MADOFF: ¿TIMO, FRAUDE, O UNA ILUSA HUIDA HACIA DELANTE?
Desde la existencia del Homo Sapiens los seres humanos estamos acostumbrados de que la vida esté amenazada continuamente por multitud de peligros. Entre el cúmulo de desastres naturales, las enfermedades, las guerras, el crimen y, en tiempos modernos, el tráfico, el asombroso hecho de que no solamente seguimos aquí sino que cada vez somos más numerosos, es muestra de la increíble capacidad procreadora de nuestra especie.
Aceptando que el peligro forma parte inherente de la vida humana la inmensa mayoría de nosotros huye del riesgo innecesario o excesivo como de la peste misma. Como en todo hay una escala de actitudes desde una pequeña minoría tan temerosa que casi no se atreve de salir a la calle - inconsciente de que la mayoría de los accidentes mortales ocurren justamente en casa - una gran mayoría que practica actividades y deportes donde los riesgos de accidentes graves o hasta mortales son relativamente pequeños y, al otro extremo, un pequeño grupo, generalmente con excelentes capacidades físicas, enamorado del riesgo como los deportes X y la aventura.
Aparte del riesgo físico hay otro tipo de riesgo relacionado con la actividad económica. Loe emprendedores por mucho talento, inteligencia y capacidad de trabajo que tengan están expuestos al riesgo económico /financiero. Para tener éxito hay que tener algo de suerte o por lo menos no tener mala suerte. El negocio más prometedor y mejor montado puede venirse abajo por muchas razones como por ejemplo, un cambio de ciclo económico o una restricción de crédito en el peor momento posible. Habrá bastantes de estos en el presente. No obstante que quizás solamente un 5% de los emprendedores tengan éxito - algunos solamente en el enésimo intento - la labor de los "fracasados" es de gran importancia económica porque, siguiendo la teoría de la probabilidad, mientras haya más emprendedores (o sea más elementos o sucesos aleatorios) más grande será el número de exitosos. Está claro que el riesgo emprendedor es muy importante para el crecimiento económico. Como es lógico estoy hablando de riesgos razonables que en el caso de fracaso afectan principal o exclusivamente a los individuos afectados sin tener importantes repercusiones para la sociedad en general.
Muy distinto es el riesgo bancario ya que un banco comercial tiene que cuidar no solamente los intereses de sus accionistas sino, mucho más importante, los intereses de sus depositantes - o, en el caso de los bancos de inversión, sus inversores -, ya que es, o debiera ser, el guardián de su dinero. Con gran regularidad la gerencia de los bancos cae en manos de gente con un exagerado afán al superriesgo con su efecto colateral de estimular la segregación de adrenalina con que se convierte en una auténtica adicción. Considerando que la última generación de esta gente nos ha llevado a una crisis financiera que seguirá afectando a miles de millones de personas durante mucho más años de lo que los políticos están dispuestos a admitir, es sorprendente que no estan en la cárcel, si no por fraude y estafa por lo menos por imprudencia temeraria como cualquier conductor que por exceso de velocidad haya malherido a otros. Pero, muy al contrario, el gobierno estadounidense se inventó un paquete de rescate bancario sin ningunas restricciones con el resultado de que los responsables de la crisis mantuvieron sus puestos y seguíran malgastando el dinero de los demás - ahora ya no solamente el de sus clientes sino el de todos los contribuyentes - como por ejemplo Citibank que usaba 6000 millones de dólares para comprar un banco en China o el conjunto de la banca que hace pocas semanas ha pagado hasta 18.000 millones en gratificaciones y pagas extraordinarias a sus empleados. ¿No se decía que todo el mundo tenía que apretarse el cinturón?
Todo esto nos lleva directamente al caso de Madoff que supuestamente ha defraudado 50.000 millones a sus clientes. El concepto mismo no tiene sentido ya que defraudar implica malicia original en el actor y es impensable que Madoff al abrir su chiringuito financiero tenía la intención de quedarse con el dinero de los demás. En aquellos tiempos Madoff era un "broker" y mago financiero de gran reputación, el inventor de la Bolsa tecnológica Nasdaq y su primer presidente y gracias a esto los clientes le llegaban en bandada. Si hubiera obrado con prudencia y sentido común hubiera ganado, solamente en comisiones centenares de millones de dólares al año sin meterse en ningún embrollo. ¿Entonces si no es fraude, que es?
Para empezar su relación con Nasdaq no era ninguna recomendación ya que el invento ha resultado bastante desastroso en gran parte por admitir (¡"los puntocoms"!) a cotización entidades sin antecedentes de producción, ingresos o beneficios; un claro ejemplo de que Nasdaq, abiertamente admitido por sus fundadores,es en esencia una gran casino financiero dedicado a la especulación. Aparte de ésto el producto que ofrecía tenía que haber alarmado a cualquier inversor con sentido común por no hablar ya de la comunidad bancaria y las agencias reguladoras. El buen hombre con su arrogancia de "superguru" - todos los gurus de Wall Street han quedado muy en entredicho últimamente ya que los 15 más importantes pronosticaban hace solamente 15 meses que el Dow Jones iba a subir en menos de dos años hasta 18/20.000 -, prometía no solamente crecimientos anuales de hasta un 12% sino, peor todavía, a muchos inversores pagos de un 8% cada año. Todo muy parecido a lo que hizo en España el Foro Filatélico. La similitud es asombrosa; en un caso: bonos y acciones, en el otro: sellos, con idénticos resultados. Tanto en el caso de Madoff en Estados Unidos como en el de Forum Filatélico en España la oferta misma tenían que haber provocado alarma ya que implicaba forzosamente la venta de activos para hacer frente a los pagos anuales. En este porque los sellos ni siquiera pagan dividendos, en aquel porque los ingresos por intereses en el caso de los bonos y dividendos en el caso de acciones no llegaban ni a la mitad. Madoff tenía que vender anualmente por lo menos un 3 o 4% de sus activos para hacer frente a sus obligaciones. Esto era posible en un periodo de fuerte alza bursátil como entre 2001 y finales de 2006 que llegaron a más de un 150%, pero esto sería solamente verdadero para los que invirtieron al principio pero cada vez menos para los posteriores. El incremento medio era probablemente de un 50% y la merma media por los pagos anuales de un 20% lo que implica que cuando cayó la Bolsa el valor de la cartera se situaba rápidamente por debajo de su inversión original agravado por el hecho de que un fondo de la magnitud de 50.000 millones está expuesto totalmente a las inclemencias bursátiles ya que lanzar su valores al mercado le hubiera todavía hundido más. De todas formas nunca hubiera podido ser una pérdida total y por lo menos tendría que valer ahora un 50% o más. La pérdida total indica que hubo un momento en que Madoff se daba cuenta que su sistema a la larga era insostenible y optó por la huida hacia delante - muy parecido a un jugador de ruleta que habiendo perdido la mitad de su dinero juega la otra mitad a un color con la esperanza de recuperarse - deshaciéndose poco a poco de todo la cartera e invirtiendo los fondos en derivados de altísimo riesgo que han demostrado ser muy tóxicos. El jugador de ruleta antes mencionado tenía al menos en teoría un 50% de posibilidades, Madoff no tuvo ninguna.
La cuestión es: ¿ Si los banqueros que hundieron sus bancos no sean considerados como defraudadores porqué Madoff sí sea considerado como tal? Creo que todos, tanto aquellos como éste, tienen que ser considerados como ludópatos, gente con un trastorno del comportamiento que consiste en la necesidad compulsiva de participar en juegos de azar o por lo menos de altísimo riesgo. La personalidad del ludópata es competitiva, trabajadora e hasta brillante y no es sorprendente que muchos terminan trabajando en el sector financiero. Al fin y al cabo es mucho más divertido jugar con el dinero ajeno que con el propio, mucho más divertido de poder dar rienda suelta a tu adicción no solamente sin arriesgar nada sino además ganando una "pasta gansa".
Todo esto demuestra que la gente en el sector financiero además de pasar sus exámenes profesionales debería, más importante todavía, pasar obligatoriamente un profundo test psicotécnico para poder eliminar los ludópatos.
Nunca he entendido
cómo gente con un capital de un millón de euros hasta arriba, gente que en su
trabaja diario demuestra ser cauto y profesional, cuando tienen que invertir su
dinero lo confía a su banco, a un broker o un consejero financiero en vez de
ocuparse ellos mismos. Todos salen con la misma frasecita de siempre: "Yo
de esto no entiendo". La verdad es que por muchas teorías que se hayan
elaboradas y muchos estudios y gráficos que se hayan hecho sobre antecedentes y
tendencias, invertir en bolsa al fin y al cabo se basa en un concepto muy fácil
y primordial y en una buena dosis de sentido común: comprar barato y vender
caro sin pasarse. Alguien que hubiera comprado después del "minicrack"
del 2001 cuando el Ibex bajó hasta 5800 y hubiera vendido a 12.000 y pico a
mitades de 2006, hubiera sin ningún esfuerzo, y simplemente dedicando una hora
a la semana en seguir la evaluación de la Bolsa para poder salir cuando se
empezaba a notar un calentamiento, ganado más del 100% en 5 años sin tomar el
más mínimo riesgo. Pero también los que hubieron comprado más tarde a 9.000
o 10.000 también hubieran ganado dinero. Está claro que los que empezaron a
comprar a 14.000 en 2006 mejor que hagan otra cosa porque invertir en
bolsa no es lo suyo. De todas formas los que no especulan tomando
créditos bancarios para invertir en bolsa nunca pueden perder más que una parte
no muy superior a un tercio, mientras que con tipos como Madoff terminan
perdiendo todo. No hay que permitir nunca que otra persona o entidad controle tu
dinero, lo mejor es abrir una cuenta de inversión en tu banco y dar tus ordenes
de compra y venta por teléfono según tu propio criterio. Para tu protección
estas ordenes quedan registrados en cintas. Si en algunas operaciones te
equivocas por lo menos habrás aprendido algo mientras que de los errores de brokers y bancos no te enteras nunca.
Ver también: La Bolsa:¿economía virtual?
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POLÉMICA
ã 1/2009