ZAPATERO II: UN GOBIERNO PRESIDENCIALISTA
El nuevo gobierno presentado por Zapatero es curioso por muchas razones. Para empezar padece de las mismas defectos que ya apunté hace 4 años (Nombramientos). Es verdad que todas las incorporaciones autonómicas de entonces se han convertido ahora en diputados nacionales, pero los 5 nuevos nombramientos repiten la tendencia de hace 4 años. Ninguno de ellos es diputado del Congreso y dos de ellos, Sebastián y Gardenia son independientes, particular que comparten con otros 8 ministros que tampoco tienen el carné del PSOE. Estos incluyen, sorpréndase, los dos vicepresidentes. Todo esto, en un sistema parlamentario, es altamente irregular. Lo habitual es que todos, o casi todos, son diputados al congreso y miembros del partido en el poder. Las excepciones son normalmente algún senador, o algún independiente incorporado como técnico de gran prestigio. El gobierno de Zapatero no es por lo tanto un gobierno parlamentario sino presidencialista, o si quieren, personalista. Los ministros que se mantienen del gobierno anterior, que hace 4 años no fueron diputados y ahora sí lo son, no fueron sugeridos por los mandos provinciales del PSOE de sus circunscripciones sino que fueron incluidos en las listas electorales exclusivamente por orden de Zapatero. El resultado ha sido que todos los ministros deben su puesto no a su importancia en el partido sino exclusivamente al favor de Zapatero al que deben obediencia y lealtad absolutas, con la única excepción de Carme Chacón, líder indiscutido de los diputados del PSC. Es sorprendente que no ha habido ninguna rebelión en el grupo parlamentario socialista por el nombramiento a dedo de un portavoz que no sea del partido, y que no ha habido ninguna expresión de cabreo por parte de las diputados que otra vez han visto como Zapatero prefiere mujeres de otros ámbitos como ministros, como si aquellas solamente estuvieron en el parlamento de floreras.
No es que esté en contra de los gobiernos presidencialistas. Muy al contrario, siempre he estado a favor de que el presidente del gobierno fuese elegido por votación popular en unas elecciones presidenciales simultaneas con las legislativas. Pero esto presupone ciertas restricciones. Para que pueda haber una verdadera separación de poderes entre el ejecutivo y el legislativo, un candidato a la presidencia del gobierna debiera dimitir de todas sus funciones de poder dentro de su partido. Se presentaría a título personal, ideológicamente vinculado al su partido pero no en representación del mismo. Si lograse ser elegido formaría su gabinete con total libertad con la particularidad que los ministros deberían ser individualmente confirmados por el parlamento, igual como los "Secretarios" del gobierno estadounidense son confirmados por el Senado. De esta forma es hasta posible que el ejecutivo tenga color político diferente al de la mayoría parlamentaria como ocurrió en EE.UU. durante el segundo mandato del Presidente Clinton.
La diferencia entre un sistema presidencialista constitucional y su parodia personalista inventado por Zapatero es que éste no está limitado por ninguna restricción. Aparte de haber creado un ejecutivo cuasi independiente, controla al mismo tiempo al PSOE con mano de hierro asegurándose de esta forma que no saldrán voces discordes dentro de su propio partido y que al mismo tiempo el ejecutivo dominará el legislativo de forma absoluta.
Volviendo a los nombramientos, la mayoría femenina del gobierno es un auténtico brindis al feminismo radical y un insulto para las feministas de verdad, muy críticas con el nombramiento de mujeres por el mero hecho de serlo en vez de por su capacidad y mérito. Y con la excepción de una o dos, las demás no parecen tener ni oficio ni beneficio. La continuidad de Magdalena Álvarez - funesta Ministra de Fomento que ha logrado crear profundas antipatías hacia su persona tanto dentro del gobierno, su propio ministerio como en casi todas las autonomías - demuestra el talante arrogante de Zapatero, sordo a cualquier crítica y dispuesto a demostrar que el que manda es él.
Otro caso es el
nombramiento de Carme Chacón - una mujer muy joven que no ha demostrada mucha
capacidad de gestión como ministra de Vivienda-, como Ministra de Defensa, un
auténtico "chacondeo" según la burla callejera. No estoy en contra
de una mujer al frente de la Defensa, ya ha habido bastantes ejemplos en otros
países. Pero claro en estos casos se trataba de mujeres cincuentonas con larga
experiencia administrativa y de gestión y que además durante muchos años
habían participada en sus respectivas comisiones parlamentarias de defensa, o sea
mujeres aceptablemente duchas en la materia. Nombrar una mujer de 36 años
-ecopacifista y catalanista por más señas-, sin ninguna experiencia de
gestión y sin la más mínima noción sobre el ejercito, parece una de estas
nociones descerebrados a que Zapatero ya nos tiene acostumbrados. El
nombramiento tiene que haber sentado como un tiro a los altos mandos militares
que, por muy democráticos que sean, siguen bastante chapados a la antigua y no
agradecerán estar al mando de una "chiquilla" que posiblemente
sea más joven que sus propias hijas. El embarazo puede parecer anecdótico,
pero nombrar a una mujer que va a estar 4 meses de baja maternal y que después
de dar a luz pudiera padecer depresión posparto, como una de cada
diez mujeres en Europa occidental, no parece tener demasiado sentido. No es
solamente sorprendente el nombramiento por parte de Zapatero sino más
sorprendente todavía que ella lo haya aceptado. El puesto es muy estresante y
necesita de una disponibilidad total, poco adecuado para poder cuidar de un
bebé como sí sería posible con cualquier empleo normal de 8 horas al día y 5 días
laborales a la semana. Más lógico hubiera sido si Zapatero la hubiera
reservado para el nuevo Ministerio de la Igualdad. Pero claro, no había
nada que hacer, la mujer pedía un ministerio importante y Zapatero no iba a cabrear
a la líder del subgrupo parlamentario del PSC, un partido que más que
pertenecer al PSOE mantiene con éste una especie de alianza electoral. Chacón
será sin duda el personaje más poderoso del gobierno salvo Zapatero. ¿Que
hará en Defensa? Cuando
hace ya años Zapatero impuso la representación paritaria de hombres y mujeres
en las listas electorales - no obstante que estas solamente representaban el 25%
de la militancia de los grandes partidos conque las mujeres obtuvieron una
ventaje de tres a uno -, pronostiqué que en el futuro bastaba que una militante
era universitaria, más o menos atractiva, y con mucha labia, para que pudiera
convertirse en ministra a los 35 años. Tanto acerté que ahora ya nos ha salido
una con la tierna edad de 31 años, a la que además se ha creado un ministerio
a la medida. El nuevo Ministerio de la Igualdad y Asuntos Sociales es a todas
luces un invento estrafalario e innecesario. La igualdad no está solamente
reflejada en la Constitución sino también en muchas leyes y solamente hace
falta que la legislación sea aplicada. Sería bueno si se empezara por
aplicarla en la propia Administración del Estado. Hay mucho triunfalismo sobre
el nombramiento de una mayoría de mujeres en el gobierno pero en la
Administración, donde las mujeres son ya mayoría, solamente hay un 16% de
directoras, y subdirectoras, generales.¿ Y quien es la nueva ministra? Una
diputada autonómica andaluza por Cádiz y responsable de asuntos de igualdad en
su provincia y Directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco
(hasta el flamenco quieren burocratizar los socialistas). Subir de una
responsabilidad provincial a otra nacional es multiplicarla por 50, muy parecido
a promover una becaria en una empresa a directora general a dedo. De verdad no
sé a que se va a dedicar si no es a imponer muchas mujeres socialistas como
consejeras en las Consejos de Administración de las grandes empresas. Es
curioso que la nueva ministra de la igualdad es clarísimamente mucho más igual
que nadie; nunca nadie tan joven y can tan poco bagaje político y profesional
ha llegado tan alto. Cuando hablamos de Igualdad en el contexto del Ministerio
no hablamos de igualdad en términos generales sino de la igualdad de derechos
jurídicos de la mujer. Lo que quiere decir en paladino que la mujer tiene igual
derecho que el hombre a sufrir las desigualdades del "Estado
Español". Igual derecho a ser discriminada por hablar castellano en
Cataluña y el País Vasco - dentro de poco también en Galicia y Baleares -,
igual derecho a tener menos atención sanitaria en algunas autonomías que en
otras, igual derecho a que sus hijos reciba n una educación de peor calidad,
igual derecho a que su autonomía reciba menos inversiones estatales etc. Las
dos otras nuevas ministras son los únicos nombramientos positivos dentro del
gobierno. El Ministerio de Vivienda sobra totalmente pero por lo menos Beatriz
Corredor es registradora de la propiedad lo que implica tener bastante más
nociones de la vivienda que su antecesora. Por otra parte la nueva Ministra de
Innovación y Tecnología es científica y empresaria y por lo tanto uno de los
pocos ministros can experiencia en su cometido. No podemos decir lo mismo de
Miguel Sebastián como Ministro de Industria. El hombre es en esencia un broker
bursátil sin ninguna experiencia industrial y parece que haya sido nombrado
como "premio" a su desastrosa derrota en las elecciones municipales de
Madrid. ¿ Ya no hay ingenieros de caminos en el país? Por otra parte mantener
a Bermejo en Justicia demuestra el poco interés que tiene Zapatero en llegar a
un Pacto de Estado sobre Justicia con el
PP. En
resumen, un gobierno tan malo en términos generales como el anterior. Hecho a
imagen y semejanza de .... Zapatero.
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