Imprimir

EL ABORTO Y LA LEY DE PLAZOS

En la lucha entre las ideologías, la lucha entre derecha y izquierda, me encuentro en muchas ocasiones exactamente en el centro, o sea, algunas veces estoy de acuerdo con la derecha moderada ("centroderecha") en otras con la izquierda moderada ("centro izquierda"). Hasta con el Gobierno de Zapatero puedo coincidir muy de vez en cuando. Uno de los  pocos casos en que coincido es la reforma necesaria de la Ley del Aborto. Esta reforma cuenta con la inexplicable y cerrada oposición del movimiento Pro Vida que interpreta esta reforma como si de una laxación se tratase. La verdad es bien distinta o por lo menos debiera serlo. El actual sistema con su opción psico-económica no ha establecido ninguna limitación en el tiempo y ha dado lugar a grandes abusos y el aborto de fetos de desarrollo muy avanzado. Espero que una Ley de Plazos limite enormemente estos abusos que han existido durante ya demasiado tiempo. Un plazo razonable para un aborto libre y legalizado debería ser inferior a los 120 días (vea: ABORTO) tiempo de sobra para que una mujer se de cuenta de su embarazo y en el cual el aborto puede ser efectuado por el método de aspiración durante los primeros 90 días o por la técnica de legrado-aspiración después. 

La oposición contra tal ley se basa más que nada en un frontal rechazo a cualquier legalización sobre el aborto, obviando que la prohibición fomentaría los abortos ilegales - hay datos que indican que bajo el franquismo el número de abortos ilegales era proporcionalmente más alto que los legales actuales con, además, gran riesgo para la integridad física de la mujer - con lo que la situación solamente empeorase. 

El gran error del movimiento ProVida es pensar que los que estemos a favor de una buena regulación del aborto estamos a favor del aborto como tal. Nada más lejos de la verdad. Muy al contrario nos gustaría que desapareciera la necesidad de abortar, pero esto solamente es posible con una sensata educación sexual de los adolescentes para que en el caso de rendirse a la tentación por lo menos sepan como protegerse contra un embarazo no deseado. Por desgracia es justamente la oposición de los ProVida a cualquier sistema anticonceptivo el gran obstáculo para evitar prácticas abortivas. Casi todos los abortos pudieran ser evitados con la mentalización, tanto de adolescentes como de adultas, del uso de la píldora RU-486 después de haber tenido relaciones sexuales sin ánimo de procreación y sin la debida protección anticonceptiva. Ahora ocurre más bien lo contrario. Hasta en el caso de violaciones hay médicos que se niegan a prescribir la hormona en cuestión, escondiéndose detrás de su moral cristiano, y que de esta forma condenan a la victima o a abortar o a dar a luz a una criatura que será un constante recuerdo de la violación sufrida y que lleva los genes criminales del agresor. Muy cristiano sin duda. 

Toda esta actitud tiene resultados francamente sorprendentes. Los opositores evitan enseñar a sus hijas nada relacionada con el sexo para que sean niñas buenas e impolutas, logrando en muchas ocasiones todo lo contrario. Es un hecho probado que las chicas que se quedan embarazadas son en un alto porcentaje estas "niñas buenas" e indefensas que en general caen en la tentación en su momento más vulnerable, el día mismo de su ovulación, cuando el enorme impacto hormonal debilita cualquier censor moral y les deja seguir ciegamente su instinto biológico. De esta forma las "chicas buenas" se quedan embarazados y se convierten en "chicas malas", mientras que las otras, las supuestas "malas", que llevan ya una intensa vida sexual y saben perfectamente protegerse, se convierten en las "buenas" por no quedarse embarazadas. Las contradicciones de la vida.         

 

 

© 10/2008

Volver a  POLÉMICA