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HISTORIA DE LA LEGALIZACIÓN CONTRA LA DROGA EN LOS ESTADOS UNIDOS

HISTORIA

La política de Estados Unidos sobre drogas hay que observarlo en dos marcos dimensiónales, respectivamente la reducción de la oferta de drogas a través de la legislación, la penalización y la persecución, y la reducción de la demanda a través de la educación, prevención y tratamiento. Aquí trataremos solamente la legislación relacionada con la reducción del suministro. 

REDUCCIÓN DEL SUMINISTRO:

La historia de la reducción del suministro en los Estados Unidos empezó a finales del siglo XIX. Al nivel Federal, la prohibición de la importación de opio por los residentes chinos data de 1887 y en 1905 se restringió en las Filipinas el consumo del mismo. A mitades de 1906 el Congreso prohibió el transporte interestatal de drogas- entre otras cosas - pero no prohibió ni proscribió el uso de cocaína y drogas derivados del opio.

La legalización sobre la droga no se limitó al ámbito Federal. En San Francisco, un decreto aprobado en 1875 prohibió fumar opio en locales públicos, y en los años 90 varios estados legalizaron el suministro de morfina y cocaína dentro de sus jurisdicciones, requiriendo la prescripción médica para su obtención y limitando así su uso legal. El hecho de que se pudieran obtener morfina y cocaína libremente en otros estados  creó inmediatamente el primer narcotráfico ilegal.

Uno de los primeros actos legislativos importantes relacionado con las drogas ocurrió en 1914 cuando el Congreso aprobó el "Harrison Act" (por su patrocinador principal, Francis Harrison, diputado federal de Nueva York. Este acto (con multitud de regulaciones, resoluciones, decisiones del Tribunal Supremas y enmiendas) fue la norma y la base de la regulación narcótica en los Estados Unidos durante los siguientes  50 años. A la larga el "Harrison Act" sirvió para ilegalizar el uso no médico de morfina y cocaína. Requería a todas las personas que importaban, manufacturaban, producían, vendieran, o distribuyeran, cocaína y otras drogas narcóticas, su registro con el departamento del Tesoro, el pago de impuestos especiales, y el mantener archivos de todas las transacciones. Sin proponérselo explícitamente, el ¨Harrison Act¨ sirvió para criminalizar los estimados 200,000 usuarios de narcóticos en los Estados Unidos. Muchos ciudadanos honrados se encontraron de repente convertidos en criminales y etiquetados como adictos. Las decisiones del Tribunal Supremo apoyaron la legalidad de los aspectos criminalizantes del Harrison Act y prohibieron la prescripción de drogas de mantenimiento para los adictos. Una resolución posterior sostuvo que una prescripción narcótica para un adicto incluso era ilegal cuando formaba parte de un programa de curación. Esta resolución fue abolida en 1925, pero mientras tanto los médicos se habían negado, lógicamente, a recetar narcóticos a los adictos y el resultado fue que la distribución y venta de narcóticos cayó en manos de la incipiente Mafia. En 1920, una economía negra e ilícita relacionada con las drogas (principalmente cocaína y heroína), el narcotráfico, se había hecho fuerte en los Estados Unidos. En 1922 la contestación legislativa federal a un problema creado por los propios legisladores, era el "Jones/ Miller Act". Este acto estableció multas de hasta $5,000 y condenas de hasta 10 años para cualquier persona encontrado culpable de la venta ilegal de narcóticos. De hecho, la legislación tuvo poco influencia sobre el narcotráfico aparte de aumentar el precio de la heroína y de la cocaína.

Hasta la Prohibición de las Bebidas Alcohólicas el consumo de marihuana era casi non existente, pero una vez promulgada la "Prohibición", los mercados de marihuana empezaron a aparecer en muchas ciudades, las más notables: Nuevo Orleáns y Nueva York. El Comisionado del Departamento Federal de Narcóticos, empezó una guerra contra la marihuana en 1933, proporcionando información a revistas, periódicos, y otros medios de comunicación alegando que la marihuana era responsable de los casos de violencia demente con ninguna evidencia contrastada para apoyar esta alegación. En 1937, principalmente debido a ésta campaña tenaz, 46 de los (entonces) 48 estados aprobaron una legislación  anti-marihuana y el Congreso tardó pocos meses en ratificarla. La Ley elevó la marihuana esencialmente a la misma categoría que la cocaína y la heroína. Como ya habían avisados la Asociación Médica Americana y otras asociaciones que conjuntamente habían luchado en contra de la legislación, ésta no frenó el uso de marihuana sino, muy al contrario, terminó por aumentarlo geométricamente.

Al principio de los años 40 el consumo de drogas casi desapareció por completo en los Estados Unidos. Pero este hecho no era el resultado de algún descubrimiento médico milagroso ni  de la legislación existente, sino el resultado de que la Segunda Guerra Mundial había cortado las vías de suministro de drogas con Asia y Europa.

Varios otros esfuerzos del legislativo en el área de reducción de suministro son dignos de mención. El Acto de la "Adormidera" de 1942 se promulgó en un esfuerzo para regular la producción de la amapola. Igual como en el "Harrison Act" y en el "Marihuana Act", usó la autorización previa y los impuestos como base de la regulación. El "Narcotics Act" del 8 de marzo de 1946, buscó regular los derivados sintéticos del opio y la cocaína. Dos leyes más, el "Boggs Bill" de 1951 y el Acto contra Drogas Narcóticas de 1956, sirvieron para establecer multas más severas para las infracciones de la legislación vigente. El año 1960 vio la aprobación de la Ley de Manufacturación. Su propósito era apretar los controles y restricciones sobre las drogas narcóticas legalmente fabricadas. En virtud de esta Ley  se estableció un sistema de cuotas para las diferentes clases de drogas, naturales y sintéticos. Los Estados Unidos fue uno de cincuenta y cuatro naciones que suscribió la Convención Única de las drogas narcóticas en 1961. El propósito principal de la Convención Única era modernizar y coordinar el mando narcótico internacional. Las enmiendas para el control del abuso de drogas de 1965 apretaron las multas y aumentaron las condenas de la Ley de Manufacturación de 1960,apuntando específicamente a los barbitúricos, anfetaminas y alucinógenos.

En octubre, 1970, el Presidente Richard Nixon firmó el Acto de las Sustancias Reguladas. Consolidó más de cincuenta leyes federales, sobre narcóticos, marihuana y drogas peligrosas, en una ley diseñado para controlar la industria de drogas legítimas (farmacéuticas) y para impedir la importación y distribución de drogas ilícitas a lo largo de los Estados Unidos. Notablemente, el acto comprimió el Harrison Act y sus cinco décadas de enmiendas, modificaciones e interpretaciones en una sola ley. Un aspecto del Acto de las Sustancias Reguladas establecía una clasificación para las drogas. Clase I listaba las substancias que no tenían utilidad médica aceptada pero con un fuerte potencial de propocionar el abuso. En esta clase se incluye a la heroína, la marihuana (sic), y varios otros alucinógenos. Clase II listaba las substancias que teniendo un alto potencial para el abuso, también tenían alguna aceptación médica, como la morfina y la cocaína.

En los 70 el Congreso aprobó dos leyes más, destinados (por lo menos en parte) a la lucha anti-droga. Las dos (RICO y CCE) eran leyes anti- mafia y tenían como objetivo la confiscación de ganancias ilícitas, el levantamiento de los derechos de narcotraficantes y/o mafiosos sobre cualquier bien inmueble o raíz, dinero en efectivo, cuentas bancarias, automóviles, barcos, joyas etc., obtenidos a través de actos criminales.

.En 1982 se enmendó una antigua ley, que prohibía al ejercito involucrarse en labores de las fuerzas de orden público, para permitir al Estado y a las fuerzas policiales locales pedir la colaboración del ejército para el entrenamiento de sus agentes, para obtener inteligencia, y para la ayuda en la investigación de delitos de narcotráfico. Esta colaboración incluye el derecho de uso de equipo militar ( aviones militares etc.) por parte de las agencias civiles.

Los años ochenta vieron la aprobación de cuatro leyes antidroga más. Todas estaban principalmente dentro del área de reducción de suministro. La primero fue el Acto de Control Comprensivo del Crimen de 1984, qué reforzó las leyes de confiscación de recursos civiles y aumentó las sanciones federales para los delitos relacionados con el narcotráfico. La ley siguiente (1986) fue el Acto Anti-abuso de drogas. Mientras que adjudicó fondos para la prevención y el tratamiento, también restauró la prisión obligatoria para las personas implicadas en la distribución a gran escala de marihuana, y impuso nuevas sanciones para el blanqueo de dinero. Un tercer acto legislativo fue la Enmienda al Acto del ‘86 (1988) que principalmente aumentó las sanciones para los crímenes relacionado con el narcotráfico y estableció nuevos delitos federales. Es importante notar que estos tres actos legislativos empeoraban dramáticamente la posición de la marihuana con respecto a modelos anteriores. Los tres aumentaron substancialmente los castigos federales para la posesión de marihuana, su cultivo, y su tráfico. Las penas serían determinadas por la cantidad de la droga involucrada; "conspiraciones" e "intentos" serían castigados tan severamente como actos completados; y la posesión de cien plantas de marihuana planta llevaba  ahora la misma condena como la posesión de cien gramos de heroína. Una cuarta ley, el "Crime Control Act" de 1990 estaba exclusivamente dedicada a la reducción del suministro y doblaba los fondos para la lucha contra el narcotráfico, al mismo tiempo fortaleciendo la confiscación de bienes relacionados.

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© 3/2002

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