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¿SON LAS RELIGIONES MALAS PARA LA SALUD?
(persecuciones, cruzadas, inquisiciones y guerras religiosas)
| Prehistoria | Antigüedad | Judíos | Cristianismo | Papado |
| Gregorio VII | Cruzadas | Inquisición | Protestantismo | Imitadores |
| Nuevas guerras religiosas | Islam | Islamismo | Cristianismo actual | Salud |
"A través de los milenios y siglos no hay mucha duda de
que más de ser simplemente malas para la salud, las religiones en sus formas
prehistóricas primitivas o clásicas desarrolladas - matriarcales o patriarcales
-
han sido para muchos auténticamente mortales. Hay cada vez más indicios que la
subespecie Homo sapiens neanderthalensis no se extinguió así por las
buenas; no había ningún cambio climático que lo justificaba, ni hubiera surgido
ninguna pandemia ya que ésta hubiera afectado igualmente a la
subespecie paralela, el Homo sapiens sapiens, o sea nuestros
antepasados directos. Que las dos subespecies eran algo como primas hermanas ha
sido reforzado por el hecho de que hace poco se ha confirmado la existencia de
genes neandertales en el hombre moderno. Esto demuestra la existencia de
contactos sexuales entre las dos, lo que indica que individuos de
las dos subespecies se encontraron con cierta frecuencia. Los neandertales desaparecieron del registro arqueológico europeo
hace unos 30.000 años, pero parece altamente improbable
la teoría de que esto fue el resultado de la competencia del Homo sapiens
sapiens por los mismos recursos; en aquellos tiempos los recursos eran muy
amplias para los pocos representantes de los dos grupos que hubo en la tierra.
El número de homo sapiens sapiens era probablemente del orden de los
100.000 y el número de homo sapiens neanderthalensis no más de 20.000.
Más probable parece que nuestros antepasados eliminaron poco a poco, durante
miles de años, a los neandertales hasta su extinción. Este "labor" puede haber
sido facilitada si estos tuvieron periodos de gestación más largos y menos
frecuentes que aquellos. Si nuestros antepasados estuvieron implicado en la
extinción de los neandertales - no muy sorprendente si
tomamos en consideración que el Homo sapiens sapiens ha demostrado a lo largo de
su existencia ser enormemente agresivo y violento con otras especies -
estaríamos hablando de un lento y prolongado "subespeciocidio". Como el
artefacto religioso más antiguo encontrado - en forma de una cruda figura
femenina encinta- date de hace 35.000 años a.C., tampoco sería sorprendente si
primitivas consideraciones religiosas hubieron justificadas las masacres en
cuestión. "Posteriormente
las religiones matriarcales ofrecieron sacrificios humanos a la Diosa para
garantizar las cosechas (vea:
El matriarcado en el
antiguo Egipto), pero con el desarrollo de las civilizaciones estos
sacrificios fueron pocos y puntuales. La incursión de las hordas nómadas
patriarcales con sus dioses masculinos, tampoco creó violencias religiosas per
se, ya que rápidamente asimilaron la cultura local e incorporaron las
diosas a su religión, creando a un nuevo sincretismo religioso como, por ejemplo, en el Olimpo griego. La definitiva violencia religiosa empezó con la primera
religión patriarcal monoteísta, la religión del autoproclamado "pueblo elegido".
Este término no era racista sino puramente religioso. Pertenecer a la misma
genealogía tribal solamente era significativo si ésta iba combinado con la
adoración exclusiva del "Dios celoso": Según el Antiguo Testamento tanto
Canaán, Moab y Ben- Ami, eran descendientes directos de Noé y primos o sobrinos
de Abraham. No obstante, los respectivos dioses de los Cananeos, de los Maobitas y
de los Amonitas, fueron considerados por los judíos como "abominaciones - como
todos los dioses excepto el suyo- y sus creyentes fueron considerados como
enemigos a ser exterminados. El
mensaje puesto en boca de Dios es tajante: "los
exterminaré" (Ex 23, 23). Al entrar en el país prometido - el
país que mana "leche y miel"- deberán expulsar
a todos los habitantes del lugar (Nu 33, 52);"los consagrarás al exterminio" (De
7, 2; 20, 17); "no te prosternarás ante
sus dioses ni los servirás, ni imitarás las obras de aquéllos, sino que los aniquilarás
por completo" (Ex 23, 24). No hay duda de que con el tiempo tuvieron éxito y, a
partir de su entrada en Canaán (datado en
±1250 a.C.), lograron
destruir, a sangre y fuego, una antiquísima civilización que ya
en el
4000 a.C. había creado grandes y populosas ciudades
como Byblos (nombre que ha dado lugar al vocablo "Biblia") y Jericó.
La memoria de este hecho creó posteriormente bastantes problemas, ya que algunos
profetas veían en el mantenimiento de los lugares altos y otras señales de la
práctica del culto de los cananeos (Baal), el origen de las desviaciones de
muchos de los monarcas, y la causa de los castigos divinos. Con el tiempo los judíos se
convirtieron de perseguidores y exterminadores en perseguidos y exterminados, lo
contrario a lo que pasó a los cristianos un milenio más tarde. Durante el
último milenio a.C. - más o menos el cuarto milenio judío [para los judíos el
mundo fue creado por YHWH (Yahweh) el 6 de octubre del año 3761 a.C.] -, los
judíos pasaron muchas tribulaciones y calamidades, desde ocupaciones, al exilio,
la destrucción del Templo etc., pero durante este periodo nunca fueron
sistemáticamente perseguidos por su religión. La persecución religioso empezó
solamente a partir del segundo siglo de nuestra era. y, sorprendentemente, por
parte de los seguidores del Hijo judío del Dios judío, que se habían inventado
de que los judíos hubieron matado a Dios. Todo una curiosidad teológica - por
definición Dios es inmortal - y una manipulación bíblica ya que, según los
Evangelios, Jesús fue crucificado por los romanos por razones políticas (INRI).
Hay fundadas sospechas de que las infrecuentes persecuciones de algunas sectas
cristianas en los siglos II y III -hubo hasta 200 sectas distintas - por parte
de las autoridades romanos, tenía que ver con que aquellos se dedicaban a
asesinar judíos por deicidas. Considerando que el pueblo judío se convirtió poco
a poco de "Pueblo Elegido" en "Pueblo Maldito" hay que admirar la
fe y
constancia de los creyentes judíos en seguir aceptando un Dios que les había
dado la espalda. A finales del siglo IV la
secta cristiana romana se convierte en hegemónica y el cristianismo romano
católico se hace religión del estado y se convierte en la "IGLESIA" con mayúscula. Como una
de las primeras exigencias de la Iglesia fue la fe ciega, o sea la aceptación
total del Credo y de la Santa Trinidad, y como gran parte de la cristiandad no
aceptaba estos conceptos, se abrió el camino para la persecución sin piedad de
todos los supuestos herejes. Un trabajo arduo y duro, ya que había herejías por
doquier. Mencionaré solamente algunas de las más conocidas: Arrianismo,
Adopcionismo, Donatismo, Apolinarismo, Monofisismo, Nestorianismo,
Priscilianismo, Paulianismo etc. La erradicación de estas herejías tardó
casi siglo y medio y fue lograda a base de centenares de miles de muertos. Donde
el largo brazo de la Iglesia no alcanzaba, algunos de estos herejías
sobrevivieron y crearon sus propios Iglesias, como la copta, la etiopia, la
armenia, la sirio-jacobita y la maronita. El Nestorianismo logró implantarse durante siglos
en Asia Central hasta que fue superado por el Islam. Con el seguir de éste en
África del Norte y Oriente Medio, muchos herejes se convirtieron a una religión
más monoteísta y patriarcal que el propio cristianismo. Cuando por el momento ya no había
herejes a perseguir, la lucha entre cristianos se centraba en las
elecciones papales en Roma.
La elección estaba en manos del populacho romano, muchas veces con sangrientas
luchas en las calles entre bandas opuestas.
En el siglo y medio entre el año 880 y aprox. 1030, hubo nada menos que
35 pontífices, que reinaron un promedio de 4 años. Esto hubiera sido normal si
hubieran sido hombres viejos y achacosos, pero nada más lejos de la verdad. Eran
en su mayoría hombres jóvenes y hubo hasta adolescentes. Algunos aguantaron
solamente algunas semanas o meses. Seis fueron destituidos y por lo menos 15
asesinados o mutilados. Hubo satanistas, paganos, fornicadores, pedófilos,
libertinos, asesinos y locos. En conjunto estos papas han sido considerados como
el grupo humano más espiritualmente corrupto en los anales de la historia
universal. Uno de los más locos fue Esteban VII que sucedió a Bonifacio VI (896)
después de haberle envenenado. Desenterró el cadáver del antecesor de éste, Formoso (891-896), le juzgó formalmente por hereje, le condenó al fuego eterno y
le hizo descuartizar y arrojar al Tíber. Hubo venganza por esta sacrilegio
ya que 14 meses después los partidarios de Formoso lo estrangularon. El siglo X
fue conocido como la Pornocracia Papal ( vea:
PORNOCRACIA)
en la Roma Deplorabilis. La
degradación llegó a tales extremos que es francamente sorprendente que el
cristianismo, por lo menos el catolicismo occidental, logró sobrevivir. La
única explicación es la falta total de comunicación existente por la cual la
inmensa mayoría de los creyentes no se enteraban de lo que pasó en Roma.
Durante 600 años a partir del siglo
IV, los
papas habían sido juguetes en los manos del poder secular - fuese este el
populacho de Roma, señores de guerra locales, o el emperador; poco importaba -
pero todo cambió a partir de Gregorio VII - todavía elegido por aclamación
popular en Roma y reconocido por el emperador Enrique IV - un homuncio
(enano) convencido de que un simple sacerdote era superior a cualquier lego,
incluyendo reyes y emperadores, y que entonces la superioridad del Papa,
como sucesor de Pedro, era infinito. Con esta convicción y una voluntad de
hierro, logró cambiar no solamente el papado y la Iglesia sino hasta la religión
misma, con efectos mortales para los creyentes. Se inventó un número de
prerrogativas papales para cuya justificación creó una auténtica escuela de
falsificadores que durante todo su papado satisfizo su necesidad de antecedentes para sus
decisiones. Se trataba de manipular documentos antiguos para que dijeran lo
contrario de su intención, de crear documentos inventados y hasta de certificar
falsificaciones de los siglos IX y X. Con esto se cambió literalmente la
historia eclesiástica ya que todas estas falsificaciones fueron inmediatamente
incluidas en el derecho canónico. Orwell anticipado en 9 siglos. Todo esto condicionó la fe y la
Iglesia durante siglos y tuvo unas consecuencias aberrantes. No solamente se
justificó que la prohibición para los creyentes a "comerciar" (tener contacto)
con excomulgados se extendió a reyes, emperadores y hasta países enteros, sino
llegó a igualar excomulgados con herejes; un precepto usado posteriormente para
impunemente justificar masacres. Por otra parte la ciega aceptación posterior de
todas estas condicionamientos explica la oposición de Beckett a Enrique II, y la
de Tomás Moro a Enrique VIII, ambas basadas en preceptos falsos y erróneas.
Hasta Tomás de Aquino basó buena parte de su Summa Teologica en
datos falsos. Considerando que las opiniones de Aquino tuvieron mucha influencia
en el Concilio Vaticano I, podemos decir que la declaración de la infalibilidad
papal también estaba influida por preceptos falsos. Esto además a sabiendas, ya
que por entonces las falsificaciones de Gregorio VII eran de sobra conocidas. Aparte de humillar al emperador y
empezar el largo camino que llevó a la imposición definitivo del celibato
clerical, Gregorio VII sacó poco provecho de sus falsificaciones. Fue destronado
y exiliado por el mismo emperador que había humillado, y murió, solo y
abandonado, en Salerno. Sí dejó como herencia una Iglesia que había dejado de
ser universal, que había dejado de ser enriquecida por culturas y experiencias
distintas, y que había sido moldeada según el patrón romano de latín, celibato y teología
escolástica. Hasta el título del Papa cambió poco después del tradicional
"Vicario de Pedro" al de "Vicario de Cristo". Las pretensiones absolutistas
heredadas por sus sucesores lo fueron de él y no de Cristo. Esto llevo a
Inocencio III (1198-1216)
a declarar con una arrogancia sorprendente y totalmente anticristiana -
en un pasaje que forma parte del derecho canónico - que el pontífice
romano es:
" El Vicario en la tierra, no de un mero hombre, sino del mismo Dios. Ahora
pueden ustedes ver quién es el servidor que es puesto sobre la familia del Señor;
verdaderamente es el Vicario de Jesucristo, el sucesor de Pedro, el Cristo del
Señor; puesto entre Dios y el hombre, de este lado de Dios, pero más allá del
hombre; menos que Dios, pero más que el hombre; quien juzga a todos, pero no es
juzgado por nadie" . Por
otra parte,
Juan XXII, en principios del siglo XIV, iba al extremo de dejarse llamar: "Dominuin Deun nostrum Papam"
("Nuestro Señor Dios el
Papa").
Urbano II (1088-1099), se inventó, él solito, las cruzadas en los concilios de
Piacenza y Clermont (1095). Aquellas fueron concebidos en su origen como
una auténtica guerra santa para conquistar (primero), o mantener el control
(después) sobre, los lugares sagrados
en Palestina; pero pronto se degradaron y llegaron a significar cualquier guerra sancionada por el
papado
contra los enemigos de la Cristiandad occidental, ya fueran éstos
paganos, infieles, herejes o adversarios políticos. Entre 1095 y 1270 hubo ocho
cruzadas oficiales. No es este el momento para analizar la génesis de las
cruzadas pero estas tuvieron muchos elementos dispares, desde una manifestación
fanática de religiosidad, a aspectos sociales, políticos y económicos: la fuerte
expansión demográfica, el descontento popular,
la
proliferación de guerras nobiliarias entre los grandes señores que despojaron a
la pequeña y mediana nobleza, la
generalización del
mayorazgo
(que entregaba toda la herencia de un linaje al hijo primogénito). Todo se
tradujo en la formación de una amplia capa social de nobles sin tierra, lo que
sirvió de detonante inmediato para su participación en el movimiento de las
cruzadas. Al mismo tiempo las cruzadas sirvieron para canalizar la violencia
ejercida por nobles, bandidos y campesinos sublevados hacia el exterior a
servicio del pontificado, no solamente para liberar a Palestina sino también
para satisfacer las ambiciones papales con respeto a la Iglesia bizantino. Parte
del éxito de la llamada a la guerra santa fue una repuesta popular a los relatos
- totalmente falsos- que estaban circulando por la Cristiandad acerca de las
atrocidades cometidas por los musulmanes contra peregrinos y
cristianos orientales.
Ex 34:14-
Porque
no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es CELOSO,
Dios celoso es.
La primera parte de la primera cruzada, llamada la de los pobres, era espontanea, popular, y una repuesta al llamamiento de predicadores fanatizados que recorrieron Inglaterra, el norte de Francia, Flandes y Renania. Grandes masas de campesinos, hambrientos por las inclemencias del invierno del ´95, se echaron al camino de Jerusalén al grito de "Dios lo quiere". En la primavera del ´96 unos 50.000 villanos, siervos y pobres libertos, junto con delincuentes y aventureros, estaban ya en camino. Proporcionalmente a la población de Europa de entonces, fue como si hoy en día una multitud de un millón de personas vagaran en masa hacia Constantinopla en camino a Palestina. Hubo graves disturbios a lo largo de la ruta, con terribles matanzas de judíos en las ciudades alemanas que pasaron, y saqueos en Hungría, Bulgaria y los Balcanes para su abastecimiento. La reacción violenta de los locales causó muchos bajos, y la "cruzada" llegó a Constantinopla ya muy mermada. El emperador bizantino hizo que los trasladaron al otro lado del Bósforo para evitar malas mayores para la ciudad. Allí fueron derrotados y aniquilados por el ejército turco (selyuquí) frente a Nicea el 21 de octubre de 1096. Se calcula que el número total de victimas provocado por esta cruzada fue del orden de las 150.000.
La segunda parte, llamada la cruzada de los caballeros, organizada por Urbano II, consistía de tres contingentes de diversas regiones de Europa occidental. Los tres llegaban a Palestina por rutas diferentes a partir de agosto de 1096. Se estima que, en total, participaron unos 4.000 o 5.000 caballeros, cerca de 25.000 soldados de infantería y varios miles de simples peregrinos de toda condición. Después de muchos combates y de haber arrasado la ciudad cristiana (hereje) de Tarso y la igualmente cristiana cuidad armenia de Edesa, conquistaron primero Antioquía y finalmente Jerusalén. En ambas ciudades asesinaron cuantos musulmanes, judíos y cristianos "herejes" encontraron, incluyendo mujeres y niños. Se han calculado que las víctimas de esta cruzada fueron del orden de los 300.000.
La segunda cruzada (1146-1148), fue el resultado de una bula promulgado por el papa Eugenio III en 1145 con el propósito de ayudar a los territorios cristianos en Palestina asediados en extremo por los turcos. La Bula puso el acento en las virtudes expiatorias de la cruzada ofreciendo la salvación a "homicidas, raptores. adúlteros, perjuros y criminales de cualquier índole". Que tropa. Duró 3 años, fue un fracaso total y tuvo, como el anterior, un enorme precio en vidas humanas.
El Papa Gregorio VIII, convocó de inmediato una nueva cruzada, la tercera (1188-1192), cuando el ejército del reino de Jerusalén fue derrotado y destruido en 1187 en Hattin, derrota seguida pocos meses después por la toma de Jerusalén por Saladino. Esta cruzada más que tener un fondo espiritual, puso de manifiesto las ambiciones expansionistas de los tres monarcas que la lideraron respecto al levante Mediterráneo y desató una serie de conflictos por culpa del choque de intereses entre Alemania, Inglaterra, Francia y las repúblicas italianas. Su único logro verdadero fue la conquista de Chipre por los ingleses. La expedición fracasó por completo en su supuesto objetivo fundamental: la reconquista de los Santos Lugares.
Inocencio III fue el impulsor de la Cuarta Cruzada, en principio dirigida contra los musulmanes de Oriente y a la postre "desviada" contra Constantinopla y la Iglesia ortodoxa. Los intereses económicos venecianos acabaron primando y llevaron a la ocupación y saqueo de la capital bizantina por los caballeros occidentales en 1204. Se instaló en ella un reino latino (1204-1261).
La gran obra "cristiana", más bien diabólica, de Inocencio fue la cruzada (1209) dirigido contra los "herejes" de Languedoc, aplicando el precepto gregoriano (VII) de igualar excomulgados con herejes, para justificar el baño de sangre, la masacre y la exterminación de los cátaros o albigenses . Estos predicaban un cristianismo heterodoxo y dualista con elementos maniqueos; pero posiciones doctrinarias aparte, sus predicadores fueron en la realidad cotidiana hombres y mujeres! que difundieron un mensaje verdaderamente cristiano en el sentido de caridad, tolerancia, libertad y esperanza. Su austeridad contrastaba con la opulencia y corrupción en la cúpula de Iglesia romana. La doctrina cátara se extendió rápidamente durante todo el siglo XII, llegando a ser la religión predominante en el sur de Francia (incluidos varios focos en el reino de Aragón) y en algunas zonas del norte de Italia. Según los cátaros, el mundo, creado por un ser perfecto e incorruptible, no podía ser gobernado por una institución tan absolutamente infrahumana y corrupta como la Iglesia. Llegaron a llamar a Inocencia III el "Anticristo". y el papa hizo todo lo posible para merecerse el apelativo.
La cruzada contra los cátaros duró 6 años y fue todo un hito ya que por primera vez la cruzada no era contra el infiel sino contra el hereje, estableciendo de esta forma el poder del papa para actuar allí donde y como el quisiera. El absolutismo sin limitaciones. La cruzado atrajo a todos los aventureros de Europa y fue entusiásticamente apoyada por el rey de Francia (entonces limitada al Noreste del territorio actual) y su nobleza - no por razones religiosas sino por querer extender su dominio hasta el sur- ya que el papa les daba la excusa perfecta para apoderarse de las riquezas del Languedoc. Todos estaban encantados con la lapidaria orden del legado papal: "Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos". Una orden que les daba mano libre a matar a todos los que encontraran en su camino, herejes o no. Así pues, la tropa - y qué tropa - de la mal llamada "Cristiandad" se dedicaron durante los siguientes años a la destrucción y el saqueo sistemático de las villas y campos, y a la masacre sin cuartel de sus habitantes. Se calcula que más de la mitad de los habitantes del Languedoc perecieron.
A partir del siglo XIII las cruzadas perdieron su antiguo poder de convocatoria religiosa y espiritual, y tanto el pueblo como la nobleza se habían dado cuenta que el papado las estaba utilizando como instrumento para imponerse sobre sus enemigos cristianos tanto religiosos como políticos, y como una forma para conseguir ingresos fiscales. De ahí que los periódicos llamamientos a la guerra santa, obtuvieron apenas respuesta. Hubo la llamada cruzada de los niños en la cual millares de adolescentes se decidieron a marchar hacia Tierra Santa para liberar a Jerusalén y el santo Sepulcro del dominio musulmán, usando como armas lo que hoy pudiéramos llamar buenísmo. Se ha estimado que más de cincuenta mil niños perecieron víctimas en el intento o fueron vendidos como esclavos.
Todavía se convocaron más cruzadas durante el siglo, pero éstas simplemente fueron campañas militares de conquista y todas salieron mal. Especialmente para las victimas.
El balance que arrojan las cruzadas es muy negativo, pues no cumplieron de forma duradera sus objetivos. La conquista de Jerusalén duró menos de un siglo. En Europa occidental las cruzadas provocaron una oleada de violencia antisemita a lo largo de las rutas terrestres seguidas por los peregrinos y sus predicadores, que contribuyó decisivamente a acabar con cualquier posibilidad de convivencia entre judíos y cristianos. En Siria, Armenia y Palestina, los cruzados tuvieron que enfrentarse a la resistencia de las comunidades cristianas no latinas, a las que habían masacradas durante los primeros tiempos de la conquista y que, lógicamente, se desvincularían de los esfuerzos de los latinos por mantener sus dominios en Oriente. No lograron unir a la Cristiandad contra el "infiel", mientras que la pugna de intereses entre las fuerzas nacionales y sociales que tomaron parte en las cruzadas sólo agravó los conflictos. Los beneficios culturales eran muy superficiales y los verdaderos llegaron a Occidente a través de la península ibérica. Los escasos beneficios económicos/comerciales fueron para venecianos genoveses ya que para el resto de Occidente las cruzadas fueron muy costosas, tanto en hombres como en recursos materiales. Por otra parte, el choque de los intereses materiales y políticos del papado con los de los príncipes redundó en el descrédito de la "guerra santa", al tiempo que ganaba terreno la idea de que la Iglesia había experimentado un enriquecimiento anormal y se dedicaba más a la acumulación de bienes terrenales que al socorro de los pobres. En este sentido, se ha llegado a afirmar que la Reforma del siglo XVI hundió sus raíces en el desprestigio que las cruzadas echaron sobre el papado.
Las cruzadas, incluyendo la cátara, provocaron más de un millón y medio de muertos. En Oriente Próximo las masacres crearon una duradera enemistad contra Occidente y un rechazo del cristianismo romano infinitamente superior al existente hasta entonces.
Pero erre que erre, el papado no había aprendido nada, consideraba que había que apretar todavía más la severidad de sus persecuciones, y en 1231 el papa Gregorio IX constituyó la Inquisición y puso la persecución de herejes (del Gr. hairetikos = elección propia) bajo la dirección del pontificado, nombrando para tal fin inquisidores y estableciendo severos castigos. En el principio estuvo restringida a Alemania y Aragón, pero enseguida entró en vigor en el conjunto de la Iglesia, aunque no funcionara por entero, o lo hiciera de forma muy limitada, en muchas regiones de Europa. En 1252 el papa Inocencio IV autorizó la práctica de la tortura para extraer la verdad de los sospechosos. Por entonces los dominicos cuya orden había sido creado en 1216 con la finalidad de contrarrestar las herejías de aquel tiempo, por medio de la predicación, la enseñanza y los ejemplos de austeridad, se habían quedado con la exclusiva de la Inquisición y podían ahora añadir la tortura a sus propósitos de fundación.
La Inquisición fue una organización inhumana y anticristiana. Los acusados no fueron informados de que se les acusaron, no tenían derecho a defensa ni a testigos. Los hijos eran obligados a denunciar a sus padres, los maridos a sus mujeres y los familiares y vecinos se denunciaban entre sí. Se pagaba a los testigos de la acusación para que declararan, y a los sospechosos se les infligían torturas inhumanas para forzar su confesión. A los condenados se les confiscaban todos sus bienes y a los inquisidores les correspondía la mitad del valor de estos. El resultado lógico fue que todos fueron condenados y que los inquisidores tenían un especial interés en perseguir a gente acomodada. Y la Iglesia todavía se atrevía a hablar del "libre albedrío".
Un caso especial fue la caza de brujas. Estas,
supersticiones aparte, eran en general curanderas - herederas de antiguos
conocimientos herboristas - que aportaban los únicos cuidados médicos
conocidas. Ya que la Iglesia mantenía que las enfermedades fueron obras del
diablo y que la única posibilidad de curación fue la oración, consideraba el
éxito modesto de las curanderas como una auténtica afrenta. De allí a acusarlas
de brujería había solamente un paso.
A los cazadores (acusadores)
de brujas se les pagaba una recompensa por cada fallo condenatorio después de
reunir las acusaciones y poner a prueba a los sospechosos. Los inquisidores no dudaban en
traicionar sus promesas de perdón a aquellos que reconocían su culpa después . Nada
rebaja tanto a la mente varonil de su altura como acariciar mujeres y esos
contactos corporales que pertenecen al estado del matrimonio." [San
Agustín, "De Trinitate"]
¿Y no sabes tú que eres una Eva? La sentencia de Dios sobre este sexo tuyo vive en esta era: la culpa debe necesariamente vivir también. Tú eres la puerta del demonio; eres la que quebró el sello de aquel árbol prohibido; eres la primera desertora de la ley divina; eres la que convenció a aquél a quien el diablo no fue suficientemente valiente para atacar. Así de fácil destruiste la imagen de Dios, el hombre. A causa de tu deserción, incluso el Hijo de Dios tuvo que morir." [Tertuliano, Padre de la Iglesia, "De Culta Feminarum", 1.1]
Es Eva, la tentadora, de quien debemos cuidarnos en toda mujer... No alcanzo a ver qué utilidad puede servir la mujer para el hombre, si se excluye la función de concebir niños." [San Agustín, Padre de la Iglesia]
"Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones." [ San Agustín, Padre de la Iglesia]
La Inquisición española (ya existía en Aragón desde el principio) se fundó con aprobación papal en 1478
(con 250 años de retraso) a propuesta de los Reyes Católicos. Esta Inquisición
se iba a ocupar del problema de los llamados marranos, los judíos que por
coerción o por presión social se habían convertido al cristianismo. Después de
1502 centró su atención también en los conversos del mismo tipo del islam, y a partir de 1520 a los
sospechosos de apoyar las tesis del protestantismo. A los pocos años de la
fundación de la Inquisición española, el papado renunció en la práctica a su
supervisión en favor de los soberanos españoles. De esta forma la Inquisición en
España se
convirtió en un instrumento en manos del Estado más que de la Iglesia, aunque los dominicos, actuaran
siempre como sus funcionarios. Estuvo dirigida por el Consejo de la
Suprema Inquisición, pero sus procedimientos fueron similares a los de su
réplica medieval. Con el tiempo se convirtió en un tema popular, en especial en
las zonas protestantes, por su crueldad y oscurantismo, aunque sus métodos
fueran parecidos a los de instituciones similares en otros países católicos
romanos y protestantes de Europa. Sin embargo, su superior organización y la
consistencia del apoyo que recibía de los monarcas españoles, descollando Felipe
II, hicieron que tuviera un mayor impacto en la religión, la política o la
cultura que las instituciones paralelas de otros países. Esta eficacia y el
apoyo político permitieron a Tomás de Torquemada, el primero y más notable gran
inquisidor, ejecutar por miles a supuestos herejes. Carlos V introdujo la
Inquisición en los Países Bajos en 1522, pero no consiguió acabar con el
protestantismo. Éste desarrolló instituciones tan represivas como la
Inquisición española, por ejemplo el consistorio de Ginebra en tiempos de
Calvino. La Inquisición quedó al fin suprimida en España en 1834, pero durante
la primera guerra carlista, los carlistas más integristas todavía luchaban bajo el lema:
"Viva la Inquisición"
.(Carlismo).
Alarmado por la difusión del protestantismo y por su penetración en Italia, en
1542 el papa Pablo III constituyó en la propia Roma, la Congregación de la
Inquisición, conocida también como el Santo Oficio, que se preocupó no tanto de la ortodoxia
de los creyentes sino de la de
teólogos y eclesiásticos. En 1555, ya bajo Pablo IV, emprendió una
persecución activa de sospechosos, incluidos obispos y cardenales . La
Congregación elaboró una lista de libros que supuestamente atentaban contra la
fe o la moral, y publicó el primer Índice de Libros Prohibidos en 1559.
(Solamente en 1965, Pablo VI
reorganizó el Santo Oficio y le puso el nuevo nombre de Congregación
para la Doctrina de la Fe, y en 1966 anunció que no se publicarían nuevas
ediciones y que el catálogo actual ya no era vinculante. Se retiró la pena de
excomunión por leer los libros del Índice). Parece, que
después de casi mil años de persecuciones y masacres, todavía había ganas
para seguir con el vertido de sangre. La nueva herejía, el protestantismo, no estaba dispuesto a dejarse exterminar. La Reforma
creaba una enorme división en la Cristiandad. En sus principios la Iglesia y los Hapsburgo usaban la Inquisición para hacer frente a la nueva amenaza, pero esto
solamente agravaba el problema y provocaron una rebelión en los Países Bajos, y
abiertas guerras regionales en Alemania. La cuestión del libre albedrío se
convirtió en uno de los principales causantes del conflicto religioso ya que
muchas sectas protestantes, y en particular el calvinismo, siguieron la doctrina
agustina de la predestinación y la exclusión del libre albedrío. Esto fue
considerado una herejía por parte de la Iglesia. A esto había que añadir la
creencia protestante de que los cristianos se salvan exclusivamente por el don
de la gracia de Dios y no por sus propios esfuerzos o méritos. En Alemania, las guerras religiosas del siglo XVI y la
guerra de los Treinta Años en el XVII fueron encarnizadas y devastadoras. En
Francia los hugonotes calvinistas lucharon en una sangrienta guerra civil contra
los católicos. En Inglaterra, la guerra civil entre el Parlamento y la
monarquía correspondía también en gran parte a una contienda intestina entre
puritanos y anglicanos. La guerra de los Treinta Años, fue una larga serie
de conflictos
que se extendieron desde 1618 hasta 1648, en los que participaron la mayoría de
los países de Europa occidental, y que en su mayoría se libraron en Europa
central. Los odios religiosos, que llevaban encendidos más de medio siglo,
estallaron, a partir de 1618, en una
guerra que fue uno de los conflictos más
destructivos en la historia europea, y tuvo devastadoras
consecuencias económicas, sociales y culturales. Los territorios alemanes
fueron las víctimas principales. Las estimaciones actuales sugieren que la
población total del Sacro Imperio disminuyó en un 25%. Las zonas rurales fueron
las más afectadas y la actividad económica decayó en todos los estados
alemanes. El impacto psicológico del largo conflicto, con su recuerdo colectivo
del miedo, del caos y del horror, condicionaron la vida
diaria de los alemanes durante siglos. Con la Ilustración, la mayoría de los países abolieron la Inquisición. No
obstante, en los Estados Pontificios la Inquisición siguió - excepto por los
años entre 1807 y 1814 cuando estuvieron incorporados al Imperio napoleónico -
hasta la ocupación por el ejército italiano (piamontés) en 1870. En Roma
continuó hasta el momento mismo de la ocupación por parte de Garibaldi, y los
que presenciaron la apertura de la cárcel del Santo Oficio llamaron la situación
de los presos, "indescriptible". Por cierto, en el mismo día se cerró el último
gueto en Occidente, del que durante siglos ningún judío había podido salir de noche.
Los muchos siglos de absolutismo de la
Iglesia, por lo menos en lo religioso, que aceptaba el libre albedrió solamente
en teoría y con la boca pequeña, y perseguía "herejes", "brujas", judíos y
cristianos nuevos (judíos y musulmanes conversos) con una saña más inspirado en
el Pentateuco que en los Evangelios, terminó por crear imitadores. El periodo
fue
tan largo que ha inspirado a otros a seguir el mismo camino para fines
seculares. La Revolución Francesa llevó a cabo una política represiva a aplicar,
en septiembre de 1793, la Ley de Sospechosos, que supuso la condena en tan sólo
cuatro días de 35.000 personas por el Tribunal de Vigilancia. Napoleón no se
quedó corto y con el odiado Fuche como Ministro de Policía, creó un auténtico
estado policiaca. Por otra parte, parece claro que totalitarismos como el comunismo, el fascismo y el
nazismo, crearon sus propias inquisiciones en la forma de KGB, Gestapo y Ovra;
policías secretas con enorme poder, que aplicaron los mismos métodos que fueron
tan característicos de la Inquisición: "Los acusados no fueron
informados de que se les acusaron, no tenían derecho a defensa ni a testigos.
Los hijos eran obligados a denunciar a sus padres, los maridos a sus mujeres y
los familiares y vecinos se denunciaban entre sí. Se pagaba a los testigos de la
acusación para que declararan, y a los sospechosos se les infligían torturas
inhumanas para forzar su confesión." Los perseguidos fueron otra vez
los judíos (la tradición de tantos siglos) y los opositores (herejes) al sistema
totalitario establecido. ¿Quienes fueron los herejes en estos regímenes
totalitarios laicos que habían reemplazados las religiones por el
colectivismo? En la Unión Soviética: los zaristas, los mencheviques, socialistas
y liberales, y a partir de los años treinta, trotskistas y, otra vez, los judíos
y cualquier bicho que se atrevería a moverse; en la Italia fascista: comunistas,
demócratas, liberales, anarquistas y socialistas ( no obstante de que el Fascio
de Duce había empezado su vida como grupo autónomo dentro del partido
socialista) y, como no, judíos; en la Alemania nazi ("Nationalsocialistische Deutsche Arbeiter
Partei" = "Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán"): por encima de todo los
judíos, gitanos, homosexuales y otra "escoría" humana, sus primos hermanos
socialistas y comunistas, demócratas y liberales etc. O sea, muchos de los
perseguidos fueron muy similares a los de Inquisición católica. La eliminación temporal de dos de estos absolutismos laicos espoleaba,
con una rapidez sorprendente, guerras religiosas que parecían ya historia. La
independencia del subcontinente indio La caída de la Unión
Soviética no ha implicado de ninguna forma la desaparición de comunismo. No
solamente ha sobrevivido en China y Cuba, sino se ha instalado en Venezuela,
Perú y Honduras.
El caso del Islam es curioso. Es una religión rabiosamente monoteísta donde
Mahoma es el "profeta perfecto", pero nada más. No ha dado lugar entonces a la
multitud de interpretaciones ("herejías") sobre la personalidad de su fundador
como en el cristianismo. Por otra parte, lo fundamental del Islam son los
llamados "cinco pilares del islam": profesión de fe, oración, limosna, ayuno y
peregrinación. Son preceptos no discutibles, pero fuera de ellos hay lugar para la
especulación ya que el islam no tiene una autoridad dogmática oficial. No tiene
clérigos en el sentido cristiano; los ulemas, cadíes y muftíes son
investigadores e intérpretes de la Ley.
En la sociedad islámica, el término Derecho tiene un significado más amplio que
en el espacio occidental, pues engloba imperativos tanto morales como legales.
Por la misma razón, no todo el Derecho islámico puede ser formulado como norma
legal ni ser impuesto por los tribunales. En gran parte depende exclusivamente
de la conciencia. Además de Mahoma, el Islam
acepta como profetas menores a Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesucristo. El Corán
esta muy influido por el Antiguo Testamento y los Evangelios y, por esta razón,
el judaísmo y el cristianismo son aceptados como "religiones del libro" (basadas
en la revelación). Existe una prohibición para la conversión forzosa de los
creyentes de ambas religiones.
Por todo esto, no han existido
persecuciones de herejes (un concepto extraño al islam) ni
persecuciones sistemáticas de judíos y cristianos. Habrán existido algunas
conatos, hasta algunas conflictos, pero estos nunca eran ni organizados, ni
justificados, por el poder. Por ejemplo en al-Andalus
el título de califa significaba ser jefe espiritual y temporal de todos los
musulmanes y protector de las comunidades no musulmanas bajo su jurisdicción
(cristianos y judíos), así como el de príncipe de los creyentes (amir al-muminin).
Era política común en todo el Oriente Próximo islámico que
los cristianos y judíos pudieron mantener sus prácticas religiosas pagando un
tributo como "pueblos protegidos" (dimmies) mientras no se sublevaran.
Gran parte de los judíos expulsados en 1492 de España terminaron en el Imperio
Otomano, donde prosperaban como sefardíes sin muchos impedimentos. De igual
forma, los cristianos ortodoxos, que en la parte europea del imperio formaban la mayoría de
la población, se autogobernaban en gran parte y tuvieron sus propios
representantes frente a la autoridad turca. La conclusión es que los musulmanes
fueron infinitamente más tolerante con judíos y cristianos, de lo que
había sido la Cristiandad con judíos, musulmanes y cristianos no católicos. La situación ha cambiado mucho durante
el siglo pasado. El colapso otomano y la ocupación europea, creó una corriente
fundamentalista por un fuerte resentimiento hacia el colonialismo occidental y
un rechazo de todo lo relacionado con ello como sinónimo del mal. Surgió el
llamado "islamismo" que justifica la violencia como arma para dotar los estados de una esencia religiosa. Los primeros
atentados terroristas protagonizados por grupos fundamentalistas islámicos
tuvieron lugar en 1945 y fueron perpetrados por los denominados Hermanos
Musulmanes, movimiento fundado en Egipto en 1928. Los grupos radicales se
multiplicaron en la década de 1970. En Egipto, Siria y Jordania, su acción iba
encaminada a desestabilizar los regímenes existentes,
representantes de un panarabismo laico e izquierdista, que se consideraban derrotados tras la
guerra de los Seis Días (1967). Es curioso que este islamismo, en el siglo XIII
y XIV desde el nacimiento del Islam, ha creado, con su llamada al yihad,
algo muy parecida a la guerra santa de las cruzadas; y con su interpretación de la sharia -
en su verdadera esencia una ley muy garantista de difícil aplicación - su propia
inquisición que puede llegar a ser tan destructiva como la cristiana. Si
la Inquisición era anticristiano por definición, la sharia inquisitorial es
anti-islámico y anatema. El cristianismo en general, y el
papado en particular, no ha tenido más remedio que suavizar sus tendencias más
agresivas y absolutistas, pero - exceptuando el periodo corto de Juan XXIII - no
ha cambiado su esencia. Hace poco Benedicto XVI - en pleno efervescencia de las
acusaciones por pedofilia clerical - exigía respeto para el clero como
representantes de Dios delante de los creyentes, no muy diferente a la
superioridad clerical defendida por Gregorio VII. Poco en común tiene este
criterio con el del cristianismo primitivo en donde presbiterianos y obispos -
elegidos libremente por la grey - eran considerados como representantes de los
creyentes delante Dios. Me he extendido en analizar el efecto
mortal de las religiones sobre los seres humanos que quisieron ejercer su
derecho al libre albedrío. Ahora quiere señalar como las religiones siguen
influyendo negativamente sobre la salud de sus creyentes. Hace unos años
un grupo de líderes islámicos en Nigeria proclamaron una fatwa declarando que
las vacunaciones contra el polio fueron una conspiración de Estados Unidos y la
ONU contra el Islam. Supuestamente había sido fabricado para estilizar a los
verdaderos creyentes y su intención era genocida. La fatwa prohibió
terminantemente la vacunación, y en cuestión de meses la poliomielitis volvió a
aparecer. Desde entonces esta prohibición se ha manifestado en varios países
africanos, en Yemen, países que antes habían erradicada la enfermedad. Si
alguien piensa que algo parecido ya no puede suceder en el cristianismo, se
equivoca de par en par. Hace un par de años prelados católicos (el presidente
del Consejo Pontifico para la familia; el obispo auxiliar de Rio de Janeiro;
cardenales en Nicaragua, Kenia, Uganda, etc.) se han metido contra el uso
del condón: "han sido fabricados secretamente con micro-agujeros para infectar
los usuarios con Sida"; "son antinaturales ya que nunca he visto un perro
usarlos". Y muchas barbaridades por el estilo. Hace poco el papa ha seguido esta
corriente y ha prohibido el uso del condón hasta como protección contra el Sida,
ya que, según el, " ha sido demostrado que no evita la infección por HIV, y que
la única forma de evitarla es la abstinencia"!. El islamismo radical comparte
esta posición con entusiasmo. Pájaros del mismo plumaje. Siempre me ha sorprendido la obsesión
de grupos minoritarios de imponer sus criterios a la humanidad. Una obsesión que
quizás hay que considerar como la enfermedad mental más importante y corriente.
Consiste en querer "mejorarnos", convirtiéndonos en obedientes hormigas, en
clones idénticos para más gloria del "Gran Hermano" (papa, ayatola, führer,
duce, "coma andante", líder etc.). Esta inclinación existe también en nuestras
democracias más avanzadas en donde grupos políticos izquierdistas han optado por
el gradualismo. Las revoluciones violentas ya no son de recibo, y se pretende
cambiar nuestras sociedades con una política, paso a paso, de hechos consumados.
Cada vez más, muchos gobiernos introducen nuevos reglamentos, nuevas
prohibiciones, que poco a poco están mermando nuestras libertades. Los gobiernos
aumentan continuamente su tamaño, controlan más y más la economía, y son cada
vez menos capitalistas y más "progresistas" ( o sea, marxista).
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