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JAPÓN Y LA MANIPULACIÓN DE LA ENERGÍA NUCLEAR
El reciente desastre natural en Japón de un terremoto de 9 puntos en la escala de Richter, combinado con uno de los tsunamis más grandes conocidos, lo que ha provocado el accidente nuclear todavía sin solucionar, fue recibido por los grupos antinucleares en el mundo entero con una mal disfrazada satisfacción, ya que les ofrecía la munición necesaria para un ataque en toda regla a la energía nuclear, justamente en el momento que el debate sobre la bondad y necesidad de esta forma de energía se les estaba volviendo en contra.
Merkel, que hasta entonces había demostrado una apreciable capacidad de gobierno con una gran dosis de sentido común, claudicó inesperadamente frente a los Verdes, ordenó el cierre de los centrales nucleares más antiguos para su reevaluación, y puso en entredicho todo su anterior política a favor de la energía nuclear. Su vuelco de opinión tuve graves consecuencias políticas en las elecciones en el estado de Baden-Württemberg donde parte del electorado tuvo la impresión que les había mentido anteriormente sobre la seguridad de los centrales nucleares. Otro tanto ha ocurrido en Estados Unidos y otros países. ¿Había alguna razón para esta repentina preocupación? De ninguna forma. En países o lugares donde no hay antecedentes sísmicos, por no hablar ya de tsunamis, nada ha cambiado, y si sus centrales nucleares anteriormente habían pasado todas las inspecciones y controles, no hubo ninguna razón para tomar medidas adicionales provocadas por el histerismo malintencionado de la izquierda antinuclear.
Las centrales nucleares en Fukoshima estaban bien construidos con tecnología antisísmica - los terremotos son frecuentes en Japón y hay un promedio de tres perturbaciones sísmicas al día, la inmensa mayoría de fuerza menor - y aguantaron perfectamente el terremoto. Cuando se cortó la energía eléctrica por el impacto sísmico, los equipos electrógenos auxiliares se pusieron automáticamente en funcionamiento para mantener los sistemas de refrigeración que impiden el sobrecalentamiento de los núcleos. Lo que provocó el accidente fue un tsunami mucho más grande de lo previsto que inundó completamente los equipos auxiliares de refrigeración apagándolos, provocando el sobrecalentamiento. El problema de los centrales en cuestión ha sido exclusivamente su inexplicable ubicación en la costa oriental de la isla de Honshû.
Esta
costa nororiental está expuesta a terremotos submarinos de gran intensidad,
normalmente acompañados por grandes tsunamis - voz japonesa que significa gran
ola - provocados por la existencia de un enorme cráter marino a más de 8000
metros de profundidad. Al contrario, la costa occidental de las islas japonesas
- la del mar de Japón - no está expuesta a terremotos y casi no se producen
mareas. por no hablar de tsunamis. Visto esto, la
ubicación de las centrales nucleares en Fukushima no parece tener sentido y
hubiera sido más lógico construirlos en el lado opuesto de la isla, en Nigata o
Akita.
La
voz tsunami es utilizada como término científico para describir una enorme ola
marina de origen sísmico y generada por un terremoto submarino cuando el suelo
del océano bascula durante el temblor o se producen corrimientos de tierra. Más
que una ola es un levantamiento súbito del nivel del mar, muchas veces de poco
más de un metro de altura en alta mar, que se desplace a una enorme velocidad
de más de 700 km/h, bajando según la distancia recorrida. A llegar a las aguas
poco profundas de la costa, la compresión vertical convierte esta banda de agua
en un muro de muchos metros de altura que impacta con una velocidad de más de
100 km/h arrasando a todo lo que encuentra a su paso. En el caso de Fukushima,
ubicado en un valle triangular encogido entre dos brazos laterales de la gran
cordillera central, el muro de agua estaba además expuesto a una compresión
horizontal que aumento considerablemente su altura. Considerando los
antecedentes históricos - hubo en 1854, 1896 y 1933 tsunamis de más de 30
metros de altura - la ubicación, no solamente de los centrales nucleares sino
del pueblo mismo, es inexplicable.
Condicionar
la construcción de centrales nucleares a errores de ubicación cometidos en
Japón e irrepetibles en Europa, terminará por crearnos una crisis
energética a medio plazo con graves implicaciones económicas.
©3/2011