quiebra por parte de los países del euro y el FMI, pero considerando la violenta oposición de sindicatos y funcionarios a las medidas de Papandreu para enmendar el rumbo suicida de su país, puede que el rescate financiero caerá simplemente en un pozo sin fondo. Lo que en inglés llaman: "echar dinero bueno tras dinero malo". Mejor hubiera sido decirles a los griegos lo de:" échense y no se derramen". O sea, solamente ayudarles cuando sus partidos políticos y sus sindicatos aceptasen un pacto de estado para apretarse el cinturón y salvar a su país. Una posibilidad remota. ¿Que se puede esperar de un país donde la mitad de los muchos funcionarios nunca acuden al trabajo, y la mitad de los demás no den palo; o un país donde la edad media de jubilación es de 53 años?
El miedo al
contagio ha forzado
Por otra parte, también el BCE se ha bajado los pantalones. Tiene prohibido aceptar como avales deuda soberana clasificado como basura, pero, ¡hala!, ya ha cambiado sus reglas de juego y está dispuesto a aceptar lo más tóxico.
El secreto raya en el hecho de que 90.000 millones de la deuda griega está en manos de bancos franceses y otros 30.000 millones en bancos alemanes. Un alto porcentaje de la deuda española está también en manos de los bancos franceses ( y españoles) mientras que la tercera parte de la deuda portuguesa está concentrada en la banca española. Puede que Alemania ha sido el motor de la economía europea pero no hay duda que Francia, más que ningún otro país, ha sido el financiero de la eurozona. De todas formas parece claro que todo el mundo debe a todo el mundo y si cae Grecia no habrá solamente un efecto de contagio sino además un efecto dominó que afectará a todos.
Ha habido mucha crítica, en los ambientes progresistas, a los cortes presupuestarios griegos por afectar éstos a gente que no tiene culpa del desastre financiero que se avecina. Una opinión espuria, ya que la gran culpable es justamente la clase a la que el gobierno ha permitido de ponerse el erario público por montera, la que ha expuesto el país a su particular parasitismo, la que siempre ha vivido bajo el criterio de que paguen los demás. (vea: Impuestos y democracia). Es verdad que hay mucha evasión de impuestos en Grecia y mucha economía sumergida, pero es igualmente verdad que esto es el resultado de una presión fiscal excesiva que pone a muchos empresarios en la encrucijada de tener que escoger entre cerrar su negocio o esconderlo. También hay muchas habladurías de que todo es culpa de "especuladores" que tratan de hundir el país. O sea,¿los que han prestado su dinero a Grecia y otros países y ahora tienen miedo de perderlo, todos son ....especuladores?
Además se ha criticado mucho a las agencias de rating por haber bajado la valoración (rating) de la deuda griega - a nivel de basura-, y otras. Muy al contrario habría que criticarlas por no haberlas bajada paulatinamente hace ya tiempo - el momento oportuno hubiera sido cuando la deuda pública se acercaba peligrosamente al 100% del PIB- , cuando hubiera sido una advertencia para incautos y hubiera forzado a los países en cuestión de poner sus asuntos en orden.
El caso de España es muy particular ya que gracias a Aznar tiene una deuda pública muy por debajo de la media. La mitad de la griega e italiana, el 75% de la francesa, alemana y estadounidense etc. Ni siquiera el déficit del año pasado - inferior al británico, irlandés, portugués y estadounidense-,ha sido la razón principal del desprestigio actual de España sino la actitud, tanto nacional como internacional, de Zapatero, desafiando a todos, negando los problemas y no dispuesto a enmendar. Contraria a la lógica, Portugal e Irlanda tenían hasta ahora mejor consideración internacional simplemente por haber tomado ya, o estar tomando, las medidas necesarias, gracias a pactos de estado entre gobierno y oposición. Por ejemplo, en Irlanda se ha bajado los sueldos de los funcionarios entre un 13 y 35%, mientras que aquí Zapatero, repentinamente y forzado por Merkel, Sarkozy, y ¡Obama!, ha decidido -en contra de sus manifestaciones de solamente un par de días antes-, bajar los sueldos de los empleados públicos en un 5% de promedio (Irlanda el 20%) - será entre un 0 y un 15%, según categorías -, además de congelar las pensiones medias y altas y eliminar algunos servicios sociales que había introducido hace pocos años con gran fanfarria mediática. La reacción de Rajoy ha sido completamente fuera de lugar y solamente se puede explicar en vena electoralista. Bajar los sueldos a los empleados públicos era de cajón; son, con el paro existente, el 20% de los trabajadores - sobra más o menos un millón-, tuvieron al principio de año un aumento de sueldo totalmente injustificado, son "indespedibles", y son una de las cargas presupuestarias principales del estado, de las autonomías y de los ayuntamientos. Si los parados hubieran tenido la opción de seguir trabajando con un recorte similar, se hubieran dado con un canto en los pechos. Además, en términos absolutos, ni siquiera es un recorte ya que el porcentaje medio en cuestión es, grosso modo, comparable al injustificado aumento del empleo público en los últimos 18 meses.
No obstante de que los recortes han sido insuficientes y mucho menos que en otros países, los sindicatos y la ultra-izquierda ya están amenazando con manifestaciones y huelgas - seguramente con banderas republicanos incluidas - que sin duda serán violentas y destructivas.
Todavía no somos Grecia. Todavía no, pero si no cortamos hasta el hueso (el déficit del primer trimestre ha aumentado un 15% con relación al año pasado y tengo la impresión de que las medidas adoptadas no van a cambiar mucho esta tendencia) a finales del año en curso seremos Grecia; a punto de la quiebra. En enero de 2003 avisé (¿Burbuja Inmobiliaria?) que Argentina estaba a la vuelta de la esquina. Por no rectificar entonces el estallido se aplazó 5 años con resultados diez veces peores para el país. Las medidas tomadas se quedan muy cortas, pero algo es algo y por fin Zapatero ha rectificado su habitual jactancia.
Una última observación general: el despilfarro y el mal gobierno ha sido tan universal que el mundo se ha quedado literalmente sin dinero suficiente para cubrir las deudas y hasta el emperador ( mejor dicho: el "imperio") se ha quedado sin ropa. Con esto me refiero a los Estados Unidos que tiene un déficit galopante e incontrolable. En el mes de abril era de 87.000 millones de dólares, cuatro veces más que en el mismo mes del año pasado y el doble de la previsión. La deuda pública llegará en menos de 5 meses a 13 billones (esp.) más del 90% del PIB. La previsión es que de aquí a dos años (si no antes) la clasificación de la deuda bajará por lo menos al AA+. si no más. Y si Europa tiene su Grecia, su Portugal, Irlanda y España; Estados Unidos tiene su California, Nueva York y Nueva Jersey, todos a punto de quebrar.
ã 5/2010
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