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LETIZIA, LEONOR Y LA SUCESIÓN
LETIZIA Y
LEONOR: Cuando los Príncipes de Asturias llamaron a su recién nacida hija
Leonor - nombre sugerido por la Princesa Letizia - hubo
un asombro general como si este nombre fue de lo más exótico y extranjero
imaginable. Posteriormente, algunos historiadores lo han tratado de justificar
con referencias a una hija de Carlos I y cosas por el estilo, pero parece que
nadie ha sabido, o querido, explicar la clave enigmática del nombre. Y digo
clave porque la elección del nombre fue un claro mensaje de Letizia
a aquellos monárquicos que se habían opuestos con todas sus fuerzas - limitadas
por cierto - a su matrimonio con el Príncipe de Asturias, ora por no ser de
sangre real, ora por ser divorciada. Gente que añoraba una especie de monarquía
semi-absolutista de inspiración divina y que
consideraba el matrimonio en cuestión morganático y a Letizia
poco más que una concubina. El nombre de Leonor es un verdadero desafío a estos
supuestos monárquicos "bienpensantes" por ser el nombre de la madre
primordial de las últimas 3 dinastías reales, la verdadera "Urmutter" de la realeza española. Leonor de Guzmán
fue amante de Alfonso XI al que dio nada menos que 10 hijos bastardos. Después de la muerte de Alfonso XI, Leonor fue
ejecutada por orden de la Reina,
María de Portugal, en Talavera. Uno de sus hijos, Enrique, conde de Trastámara, llegó al trono de Castilla después de haber
derrotado al legítimo rey Pedro I, el Cruel, en Montiel
1369. En este mismo lugar el rey Pedro fue asesinado y el bastardo
subió al trono con el nombre de Enrique II. Este fue el origen de la Casa de Trastámara
como dinastía regia que no se estableció solamente en la Corona de Castilla en 1369,
con Enrique II, sino también en la de Aragón en 1412, con Fernando I
de Antequera. Tanto Isabel como Fernando fueron descendientes directos de
Enrique II (el "bastardo"), o sea de Leonor
de Guzmán, como también lo fueron, por lo menos por línea materna, tanto todos
los Hapsburgos como todos los Borbones,
incluyendo Juan Carlos I y Felipe. El mensaje de Letizia
a los ultra-monárquicos queda muy claro: no me criticaís
por plebeya y divorciada cuando el origen de las últimas tres dinastías (Amadeo
I nunca llegó a establecer una) está en una amante real y un hijo bastardo. Más claro agua. Al mismo tiempo, el nombre es un
auténtico homenaje a la Leonor
original por su papel en la historia de España, tan olvidado y postergado que
no se merece ni siquiera una entrada individual en ninguna enciclopedia
española.
LA SUCESIÓN: El clamor de las
organizaciones feministas para terminar con la desigualdad de sexo ,o sea con
la preferencia del varón sobre la hembra en la sucesión al trono, ha sido
aceptado sin más por la gran mayoría de la población y por todos los partidos
políticos y en una fecha futura se piensa hacer el oportuno cambio
constitucional. Todo muy políticamente correcto pero lo sorprendente es que a
nadie se le ha ocurrido preguntar su opinión a las infantas. ¿Si la Constitución no
hubiese dado preferencia al varón le hubiera gustado a la Infanta Elena ser
heredera de la corona y Princesa de Asturias? La
pregunta no la hago en balde ya que en el pasado el gran problema de las
herederas reales ha sido siempre el encontrar un marido adecuado - piensa en
los ejemplos de Isabel II en España, Guillermina, Juliana y Beatrix
de Holanda, Isabel II en el Reino Unido y Margarita II en Dinamarca,
todas con matrimonios bastante desastrosos y conflictivos - mientras que en el
siglo XXI el problema será aun peor: simplemente encontrar marido. Una cosa es
casarse con una infanta, convertirse en duque consorte y obtener relevancia
social, una situación con muchas más ventajes que desventajas, otra bien
distinta es convertirse en príncipe consorte, uno de los puestos más incómodos
imaginables y muchísimo peor que el de una reina (consorte). Hablando de
desigualdades: mientras que un Rey tiene su Reina (consorte) con tratamiento de
Majestad, nadie ha sugerido dar el título de Rey (consorte) al marido de una
futura Reina que, por defecto, se queda en simple Príncipe consorte con
tratamiento de Alteza. Discriminación positiva de la mujer, para variar.
El
hecho real es un hecho muy singular y por esta razón también la sucesión lo es
hasta ahora, y hasta que se cambie la Constitución, y no sé si el cambio es
aconsejable porque se empieza por la igualdad de sexo y se terminará por
la igualdad a secas llamando ciudadanos Borbón a los reyes.
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© 12/2005