ESCRUTAR A BARACK HUSSEIN OBAMA
Cuando hace un mes Geraldine Ferrero, candidato a vicepresidenta en la candidatura presidencial demócrata de Walter Mondale en 1984, dijo en una entrevista: "Si Obama no fuese negro ya había desaparecido de las primarias", fue atacada como si hubiera hecho una observación de lo más racista. Pero la mujer tenía toda la razón del mundo. Hasta el momento en que Obama entró en la refriega de las primarias del Partido Demócrata, Hillary Clinton estaba segura de llevarse la inmensa mayoría del voto negro. Con la entrada en la carrera de un candidato percibido como negro, o según el eufemismo en boga "afro-americano", este voto cambió por completo y Obama se llevó en algunos estados sureños con un alto porcentaje de votantes negros hasta el 97% del voto negro masculino. ¿Racismo? Probablemente no, pero sí orgullo racial. La necesidad de votar a un negro sin importarles los valores que representa. Está claro que un candidato blanco no hubiera quitado el voto negro a Hillary y en consecuencia ésta ya hubiera ganada las primarias demócratas hace meses.
También algunos observadores cuestionaron el segundo nombre de Obama en el caso que éste pudiera tener alguna implicación musulmana. También ellos fueron atacados por tontos por no saber que Hussein es un nombre árabe y no necesariamente musulmán. Muy bien, es verdad que también hay cristianos árabes con el nombre propio en cuestión. Lo que pasa es que el padre de Obama era keniano y Kenia no es un país árabe sino africano, donde se habla el swahili, el kikuyu, el luo y el inglés pero no el árabe. De esto podemos concluir que en el caso de Obama el nombre de Hussein tiene que tener forzosamente connotaciones religiosas relacionadas con la pequeña minoría musulmana (6% de la población) en el país. Obama es sin duda protestante, como su madre y la familia de ésta en cuyo seno fue educado, pero parece altamente probable que su padre fue musulmán. Esconderlo como si fuese algo vergonzoso parece mucho más criticable que admitirlo.
Desde el principio me ha parecido que Obama era el típico carismático político, un personaje que basaba su mensaje político en una retórica vacía de contenido y diseñado para levantar las emociones y pasiones de sus oyentes. Una forma disfrazada de demagogia. Hasta hace poco era casi intocable porque querer cuestionarle o hasta indagar en sus orígenes y valores era considerado casi como un acto racista. Esta actitud ha cambiado en las últimas semanas cuando salieron a la luz algunos datos preocupantes, en forma de videos, sobre el pastor de una congregación negra protestante (Trinity United Church of Christ) a que Obama ha pertenecido durante los últimos 20 años. El pastor en cuestión, el Reverendo Wright, ha oficiado en su boda, ha bautizado a sus hijas y ha sido su mentor espiritual durante todo este periodo. Los videos eran grabaciones de algunos de sus sermones, y que sermones Señor. Wright es un apóstol de la llamada Iglesia Negra de Liberación y predica de una forma apocalíptica, apasionada y casi racista. En uno de los videos en cuestión llegó a maldecir a "América", y acusar a los gobiernos estadounidenses de todos los crímenes imaginables incluyendo el haber creado el virus VIH del SIDA para eliminar a los negros. Una de sus manifestaciones que más ha impactada es cuando pocos días después del atentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas dijo, más o menos, que este atentado terrorista era la justa repuesta a todos los que EE.UU. había cometido en el mundo entero. Cuando todo esto salió a la luz, Obama se limitó a decir que nunca había oído estos sermones y que desde luego no compartía sus contenidos, pero no llegó a distanciarse de Wright. No hubiera pasada nada si el pastor se hubiera quedado callado, pero Wright, como muchos de estos predicadores, es bastante narciso y arrogante y no pierde oportunidad de salir en candilejas. Había sido invitado hace ya meses para dar un discurso a finales de abril en el Club de Prensa de Chicago y en vez de excusarse, se presentó y reiteró todas sus ideas anteriores de forma grotesca, comportándose como un auténtico payaso y acusando a Obama de haberle criticado por puro oportunismo político. Éste no tuvo más remedio que denunciarlo y distanciarse totalmente de él. Pero el daño estaba ya hecho. De repente todo el mundo está indagando en la vida y milagros de Obama. Algunos detalles sabidos que no habían llamado mucho la atención han empezado a cobrar vida nueva. Entre ellos las dudosas relaciones con un mafioso inversor en Chicago y otras con un ex terrorista antisistema de los años 60 - culpable de haber volado comisarías de policía y atracado bancos, condenado a cadena perpetua y amnistiado en los años 90 - ahora convertido en Catedrático de Educación (sic) y que sigue, por lo menos de palabra, en sus trece. No hay duda de que Obama tenga amistades peligrosas y pintorescas. La más peligrosa es sin duda el Reverendo Wright que no representa tanto una actitud religiosa como un ultra-izquierdismo político, extraño y contrario a la tradición americana. Un hombre que adapta el cristianismo a medida de sus necesidades políticas. Otro tanto se puede decir del propio Obama. Hasta los 23 años fue mucho más blanco que negro. Abandonada su madre por su marido keniano cuando Obama tenía pocos años, éste fue educado de pequeño en Indonesia y Hawai por un padrastro polinesio, hizo el bachillerato en un colegio privado y "blanco" en California viviendo en casa de sus abuelos blancos ( en todo este tiempo le conocieron no como Barrack sino como Barry), y se graduó en Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia en Nueva York donde sus íntimos amigos eran todos paquistaníes. Durante toda esta época no daba muestras de sentirse muy cerca de la comunidad negra. Pero a terminar la carrera parece que se daba cuenta que no era tanto un negro con el alma blanco como un blanco con la cara negra lo que, bien manejado, podía darle importantes ventajes para una carrera política. Hay fundadas sospechas que su repentina vinculación a la iglesia de Wright hace más de 20 años, cuando tenía 23, era una táctica oportunista para acercarse a la comunidad negra para usarla como base para sus ambiciones políticas. Hasta ahora la táctica ha funcionada a las mil maravillas. Después de integrarse en la comunidad negra trabajando como organizador comunitario, logró una beca para Harvard y se graduó en derecho. Después volvió a Chicago presentando su candidatura política. Paulatinamente ha subido a través de cargos locales, senador estatal del Senado de Illinois, senador del Senado de los Estados Unidos en representación de Illinois, a estar ahora en cabeza en las primarios demócratas con grandes posibilidades de ser elegido candidato demócrata a las elecciones presidenciales. La lucha sigue pero ya hay algunas indicaciones de que el ímpetu de la campaña de Obama está bajando. No hay mucha duda de que al final de la última primaria estará todavía en cabeza pero sin haber logrado delegados suficientes para asegurarse de la nominación. Todo dependerá al final de la actitud de los superdelegados (vea: PRIMARIAS Y CAUCUS) y como se resolverá el problema de la exclusión de los delegados de Michigan y Florida. Si saldrán más asuntos embarazosos sobre Obama a la luz - la ley de Murphy indica que será así -, y si la madeja no deja de enredarse, los superdelegados- y hasta muchos delegados comprometidos con el sin que esto implica una obligación imperativa -, pueden volcarse en Hillary Clinton y rechazar a Obama como un candidato inelegible que será destruido en los presidenciales por el candidato republicano, John McCain, que no se privará de sacar toda la ropa sucia de su oponente.
ã 5/2008
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