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LOS "TEA PARTIES" Y LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS EN ESTADOS UNIDOS
La prensa española, tanto de izquierda como de centra derecha, ha imitado el desdén demostrado hacia el movimiento de base conocido como "tea parties" por parte de la prensa ultra-liberal (izquierdista) estadounidense, con sorprendente unanimidad. Desde su aparición en marzo del 2009 el movimiento ha sido ninguneado por todas los medios de comunicación "liberales" (el término que en Europa significa centro/centroderecha, tiene en EE.UU connotaciones izquierdistas) - tanto escritas como televisivas - y ha sido retratado como un grupo de racistas, paletos, agitadores, atrasados mentales, republicanos ultraderechistas u hombres blancos semi-analfabetos. Estos ataques fulgurantes demostraban que el movimiento - integrado por gente que nunca había demostrado demasiado interés en la política pero que de repente se había despertado - causaba preocupación en la izquierda desde el principio. Una preocupación totalmente justificada como ha demostrado el resultado de las recientes elecciones legislativas: un vuelco total en la Cámara de Representantes con una amplia mayoría para los republicanos, una mayoría muy mermada para los demócratas en el Senado, y mantenida por los pelos gracias al hecho de que solamente se renovaba un tercio del mismo (en realidad algo más ya que tres escaños estaban temporalmente ocupados por miembros nombrados a dedo por los gobernadores de sus estados, por la muerte de sus titulares), y la ganancia de diez gobernadores con el resultado que ahora 35 de los 50 estados, incluyendo la mayoría de los importantes, son regidos por republicanos.
Los tea parties son un fenómeno fascinante ya que demuestran como un movimiento espontaneo, poco estructurado y sin líderes aparentes, puede influenciar la política del país. Las acusaciones de que fueron objeto eran totalmente falsas. Sus componentes no son ni racistas, ya que un considerable parte de sus integrantes fueron negros e hispanos - gracias a ellos, Nikki Haley (originalmente Nimrata Randhawa, hija de inmigrantes sijs) fue elegida gobernadora de Carolina del Sur, Susana Martínez (hija de inmigrantes mejicanos legales) como gobernadora de Nuevo México, y varios representantes negros en sitios donde ningún negro había sido elegido desde 1870- ni paletos semi-analfabetos - la mayoría provienen de los diferentes estratos de la clase media y su nivel educativo está por encima de la media -, ni hombres ultra derechistas - la mitad son mujeres, y menos de la mitad son republicanos (48%, independientes 42%, demócratas 10%)-, ni violentos sino sorprendentemente pacíficos.
La aparición del movimiento cogió a la izquierda de sorpresa porque consideraba que tenía la exclusiva de las protestas y demostraciones callejeras, y que el resto de la población lo tenía que aceptar sumisamente. Por primera vez en décadas se cambiaban los papeles, y la izquierda se indignó de tanto atrevimiento. ¿De que se quejaban los participantes de los distintos tea parties? Principalmente de la radicalización de los Estados Unidos ; su recién aprobada Ley Sanitaria; su enorme y creciente déficit presupuestario; su abultada deuda pública que ya está llegando al 100% del PIB; sus incontrolados gastos de los servicios sociales; su administración federal cada vez más abultada y costosa que, con un sinfín de reglamentos y prohibiciones socializantes, está cortando más y más las libertades individuales que han sido la esencia de la democracia estadounidense; la incapacidad de la Administración de Obama para resolver la crisis económica con su política de echar inútilmente cantidades indigestas de dinero a los problemas; y la renovada intención de la Fed en lanzar una nueva relajación cuantitativa, la QE2, que consiste en monetizar la deuda comprando activos a base de "imprimir" o crear dinero, un intento de "reflacionar" la economía, lo que resultará en la depreciación el dólar, la creación de altos niveles de inflación, y poco más. (Brasil. India y China, ya se han quejado expresando su temor de que puede llevar a una depresión global)
Contrario a todo esto, los seguidores de los tea parties quieren en primer lugar la abrogación de la nueva Ley de Sanidad, empezando de cero con negociaciones bipartidistas, transparentes, equilibradas y eficaces, cambiando para empezar la legislación que cubre las errores y negligencias médicas , y atacando la gran corrupción que existe en las grandes programas federales: Medicaid y Medicare. Por otra parte defienden una legislación que exige unos presupuestos, tanto federales como estatales y locales, equilibrados, la eliminación de los déficits y un techo máximo para la deuda. Quieren un importante recorte en la administración pública y la burocratización del país. Quieren recuperar tanto sus libertades individuales como sus responsabilidades personales, sus valores cívicos y familiares. Quieren imponer límites a los mandatos de los políticos (p.e. 4 para los representantes y 2 para los senadores) para que estos dejen de ser una casta política. Además quieren recuperar los derechos de los estados individuales muy mermados desde que hace décadas se cambió el sistema electivo para el Senado. [Originalmente la Cámara de Representantes representaba a los votantes mientras que los senadores fueron elegidos por el legislativo de su estado para representar los derechos del mismo. El Senado fue entonces una auténtica cámara de representación estatal y, como cada estado como tal tenía el mismo valor, cada estado era representado por dos senadores. Desde el cambio del sistema electoral, el Senado ha estado mucho más interesado en proteger sus privilegios como institución, y como una especie de club de elefantes sagrados, que en la protección de los privilegios y derechos constitucionales de los estados].
Si todo esto constituye la prueba para llamar a los tea parties grupos de extrema derecha,tendremos que redefinir los términos, porque estar en contra del gran gobierno, de la limitación de las libertades individuales etc., es diametralmente opuesto tanto a la ideología autoritaria de la extrema derecha dictatorial como también a la de la izquierda totalitaria. En esto último encontramos la explicación de las denuncias por parte de la izquierda: una caza de brujas inquisitorial para esconder los pecados propios.
El movimiento, que es bastante heterogéneo, ha tenido la sensatez de definirse por lo que une a sus seguidores, o sea, el conservadurismo fiscal, su defensa de la Constitución y del mercado libre, y dejar sus diferencias religiosas sobre asuntos sociales, al libre albedrío de cada uno. Sus representantes ocupan un 30% de los escaños republicanos, en parte los 60+ nuevos y otros que desde el principio se unieron al movimiento. Los tea parties han sido con sus votos los principales responsables de la victoria republicana - no obstante de que desde su punto de vista los republicanos han sido casi tan culpables como los demócratas de la pérdida de los principios constitucionales- y no van a permitir ninguna flaqueza, ningún ninguneo, ningún consenso y van a dejar saber a los representantes republicanos de toda la vida lo que les esperará, en caso contrario, en las elecciones del 2012.
© 10/2010
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