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REFORMA DEL SISTEMA ELECTORAL

 

Últimamente se ha hablado mucho de la necesidad de reformar el sistema electoral. Los motivos han sido, mas o menos, los siguientes: frenar el creciente bipartidismo, frenar la supuesta "sobre-representación" de los partidos nacionalistas, corregir las supuestas injusticias de la ley d'Hont, aumentar la participación de los votantes en la elección directa de los diputados, etc. etc.

EL Mundo, y otros, han sugerido un sistema mixto en base de aumentar los escaños en el Congreso de Diputados a 400, de los cuales 200 serian elegidos en distritos electorales según el sistema mayoritario los otros 200 según el sistema vigente.  

¡Vamos a analizar todo esto con un poco de sentido común!

I. Introducción:

Para poder discutir estas propuestas no hay mas remedio que indicar primeramente algunos flagrantes errores cometidos por sus postulantes. Se refieren a la "sobre-representación de las fuerzas nacionalistas" cuando tal cosa no existe. Por ejemplo, ambos CiU y PNV han obtenido en todas las elecciones generales una representación exactamente proporcional a su porcentaje de votos en el conjunto nacional. Al contrario, dichos partidos han logrado evitar una infra-representación gracias al hecho de que su ámbito electoral se limita a sus respectivos autonomías.

En un sistema electoral directamente proporcional, el estado formaría un único distrito electoral (como por ejemplo ocurre con las elecciones Europeas), en cuyo caso cada escaño correspondería al 0,286% de los votos validos emitidos (100% de los votos divididos entre 350 escaños). Ya que los votos obtenidos por CiU en las ultimas elecciones generales corresponden al 4.2% de los votos totales, y los obtenidos por PNV al 1.5%, tendrían derecho respectivamente a 15(4.2/0.286=14,68) y a 5 escaños, (1,53/0.286=5,4). En el caso de CiU sus 15 escaños coinciden exactamente con los obtenidos en las ultimas elecciones generales. Esta vez el PNV, con 7 escaños, si ha obtenido, por primera vez, una sobre-representación gracias a la abstención de EH y a una baja participación relativa. Donde si hay sobre-representación flagrante, en todas las elecciones generales habidas, es con los 2 grandes partidos nacionales. Haciendo el mismo cálculo anterior, al PP y al PSOE les corresponderían, después del 12M, respectivamente 156 y 119 escaños. Por la misma regla de tres, la infra-representación de IU roza lo inmoral. Le correspondería 19 escaños (5,465/0,286=¡19,09!) o sea, mas del doble que los obtenidos.

El ejercicio aritmético anteriormente expuesto no quiere decir que estoy a favor de una circunscripción única y nacional, lo he hecho meramente para demostrar que lejos de obtener una sobre-representación, el CiU, por ejemplo, se salva de una infra-representación gracias a ser el partido dominante en 3 de las 4 provincias catalanas. El actual sistema tiene como defectos fundamentales: la circunscripción provincial y la adjudicación del número de escaños por provincia. Aquella crea grandes restos perdidos, mientras que ésta tiene como resultado que haya, en sentido electoral, escaños "caros" y otros "baratísimos". Tomamos como ejemplo una provincia pequeña como Soria. Por el mero hecho de ser provincia tiene asignado 3 escaños, mientras que por población le correspondería -en un sistema proporcional - escasamente uno. Una sobre-representación provincial del ¡200%! Si las circunscripciones nacionales y provinciales tienen sus respectivas grandes inconvenientes, quizás habría que ir a circunscripciones autonómicas. Estas tendrían las ventajas por una parte de una fuerte reducción de los restos y por otra de la eliminación de la sobre-representación de ciertas provincias. Creo que con este sistema IU hubiera obtenido en las ultimas generales al menos 15 escaños. Si, además, se pudieran incluir listas abiertas, el resultado pudiera ser bastante equilibrado.

II. Observaciones sobre las propuestas:

Las proposiciones tienen al menos 2 ventajas, pero también muchas desventajas.

Ventajas:

1. Lo que siempre me ha gustado del sistema mayoritario puro es que sea la única formula donde el elector tenga su representante. Un diputado que - bien le vale- tenga interés en los problemas de su distrito electoral. Para que esto sea así, el candidato forzosamente debería ser ó natural de dicho distrito ó haber sido residente del mismo durante los últimos cuatro años. Solamente debería ser nombrado por la asamblea local de su partido.

2. La debilitación del poder de la burocracia de los grandes partidos, ya que el poder parlamentario no está en manos de diputados colocados a dedo en lugares seguros por el mandamás de turno, sino en manos de diputados que se han tenido que ganar su acta en la mismísima arena de la batalla política.

Desventajas:

1. Los 200 escaños de la parte mayoritaria de la propuesta elaborada por EL MUNDO corresponden a mas ó menos 200.000 habitantes por distrito electoral. Creemos que no seria aceptable una desviación de mas del 10%, o sea, de 180.000 a 220.000 habitantes, para no tener otra vez escaños "caros" y baratos". Aquí hay ya un problema importante por haber provincias (pongamos como ejemplo otra vez a Soria) con bastante menos habitantes, lo que implicaría la necesidad de formar un distrito electoral a base de añadir a dichas provincias una comarca de una provincia colindante. Poco presentable.

2. No vemos como el sistema propuesta va a cambiar el bipartidismo. Vamos a ver. Con el sistema actual los 2 grandes partidos se reparten aproximadamente. 300 de los 350 escaños, ó sea aproximadamente. el 86%. Con el nuevo sistema se repartirían la totalidad de los escaños "mayoritarios" en todo el territorio nacional menos Cataluña y el País Vasco. No vemos donde IU podría ser mayoritario. Adjudicando aproximadamente. 30 escaños a Cataluña y 10 al País Vasco, los 2 grandes partidos se repartirían sin mas 160 escaños, mas una parte de los otros 40. Estamos otra vez hablando de aproximadamente. un 85%. No estamos muy seguros de las ideas propuestas sobre los otros 200 escaños. Hablan de "representación proporcional ", contabilizando los votos obtenidos en todo el territorio", pero también de "un procedimiento semejante al actual de listas cerradas (!) y uniprovinciales". Si fuese cierto lo ultimo, el resultado total seria casi idéntico a lo obtenido con el sistema actual. Lo apuntado en primer lugar tendría sin duda un resultado algo más equilibrado.

3. Un sistema en el cual hay que votar de un lado al candidato para la votación en el distrito electoral mayoritario y por otro lado a la lista del partido crea automáticamente el problema del voto útil, lo que puede falsificar los resultados. Si antes del 12M el PSOE estaba ya presionando a IU para que no se presentase en 10 provincias, imaginase lo que ocurriría en el caso de 200 distritos electorales. O lo que podría pasar si en Cataluña el ERC no se presentase y de esta forma casi garantizase que CiU copase todos los escaños del sistema mayoritario. O, en el País Vasco, si no se presentasen ni EH ni EA, y el PNV, a base de todo el voto abertzale, ganase todos los escaños. La única forma de evitar este timo electoral y la consiguiente sobre-representación nacionalista, es suprimir las listas de partido, y adjudicar los otros 200 escaños proporcionalmente a base de la suma de todos los votos obtenidos por cada partido en los 200 distritos electorales del sistema mayoritario. Además, de esta forma, por lo menos en los 2 partidos mayoritarios, los diputados de elección directa reforzarían su importancia en el partido ya que de su buen hacer dependería la elección de los otros. Quizá también habría que insistir que todos los puestos relevantes de los respectivos grupos parlamentarios así como en las comisiones parlamentarios etc. serán ocupados con preferencia absoluta por los diputados de elección directa.

Pero dejemos de vivir en un mundo de sueños. Cualquier reforma es imposible sin la concurrencia de los dos partidos principales. ¿Y por que van a querer reformar un sistema que les va de perlas?.

ã 5/2000

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