PRESUPUESTOS ELECTORALISTAS; INVERSIONES SECTARIOS Y INSOLIDARIOS
En los últimos dos años el Gobierno ha pasado varias leyes supuestamente muy sociales como la de dependencia, la de violencia de sexo y otras, y ha prometido ayudas por hijo nacido, ayudas al alquiler, un plan de salud bucodental infantil, el aumento de las pensiones mínimas y de viudedad etc. Lo malo es que todas más que sociales son electoralistas por carecer de la financiación adecuada. Tomamos como ejemplo la financiación de la salud bucodental que ha sido reducido de 100 millones de euros a 12 dando un desembolso de €12 por niño, lo justo para sacarles a todos una muela. Aparte de esto, es significativo que todas las partidas relacionadas con las promesas en cuestión han sido juntadas en el capítulo de gastos diversos del recién presentado Presupuesto General del Estado de 2008. El capítulo en cuestión debería llamarse "de gastos imprevistos" ya que es una especie de retal presupuestario para cubrir huecos en caso de necesidad. O sea las promesas serán más o menos cumplidas si los ingresos lo permiten, algo muy dudoso ya que el presupuesto se basa en la previsión de un crecimiento del 3,5%. Una previsión tan iluso y triunfalista que casi es de juzgado de guardia. La FMI, el Banco de España y otras autoridades económicas lo han bajado al 2,7% y si no tuvieron miedo de ser acusados en el futuro de haber provocado el próximo desastre, seguro que lo hubieran bajado mucho más. Si queremos imaginar la depresión a que vamos a tener que enfrentarnos el año que viene tenemos que sumar varios elementos, todos de cierta forma conectados entre si. Por una parte el inventario de viviendas sin vender es del orden de 4 millones lo que implicaría el año que viene un bajón de por lo menos un 50% en la construcción la cual en los últimos años ha constituido el 18% de la actividad económica del país; al mismo tiempo están aumentado cada día los juicios para la ejecución de hipotecas por morosidad con su posterior subasta - en EE.UU. el único negocio inmobiliario actual es el de las subastas con bajadas de precio de hasta un 50% -, y, junto con las restricciones bancarias para la concesión de hipotecas, tendrán un efecto muy negativo sobre la venta de pisos nuevos en inventario; por otra parte la subida de las hipotecas para unos, el endeudamiento general de casi todos y la bajada del índice de confianza en la economía, está teniendo un fuerte impacto sobre el consumo que hasta ahora ha sido el factor principal del crecimiento. La venta de coches nuevos ha bajado casi un 10%, y tanto la recaudación hostelera como la de supermercados y grandes superficies ha bajado casi un 20%. Si a esto añadimos la debilidad de las exportaciones por falta de competitividad - ya dije con la entrada de España en el euro (Desde denarios regis al euro) que no había que olvidar "que hemos mantenido durante los últimos cuarenta años una posición competitiva gracias a las devaluaciones de la peseta o sea un abaratamiento artificial de las exportaciones y de los servicios turísticos" -, y que nuestro déficit comercial es proporcionalmente el más grande del mundo, proclamar un crecimiento económico para el año que viene es un sarcasmo y una auténtica manipulación. Sumando todos los elementos reflejados creo que habrá que prepararse en el 2008 para una contracción económica de por lo menos 5 puntos. Con este panorama a la vista el "Presupuesto progresista" de Zapatero se convertirá en una auténtica "pesadilla regresiva".
Zapatero ha mantenido contra viento y marea la bondad del presupuesto y ha rechazado todas las criticas al crecimiento previsto con la observación que todos se están equivocando un " rato". Pero no parece tan confiado considerando el llamamiento insólito que ha hecho a la banca para que esta no restringiera el crédito comercial e industrial. Los bancos no le van a hacer caso porque saben que su ligereza crediticia en los últimos cuatro años es en parte responsable de la crisis y que ha llegado el tiempo de volver a los principios bancarios de prudencia y de cautela en el análisis del riesgo, y a replegarse a los cuarteles de invierno para protegerse del temporal.
Donde ZP ha demostrado que su supuesto "Presupuesto progresista" es un auténtico camelo es en la división territorial de la inversión del Estado. Por definición la función principal de las inversiones del Estado es la cohesión del territorio nacional lo que quiere decir que hay que invertir más donde haya menos. Si la decisión hubiera sido de no aumentar la inversión en las 6 autonomías más ricas per cápita - Cataluña, Madrid, Valencia, País Vasco, Navarra y Baleares- y dividir el aumento entre las más pobres hubiera sido exagerado pero por lo menos hubiera tenido una justificación solidaria. No obstante, lo más equilibrado hubiera sido aumentar los más atrasados por encima de la media y aumentar los más avanzados por debajo. Esto se ha cumplido en los casos de Madrid, Navarra, y el País Vasco con aumentos de respectivamente el 0,07, el 7,76 y el 4,03%. Valencia ha aparentemente tenido un aumento del 25,02% pero si deducimos los 552 millones de euros que se lleva la construcción del AVE en su recorrido por Valencia - un inversión pública nacional y no específicamente autonómica-, vemos que la inversión real ha bajado más de un 4%. De las más atrasadas solamente Andalucía y Canarias han subido ligeramente por encima de la media y llama la atención los bajos aumentos en Castilla - La Mancha (7,19%) y Extremadura (8,08%) sin que estos hayan provocada ninguna protesta por parte de sus gobernantes socialistas.
Queda por analizar el caso de Madrid en comparación con Cataluña. En Madrid no solamente no ha crecido la inversión estatal en relación con el año pasado sino la inversión total ha disminuido en la legislatura 2004-2008 en €600 millones. Además, la mitad de la inversión prevista para 2008 en Madrid está destinada a los servicios centrales de la Administración General del Estado y por lo tanto constituye una inversión pública nacional que nada tiene que ver con la Comunidad de Madrid como tal. Como resultado la inversión estatal en Madrid en términos reales representa poco más del 8% del total. Esta deficiente inversión supone un grave perjuicio para una comunidad que se ha convertido en el motor del crecimiento económico de España, que acoge a casi el 70% de los inmigrantes que se establecen en España, que aporta el 17,7% del PIB nacional y que además soporta la capital de la nación con todos sus inconvenientes y que es dos veces más grande que Barcelona. En contraste, durante la presente legislatura las inversiones estatales en Cataluña han aumentado un 60%, con una subida adicional prevista para 2008 de otro 36%. Es verdad que en contra de las necesidades de Madrid se puede argumentar que Cataluña tiene un 20% más de habitantes, una extensión 4 veces superior y aporta el 18,8% del PIB nacional, además de tener una capital que siendo mucho más pequeño que Madrid tiene también sus problemas específicas por tener, después de Calcuta, el segundo índice mayor del mundo de densidad de población. Considerando todos estos factores sería razonable si la inversión estatal en infraestructuras en Cataluña superase la de Madrid en un 25% pero desde luego no en un 65% como previsto para 2008. Si comparamos, por otra parte, Cataluña con Andalucía, la otra comunidad supuestamente favorecido en el reparto, veremos que aquélla con un 20% menos de población, una extensión de algo más de un tercio de ésta y una renta per cápita un 50% superior, recibe sorprendentemente algo más que Andalucía cuando debiera recibir aproximadamente un tercio menos. Cuando Chávez expreso su satisfacción con la inversión presupuestada estaba manipulando su electorado de igual forma como cuando celebró en el ´05 de forma triunfalista el acuerdo a que había llegado con Zapatero sobre el pago de € 2500 millones para liquidar la llamada "deuda histórica andaluza" y se olvidó mencionar que era exactamente la misma cantidad que había rechazado 8 años antes, con indignación, cuando el gobierno Aznar se lo había ofrecido y que entonces valía - por la posterior inflación compuesta y acumulada - un 30% más. Pero ya sabemos que Chávez no se atreve con Zapatero porqué siendo más intuitivo que Bono y Rodríguez Ibarra conoce perfectamente el talante rencoroso y vengativo que se esconde detrás de la sonrisa de ZP. ¿Lo dudan? Solamente hay que mirar como Zapatero ha Zapateado (DRAE. zapatear: 6. fig. y fam. Traer a alguien a mal traer, de obra o palabra = Maltratarlo o molestarlo mucho en cualquier concepto.) no solamente a la Comunidad de Madrid y otras regidas por los populares sino también a comunidades socialistas cuyos lideres están bajo sospecha de ser poco zapateristas. Que los diputados socialistas manchegos, extremeños y madrileños no se hayan rebelados y votado en contra de unas inversiones tan contrarias a los intereses de sus autonomías, demuestra hasta que punto les importa más asegurarse su inclusión en las listas electorales que la protección de su comunidad. Que los lectores se lo tienen en cuenta.
Puede sorprender que CiU, no obstante un aumento del 36% en la inversión estatal en Cataluña, haya cualificado ésta como una ofensa y un incumplimiento del Estatuto. Pero tiene razón de quejarse ya que Zapatero, imprudente y temerariamente, aceptó destinar un porcentaje de las inversiones estatales a Cataluña equivalente a su peso en el PIB (18,8%) durante los próximos 7 años. Originalmente la inversión prevista para Cataluña fue de un 14,42%, aumentado al 17,3% después de añadir una propina de 722 millones en el último momento. O sea, según CiU todavía faltan casi 400 millones más.
De todas formas, todo
esto es mera teoría. Una cosa es presupuestar, otra cosa bien distinta es
licitar, gastar y ejecutar. Hay un gran déficit inversor por parte del Estado
en infraestructuras cuyo peso ha caído del 1,77% del PIB del gobierno anterior
a un 1,5% de media en ésta legislatura. Es verdad que por el crecimiento
económico y el efecto de la inflación el porcentaje en cuestión se aplica a
un PIB aparentemente un 25% más grande, pero si tomamos en consideración que
la inflación en la construcción ha sido bastante más alta que la media y por
otra parte ésta última es más bien fantasiosa y según el sentir de la calle
hay que duplicar si no triplicarla, entonces podemos considerar que en moneda
constante la inversión estatal presupuestada habrá bajada en por lo menos un
25% en los últimos cuatro años. Todavía peor es la realidad ya que de todo lo
presupuestado solamente el 60% ha sido licitado y ejecutado lo que dentro de
pocos años va a tener consecuencias graves sobre el funcionamiento eficaz del
mercado de bienes y de servicios, el mantenimiento de la red ferroviaria, de
puentes y carreteras etc.
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10/2007 Volver a