Imprimir

LA OMC, EL SUBSIDIO AGRARIO

 Y EL PRESUPUESTO EUROPEO  

 

La reciente cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Hong Kong ha resuelto, como era previsible, más bien poco. Era previsible porque mientras el interés de los países más industriales era la globalización industrial - o sea el levantamiento de cualquier impedimento a sus exportaciones industriales y de servicios -a los países en vía de desarrollo y más todavía a los del tercer mundo les interesaba mucho más obtener vía libre para la exportación de sus productos agrícolas a través de la bajada de los aranceles, y la eliminación de subsidios a la agricultura, en Occidente. Occidente en este sentido quiere decir la Unión Europeo, no por ser más proteccionista que Estados Unidos sino por más maleable. En este caso la UE no se ha dejado torcer el brazo y se ha aprovechado de la división en el resto del mundo, de la rebelión de los pequeños países que por miedo a que el pez grande se comiera al pez chico estuvieron mucho más interesados en llegar a acuerdos bilaterales, y de la fuerte oposición de los arrozaleros surcoreanos para los cuales la apertura de su mercado significaba la ruina total. El asunto agrícola se convirtió en el principal si no único tema de discusión y negociación, sorprendentemente si consideramos que el comercio agrícola solamente representa el 4% del comercio mundial. Más sorprendente todavía y esencialmente paradójico es el hecho de que países con frecuentes hambrunas, bajos niveles de alimentación e incluidos habitualmente en el Programa Mundial de Alimentos (WFP) claman la apertura de los mercados occidentales para poder exportar sus excedentes agrícolas (sic).  He tratado este tema en otro artículo (vea: hambruna) pero voy a citar aquí parte del mismo:

 "Hace ya más de 20 años el Nobel (1998) Amartya Sen, demostró que la hambruna no es tanto un problema de ausencia de alimentos (falta de oferta) sino de capacidad de compra, y que normalmente ocurra en una región específica de un país mientras que en otras haya abundancia de alimentos e incluso exportación de los mismos. La explicación es que los países en que las hambrunas ocurren, aparte de ser casi exclusivamente agrícolas, son muy poco monetarizados. Casi todo se basa en el trueque. Cuando en una región la cosecha se malogra por razones meteorológicas o por culpa de las plagas, la población se queda totalmente desamparada.  Que en otras regiones del propio país haya alimentos de sobra no resuelve nada ya que por falta total de dinero no se crea mercado. La solución del problema por parte del WFP es a todas luces inadecuada y equivoca. La WFP compra excedentes alimenticias en Occidente a un precio más o menos bajo, lo transporta por vía marítima o aérea hasta el principal puerto o aeropuerto del país receptor, monta todo una infraestructura de reparto, y transporte la comida por camión hasta la región afectada. Hecho de esta forma la ayuda es lenta -llega cuando los niveles de desnutrición son ya alarmantes; es cara - el transporte se paga a precios comerciales; es ineficaz - gran parte se pierde en el camino por robo o confiscación por parte de los militares o guerrilleros; es peligrosa - muchos voluntarios se juegan la vida. Y todo esto sin ton ni son, sabiendo que el problema no es de comida sino de dinero en efectivo. Todo este sistema parece estar hecho a medida de los armadores; un auténtico chollo. Aplicando el más mínimo sentido común los organizadores se hubieran dado cuenta que la solución es tan sencillo como repartir diariamente una pequeña cantidad de dinero a cada familia de hambrientos y dejar que funcionase el mercado. De esta forma la ayuda podía ser casi instantánea - con muy pocos días de retraso; sería mucho más barato -  estamos hablando de precios de tercer mundo; y mucho más eficaz  - es mucho más difícil robar el dinero a decenas de miles de gente desesperada que confiscar camiones en un puerto. Pero ya sabemos, cuando no hay lógica ni razón quizás lo que haya son demasiadas "razones"

Una vez que una institución haya fastidiado un asunto no es de sorprender que otra trate de mitigarlo y en el proceso lograr fastidiarlo todavía más. Esta otra institución es desde luego la OMC. Tengo la impresión, soy muy desconfiado, que fueron sus burócratas que originalmente pusieron al tercer mundo en el camino de sus exigencias agrícolas. Si estas tienen éxito el círculo vicioso se habrá cerrado con la ruina de la agricultura europea, con miseria para muchos y beneficio para nadie. Hay que dejar muy claro que la autosuficiencia alimenticia, por lo menos en lo que se refiere a una dieta básica, es para cada país un asunto de importancia estratégica. Hace relativamente poco, un país incapaz de defenderse perdería su independencia, de igual forma podemos decir que un país incapaz de alimentarse terminará por exponerse al chantaje, un chantaje tan peligroso como lo podía ser un chantaje nuclear, o para hablar de algo más plausible, un chantaje energético en el caso de que el islamismo logre imponerse en los países árabes. Sin aranceles seremos inundados con productos agrícolas producidos por países donde los costos no llegan ni al 10% de los nuestros. Esto no solamente arruinaría la agricultura europea creando enormes problemas sociales sino también tendría, por lo menos en los países sureños, graves problemas ecológicos ya que los cultivos son la primera defensa contra la desertización. Es interesante acordar que Noruega no entro en la Unión Europea principalmente porque esto hubiera implicado su entrada en la política agraria común resultando en una bajada importante en los subsidios recibidos por su granjeros y la imposibilidad de éstos de competir con los precios de los demás países europeos. Las indemnizaciones a los afectados y los subsidios de paro hubieran sumado más que los subsidios actuales, y la ruina de la agricultura - casi autosuficiente - hubiera despoblado el interior del país. 

Si los aranceles son necesarios para no arruinar la agricultura dentro de la UE, los subsidios agrarios son otro cantar. Los subsidios de cualquier tipo - menos en casos como el de Noruega - son inherentemente viciosas y los agrícolas todavía más. Tienen razón los países emergentes en quejarse de que por culpa de sus grandes excedentes estimulados en parte  por los subsidios, Europa compite con aquellos países en el mercado internacional vendiendo estos excedentes a precios de saldo practicando un auténtico "dumping".

  Esto nos lleva directamente al Presupuesto Europeo cuyo último capítulo, cubriendo el periodo 2007-2013, acaba de ser negociado y aprobado por el Consejo en Bruselas. Desde sus inicios el presupuesto en su forma actual ha sido un invento casi diabólico o por lo menos tan enredado y complicado que es difícil pensar que haya sido inventado por mentes racionales. Términos como contribuyente neto y receptor neto son bastante demenciales ya que implican que todos los países de la Unión son a la vez contribuyentes y receptores, complicando las cuentas innecesariamente. Los países más ricos son contribuyentes netos porque contribuyen más de lo que reciben en subsidios, agrarios y otros; los más pobres reciben más en subsidios de lo que contribuyen. Un ejemplo de la problemática artificialmente creada es  el famoso cheque británico negociado por Margaret Thatcher en 1985. Los políticos entienden, espero, de que se trata, pero la población, y hasta muchos comentaristas, en general no. La razón original no era que Thatcher  era insolidaria sino que quería que el Reino Unido dejase de ser tontamente explotado por Francia y Alemania. En aquel año tanto el PIB británico como el Ingreso per Cápita de sus habitantes eran todavía muy inferiores a las de aquellos dos países, por lo tanto su contribución al presupuesto europeo también era inferior. Parece bastante lógico y equilibrado; pero la apariencia muchas veces engaña. Gracias al hecho de tener una agricultura compacta, eficiente y rentable y de menor tamaño que Francia y Alemania   (tiene menos del 50% de tierra arable que estos) recibía muy poco subsidio agrario, y considerando que el subsidio agrario forma el 40% del presupuesto europeo, el Reino Unido se había convertido por arte de magia en el principal contribuyente neto y por lo tanto financiaba en buena parte el subsidio agrario de aquellos. De allí el cheque británico como devolución de parte de su contribución o como compensación a su déficit en la recepción de subsidios agrarios. Que líos y que complicaciones. Hubiera sido mucho más fácil de olvidarse de tantos subsidios, haber establecido un presupuesto más bajo del 0,6 o 0,7% del Producto Global Europeo (de 6, 12, 15 o 25 países según el año) y considerar los países con Ingresos Per Cápita (IPC) por encima de la media como contribuyentes y los por debajo de la media como receptores. Este sistema hubiera tenido muchas ventajas:     

1.     ANUAL: Como se calcula el PIB, y por lo tanto el IPC de todos los países, cada año, el presupuesto europeo, las contribuciones  y las cantidades a recibir, podían haber sido calculados anualmente en vez de hacerlo por septenios. 

2.     GRADUAL: Este sistema anual hubiera sido bueno tanto para los países contribuyentes, que en ningún año hubieran contribuido más que a lo que se habían comprometidos, como para los países receptores que hubieron recibido cada año, mientras que se acercaban a la media europea, menos dinero que el año anterior y se habían evitado la complacencia invocada por recibir más o menos lo mismo durante siete años. Por ejemplo de 2000 a 2007 España podía haber recibido los mismos € 47.500 millones pero la división no hubiera sido de casi 7000 millones al año pero, considerando que España ha estado creciendo un 2%/año más que los demás países, probablemente hubiera recibido 10.000 millones el primer año y 4000 en 2007.

3.     FACILIDAD DE CÁLCULO: Se podía haber asignado una cantidad a cada país (como contribuyente o receptor y en función de su población) por cada % de diferencial por encima o por debajo  de la media. De esta forma cada país sabiendo el montante del PRODUCTO EUROPEO BRUTO y el IPCE, su propio PIB y IPC, y la cantidad a contribuir o recibir por cada % de diferencial, hubiera podido calcular por una simple regla de tres su situación para el año siguiente. 

4.     ABOLICIÓN DE LOS SUBSIDIOS: Como los países contribuyentes hubieron contribuido menos con este sistema, el saldo resultante lo hubieran aplicado a su propia política agraria. De igual forma los receptores hubieran aplicado parte de la ayuda recibida a sus necesidades agrícolas de acuerdo con una Política Agraria Común designado para evitar grandes excedentes y al mismo tiempo hacer la agricultura más rentable para el agricultor. Tomamos como ejemplo España; gran parte del subsidio agrario ha ido directo a los bolsillos de agricultores y ganaderos como parte de sus ingresos, en vez de usarlo para cambiar profundamente la estructura agrícola y de modernizar las sistemas de comercialización. Una de los grandes escándalos del campo español es que el agricultor recibe escasamente un 10% del PVP de sus productos (salvo excepciones en ciertos productos) y que su trabajo sirve principalmente para el enriquecimiento abusivo de los intermediarios que, funcionando de  forma parecida a los antiguos subasteros,  parcelan el país por comarcas  y ejercen un verdadero monopolio de compra encubierto en su coto asignado. Si con un sistema de comercialización moderno el agricultor recibiera un precio justo (un 30% del PVP) la agricultura no necesitaba de ninguna forma de subsidio.[Los nefastos efectos secundarios de cualquier tipo de subsidio hemos podido observar recientemente en los conflictos entre la Administración y respectivamente los pescadores y los agricultores. El Gasóleo B (Pesca) esta exento del Impuesto sobre Hidrocarburos y del IVA - con el resultado de  que el aumento en el precio del crudo les ha tocado de lleno, mucho más que al consumidor privado, y algo parecido ha ocurrido con el Gasóleo B (Agricultura) (vea: Carburantes)] 

5.     LA AMPLIACIÓN: Con el sistema de financiación propuesto no solamente los gobiernos sino también los electorados se hubieran dado cuenta inmediatamente del impacto de la ampliación de 15 a 25 países (dentro de poco 27 si Holanda y Francia no lo vetan), y especialmente en los países receptores había quedado claro que gran parte de lo que ellos hasta entonces habían recibido iba a ser destinado a las nuevas incorporaciones por la sencilla razón de que incorporando a países con IPC mucho más bajos, la media iba a bajar tanto para que, por ejemplo, España ya estaría solamente un 2% por debajo de la media y, en circunstancias normales, se convertiría en pocos años en contribuyente neto. Sabiendo todo esto quizás no se hubiera aumentado con tanta ligereza el número de socios. El voto negativo a la Constitución Europea en los referendos en Francia y Holanda era probablemente no tanto en contra de la Constitución como en contra de sus gobiernos por haber acordada una ampliación de la UE sin consultar a su electorado.  

El resultado de la Cumbre de Bruselas no ha gustado a nadie y menos todavía en España y el Reino Unido. Tanto Zapatero como Blair han sido muy criticados con poca base. Por poco que me gusta Zapatero, en este caso ha hecho lo que pudiera y ha sacado en apariencia algo más de lo que España se mereciera. Si por la incorporación de 10 países más el IPC español ha subido aproximadamente del 88% de la media al 98%, es lógico que haya perdido más o menos un 85% de las ayudas anteriores. También a Blair se le hace poco justicia porque ha sido el gran vencedor de la cumbre y se ha quedado con bastante más del cheque británico a que tenía derecho considerando que el Reino Unido es en este momento el país grande más próspero de la Unión y superado solamente por Luxemburgo, el cual por su tamaño y población es estadísticamente irrelevante. Parece que Blair se ha limitado a recortar el famoso cheque en 1000 millones de euros al año, o sea un 20% menos de lo que los británicos se gastan este año en arboles de navidad.  

De todas formas toda valoración no queda solamente viciada y difuminada por el asunto de los subsidios, como ya he dicho antes, sino también por el hecho de comparar equivocadamente (a propósito sin duda)  magnitudes pasadas y futuras. Nadie ha mencionado que 1000 millones de euros de, por ejemplo, 2013 equivalen - contando con una inflación media en España del 3,5% anual - solamente a 640 millones del año 2000. 

 

Volver a Þ POLÉMICA

ã 12/2005