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LA HUELGA DE PROFESORES EN MADRID:

 UN ANTICIPO DE LO QUE SE AVECINA

 

 

Esta huelga es el más claro ejemplo de la politización a ultranza de los sindicatos. Todos estarán enterado de la origen del conflicto: el aumento de los clases lectivas en dos horas, de 18 a 20 horas, a la semana para los profesores titulares y por lo tanto la no contratación de los profesores eventuales o sustitutos que cubrieron anteriormente estos dos horas. Hay que decir que este aumento está totalmente dentro de la legalidad que establece una horquilla de 18 a 21 horas lectivas dentro de una semana laboral de 37,5 horas. En Andalucía se ha subido el horario lectivo al máximo legal de 21 horas sin que esto haya merecido ninguna protesta de los sindicatos, gracias, sin duda, a seguir siendo Andalucía por el momento, uno de los pocos sostenes de la izquierda en España. Es curioso el razonamiento de los sindicatos, porque diciendo que este aumento de dos horas para los profesores titulares funcionarios tiene un efecto negativo sobre la calidad de enseñanza, están, sin darse cuenta, implícitamente admitiendo que los profesores sustitutos son mejores que los titulares. Y pueda que tengan razón ya que aquellos, con un contrato laboral de un año, y pudiendo ser despedidos por no ser funcionarios, se esfuercen más que los titulares. Ya le gustaría a Esperanza Aguirre poder despedir un número suficiente de funcionarios y reemplazarles por estos profesores sustitutos. Pero desgraciadamente el sistema no lo permite. Conque los justos paguen por "pecadores" (en este caso: incompetentes y perezosos). Decir que los pobres profesores lo pasan mal es un auténtico timo. Comparamos cifras. En la educación pública española hay menos alumnos por profesor (20), más gasto por alumno y menos horas lectivas (18-21) que la media europea (24). ¿Y que resultados hay? ¿Los mejores de Europa como cabía esperar? Muy al contrario, los peores. Algo parecido ocurre dentro de España, donde las horas lectivas en la escuela concertada son 24 y en la escuela privada 26. Los profesores trabajan más, ganan menos, tienen más alumnos, y no obstante los resultados son considerablemente mejores. La razón principal para esta diferencia es que los profesores no son funcionarios y por tanto pueden ser despedidos si no cumplen su cometido.

Nunca he entendido que desde el principio de la democracia, el estado aceptó sin pestañar el derecho de los funcionarios a sindicalizarse e de convocar huelgas. El resultado fue que los sindicatos tienen en las administraciones públicas una representación del 40%, 5 veces superior al sector privado. De puro sentido común los funcionarios, que cobren del erario público o sea de los impuestos pagados por el sector privado, debieron ser servidores públicos, pero dándoles derecho de sindicalización y de huelga, se han convertido en nuestros amos públicos con capacidad para chantajear la sociedad e imponer sus exigencias y sus reglas. Visto esto, no es sorprendente que los sindicatos ya no llaman a huelga general - cuando lo han hecho solamente han acudidos sus "liberados" - y se están, más y más, limitando a huelgas sectoriales del sector público casi exclusivamente,  en autonomías y ciudades regidos por el PP. La huelga de los profesores de la escuela pública en Madrid es, como dije antes, un claro ejemplo de una huelga política y ideológica, provocada, sin ton ni son, con eslóganes mentirosos, como el supuesto peligro de que los populares pretendan privatizar la escuela pública. ¿Porque les preocupa tanto esta privatización? ¿Porque sería más caro o de peor calidad? Todos los estudios demuestran lo contrario, conque el verdadero miedo es que los profesores dejasen de ser funcionarios y que a todos les exigirían resultados muy superiores a los actuales, algo que actualmente cumple escasamente la mitad. Sorprende con que facilidad unos profesores, con supuestamente un aceptable nivel intelectual, se dejan manipular como ovejas por unos sindicalistas más interesados en la confrontación política que en la bondad del sistema educativo público. Pero sería mucho pedir, solamente hay que mirar las caras rabiosas y desencajadas de los manifestantes, los insultos que profieren, para darse cuenta no solamente de su poca educación pero también de que estos energúmenos no son los profesores adecuados para educar a nuestra juventud.

Podemos ya vaticinar que la principal oposición a un futuro gobierno Rajoy no será la oposición socialista sino los sindicatos. Cada medida será contestado por una huelga de funcionarios que no han sido elegidos por nadie, pero que se reservarán el sagrado derecho de imponer su voluntad a la sociedad, un perfecto ejemplo del refrán: morder la mano que te dé de comer. Rajoy estaría bien avisado si su primero decisión fuese la de abolir los subsidios tanto a los sindicatos obreros como a la CEOE. Si los sindicatos quieren fastidiar a la sociedad, que lo hagan con su propio dinero y no con el dinero de los demás.

 

  

 

© 9/2011

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