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 LAS REVOLUCIONES Y SUS CONSECUENCIAS

Las modernas

 

 

 

 

Las contemporáneas    

        Las recientes                     Conclusiones

Las revoluciones empiezan con las mejores intenciones para corregir una situación política, social y económica mala, para exigir la democratización de un sistema absolutista, autoritario o dictatorial, y para llegar a lo que durante la revolución francesa llamaron, eufóricamente, "libertad, igualdad y fraternidad". En la inmensa mayoría de los casos, los resultados han sido diametralmente opuesto a estas pretensiones y, grosso modo,  casi todos terminaron por reemplazar regímenes defectuosos y poco democráticos, por otros infinitamente peores.

LAS MODERNAS: La primera revolución de la edad moderna fue la revolución parlamentaria/puritana en Inglaterra en el siglo XVII. El origen fue la lucha entre el Rey Carlos I - defensor de una monarquía por derecho divino - y el Parlamento celoso de defender su independencia y derechos. Por otra parte, los puritanos (protestantes calvinistas) estaban cada vez más insatisfechos con la Iglesia de Inglaterra ya que consideraban que el anglicanismo no era  protestante sino una especie de catolicismo nacional en donde el monarca había desplazado al papa. Cuando los partidarios del rey se retiraron del parlamento estalló la Guerra Civil y durante siete años (1642-1649) los "Cavaliers" (monárquicos) y "roundheads" (parlamentarios) se enfrentaron en varias batallas con victoria final de los parlamentarios. El resultado final fue la ejecución del rey (gran parte de los soldados del ejército real fueron condenados, embarcados y vendidos como esclavos en Jamaica) y la conversión de Inglaterra en una república (commonwealth) bajo el mando de Cromwell como Lord Protector, una vez disuelto y abolido el ¡Parlamento! Entre 1649 y 1658 - año en que murió Cromwell- Inglaterra se convirtió en una mezcla de dictadura militar y  teocracia puritana (algo parecido a un "talibanismo" calvinista) que llevó al país a un estado de depresión social, en el que bailar, cantar y celebrar festividades como la Navidad, eran prohibidos, y hasta reír era considerado "puritanamente incorrecto". Cuando en 1660 fue restaurada la monarquía el país entero soltó un suspiro de alivio y se despertó de una larga pesadilla. La democracia se instaló finalmente con la llegada al trono de Guillermo III de Orange, estatúder de los Países Bajos, nieto por parte materna de Carlos I, y su mujer, María, hija mayor de Carlos II. Aceptaron la declaración de derechos aprobado por el Parlamento. Este hecho es conocido como la Revolución Gloriosa pero hubiera más adecuado de haberlo llamado "Evolución Gloriosa".

La Revolución Francesa seguía en esencia la misma pauta. Fue el resultado de la Ilustración, del anticlericalismo, de la crisis económica-financiera provocada por los préstamos, y la costosa ayuda naval, dados a las  colonias rebeldes durante la Guerra de Independencia americana, y de las malas cosechas de los dos años previos que fueron aprovechados por la burguesía para sus reivindicaciones propias. La primera convocación  de los Estados Generales desde 1612 parecía prometer la posibilidad de una reforma evolutiva pero, una vez reunidos, las discrepancias entre nobleza y clero apoyados por el rey, por un lado, y el tercer estado - en representación de la inmensa mayoría de la población - por el otro, eran insalvables. El 17 de Junio de 1789 el tercer estado se constituyo en Asamblea Nacional y empezó la revolución propiamente dicha. Durante el primer periodo la Asamblea convertida en Constituyente estuvo a favor de implantar una monarquía constitucional pero cuando Luis XVI, incapaz de asimilar su pérdida de poder, intentó huir del país en 1791, la situación se volvió cada vez más tensa. Todavía la mayoría de la Asamblea pretendía imponer una monarquía parlamentaria pero la actitud del rey, los levantamientos populares y el peligro de invasión extranjera impidieron una solución razonable y positiva del conflicto. Una insurrección popular en agosto del ´92 terminó en la elección de una Convención Nacional que poco después estableció la República francesa. El poder ejecutivo se concentró en el Comité de Salvación Pública bajo control de los jacobinos liderados por Robespierre. Se inauguró un periodo de dos años conocido por Reinado de Terror  -  algunos eran más libres, iguales y fraternales que otros - durante el cual fueron "juzgados" y ejecutados, la familia real, miles de nobles y decenas de miles de ciudadanos - incluyendo muchos de los mejores líderes de la revolución - muchos más que durante siglos de absolutismo real.  Hartos ya de tanta orgía de sangre, y pasado ya el peligro de una invasión extranjera, el Comité fue eliminado a la fuerza  en julio del ´94 y, por si acaso, Robespierre y 100 partidarios suyos fueron ejecutados en los días siguientes. En el ´95 la Convención Nacional adoptó una Constitución republicana nueva con un legislativo de dos cámaras elegidas indirectamente con un censo restringido que aseguraba el predominio de la burguesía. Tantos muertos para terminar traicionando los supuestos ideales de la revolución. El ejecutivo, el Directorio, logró funcionar a duras penas 4 años más hasta que fue derrocado por Bonaparte, y sus seguidores, con un Golpe de Estado. Rápidamente Bonaparte se convirtió en jefe de estado y promulgó - él solito - un nueva Constitución que le permitió en 1804 establecer el Imperio y proclamarse emperador, ya con el nombre de Napoleón. Desde el principio, y todavía como Bonaparte, impuso un régimen totalitario y personalista. Logró reconciliar antiguos amigos, consolidar las instituciones y crear un gobierno estable con la treta de aceptar a quién fuese  - tanto a la fauna republicana como a la nobleza monárquica a quien devolvió sus títulos y parte de sus propiedades - mientras que le juraran lealtad personal. Es verdad que hizo algunos adelantos, pero su política contradijo totalmente su propio Código Napoleónico en lo que se refiere a la igualdad ante la ley - creó más títulos nobiliarios en sus 13 años de emperador que la monarquía en tres siglos - la elección libre del trabajo y garantías contra la detención o el arresto arbitrarios. Es sorprendente que sigue siendo considerado como héroe nacional en Francia. Será por "la gloire de la France" - si ganar muchas batallas pero perder la definitiva se puede llamar glorioso - olvidando por completo una generación de hombres franceses muertos o mutilados - para Waterloo llamó a las armas los quintos de 1802 y 1803, niños de 12 y 13 años - y las enormes destrucciones ocasionadas, de las cuales  Francia y el resto de Europa tardaron dos generaciones en recuperarse. A esto podemos añadir que Stalin y Hitler le tuvieron como ejemplo a imitar.

Las revoluciones de 1848 repitieron, grosso modo, el patrón marcado. En Francia llevó, después de un corto periodo republicano, directamente al II Imperio instaurado por Napoleón III (sobrino del anterior), peor que la monarquía orleanista anterior.


LAS CONTEMPORÁNEAS: Por otro lado, la revolución en Alemania en 1918 llevó el país - después de la fallida República de Weimar - al totalitarismo nazi, infinitamente peor que el régimen imperial. De igual forma, en Rusia la primera revolución, la llamada de febrero (1917), derrocó el imperio semi-democrático, y el gobierno provisional resultante fue a su vez remplazado en la Revolución bolchevique de Octubre, que dejó Rusia a merced de un régimen totalitario mucho peor que el zarismo anterior.

Mientras que las revoluciones anteriores lograron derrocar regímenes autoritarios que no eran capaces o dispuestos a defenderse a ultranza, muchas posteriores, como la húngara del ´56, estallaron contra regímenes totalitarios que no tuvieron el más mínimo impedimento moral para repelarlas a sangre y fuego. Las revoluciones de la última parte del siglo XX han casi todas tenido consecuencias nefastas. La cubana derrotó un régimen legal en plena evolución - Batista había sido (re)elegido en febrero del ´55, había restablecido la Constitución y otorgado amnistía a los prisioneros políticos, su programa de desarrollo económico había mejorado mucho el nivel de vida - y lo reemplazó por un régimen de corte estalinista y totalitario, que ha llevado el país a una larga depresión económica con un nivel de vida inferior al existente hace 50 años. ¡Vaya progreso! De igual forma, la revolución iraní derrocó el régimen Pahlavi cuya culpa principal fue  haber tratado de sacar el país de su atraso, y modernizarlo a la fuerza. En 1962 repartió las tierras de los grandes propietarios - muchos de ellos ayatolas - entre los campesinos más pobres por decreto ley. Con esta reforma agraria, la denominada Revolución Blanca, 4 millones de familias campesinas se convirtieron en pequeños propietarios. Esto, junto a otros progresos como la concesión del voto a la mujer y la igualdad de derechos, provocó la ira de grupos religiosos ultraconservadores que ya en 1963 lideraron algunos levantamientos. Posteriormente la reforma agraria fue todavía ampliada más, lo que conjuntamente con un plan de industrialización local etc. provocó un fuerte aumento del nivel de vida. Con el tiempo los dirigentes religiosos estimularon una oposición generalizada, lo que a su vez provocó una respuesta cada vez más represiva del régimen. En 1978 se produjeron cada vez más disturbios, dirigidos por clérigos, en las grandes ciudades para protestar contra la violación de los derechos humanos por parte de la Savak. la policía política. A finales del otoño hubo un virtual estado de guerra civil y el Sha huyó al extranjero, dejando el campo libre para que los ayatolas instalaran una república islámica que se convirtió en un santiamén (o su equivalente islámica) en un estado teocrático medieval en donde los derechos humanos no fueron violados sino simplemente dejaron de existir. Hay otros muchos ejemplos como por ejemplo la revolución bolivariana de Chávez que se está acercando cada vez más a un régimen totalitario en imitación de Cuba.

Las únicas revoluciones positivas son algunas de las ocurridas en Europa Oriental. No fueron verdaderas revoluciones porque muchos de sus regímenes cayeron por si mismo cuando despareció la Unión Soviética que había sido su valedor principal. De todas formas hubiera sido difícil que la nueva situación empeorase la anterior.

LAS RECIENTES:  En menos de un mes todo el mundo árabe se ha visto inmerso en una vorágine revolucionaria. Los orígenes son diversos: una mezcla de cansancio con regímenes agotados, liderados por hombres demasiado viejos; de crisis económico, alto niveles de paro combinados con un fuerte aumento de inflación; de radicalismo religioso y de un cada vez más marcado anti-occidentalismo, tanto estadounidense como europeo. Entre todos ellos hay marcadas diferencias.

TUNICIA: Desde obtener en 1957 la independencia después de 74 años de ocupación francesa, el país ha tenido solamente 2 presidentes, Habib Burguiba hasta su dimisión a finales de 1987 por razones de salud, y su sucesor el general Zine el-Abidine ben Alí. Durante todo este periodo el poder estuvo en manos del partido único Neo-Destur (y sus herederos el Partido Socialista Desturiano primero y la Unión Constitucional Democrática después) formado en 1934 por el primero e instrumental en la lucha por la independencia. Ben Alí permitió una liberalización del régimen suspendiendo la policía secreta, autorizando los partidos políticos, la liberación de presos políticos y la anulación de la censura. En las primeras elecciones libres desde la independencia en abril de 1989 la Unión Constitucional Democrático obtuvo todos los escaños de la Asamblea Nacional y Ben Alí fue elegido presidente sin oposición. En la década siguiente tomó medidas fuertes contra el integrismo musulmán con el apoyo de la opinión pública, atemorizado por el islamismo argelino. Desde entonces su partido ha ganado todas las elecciones, las últimas con fuertes sospechas de pucherazo.
El régimen, moderadamente socialista, no lo hizo del todo mal: abolió los tribunales religiosos que fueron absorbidas por tribunales civiles, introdujo la enseñanza gratuita como también la asistencia sanitaria y un sistema de seguridad social. El problema ha sido, como en tantos otros países, que el crecimiento demográfico ha sido en las últimas dos décadas superior al crecimiento económico. Solamente desde 1998 la población ha crecido un 30% dando lugar a una población cuya edad media es de 24 años conque, 2 de cada 3 tunecinos tienen menos de 35 años. La situación se agravó durante los últimos años por culpa de la crisis - con el aumento de paro y subempleo especialmente entre los jóvenes - y más recientemente por el aumento de los precios de los productos alimenticios por culpa de las malas cosechas del año pasado. Cuando estalló la rebelión, el régimen ya estaba demasiado envejecido para ofrecer mucha resistencia. Ben Alí se marchó de prisa y corriendo, con el oro debajo del brazo, y dejó su país en una auténtica encrucijada. No hay duda de que los verdaderos motores de la revolución, más bien revuelta, han sido- por mucho que han evitado atraer la atención - los grupos islamistas, y parece dudoso de que la mal organizada oposición democrática vaya a poder aguantar mucho tiempo su aparente victoria. La mala situación económica no va a mejorar con un gobierno provisional sin ninguna experiencia, más bien lo contrario,  lo que en pocos meses  brindará a los islamistas  la esperada oportunidad de dar un golpe de estado e imponer su tan ansiado estado teocrático, tan temido por el país hace solamente 15 años. De la sartén al infierno.

EGIPTO: La revolución en Egipto, que estalló en imitación de la tunecina en un efecto dominó,  tuvo orígenes muy parecidos a la de Tunicia. Solamente 2 presidentes en 40 años - Sadat desde 1971 hasta cuando fue asesinado 1981 por islamistas dentro del ejército que estuvieron en contra del tratado de paz firmado en 1979 con Israel, y Mubarak a partir de aquel momento. Mubarak seguía con la política de Sadat, que había moderado el socialismo de Nasser, puso en libertad a presos políticos y propagó un régimen de liberalización económica y política incluyendo la supresión de la censura. Mubarak fue reelegido en elecciones democráticos con grandes mayorías en 1984 y 1987, pero tuvo que enfrentarse a partir de 1992 al terrorismo islamista contra funcionarios, coptos, turistas, mujeres no debidamente "vestida", etc. Estos actos ocurrieron a la par con una campaña lanzado por la Hermandad Musulmana con el objeto de reemplazar el gobierno por otro basado en la Sharia. En 1993 fue reelegido para un tercer mandato presidencial, pero la violencia por parte de los islamistas continuaba y fue dirigido en gran parte contra turistas y extranjeros, con lo que tanto el turismo como las inversiones extranjeras bajaron a la mitad. Posteriormente, la Hermandad Musulmana, el brazo político de los terroristas, fue ilegalizado - comparable a la prohibición de Batasuna en España - y el estado se hizo más autoritario. No muy sorprendente considerando que Mubarak escapó en nada menos de 6 ocasiones de atentados contra su vida. La rebelión contra su régimen también fue el resultado de una población muy joven con altos niveles de paro por culpa de la crisis, el aumento de los precios de los productos básicos por culpa de malas cosechas etc., todo bien explotado por los islamistas. Después del éxito de la revolución ya ha salido a la luz que éste había sido minuciosamente preparado desde hace varios años y solamente se estaba esperando el momento propicio para provocarla. Este momento llegó con la enorme repercusión de la revolución tunecina. Durante los 18 días entre el estallido de las protestas y la renuncia de Mubarak, la Hermandad mantuvo un perfil muy bajo y se limitaba a pedir libertad y democracia, conceptos que han sido tan manipulados por los liberticidas que han perdido su sentido original (recuerda la República Democrática Alemana, o el slogan nazi puesto en las entradas de los campos de concentración: El Trabajo Os Hará Libres). La Hermandad en cuestión fue fundada en 1928, se extendió a Siria y Jordania y tanto Al Queda como Hamas proceden de ramas de la misma. Uno de sus lideres pronuncia todos los viernes un sermón de una hora en la versión árabe de la emisora de televisión Al Jazira (no se dejan engañar por la versión inglesa que es sorprendente moderada) seguido por 60 millones de "creyentes", en el cual lanza diatribas contra Israel y Occidente, pidiendo su destrucción y la masacre de todos los infieles, además de glorificar los terroristas suicidas como mártires de la fe. Cuidado con la Hermandad Musulmana que solamente está esperando su momento para imponerse en Egipto y proclamar una teocracia absolutista, su versión anti-islámica de la Sharia incluido. Los problemas económicos se dispararán y el turismo desaparecerá por completo. Es muy posible que en un futuro no muy lejano muchos egipcios vayan a extrañar a Mubarak. Parece que por el momento la solución ha sido un golpe de estado por parte del ejército contra Mubarak cuando aquel había sido el sostén del régimen.

YEMEN: El país se formó en su actual forma en 1990 a raíz de la unificación del la República Popular Democrática de Yemen y de la República Árabe de Yemen ambos de inspiración marxista. No obstante, contradictoriamente, el país se rige por la Sharia. Es el país más pobre del mundo árabe con unos ingresos per cápita de poco más de 400 dólares y se ha convertido en los últimos años en un santuario de Al Queda más importante que Pakistán. Casi la mitad de los yemeníes son shiíes y parece bastante evidente que los actuales disturbios han sido provocados y cuentan con el respaldo de Irán, muy interesado en crear estados vasallos. Solamente hay que mirar el mapa para darse cuenta del valor estratégica de Yemen en la más que probable lucha futura entre shiíes y sunníes. Controla la entrada al mar rojo y por lo tanto al Canal de Suez. Es una daga apuntando al vientre de Arabia Saudita. Lo mismo ocurre con Bahrein:

oriente próximo    

 

BAHREIN: Contrario a Yemen, Bahrein es el estado más rico del mundo árabe. Situado en el Golfo Pérsico entre Qatar y la costa oriental saudita, es un pequeño archipiélago de 700 km² con una población de escasamente un millón de habitantes. El país tiene un sofisticado sistema educativo, un excelente sistema sanitario y servicios sociales muy avanzados, todos completamente gratuitos gracias a las grandes reservas de petróleo y de gas natural. Es el estado de bienestar por excelencia y por lo tanto pueden sorprender los disturbios actuales. El problema político que padece ha sido, y es, una importante inmigración de iraníes shiíes en las últimas cinco décadas hasta formar, grosso modo, la mitad de la población (en gran parte simplemente residentes).  El país es una monarquía constitucional cuyo Asamblea Nacional fue suspendido a raíz de la Revolución Islámica (shiíe) de Irán ya que Teherán empezó sus reivindicaciones sobre las islas. En 1981 y en 1985 se desarticularon tramas iraníes para fomentar revoluciones en el país. En 1994 y ´95 hubo violentas protestas y manifestaciones para exigir la reapertura de la Asamblea Nacional. El intento revolucionario actual es la repetición de los anteriores intentos de Irán de derrocar al gobierno y convertir también a Bahrein en un protectorado iraní. Considerando la posición estratégica de la isla que sirve de escala de barcos y aviones -su aeropuerto internacional es uno de los más utilizados en la región- entre Oriente y Occidente y el hecho que desde 1986 está conectado con Arabia Saudita mediante una carretera elevada sobre el mar, podemos estar seguros que ni los sauditas, ni Qatar, ni los Emiratos, van a permitir que la aventura iraní prospere.     

ARGELIA Y LIBIA: Los dos vecinos de Tunicia y Egipto están también padeciendo sus revueltas.  ARGELIA tuvo su guerra civil entre  el gobierno del FLN - Frente de Liberación Nacional que había regido los destinos del país desde su independencia en 1962 - y los integristas del Frente Islámico de Salvación. Estos, que estaban totalmente en contra del sufragio de la mujer, lograron que el gobierno aceptara, imprudentemente,  que los maridos pudieron votar en nombre de sus mujeres. Con este subterfugios lograron ganar en 1992 la primera vuelta de las elecciones legislativas. Cuando se demostró que la participación de las mujeres, normalmente muy baja, se había multiplicado tanto que superaba a la de los hombres - muchos islamistas habían multiplicado sus votos por cinco - el gobierno anuló las elecciones y la guerra civil estaba servida. Los islamistas crearon un brazo armado (el Ejército Islámico de Salvación, del que poco después surgiría una escisión mucho más violenta y siniestra, el Grupo Islámico Armado) que inició su campaña de atentados contra militares y policías y sus familias, contra extranjeros, intelectuales y profesores, mujeres "no islámicas" y cualquiera que fuera sospechoso de tendencias pro-occidentales o progubernamentales. El gobierno respondió con detenciones (y ejecuciones sumarias) de cualquiera que fuera sospechoso de estar implicado con los islamistas. Hasta finales de siglo el ejército y los grupos armados islamistas, continuaron entregados a una sangrienta guerra que ha causada la muerte a más de 100.000 personas. Está claro que después de esta experiencia el régimen no va a tolerar una repetición, como tampoco la inmensa mayoría de la población que no quiere volver a pillarse los dedos.
LIBIA ha sido desde el derrocamiento de la monarquía en 1969 una república popular y socialista, bajo el control personalista y totalitario de Gadafi  y el ejército. El país tiene una superficie más de tres veces superior a la española, pero desértico en un 95%. Solamente el 1,2% de su superficie es arable y en consecuencia  dos tercios de la población viven en las dos grandes ciudades, Trípoli y Bengasi, con lo que el control político y militar no es fácil, ya que hasta ahora las revoluciones han sido exclusivamente urbanas. Las manifestaciones responden probablemente en parte a un verdadero deseo de apertura, y en parte a grupos islamistas tratando de cambiar un totalitarismo socialista por otro de corte integrista. Lo van a tener crudo porque el régimen no está para bromas y, además la población disfruta, gracias al petróleo, de un nivel de vida mucho más alta que la de su vecino Egipto. Si Gadafi tiene menos control sobre su ejército de lo que parezca, por estar ya parcialmente infiltrado por los islamistas, la rebelión puede convertirse en guerra civil.

JORDANIA: El problema actual del país se remonta a 1950 cuando el rey Abdullah fusionó toda la parte de Palestina bajo control árabe con la Transjordania, otorgando la ciudadanía a los residentes de Cisjordania y cambiando el nombre del país a Reino Hachemí de Jordania. Con esta fusión el país doblaba su populación. Cuando en la Guerra de los Seis Días, Israel se hizo con el control de Cisjordania, los guerrilleros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se desplazaron con todo derecho a Jordania por tener la ciudadanía jordana. Contra los deseos del rey Hussein, Egipto, Argelia y Siria endurecieron su postura anti israelí y apoyaron una ofensiva guerrillera contra Israel, organizada desde las bases palestinas en Jordania, lo que creó fuertes tensiones con Israel. La situación alcanzó el nivel de guerra civil en septiembre de 1970, cuando las guerrillas palestinas apoyadas por Siria lucharon contra las tropas jordanas en Ammán y otras áreas del norte del territorio. Después de muchas bajas, se acordó un cese del fuego. No obstante en 1971, Jordania llevó a cabo acciones militares contra los palestinos, tras lo cual, el movimiento guerrillero palestino quedó totalmente aplastado. Los palestinos buscaron refugio primero en el Líbano y después en Tunicia. La expulsión dio lugar a la formación de una organización terrorista "Septiembre Negro", que posteriormente fue absorbido por Hamas. No me sorprendería si los actuales demostraciones son respaldadas por Hamas como una tardía venganza contra la expulsión de hace 40 años, y un intento de derrocar la monarquía con el propósito de convertir Jordania en una especie de Palestina 2 (o Gaza 2). No creo que vayan a tener éxito ya que la Legión Árabe, que con su origen beduina forma la espalda dorsal de la dinastía, no a va a permitir que se pasen de listos.

SIRIA: Dirigido desde 1970 por el general Al-Assad, y después de su muerto por su hijo, está respaldado por el ultra-izquierdista partido Baaz, declarado enemigo de la Hermandad Musulmana, que a principios de los ochenta provocó fuertes disturbios que la llevó a organizar una rebelión a gran escala en Hama, aplastado por tropas gubernamentales. La Hermandad desapareció aparentemente de Siria después de haber jurado una futura venganza, y parece que ha llegado el momento para cumplirla.

CONCLUSIONES: Regímenes que se han prolongado durante 30 años o más, tienden a caer victima del clientelismo, enchufismo y favoritismo, que lleva directamente a la corrupción del sistema, y no hay duda de que de las recientes rebeliones/revoluciones correspondían en parte a sinceros sentimientos de frustración, provocados por la crisis económica, la falta de libertades políticas  y la corrupción reinante. Pero tampoco hay duda de que las revoluciones no ocurren por generación espontánea. Tampoco en los casos actuales. Han sido preparados durante mucho tiempo y, gracias a Internet, Facebook, Al Jazira - que más que una simple emisora de noticias en árabe ha sido durante años la portavoz del islamismo y del yihadismo -, y a la crisis económica,  que ha radicalizado una población en promedio muy joven y con altos niveles de desempleo, ha ofrecido a los islamistas la ocasión anhelada para sus propósitos. Por el momento, la Hermandad Musulmana y las organizaciones yihadistas han mantenido un perfil bajo, aseverando que no tienen aspiraciones políticas. Pero en Tunicia ya han empezado manifestaciones contra el Gobierno Provisional, y ya hay huelgas en Egipto pidiendo aumento de sueldo para los funcionarios. Lo mismo ocurrió en 1979 en Irán cuando los ayatolas permitieron durante un corto periodo un gobierno de transición aparentemente democrático, y bien sabemos como terminó. Lo más importante a considerar es que las revueltas o rebeliones no son simplemente de inspiración local, sino forman parte de una estrategia regional para proclamar el Califato - la unión de todo el mundo árabe como una nación única bajo el liderazgo de de un Califa titular, como dirigente supremo de la comunidad musulmana y sucesor de Mahoma, sin duda muy tutelado Hermandad Musulmana y grupos afines - o sea un teocracia basado en la Sharia, o mejor dicho en la interpretación islamista muy subjetiva de dicho conjunto legislativo. Hay que admitir que están en el buen camino. El Califato de Damasco se extendía por todo el norte de África y Oriente Próximo (incluyendo la mayor parte de la península Ibérica) hasta las fronteras de China y el norte de la India. Como ahora también ha empezado la efervescencia revolucionaria en Marruecos, vemos que casi todos los territorios del antiguo Califato están afectados. No les importa si por el momento solamente obtuvieron un éxito parcial. Egipto, por tener un tercio de la población de la región, y Tunicia, por su situación estratégica, serían ya un buen bocado. Paciencia y tiempo al tiempo. También existen hace ya tiempo tensiones en Pakistán y también es un objetivo a corto plazo.

Tunicia, Egipto, Siria y Yemen, han evolucionado hacia regimenes izquierdistas relativamente moderados y llama la atención de que los mismos medios progresistas que siempre defienden a Castro, repentinamente los ataquen con un fervor que bien pudieron destinar a Chávez en Venezuela, el gran defensor e íntimo amigo de Gadafi. Estos mismos medios ahora prestan más atención a algunas decenas de muertes en los países árabes de lo que hicieron al medio millón de tutsis masacrados en 1994 en Ruanda.

Como podemos ver en Yemen y Bahrein, también Irán está aprovechándose del clima revolucionario general para disfrazar sus ambiciones territoriales. Ha aplaudido las demostraciones en los países árabes pero al mismo tiempo está suprimiendo con violencia las suyas. Desde las anteriores en 2009 las ejecuciones no han parado, y solamente en el último mes de enero hubo más de 70. Ahmadinejad solamente está esperando la salida de los americanos de Irak para provocar una rebelión shií que resultara en la anexión de la mitad del país.  Irán (Persia hasta 1928) ha tenido ambiciones sobre el mundo árabe desde el siglo XVI cuando la dinastía Safawi convirtió el shiísmo en una religión muy militante y los Otomanes no tuvieron más remedio que ocupar el mundo árabe suní para evitar que lo hicieron los shiíes.

No se puede predecir cuanto tiempo puede tardar la creación del nuevo Califato pero podemos estar seguros que ocurrirá. La tensiones entre este Califato y los ayatolas de Irán puede terminar en una guerra religiosa - parecida a la de entre católicos y protestantes en el siglo XVII - con devastadores efectos sobre el suministro de petróleo a Occidente (los rebeldes en Libia ya están amenazando con la destrucción de oleoductos). Si cayese Pakistán en poder del Califato, la guerra nuclear estaría servida. Es verdad que si se matasen entre sí nos dejarían en paz. La Hermandad ya reclama para sí Córdoba (o sea España) y la influencia islamista está creciendo mucho en Francia e Inglaterra. Nos quieren mal.

Lo sorprendente de todas estas rebeliones es el poco respaldo que han tenido. Tomando Egipto como ejemplo, los observadores sobre el terreno coinciden que en ningún momento la participación total en las grandes ciudades haya sido superior al millón de personas - las primeras menciones de este número solamente en la Plaza Tahrir demostraron ser enormemente exageradas - lo que representa escasamente el 2% de la población adulta del país. Las cifras en los demás países son proporcionales. O sea, los países han cambiado de régimen político por las demostraciones de un número de personas que hubieron sido insignificantes en unas elecciones legislativas. ¿Y que piensa el resto de la población sobre esto? ¿No sentirán que les han robado sus opciones a decidir? 

Siento tener que repetirme, pero la creación de Israel (véase: Los judíos y Palestina, y Israel: huida hacia ninguna parte) fue el perfecto revulsivo para aumentar la influencia de la Hermandad Musulmana. Tengo la impresión de que en un futuro no muy lejano Israel va a llorar el hecho de no haber solventado el conflicto con Palestina hace décadas, en gran parte por culpa de su minoría más intransigente (véase: Terroristas para Dios) En Egipto ya están pidiendo la rotura del Tratado de Paz, algo por el momento denegado por el ejercito (a los militares en general no les gusta nada la guerra) pero ya veremos de aquí a algunos meses. No hay que olvidar que cuando se habla del ejército esto normalmente significa "los mandos", y, en la Historia, muchos mandos han sido apartados por una rebelión de la tropa en tiempos de crisis institucional. Espero equivocarme, pero la necesidad de Occidente de asegurar la supervivencia de Israel puede provocar una guerra apocalíptica.   

  

 

    

 © 2/2011

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