El OMBLIGO DE RAJOY
Ya intuí hace
años que Rajoy no era un político nato. Un buen ministro, organizador y hasta
parlamentario, sí, un buen número dos, también, un número uno, no. Igual que Gordon Brown en
el Reino Unido, Rajoy tenía y tiene sus ambiciones, y de igual forma - poco
importa si en el gobierno o en la oposición - ha demostrado que la ambición no
basta para ser un líder de verdad. Un líder con intuición política nunca se
hubiera metido en un berenjenal que está a punto de destruir el largo trabajo
de Aznar durante 15 años. Parece que después de perder las elecciones
generales Rajoy se miró al ombligo y llegó a la conclusión que la culpa la
tuvieron Acebes y Zaplana y que él quisiera ser más como Zapatero que como Aznar. De allí, a insinuar a aquellas la retirada y al mismo tiempo predicar la
necesidad de un acercamiento a los partidos nacionalistas, sólo hubo un paso,
un paso en falso.
No hay duda de que Arriola, su guru personal, interpretó muy mal los resultados
de las elecciones. Si el PP había perdido éstas principalmente en
Cataluña - el PSOE le sacaba más de un millón de votos y 18 escaños -
entonces, según él, había que ser más catalanista en el futuro para poder
reducir distancias. Un criterio equivoco ya que desde que Aznar sacrificó a
Vidal-Quadras en 1996 para poder llegar a un acuerdo de legislatura con CiU, el
PP se ha hecho cada vez más catalanista sin sacar ningún beneficio. La derecha
catalana "catalanista" ya tiene su partido y en esta tendencia el PP sobra
completamente. Muy al contrario - considerando que en las encuestas sobre "Identidad",
un 20 % de los catalanes se sientan ó únicamente español ó más español que
catalán, mientras que un 37% se siente tan español como catalán -
parece que un PP autonomista y al mismo tiempo abiertamente españolista,
defensor de un bilingüismo total tanto en la escuela como en la sociedad
catalana y respetando no solamente el derecho sino la obligación de
conocer el castellano: (Artículo 3 de la
Constitución: 1.
El castellano es
la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber
de conocerla y el derecho a usarla. 2. Las demás lenguas
españolas serán también
oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus
Estatutos), podía aumentar
considerablemente su resultado electoral desde el 16% actual. Hay sin duda
muchos votantes socialistas en Cataluña que, a no existir una clara opción
españolista alternativa, siguen votando al PSC a regañadientes. Los
resultados populares, mucho peores de lo que era de esperar después de
los sonados fracasos de Magdalena Álvarez, no fueron solamente culpa del
liderazgo local sino también de Rajoy cuando inconscientemente había saboteado
su propia lucha contra la inconstitucionalidad del "Estatut" a no
impedir por una parte que Camps y Arenas se salieron con la suya cuando
negociaron para los estatutos de sus autonomías conceptos que el PP consideraba
anticonstitucional en Cataluña, y por la otra que Soria entrase en Canarias en
una coalición con Coalición Canaria, un partido nacionalista cada vez más
radical y que ya está exigiendo su "Estado libre asociado" en
imitación de Ibarretxe.
Dicho todo esto no tengo duda de que Rajoy será obligado a rectificar su intención de acercarse más a los partidos nacionalistas ya que las dos más importantes ideologías dentro del PP, la liberal y la democristiana, ya han puesto el grito en el cielo contra este cambio de los valores profundos del partido que implicaría no tanto un aumento de su electorado sino una merma descomunal. El hecho que dos de los más significativos politólogos de ambas corrientes como Vidal-Quadras y Naserre, normalmente contrincantes ideológicos, se han juntados en presentar enmiendas a la ponencia para el XVI Congreso de finales de Junio, demuestra la preocupación que está levantando el afán de algunos de reinventar viejas batallitas ideológicas ya superadas hace años. Es sorprendente cmo Gallardón, antiguo secretario-general de AP y delfín espiritual de Fraga y Polanquista de postín, es presentado por algunos - jaleados por El País -,como la voz moderada del PP, mientras que Esperanza Aguirre es atacada como símbolo de la ultraderecha más rancia. De todas formas creo que al fin y al cabo la lucha dentro del PP no es tanto sobre ideología como sobre luchas internas, el ancestral problema español de la dispersión periférica o, si prefieren, el tribalismo político y el oportunismo estomacal. Parece que algunos de los barones locales quieren cambiar los valores populares basados en la unidad de la nación, una democracia de ciudadanos iguales ante la ley, y la solidaridad interregional, por otros basados en el regionalismo. La autonomización (¿atomización?) del Estado por mezquin´os intereses locales. Podría significar el desmantelamiento del PP en el País Vasco y Cataluña en un quid pro quo para obtener los mismos niveles de competencia que el Estatut consagra para Cataluña. Es muy preocupante que sean justamente algunos de estos barones, como Camps y Arenas, que estén maniobrando para que Rajoy sea reelegido como presidente del partido con el inconfesable propósito de convertirle en cautivo para sus fines.
Un proceso similar ha ocurrido antes en el PSOE, ya que no haya duda de que los gobiernos aparentemente personalistas de Zapatero representen más al equilibrio autonómico que al Estado como tal. Zapatero llegó a ser elegido secretario-general gracias al apoyo de Chaves y Maragall. Haberse liberado de éste no le ha servido de mucho ya que cambiándole por Mantillas ha sido lo más parecido a saltar y dar en las brasas. Convertir el PP en un clon conservador del PSOE, traicionando sus propias esencias y valores, tendrá graves consecuencias para el País y convertirá al Estado en una especie de Confederación de Taifas disfrazada de monarquía parlamentaria. Maria San Gil se ha dado cuenta antes que nadie y ha dicho que con ella no cuentan. Su renuncia y la de Ortega Lara - los dos personajes más emblemáticos de la lucha contra ETA y el independentismo del PNV - ya están teniendo graves consecuencias para el PP en forma de un goteo de renuncias de afiliados que puede convertirse en riada. Es significativo que las últimas encuestas indican que en menos de dos meses ha perdido más de un millón de sus votantes (una pérdida relativa del 10%) y esto cuando por pura lógica debiera de haber sido al revés por la nefasta política económica de Solbes. Parece que buena parte de los "votos" en cuestión se han inclinado hacia UPyD, el cual ha visto triplicado su aceptación. Solamente hará falta que Rosa Díez logro incorporar a Maria San Gil y Ortega Lara para ocasionar una auténtica desbandada de militantes y votantes populares hacia su partido. Ya en las recientes elecciones generales captó más votos al PP que al PSOE, indudablemente contrario a su previsión e intención. La atracción de Rosa Díez es un mensaje claro, coherente, democrático e respetuoso con la igualdad de todos los españoles y el rechazo a cualquier ventajismo territorial. Dicho esto, un importante trasvase de votos hacia su partido sería malo para todos ya que la división del voto anti-PSOE aseguraría a los socialistas mayorías absolutas durante muchas legislaturas y hasta podía resultar en la pérdida de las autonomías populares a favor del PSOE.
El lío que Rajoy ha armado desde que perdió las elecciones es de tal calibre y tan nefasto para el PP, o sea para España, que él mismo se ha descalificado para seguir liderando su partido. Ha demostrado una total falta de cintura política y esto cuando lo tenía tan fácil: solamente tenía que haberse limitado a decir que él y su equipo iban a seguir hasta el Congreso y que pusiera su mandato a disposición del partido, para que hubiera asegurado su reelección, dando así tiempo para que surgiese un nuevo líder para las elecciones del 2012. No hizo falta cambiar de política. Muy al contrario, solamente había que esperar y ver como el PSOE se hundiera en las arenas movedizas de la crisis económico, de la financiación autonómico y de la inmigración - para mencionar solamente algunos de los múltiples problemas a que tiene que hacer frente - para asegurarse la victoria en casi todas las elecciones próximas. Quizás había que cambiar las formas pero esto solamente porque parece que en tiempos en que se prima lo "políticamente correcto" a muchos les molesta llamar vino al vino y prefieren eufemismos como "faltar, esconder o manipular la verdad" en vez de la expresión franca y directa de "mentir". Bueno, que vamos a hacer, que así sea mientras que no se cambie el fondo.
No hay duda de que Rajoy va a ser reelegido como presidente gracias a la manipulación de los avales y de los compromisarios por parte del aparato del partido. A cada autonomía le corresponden un cierto número, tanto de unos como de otros, adjudicados de forma muy desigual. Es sorprendente que Andalucía, que ha aportado en las recientes elecciones generales más o menos el mismo número de votantes populares que Madrid, tiene, no obstante, muchísimos más compromisarios. Parece que a Rajoy le pasa lo mismo que a Zapatero, tampoco le gusta Madrid.
Está claro que el PP ha perdido una gran oportunidad de marcar distancias con el PSOE, demostrándose como un partido auténticamente democrático tomando como base la implicación directa de sus 730.000 afiliados - proporcionalmente la organización política más grande del mundo - en el proceso. Ha hecho todo lo contrario y solamente el 3,46% de sus afiliados han podido participar en la elección de los compromisarios, o sea unos míseros 25.000, que ni siquiera llegan a la mitad de todos los cargos electos del PP en los ámbitos nacional, autonómico y local. Esto quiere decir que solamente los más militantes han tenido la oportunidad de "votar" a listas de compromisarios que de todas formas ya habían sido impuestos de antemano por el aparato del partido. Y viene el bueno del presidente de Murcia proclamando, sin ninguna encuesta previa, que nada menos que el 99,99% de los afiliados están detrás de Rajoy, como si estuviéramos en Cuba. Parece que todos los partidos comparten ya la idea de que el derecho de sus afiliados es el de pagar sus cuotas y su obligación la de callar.
Con tal cúmulo de estupideces el PP tiene un serio peligro de convertirse en un UCD-2 - también destrozado por contiendas internas y personalismos mezquinos - conque Rajoy podía lograr a "emular" al recién fallecido, y tan alabado, Calvo Sotelo que perdió en las elecciones del ´82 el 90% de los escaños de su partido.
Parece que el destino de la derecha española es unirse en una generación para volver a desunirse en la siguiente.
ã 5/2008
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