LA SUPUESTA RENUNCIA DE HILLARY CLINTON

Anoche Hillary Clinton endosó a Barrack Obama como candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos en un excepcional discurso, cortés y generoso, llamando a la unidad de su partido y pidiendo a sus partidarios su total apoyo a Barrack Obama en las elecciones presidenciales. Esto no significa que sus seguidores vayan a seguir su consejo; hasta un 40% de sus votantes, especialmente las mujeres, no pueden ver a Obama ni en pintura y en las elecciones presidenciales votarán a McCain o simplemente se abstendrán. Dicho esto, el discurso también era pragmático e interesado. No podía hacer menos para unir el partido y asegurarse que nadie pudiera culparla en el caso que Obama perdiese las elecciones - lo que la convertiría automáticamente en favorita para la candidatura de 2012 -,y al mismo tiempo poder exigirle especial consideración en el caso que ganase. Habrá gente que piensa que estaba haciendo una audición para el puesto de vicepresidente en la candidatura, pero me parece evidente que es un puesto que no le interesa de ninguna forma. La vicepresidencia de los Estados Unidos es un cargo vacío de contenido y la mayoría de los vicepresidentes han sido marginados, ninguneados y hasta humillados por sus presidentes. Hay sin duda contadas excepciones, como por ejemplo el vicepresidente actual, Dick Cheney, por haber sido, y seguir siendo, el mentor ideológico de Bush. En esencia es el copresidente, o si quieren la eminencia gris, y hay algunos que consideran a Bush simplemente como el muñeco y a Cheney el ventrílocuo, y basan este criterio en el hecho de que Cheney haya sido, desde tiempos de Nixon y Reagan, un peso pesado del partido republicano y, a sabiendas de que personalmente era inelegible, simplemente "adoptó" a Bush, un peso muy ligero, para ser su sustituto virtual. 

La atracción de ser vicepresidente raya exclusivamente en que sea una dignidad importante para un político de segunda fila y que en 7 ocasiones un vicepresidente haya ocupado la presidencia por la muerte - por enfermedad o asesinato -, o abdicación de su antecesor. No exactamente un puesto atractivo para Hillary. Su respaldo a Obama no implica haber renunciado a su candidatura sino simplemente haberla suspendido. Legalmente hay una enorme diferencia. Por un lado puede seguir recibiendo donaciones para liquidar sus deudas de campaña, mantener el control sobre sus delegados y, mucho más importante todavía,  haberse convertido en la reserva a la candidatura de Obama; sentada en el banquillo y dispuesta a saltar al campo si éste saliera políticamente lesionado antes de ser consagrado en la Convención de Denver. ¿Existe la posibilidad de que algo así pudiera ocurrir? Todo depende de la ferocidad de la campaña y hasta qué punto los republicanos lograsen encontrar esqueletos escondidos - ¿más amistades peligrosas en su pasado? (vea: Escrutar a Obama) - en el armario de Obama. En caso afirmativo muchos de los superdelegados podrían cambiar su voto si Obama empezase a flaquear en las encuestas y negarle la confirmación. Y allí estaría Hillary como reserva en el banquillo para ser la alternativa. 

Todo el historial de Hillary Clinton demuestra que solamente se rinde cuando no hay más remedio, lo que en este caso significa el momento mismo en que Obama logre la mayoría absoluta de los delegados en la Convención. Todavía hay más de dos meses por delante para verlas venir. 

 

© 8/6/2008

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