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EL TIMO DEL CAMBIO CLIMÁTICO

 

 

Todo empezó hace ya más de cien años, al principio del siglo pasado, cuando algunos científicos empezaron a hablar de la posibilidad de que el CO2 pudiera tener influencias sobre el clima. Una idea que con el tiempo fue relegada, para ser retomada a partir de 1975 con especial atención al CO2 liberado por la actuación del hombre como una de las causas principales de un supuesto calentamiento universal, el llamado efecto invernadero. La teoría llamó suficientemente la atención para que en 1988 la ONU crease una nueva comisión para estudiar el tema con el nombre de "Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC)". La comisión publicó, entre 1990 y 2001, tres  evaluaciones en forma de colecciones de múltiples estudios por parte de investigadores individuales,  con una gran diversidad de opiniones. Hasta tal punto, que no hubo ningún consenso sobre las preguntas principales. Peor todavía, los científicos más prestigiosos entre de los participantes rechazaban la premisa básica casi unánimemente. En consecuencia el IPCC debiera de haber sido disuelto.

Lo que ocurrió fue todo lo contrario. Es lógico que, siendo una creación de la ONU, el IPCC sea administrado por funcionarios de aquel. Lo malo es que estos funcionarios, o burócratas, provienen en su inmensa mayoría de los países del tercer mundo - no hay oficialmente cuotas por países, pero en la práctica es como si las hubiera - y no son exactamente neutrales. Era razonable que emitieron un resumen, una sinopsis, de las evaluaciones aludidas, por ser estas difícilmente digeribles para los legos en la materia. Pero en vez de que éste se limitara a dar las conclusiones dispares de cada uno de los científicos participantes, se inclinaba de una forma muy partidista y político a favor de los participantes que defendieron la tesis del calentamiento por culpa del CO2 antrópico. En mi opinión hubo una manipulación consciente ya que a los países del tercer mundo, de los que la mayoría de los funcionarios en cuestión provienen, les interesaba poder echar la culpa de un posible calentamiento global, atribuible a la quema de combustibles "fósiles", a Occidente. Por lo tanto daban preferencia a los estudios de algunos científicos que consideraban que el CO2 en la atmósfera había aumentado desde 280ppm a 370ppm durante el último siglo y que, según ellos, fue la causa de un aumento de temperatura de aprox. 0,6%.

 

Esta teoría, que forma la base de "Kioto", no tiene ninguna consistencia, y crear una correlación entre los registros climáticos y el calentamiento global por culpa del CO2 es totalmente insostenible. Para empezar, el CO2 constituye solamente el 0,035% de la atmósfera y no puede ser ni remotamente el principal gas de invernadero. Este honor está reservado al vapor de agua, culpable del 97%. Además se ha demostrado con análisis de hielo polar, que el aumento de CO2 va siempre muy retrasado con respeto a la temperatura (unos 700 años). Por otra parte, las concentraciones de CO2 no han aumentado desde 1975, algo curioso ya que el máximo uso de combustibles fósiles es a partir de esta fecha. Si esta falta de correlación no era ya suficiente para desacreditar la teoría, los dramáticos cambios del clima a través de la historia (véase para ciclos en los últimos 15 siglos  EL DILUVIO QUE VIENE Y EL ¿OCASO? DEL HOMO SAPIENS ) en tiempos sin carburantes fósiles, debieran ser la última puntilla.

Descartada la quema de combustibles fósiles como causa de los cambios climáticos, tanto históricos como futuros, habrá que considerar  otros posibles causantes. 

Es evidente que cambios climatológicos han sido una constante a lo largo de la historia terrenal, inducidos por una variedad de factores astronómicos y naturales. La variabilidad y la interacción de estos factores son todavía poco comprendidas, pero las variaciones climáticas del pasado muestran una estrecha correlación con la variabilidad en la actividad del Sol y lo cambios orbitales.  

Las mayoría de las  observaciones sugieren que cambios climáticos regulares son una parte natural y fundamental de la historia de la Tierra, y que el efecto de las actividades humanas sobre el clima global no es más que un factor menor y poco significante. Sabemos que hay ciclos de, grosso modo, 1200 años, con importantes cambios cada 600 a 700. Un periodo de 300 años de un lento aumento de las temperaturas, seguido por 300 y pico años calurosos, 300 años de una lenta bajada de temperaturas y, al final del ciclo, 300 años de un mini periodo glacial. Las explicaciones principales son las siguientes:

  1. La Irradiación Solar Total (ITS): Se ha demostrado que hay tanto una excelente correlación entre las temperaturas globales y la variación en la radiación solar,  como un ajuste muy significativo entre el largo de los ciclos magnéticos del Sol y la temperatura de la Tierra. Por otra parte hay evidencias que el Sol ha tenido un alto nivel de actividad desde los años 40.

  2. Los Ciclos Orbitales: La distancia de la Tierra al Sol y su ángulo de exposición a los rayos solares varían de maneras diferentes. Excentricidad de la órbita; precesión (el movimiento de los equinoccios en la eclíptica);  y variaciones en la inclinación del eje de giro del planeta.

  3. Las Corrientes Oceánicas: Las corrientes son agentes críticos en la distribución del calor a lo largo y ancho de la superficie de la Tierra.  Se ha destacado la posibilidad de que una reorganización de la Corriente del Golfo en el Atlántico Norte podría causar un enfriamiento abrupto en Norteamérica y Europa.

  4. Desastres naturales: La impresión de que los desastres naturales hayan aumentado vertiginosamente es falso y culpa del continuo bombardeo informativo a que estamos expuestos en las últimas décadas (los desastres naturales y la teoría del cambio climático) El examen de desastres naturales causados por el mal tiempo (sequías, inundaciones, huracanes, etc.) no muestran relevancia ni conexión con el cambio de clima.

 

 

ã 10/2011

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