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LAS REVOLUCIONES
Y SUS CONSECUENCIAS
Las
revoluciones empiezan con las mejores intenciones para corregir una situación
política, social y económica mala, para exigir la democratización de un sistema
absolutista, autoritario o dictatorial, y para llegar a lo que durante la
revolución francesa llamaron, eufóricamente, "libertad, igualdad y
fraternidad". En la inmensa mayoría de los casos, los resultados han sido
diametralmente opuesto a estas pretensiones y, grosso modo, casi todos
terminaron por reemplazar regímenes defectuosos y poco democráticos, por otros
infinitamente peores.
LAS MODERNAS: La primera revolución de la edad moderna fue la
revolución parlamentaria/puritana en Inglaterra en el siglo XVII. El origen fue
la lucha entre el Rey Carlos I - defensor de una monarquía por derecho divino -
y el Parlamento celoso de defender su independencia y derechos. Por otra parte,
los puritanos (protestantes calvinistas) estaban cada vez más insatisfechos
con la Iglesia
de Inglaterra ya que consideraban que el anglicanismo no era protestante
sino una especie de catolicismo nacional en donde el monarca había desplazado
al papa. Cuando los partidarios del rey se retiraron del parlamento estalló la Guerra Civil y
durante siete años (1642-1649) los "Cavaliers" (monárquicos) y
"roundheads" (parlamentarios) se enfrentaron en varias batallas con
victoria final de los parlamentarios. El resultado final fue la ejecución del
rey (gran parte de los soldados del ejército real fueron condenados, embarcados
y vendidos como esclavos en Jamaica) y la conversión de Inglaterra en una
república (commonwealth) bajo el mando de Cromwell como Lord Protector, una vez
disuelto y abolido el ¡Parlamento! Entre 1649 y 1658 - año en que murió
Cromwell- Inglaterra se convirtió en una mezcla de dictadura militar y
teocracia puritana (algo parecido a un "talibanismo" calvinista) que
llevó al país a un estado de depresión social, en el que bailar, cantar y
celebrar festividades como la
Navidad, eran prohibidos, y hasta reír era considerado
"puritanamente incorrecto". Cuando en 1660 fue restaurada la
monarquía el país entero soltó un suspiro de alivio y se despertó de una larga
pesadilla. La democracia se instaló finalmente con la llegada al trono de
Guillermo III de Orange, estatúder de los Países Bajos, nieto por parte materna
de Carlos I, y su mujer, María, hija mayor de Carlos II. Aceptaron la
declaración de derechos aprobado por el Parlamento. Este hecho es conocido como
la Revolución
Gloriosa pero hubiera más adecuado de haberlo llamado
"Evolución Gloriosa".
La Revolución Francesa seguía en esencia la misma pauta. Fue el
resultado de la
Ilustración, del anticlericalismo, de la crisis
económica-financiera provocada por los préstamos, y la costosa ayuda naval,
dados a las colonias rebeldes durante la Guerra de Independencia
americana, y de las malas cosechas de los dos años previos que fueron
aprovechados por la burguesía para sus reivindicaciones propias. La primera
convocación de los Estados Generales desde 1612 parecía prometer la
posibilidad de una reforma evolutiva pero, una vez reunidos, las discrepancias
entre nobleza y clero apoyados por el rey, por un lado, y el tercer estado - en
representación de la inmensa mayoría de la población - por el otro, eran
insalvables. El 17 de Junio de 1789 el tercer estado se constituyo en Asamblea
Nacional y empezó la revolución propiamente dicha. Durante el primer periodo la Asamblea convertida en
Constituyente estuvo a favor de implantar una monarquía constitucional pero
cuando Luis XVI, incapaz de asimilar su pérdida de poder, intentó huir del país
en 1791, la situación se volvió cada vez más tensa. Todavía la mayoría de la Asamblea pretendía
imponer una monarquía parlamentaria pero la actitud del rey, los levantamientos
populares y el peligro de invasión extranjera impidieron una solución razonable
y positiva del conflicto. Una insurrección popular en agosto del ´92 terminó en
la elección de una Convención Nacional que poco después estableció la República francesa. El
poder ejecutivo se concentró en el Comité de Salvación Pública bajo control de
los jacobinos liderados por Robespierre. Se inauguró un periodo de dos años
conocido por Reinado de Terror - algunos eran más libres, iguales y
fraternales que otros -
durante el cual fueron "juzgados" y ejecutados, la familia real,
miles de nobles y decenas de miles de ciudadanos - incluyendo muchos de los
mejores líderes de la revolución - muchos más que durante siglos de absolutismo
real. Hartos ya de tanta orgía de sangre, y pasado ya el peligro de una
invasión extranjera, el Comité fue eliminado a la fuerza en julio del ´94
y, por si acaso, Robespierre y 100 partidarios suyos fueron ejecutados en los
días siguientes. En el ´95 la Convención Nacional adoptó una Constitución
republicana nueva con un legislativo de dos cámaras elegidas indirectamente con
un censo restringido que aseguraba el predominio de la burguesía. Tantos muertos para terminar traicionando
los supuestos ideales de la revolución. El ejecutivo, el Directorio, logró
funcionar a duras penas 4 años más hasta que fue derrocado por Bonaparte, y sus
seguidores, con un Golpe de Estado. Rápidamente Bonaparte se convirtió en jefe
de estado y promulgó - él solito - un nueva Constitución que le permitió en
1804 establecer el Imperio y proclamarse emperador, ya con el nombre de
Napoleón. Desde el principio, y todavía como Bonaparte, impuso un régimen
totalitario y personalista. Logró reconciliar antiguos amigos, consolidar las
instituciones y crear un gobierno estable con la treta de aceptar a quién
fuese - tanto a la fauna republicana como a la nobleza monárquica a quien
devolvió sus títulos y parte de sus propiedades - mientras que le juraran
lealtad personal. Es verdad que hizo algunos adelantos, pero su política
contradijo totalmente su propio Código Napoleónico en lo que se refiere a la
igualdad ante la ley - creó más títulos nobiliarios en sus 13 años de emperador
que la monarquía en tres siglos - la elección libre del trabajo y garantías contra la detención o el arresto
arbitrarios. Es
sorprendente que sigue siendo considerado como héroe nacional en Francia. Será
por "la gloire de la
France" - si ganar muchas batallas pero perder la
definitiva se puede llamar glorioso - olvidando por completo una generación de
hombres franceses muertos o mutilados - para Waterloo llamó a las armas los
quintos de 1802 y 1803, niños de 12 y 13 años - y las enormes destrucciones
ocasionadas, de las cuales Francia y el resto de Europa tardaron dos generaciones
en recuperarse. A esto podemos añadir que Stalin y Hitler le tuvieron como
ejemplo a imitar.
Las
revoluciones de 1848 repitieron, grosso modo, el patrón marcado. En Francia
llevó, después de un corto periodo republicano, directamente al II Imperio
instaurado por Napoleón III (sobrino del anterior), peor que la monarquía
orleanista anterior.
LAS CONTEMPORÁNEAS: Por otro
lado, la revolución en Alemania en 1918 llevó el país - después de la fallida
República de Weimar - al totalitarismo nazi, infinitamente peor que el régimen
imperial. De igual forma, en Rusia la primera revolución, la llamada de febrero
(1917), derrocó el imperio semi-democrático, y el gobierno provisional
resultante fue a su vez remplazado en la Revolución bolchevique de Octubre, que dejó Rusia
a merced de un régimen totalitario mucho peor que el zarismo anterior.
Mientras que
las revoluciones anteriores lograron derrocar regímenes autoritarios que no
eran capaces o dispuestos a defenderse a ultranza, muchas posteriores, como la
húngara del ´56, estallaron contra regímenes totalitarios que no tuvieron el
más mínimo impedimento moral para repelarlas a sangre y fuego. Las revoluciones
de la última parte del siglo XX han casi todas tenido consecuencias nefastas.
La cubana derrotó un régimen legal en plena evolución - Batista había sido
(re)elegido en febrero del ´55, había restablecido la Constitución y
otorgado amnistía a los prisioneros políticos, su programa de desarrollo
económico había mejorado mucho el nivel de vida - y lo reemplazó por un régimen
de corte estalinista y totalitario, que ha llevado el país a una larga
depresión económica con un nivel de vida inferior al existente hace 50 años.
¡Vaya progreso! De igual forma, la revolución iraní derrocó el régimen Pahlavi
cuya culpa principal fue haber tratado de sacar el país de su atraso, y
modernizarlo a la fuerza. En 1962 repartió las tierras de los grandes
propietarios - muchos de ellos ayatolas - entre los campesinos más pobres por
decreto ley. Con esta reforma agraria, la denominada Revolución Blanca, 4
millones de familias campesinas se convirtieron en pequeños propietarios. Esto,
junto a otros progresos como la concesión del voto a la mujer y la igualdad de
derechos, provocó la ira de grupos religiosos ultraconservadores que ya en 1963
lideraron algunos levantamientos. Posteriormente la reforma agraria fue todavía
ampliada más, lo que conjuntamente con un plan de industrialización local etc.
provocó un fuerte aumento del nivel de vida. Con el tiempo los dirigentes
religiosos estimularon una oposición generalizada, lo que a su vez provocó una
respuesta cada vez más represiva del régimen. En 1978 se produjeron cada vez
más disturbios, dirigidos por clérigos, en las grandes ciudades para protestar
contra la violación de los derechos humanos por parte de la Savak.
la policía política. A finales del otoño hubo un virtual estado de guerra civil
y el Sha huyó al extranjero, dejando el campo libre para que los ayatolas
instalaran una república islámica que se convirtió en un santiamén (o su
equivalente islámica) en un estado teocrático medieval en donde los derechos
humanos no fueron violados sino simplemente dejaron de existir. Hay otros
muchos ejemplos como por ejemplo la revolución bolivariana de Chávez que se
está acercando cada vez más a un régimen totalitario en imitación de Cuba.
Las únicas
revoluciones positivas son algunas de las ocurridas en Europa Oriental. No
fueron verdaderas revoluciones porque muchos de sus regímenes cayeron por si
mismo cuando despareció la
Unión Soviética que había sido su valedor principal. De todas
formas hubiera sido difícil que la nueva situación empeorase la anterior.
LAS
RECIENTES: En menos de un mes todo el mundo árabe se ha visto inmerso en
una vorágine revolucionaria. Los orígenes son diversos: una mezcla de cansancio
con regímenes agotados, liderados por hombres demasiado viejos; de crisis
económico, alto niveles de paro combinados con un fuerte aumento de inflación;
de radicalismo religioso y de un cada vez más marcado anti-occidentalismo, tanto
estadounidense como europeo. Entre todos ellos hay marcadas diferencias.
TUNICIA:
Desde obtener en 1957 la independencia después de 74 años de ocupación
francesa, el país ha tenido solamente 2 presidentes, Habib Burguiba hasta su
dimisión a finales de 1987 por razones de salud, y su sucesor el general Zine
el-Abidine ben Alí. Durante todo este periodo el poder estuvo en manos del
partido único Neo-Destur (y sus herederos el Partido Socialista Desturiano
primero y la
Unión Constitucional Democrática después) formado en 1934 por
el primero e instrumental en la lucha por la independencia. Ben Alí permitió
una liberalización del régimen suspendiendo la policía secreta, autorizando los
partidos políticos, la liberación de presos políticos y la anulación de la censura.
En las primeras elecciones libres desde la independencia en abril de 1989 la Unión Constitucional
Democrático obtuvo todos los escaños de la Asamblea Nacional
y Ben Alí fue elegido presidente sin oposición. En la década siguiente tomó
medidas fuertes contra el integrismo musulmán con el apoyo de la opinión
pública, atemorizado por el islamismo argelino. Desde entonces su partido ha
ganado todas las elecciones, las últimas con fuertes sospechas de pucherazo.
El régimen, moderadamente
socialista, no lo hizo del todo mal: abolió los tribunales religiosos que
fueron absorbidas por tribunales civiles, introdujo la enseñanza gratuita como
también la asistencia sanitaria y un sistema de seguridad social. El problema
ha sido, como en tantos otros países, que el crecimiento demográfico ha sido en
las últimas dos décadas superior al crecimiento económico. Solamente desde 1998
la población ha crecido un 30% dando lugar a una población cuya edad media es
de 24 años conque, 2 de cada 3 tunecinos tienen menos de 35 años. La situación
se agravó durante los últimos años por culpa de la crisis - con el aumento de
paro y subempleo especialmente entre los jóvenes - y más recientemente por el
aumento de los precios de los productos alimenticios por culpa de las malas
cosechas del año pasado. Cuando estalló la rebelión, el régimen ya estaba
demasiado envejecido para ofrecer mucha resistencia. Ben Alí se marchó de prisa
y corriendo, con el oro debajo del brazo, y dejó su país en una auténtica
encrucijada. No hay duda de que los verdaderos motores de la revolución, más
bien revuelta, han sido- por mucho que han evitado atraer la atención - los
grupos islamistas, y parece dudoso de que la mal organizada oposición
democrática vaya a poder aguantar mucho tiempo su aparente victoria. La mala
situación económica no va a mejorar con un gobierno provisional sin ninguna
experiencia, más bien lo contrario, lo que en pocos meses brindará
a los islamistas la esperada oportunidad de dar un golpe de estado e
imponer su tan ansiado estado teocrático, tan temido por el país hace solamente
15 años. De la sartén al infierno.
EGIPTO: La
revolución en Egipto, que estalló en imitación de la tunecina en un efecto
dominó, tuvo orígenes muy parecidos a la de Tunicia. Solamente 2
presidentes en 40 años - Sadat desde 1971 hasta cuando fue asesinado 1981 por
islamistas dentro del ejército que estuvieron en contra del tratado de paz
firmado en 1979 con Israel, y Mubarak a partir de aquel momento. Mubarak seguía
con la política de Sadat, que había moderado el socialismo de Nasser, puso en
libertad a presos políticos y propagó un régimen de liberalización económica y
política incluyendo la supresión de la censura. Mubarak fue reelegido en
elecciones democráticos con grandes mayorías en 1984 y 1987, pero tuvo que
enfrentarse a partir de 1992 al terrorismo islamista contra funcionarios,
coptos, turistas, mujeres no debidamente "vestida", etc. Estos actos
ocurrieron a la par con una campaña lanzado por la Hermandad Musulmana
con el objeto de reemplazar el gobierno por otro basado en la Sharia.
En 1993 fue reelegido para un tercer mandato
presidencial, pero la violencia por parte de los islamistas continuaba y fue
dirigido en gran parte contra turistas y extranjeros, con lo que tanto el
turismo como las inversiones extranjeras bajaron a la mitad. Posteriormente, la Hermandad Musulmana,
el brazo político de los terroristas, fue ilegalizado - comparable a la
prohibición de Batasuna en España - y el estado se hizo más autoritario. No muy
sorprendente considerando que Mubarak escapó en nada menos de 6 ocasiones de
atentados contra su vida. La rebelión contra su régimen también fue el
resultado de una población muy joven con altos niveles de paro por culpa de la
crisis, el aumento de los precios de los productos básicos por culpa de malas
cosechas etc., todo bien explotado por los islamistas. Después del éxito de la
revolución ya ha salido a la luz que éste había sido minuciosamente preparado
desde hace varios años y solamente se estaba esperando el momento propicio para
provocarla. Este momento llegó con la enorme repercusión de la revolución
tunecina. Durante los 18 días entre el estallido de las protestas y la renuncia
de Mubarak, la Hermandad
mantuvo un perfil muy bajo y se limitaba a pedir libertad y democracia, conceptos
que han sido tan manipulados por los liberticidas que han perdido su sentido
original (recuerda la
República Democrática Alemana, o el slogan nazi
puesto en las entradas de los campos de concentración: El Trabajo Os Hará Libres). La Hermandad en cuestión fue fundada en 1928, se
extendió a Siria y Jordania y tanto Al Queda como Hamas proceden de ramas de la
misma. Uno de sus lideres pronuncia todos los viernes un sermón de una hora en
la versión árabe de la emisora de televisión Al Jazira
(no se dejan engañar por la versión inglesa que es sorprendente moderada)
seguido por 60 millones de "creyentes", en el cual lanza diatribas
contra Israel y Occidente, pidiendo su destrucción y la masacre de todos los
infieles, además de glorificar los terroristas suicidas como mártires de la fe.
Cuidado con la
Hermandad Musulmana que solamente está esperando su momento
para imponerse en Egipto y proclamar una teocracia absolutista, su versión
anti-islámica de la Sharia
incluido. Los problemas económicos se dispararán y el turismo desaparecerá por
completo. Es muy posible que en un futuro no muy lejano muchos egipcios vayan a
extrañar a Mubarak. Parece que por el momento la solución ha sido un golpe de
estado por parte del ejército contra Mubarak cuando aquel había sido el sostén
del régimen.
YEMEN: El
país se formó en su actual forma en 1990 a raíz de la unificación del la República Popular
Democrática de Yemen y de la República Árabe de Yemen
ambos de inspiración marxista. No obstante, contradictoriamente, el país se
rige por la Sharia. Es
el país más pobre del mundo árabe con unos ingresos per cápita de poco más de
400 dólares y se ha convertido en los últimos años en un santuario de Al Queda
más importante que Pakistán. Casi la mitad de los yemeníes son shiíes y parece
bastante evidente que los actuales disturbios han sido provocados y cuentan con
el respaldo de Irán, muy interesado en crear estados vasallos. Solamente hay
que mirar el mapa para darse cuenta del valor estratégica de Yemen en la más
que probable lucha futura entre shiíes y sunníes. Controla la entrada al mar
rojo y por lo tanto al Canal de Suez. Es una daga apuntando al vientre de
Arabia Saudita. Lo mismo ocurre con Bahrein:
BAHREIN: Contrario
a Yemen, Bahrein es el estado más rico del mundo árabe. Situado en el Golfo
Pérsico entre Qatar y la costa oriental saudita, es un pequeño archipiélago de
700 km² con una población de escasamente un millón de habitantes. El país tiene
un sofisticado sistema educativo, un excelente sistema sanitario y servicios
sociales muy avanzados, todos completamente gratuitos gracias a las grandes
reservas de petróleo y de gas natural. Es el estado de bienestar por excelencia
y por lo tanto pueden sorprender los disturbios actuales. El problema político
que padece ha sido, y es, una importante inmigración de iraníes shiíes en las
últimas cinco décadas hasta formar, grosso modo, la mitad de la población (en
gran parte simplemente residentes). El país es una monarquía
constitucional cuyo Asamblea Nacional fue suspendido a raíz de la Revolución Islámica
(shiíe) de Irán ya que Teherán empezó sus reivindicaciones sobre las islas. En
1981 y en 1985 se desarticularon tramas iraníes para fomentar revoluciones en
el país. En 1994 y ´95 hubo violentas protestas y manifestaciones para exigir
la reapertura de la
Asamblea Nacional. El intento revolucionario actual es la
repetición de los anteriores intentos de Irán de derrocar al gobierno y
convertir también a Bahrein en un protectorado iraní. Considerando la
posición estratégica de la isla que sirve de escala de barcos y aviones -su
aeropuerto internacional es uno de los más utilizados en la región- entre
Oriente y Occidente y el hecho que desde 1986 está conectado con Arabia
Saudita mediante una carretera elevada sobre el mar, podemos estar seguros que
ni los sauditas, ni Qatar, ni los Emiratos, van a permitir que la aventura
iraní prospere.
ARGELIA Y
LIBIA: Los dos vecinos de Tunicia y Egipto están también padeciendo sus
revueltas. ARGELIA tuvo su guerra civil entre el gobierno del FLN -
Frente de Liberación Nacional que había regido los destinos del país desde su
independencia en 1962 - y los integristas del Frente Islámico de Salvación.
Estos, que estaban totalmente en contra del sufragio de la mujer, lograron que
el gobierno aceptara, imprudentemente, que los maridos pudieron votar en
nombre de sus mujeres. Con este subterfugios lograron ganar en 1992 la primera
vuelta de las elecciones legislativas. Cuando se demostró que la participación
de las mujeres, normalmente muy baja, se había multiplicado tanto que superaba
a la de los hombres - muchos islamistas habían multiplicado sus votos por cinco
- el gobierno anuló las elecciones y la guerra civil estaba servida. Los
islamistas crearon un brazo armado (el Ejército Islámico de Salvación, del que
poco después surgiría una escisión mucho más violenta y siniestra, el Grupo
Islámico Armado) que inició su campaña de atentados contra militares y policías
y sus familias, contra extranjeros, intelectuales y profesores, mujeres
"no islámicas" y cualquiera que fuera sospechoso de tendencias
pro-occidentales o progubernamentales. El gobierno respondió con detenciones (y
ejecuciones sumarias) de cualquiera que fuera sospechoso de estar implicado con
los islamistas. Hasta finales de siglo el ejército y los grupos armados
islamistas, continuaron entregados a una sangrienta guerra que ha causada la
muerte a más de 100.000 personas. Está claro que después de esta experiencia el
régimen no va a tolerar una repetición, como tampoco la inmensa mayoría de la
población que no quiere volver a pillarse los dedos.
LIBIA ha sido desde el
derrocamiento de la monarquía en 1969 una república popular y socialista, bajo
el control personalista y totalitario de Gadafi y el ejército. El país
tiene una superficie más de tres veces superior a la española, pero desértico
en un 95%. Solamente el 1,2% de su superficie es arable y en consecuencia dos tercios de la población viven en las dos
grandes ciudades, Trípoli y Bengasi, con lo que el control político y militar
no es fácil, ya que hasta ahora las revoluciones han sido exclusivamente
urbanas. Las manifestaciones responden probablemente en parte a un verdadero
deseo de apertura, y en parte a grupos islamistas tratando de cambiar un
totalitarismo socialista por otro de corte integrista. Lo van a tener crudo
porque el régimen no está para bromas y, además la población disfruta, gracias
al petróleo, de un nivel de vida mucho más alta que la de su vecino Egipto. Si
Gadafi tiene menos control sobre su ejército de lo que parezca, por estar ya
parcialmente infiltrado por los islamistas, la rebelión puede convertirse en
guerra civil.
JORDANIA: El
problema actual del país se remonta a 1950 cuando el rey Abdullah fusionó toda
la parte de Palestina bajo control árabe con la Transjordania,
otorgando la ciudadanía a los residentes de Cisjordania y cambiando el nombre
del país a Reino Hachemí de Jordania. Con esta fusión el país doblaba su
populación. Cuando en la Guerra
de los Seis Días, Israel se hizo con el control de Cisjordania, los
guerrilleros de la
Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se desplazaron con
todo derecho a Jordania por tener la ciudadanía jordana. Contra los deseos del
rey Hussein, Egipto, Argelia y Siria endurecieron su postura anti israelí y
apoyaron una ofensiva guerrillera contra Israel, organizada desde las bases palestinas
en Jordania, lo que creó fuertes tensiones con Israel. La situación alcanzó el
nivel de guerra civil en septiembre
de 1970,
cuando las guerrillas palestinas apoyadas por Siria lucharon contra las tropas
jordanas en Ammán y otras áreas del norte del territorio. Después de muchas
bajas, se acordó un cese del fuego. No obstante en 1971, Jordania llevó a cabo
acciones militares contra los palestinos, tras lo cual, el movimiento
guerrillero palestino quedó totalmente aplastado. Los palestinos buscaron
refugio primero en el Líbano y después en Tunicia. La expulsión dio lugar a la
formación de una organización terrorista "Septiembre Negro", que posteriormente fue absorbido
por Hamas. No me sorprendería si los actuales demostraciones son respaldadas
por Hamas como una tardía venganza contra la
expulsión de hace 40 años, y un intento de derrocar la monarquía con el
propósito de convertir Jordania en una especie de Palestina 2 (o Gaza 2). No
creo que vayan a tener éxito ya que la Legión Árabe, que con su origen beduina forma la
espalda dorsal de la dinastía, no a va a permitir que se pasen de listos.
SIRIA:
Dirigido desde 1970 por el general Al-Assad, y después de su muerto por su
hijo, está respaldado por el ultra-izquierdista partido Baaz, declarado enemigo
de la Hermandad
Musulmana, que a principios de los ochenta provocó fuertes
disturbios que la llevó a organizar una rebelión a gran escala en Hama,
aplastado por tropas gubernamentales. La Hermandad desapareció aparentemente de Siria
después de haber jurado una futura venganza, y parece que ha llegado el momento
para cumplirla.
CONCLUSIONES:
Regímenes que se han prolongado durante 30 años o más, tienden a caer victima
del clientelismo, enchufismo y favoritismo, que lleva directamente a la
corrupción del sistema, y no hay duda de que de las recientes
rebeliones/revoluciones correspondían en parte a sinceros sentimientos de
frustración, provocados por la crisis económica, la falta de libertades
políticas y la corrupción reinante. Pero tampoco hay duda de que las
revoluciones no ocurren por generación espontánea. Tampoco en los casos
actuales. Han sido preparados durante mucho tiempo y, gracias a Internet,
Facebook, Al Jazira - que más que una simple emisora de noticias en árabe ha
sido durante años la portavoz del islamismo y del yihadismo -, y a la
crisis económica, que ha radicalizado una población en promedio muy joven
y con altos niveles de desempleo, ha ofrecido a los islamistas la ocasión
anhelada para sus propósitos. Por el momento, la Hermandad Musulmana
y las organizaciones yihadistas han mantenido un perfil bajo, aseverando que no
tienen aspiraciones políticas. Pero en Tunicia ya han empezado manifestaciones
contra el Gobierno Provisional, y ya hay huelgas en Egipto pidiendo aumento de
sueldo para los funcionarios. Lo mismo ocurrió en 1979 en Irán cuando los
ayatolas permitieron durante un corto periodo un gobierno de transición
aparentemente democrático, y bien sabemos como terminó. Lo más importante a
considerar es que las revueltas o rebeliones no son simplemente de inspiración
local, sino forman parte de una estrategia regional para proclamar el Califato
- la unión de todo el mundo árabe como una nación única bajo el liderazgo de de
un Califa titular, como dirigente supremo de la comunidad musulmana y sucesor
de Mahoma, sin duda muy tutelado Hermandad Musulmana y grupos afines - o sea un
teocracia basado en la Sharia,
o mejor dicho en la interpretación islamista muy subjetiva de dicho conjunto
legislativo. Hay que admitir que están en el buen camino. El Califato de
Damasco se extendía por todo el norte de África y Oriente Próximo (incluyendo
la mayor parte de la península Ibérica) hasta las fronteras de China y el norte
de la India. Como
ahora también ha empezado la efervescencia revolucionaria en Marruecos, vemos
que casi todos los territorios del antiguo Califato están afectados. No les
importa si por el momento solamente obtuvieron un éxito parcial. Egipto, por
tener un tercio de la población de la región, y Tunicia, por su situación
estratégica, serían ya un buen bocado. Paciencia y tiempo al tiempo. También
existen hace ya tiempo tensiones en Pakistán y también es un objetivo a corto
plazo.
Tunicia,
Egipto, Siria y Yemen, han evolucionado hacia regimenes izquierdistas
relativamente moderados y llama la atención de que los mismos medios
progresistas que siempre defienden a Castro, repentinamente los ataquen con un
fervor que bien pudieron destinar a Chávez en Venezuela, el gran defensor e
íntimo amigo de Gadafi. Estos mismos medios ahora prestan más atención a
algunas decenas de muertes en los países árabes de lo que hicieron al medio
millón de tutsis masacrados en 1994 en Ruanda.
Como podemos
ver en Yemen y Bahrein, también Irán está aprovechándose del clima
revolucionario general para disfrazar sus ambiciones territoriales. Ha
aplaudido las demostraciones en los países árabes pero al mismo tiempo está
suprimiendo con violencia las suyas. Desde las anteriores en 2009 las
ejecuciones no han parado, y solamente en el último mes de enero hubo más de
70. Ahmadinejad solamente está esperando la salida de los americanos de Irak
para provocar una rebelión shií que resultara en la anexión de la mitad del
país. Irán (Persia hasta 1928) ha tenido ambiciones sobre el mundo árabe
desde el siglo XVI cuando la dinastía Safawi convirtió el shiísmo en una
religión muy militante y los Otomanes no tuvieron más remedio que ocupar el mundo
árabe suní para evitar que lo hicieron los shiíes.
No se puede
predecir cuanto tiempo puede tardar la creación del nuevo Califato pero podemos
estar seguros que ocurrirá. La tensiones entre este Califato y los ayatolas de
Irán puede terminar en una guerra religiosa - parecida a la de entre católicos
y protestantes en el siglo XVII - con devastadores efectos sobre el suministro
de petróleo a Occidente (los rebeldes en Libia ya están amenazando con la
destrucción de oleoductos). Si cayese Pakistán en poder del Califato, la guerra
nuclear estaría servida. Es verdad que si se matasen entre sí nos dejarían en
paz. La Hermandad
ya reclama para sí Córdoba (o sea España) y la influencia islamista está
creciendo mucho en Francia e Inglaterra. Nos quieren mal.
Lo sorprendente
de todas estas rebeliones es el poco respaldo que han tenido. Tomando Egipto
como ejemplo, los observadores sobre el terreno coinciden que en ningún momento
la participación total en las grandes ciudades haya sido superior al millón de
personas - las primeras menciones de este número solamente en la Plaza Tahrir
demostraron ser enormemente exageradas - lo que representa escasamente el 2% de
la población adulta del país. Las cifras en los demás países son
proporcionales. O sea, los países han cambiado de régimen político por las
demostraciones de un número de personas que hubieron sido insignificantes en
unas elecciones legislativas. ¿Y que piensa el resto de la población sobre
esto? ¿No sentirán que les han robado sus opciones a decidir?
Siento tener
que repetirme, pero la creación de Israel (véase: Los judíos y Palestina, y Israel: huida hacia ninguna parte) fue el perfecto
revulsivo para aumentar la influencia de la Hermandad Musulmana.
Tengo la impresión de que en un futuro no muy lejano Israel va a llorar el
hecho de no haber solventado el conflicto con Palestina hace décadas, en gran
parte por culpa de su minoría más intransigente (véase: Terroristas para Dios) En
Egipto ya están pidiendo la rotura del Tratado de Paz, algo por el momento
denegado por el ejercito (a los militares en general no les gusta nada la guerra)
pero ya veremos de aquí a algunos meses. No hay que olvidar que cuando se habla
del ejército esto normalmente significa "los mandos", y, en la Historia, muchos mandos
han sido apartados por una rebelión de la tropa en tiempos de crisis
institucional. Espero equivocarme, pero la necesidad de Occidente de asegurar
la supervivencia de Israel puede provocar una guerra apocalíptica.
© 2/2011
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