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LA MANIPULACIÓN DEL PARO; UN TIMO SINDICAL Y POLÍTICO.

 
PER SALARIOS  TRANSITORIOS TASA DE PARO POBLACIÓN ACTIVA

 

La actitud sindical de los últimos meses es todo un signo de los tiempos y demuestra el oportunista cambio de política de tanto UGT como de CC.OO desde las recientes problemas en la cúpula de ambos sindicatos. Las huelgas generales durante la época socialista fueron por razones comprensibles: la del '85 por el recorte de las pensiones y de la seguridad social, la del '88 por el empleo juvenil y los contratos basura y la del '94 por el abaratamiento del despido, la congelación salarial y la congelación del empleo público. La huelga general del '02 no tenía nada que ver con todo esto y fue convocado básicamente por tres razones: la reforma del PER, la abolición de los salarios transitorios y para protestar contra la falta de creación de empleo y el aumento del paro. Tres conceptos que los sindicatos lograron manipular y explotar debido en gran parte no solamente a la total y casi proverbial falta de relaciones públicas del Gobierno popular sino también por una cierta hipocresía por parte de éste ya que parece que ciertas cosas no pueden ser explicadas por no ser políticamente correctas. Un ejemplo de esta hipocresía fue la falta de una explicación coherente sobre la reforma del PER y la abolición de los sueldos transitorios.

 PER:  El PER era un invento socialista de aplicación exclusiva en Andalucía y Extremadura con el fin principal de asegurar el voto rural para el PSOE y de esta forma la victoria en las elecciones autonómicas. Tuvo un gran éxito porque garantizaba a los jornaleros unos ingresos anuales (subsidios) contra un limitado número de "peonadas", y ya sabemos que a muchos les encanta trabajar poco y cobrar todos los meses. El inesperado efecto colateral con el transcurso del tiempo fue una falta total de mano de obra en el campo con el resultado de un enorme aumento de la inmigración ilegal de Marruecos y otras partes de Africa para compensar el déficit. La reforma respeta los derechos adquiridos pero  cambia el sistema en profundidad para futuros beneficiarios. Esto no era tanto una medida contra nuevos beneficiarios españoles (las posibles nuevas altas serían más o menos iguales a las bajas por jubilación) sino para evitar que los inmigrantes "legalizados" explotasen el sistema con total impunidad. Algunos ya habían avisados hace tiempo con total desfachatez que una vez obtenida la "residencia" pensaban hacer ¡ peonadas y apuntarse al PER! (es una maravilla con que rapidez ciertos inmigrantes, analfabetas o semianalfabetos y con pocos conocimientos del idioma local, aprenden a explotar, y a abusar de, los servicios sociales de los países de acogida). Si no se hubiera cortado por lo sano, el PER hubiera llegado a ser una pesada carga para los arcos del Estado mientras que al mismo tiempo la inmigración ilegal por falta de mano de obra rural hubiera sido imparable. Como se pueden imaginar, esta explicación  hubiera sido atacado por xenófobo, racista y fascista y un insulto a los inmigrantes. Algo parecido, por lo menos en lo que se refiere a disfrazar o no explicar debidamente la verdadera razón de las medidas, ocurre con los salarios transitorios.

SALARIOS TRANSITORIOS: En la gran mayoría de los despidos individuales (los colectivos implican en general largos negociaciones entre empresarios y sindicatos) la empresa negocia con el despedido la indemnización pertinente la cual en bastantes casos exceda de lo legalmente establecido o sea tantos días por  año trabajado con un máximo de 28 años y una vez liquidado el finiquito el trabajador despedido tiene derecho automáticamente a cobrar el paro. Solamente en los casos que la empresa se niega a pagar la indemnización por considerar el  despido como justificado, por razones disciplinariosentra en juego el salario transitorio (igual al sueldo real recibido por el trabajador hasta el momento del despido) pagadero, hasta la resolución del juicio por despido improcedente (ninguno de los despedidos acepta que los motivos sean disciplinarios dado que de ser así aquel se queda sin seguro de desempleo ni indemnización), durante dos meses por la empresa y el resto por el Estado, o sea todos nosotros. A primera vista parece razonable pero no lo es por dos razones principales: por una parte si el despido fuese judicialmente considerado improcedente (en cuyo caso el despedido tiene derecho a la indemnización vigente) sería lógico que el empresario fuera condenado al pago de la totalidad del salario de tramitación - como multa por haber pretendido el uso de un subterfugio para deshacerse de un trabajador - y no que la mayor parte de ésta corre a cargo del Estado; por otra parte si el despido fuese juzgado como procedente no parece lógico que el trabajador, además de cobrar una indemnización  de 20 días de salario por año de antigüedad, con un valor máximo de 1 año de salario, haya durante meses cobrado un salario de tramitación a cargo tanto de la empresa como del Estado siendo él en última instancia el culpable de su propio despido. La abolición de los salarios de tramitación fue para paliar estas dos injusticias pero, como en tantos casos, una intención plenamente justificado fue plasmada de forma equivoca. Se debiera de haber establecido que en caso de un despido juzgado a la postre como improcedente, el trabajador tendría derecho a recibir del empresario, y como parte de su finiquito total, la suma de los salarios de tramitación no devengados, deduciendo de ésta la suma del seguro de desempleo recibido por el para su devolución a la Seguridad Social; de forma parecida, en caso de un despido considerado como procedente el empresario tendría la obligación de deducir, de la ¿indemnización?  indicado más arriba, la suma del seguro de desempleo recibido por parte del trabajador despedido justificadamente para su devolución a la Seguridad Social. De esta forma en caso de un despido improcedente el trabajador no saldría perjudicado y el empresario no podría traspasar la mayor parte del importe de los salarios de tramitación al Estado, mientras que en caso de un despido procedente el trabajador no se hubiera podido aprovechar injustificadamente tanto del empresario como del Estado. Lo bonito de esta formula equitativa hubiera sido que la Seguridad Social, o sea el Estado ( el conjunto de la sociedad) no hubiera salido perjudicado en ninguno de los dos casos. El Ministro estaba dispuesta a negociar y si los sindicatos hubieron propuesta una formula semejante seguro que la hubiera aceptado, pero ya intuimos que proponer enmiendas no era el propósito de Méndez e Hidalgo sino tensar la cuerda para justificar su urgente necesidad de provocar una huelga general para justificar  porque chupan tanto del subsidio estatal. Ni siquiera están dispuestos a admitir el despido procedente ya que para ellos todos los obreros son unos santos abnegados y explotados, un criterio tonto y desfasado  ya que son los trabajadores aprovechados, vagos e irresponsables  los que más perjudican a los demás. Pregunta:¿ No será que la actitud de los sindicatos está obligada porque entre aquellos hay muchos delegados sindicales

TASA DE PARO: La manipulación de conceptos como empleo, paro y población activa forma parte de la repentina politización sindical que se ha desarrollado durante el último año. Los tres conceptos están lógicamente muy entrelazados y, como vemos después, un fuerte crecimiento del empleo puede dar lugar, paradójica y perversamente, a un aumento de la tasa de paro. 

Es poco sabido que la tasa de empleo en España en el año 1974 fue del 59,6% y la del paro el 2,5% (  Estas cifras implican no solamente el pleno empleo masculino sino una escasez de mano de obra en muchas actividades, de allí el tan añorado pluriempleo). Estas cifras tan sorprendentes fueron el resultado de una todavía muy alta ocupación agrícola. A partir de este año, coincidiendo con el impacto de la crisis del petróleo y la transición política se produce una destrucción progresiva del trabajo agrícola y un cambio esencial  en el proceso de crecimiento de las economías europeas occidentales. El incremento del empleo deja de ser uno de los factores principales del crecimiento económico. A partir de este momento el crecimiento europeo se base en el crecimiento de la productividad, contrario a lo que ocurrió, y sigue ocurriendo, en Estados Unidos. España seguía las pautas europeos pero mientras que en los otros países la destrucción del empleo agrario había ocurrido con 20 a 30 años de antelación lo que les había dado la posibilidad de incorporar el paro resultante  en otros partes de su aparato productivo como mano de obra de baja productividad y baja renumeración, en España esto ya no era posible y mientras que en la industria la tasa de paro no era superior a la media europea, la creciente tasa de paro general se explica por la falta de incorporación de la mano de obra agraria sobrante. Entre 1974 y 1990 la tasa de empleo cayó más de 10 puntos hasta el 49,5% y el paro aumentó al 16.8% en 1982, el 21.2% en 1986 y el 24.2% en 1994. Hay que ser justos con los gobiernos socialistas de aquellos años ya que, como vemos en el cuadro abajo, en muchos de los años entre 1982 y 1996 el aumento del paro no era el resultado de la destrucción de empleo sino del continuo aumento de la población activa por el mero hecho de que la mujer sentía cada vez más la necesidad de incorporarse al trabajo renumerado. Grosso modo, entre 1982 y 1996 el aumento de la población activa corresponde al aumento de la población activa femenina en 3 millones (de 3 a 6 millones).  

  Activos   Ocupados   Parados  Tasa Paro
1982   13.205    10.987   2.218   16.8
1986   14.070    11.111   2.959   21.2
1989   14.819    12.258   2.560   17.3
1994   15.468    11.730   3.738   24.2
1996                             16.035     12.543    3.491    21.7
2000   16.912    14.610   2.301   13.6
2002 (III)   18.463     16.356   2.106   11.4

POBLACIÓN ACTIVA: Como podemos observar la población activa aumentó casi tanto entre 1996 y el tercer semestre de 2002 que en los 13 años entre 1982 y 1995, más o menos 2.5 millones en cada periodo, o sea dos y pico veces más por año durante los gobiernos populares que durante los gobiernos socialistas. Es demuestra que un periodo de fuerte creación de empleo tiene el "perverso" resultado de incorporar a la población activa muchas personas (en general mujeres) que antes ni hubieron soñado de poder encontrar trabajo pero que ahora ven por lo menos una remota posibilidad. Si entre 1996 y 2002 el aumento anual de la población activa hubiera sido igual al del periodo socialista, la población activa actual hubiera sido de aproximadamente 17 millones con un tasa de paro de más o menos un ¡4%!.,o sea el pleno empleo. Hay entonces la paradoja de que la enorme expansión de la creación de empleo ( casi la cuarta parte del empleo existente ha sido creado en los últimos 6 años) lleva indirectamente al aumento relativo de la tasa de paro (11.4% en vez del 4%), relativo por el momento pero que pueda perfectamente llegar a ser absoluto si en el futuro la población activa aumenta más deprisa que la creación de empleo. Los sindicatos y el PSOE han criticado duramente al Gobierno por el aumento del paro en el mes de octubre. Lo que no se han molestado de explicar que al mismo tiempo que el paro aumentó en 75.000, se crearon 125.000 nuevos empleos lo que indica que durante el pasado mes la población activa aumento en nada menos de 200.000 personas o sea a un ritmo, si se sostuviera, de 2.4 millones/año. 

En este momento hay en España un millón de mujeres en edad de trabajar más que hombres. La tasa de actividad para los hombres es del 67% y la de las mujeres del 42%. Como es lógico, las dos tasas tienden a converger a más o menos largo (¿o corto?) plazo, aumentando la tasa de actividad total del 54%, si no al 67%, probablemente al 60+%, lo que indica que en el futuro 4 o 5 millones mujeres pueden incorporarse a la población activa llegando ésta a su máxima previsible de aproximadamente 23 millones. A esta cifra habrá que añadir no sabemos cuantos millones de inmigrantes. Al ritmo que vamos todo esto puede ocurrir en los próximos 5 a 10 años, lo que quiere decir que para que no aumenta la tasa de para actual, la sociedad tiene que crear 4 millones de puestos de trabajo (no tomando en cuenta la inmigración) en el mismo periodo. Como el periodo es una variable (5 a 10) es previsible que el aumento de población activa irá por delante de la creación de empleo con el inevitable aumento de la tasa de paro. 

Dejar que los sindicatos y el PSOE explotan este desarrollo para acusar al Gobierno de incompetencia cuando, al contrario, no es nada más que el reflejo "perverso" de su éxito en la creación de empleo, sería uno de los más grandes errores políticos imaginables. El mero hecho de que el empleo sigua siendo la principal preocupación de los españoles demuestra la total falta de explicación de las magnitudes implicadas por parte del Gobierno y en especial por parte del Ministerio de Trabajo. 

Una última observación; el hecho del imparable aumento de la población activa autóctona demuestra también la falacia de la necesidad de inmigración en España para poder mantener los pensiones de jubilación, y que la situación aquí no es comparable con la de Francia ( y otros países) justamente por la enorme discrepancia entre las respectivas tasas de actividad. En el momento de la publicación (enero 2000) del informe de la ONU en España quedaban todavía 7 millones de personas para incorporar a la población activa. (Vea: la ONU y la inmigración)     

 

© 11/2002

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