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LA BOLSA: ¿ECONOMÍA VIRTUAL?

Origen  Historia  DJI Nasdaq Distorsiones Puntocoms Chicos listos
Linces Amazon Conclusiones

Durante todo este siglo, pero especialmente en la última década, la bolsa se ha convertido en una economía paralela y virtual, que, al menos en apariencia, poco tiene que ver con la economía real. Todos los conceptos, criterios y usanzas se han estirado e inflado hasta extremos insospechados hasta hace solamente 20 años. Igual que un elástico se rompe si se estira demasiado, o un globo explota con tanto inflar, así también - a la larga - la bolsa pueda pasar factura a la economía real y llevarnos a un "crash" de imprevisible alcance. En los 80 se inventaron algunos apodos para los diferentes tipos de inversores. Palabras como: "Tigres", "Ovejas" y "Pistoleros". Estos últimos fueron los más temibles ya que "sacaban la pistola" con increíble rapidez, tomando riesgos totalmente irracionales. Originalmente una minoría muy criticada, con el tiempo han logrado muchas adeptos. Seguro - igual a los auténticos pistoleros del Oeste Salvaje - que a base de sacar tan rápido terminan por meterse una bala en el pie. Esperamos que al mismo tiempo no metan también una bala en el sistema central de la economía global. Para darse cuenta cómo la bolsa se ha desvirtuado valdría la pena examinar sus orígenes más remotos.

Ya había algo parecido a una bolsa en tiempos medievales basado en un sistema comercial/financiero de descuento de Cartas de Crédito, pero los verdaderos antecedentes de las primeras Bolsas en Holanda e Inglaterra fueron las asociaciones de armadores que se formaban a principios del siglo XVI para protegerse mutuamente contra los riesgos comerciales del comercio con Levante. Dos o tres de cada diez buques dedicados a este comercio ó naufragaban en el camino ó fueron capturados por los piratas berberiscos, lo que implicaba un altísimo riesgo para cada propietario individual. Juntándose este riesgo no solamente quedaba amortiguado sino además convirtió este comercio en increíblemente lucrativo ya que el valor de una carga de especias era superior a la del buque mismo. Los números salieron redondos. Si solamente volvieron 8 de cada 10 buques, portando cargas por valor de 8 buques, el beneficio bruto de cada armador saldría a un 60% por viaje, lo que, multiplicado por 3 viajes al año, significaba un beneficio de casi un ¡180%! anual sobre inversión. Estas primitivas asociaciones de armadores fueron las precursoras de las posteriores Compañías de las Indias creadas en Holanda e Inglaterra. Como cada armador tenía un documento acreditando su participación proporcional de los bienes e ingresos de la asociación (origen de la "acción") podía vender y endosar esta participación a terceros. La pregunta fue: ¿ a qué precio? Y fue entonces cuando se inventó una forma primitiva del PER (relación precio/beneficio). Si en aquellos tiempos la máxima rentabilidad financiera que se pudiera sacar del dinero fue de, por ejemplo, un 10 %, entonces un "valor" que daba un rendimiento de un 180% debiera de tener un precio de por lo menos 15 veces su valor "facial" (15 y no 18,ya que los beneficios variaban con el tiempo).

De todo esto podemos sacar una conclusión conceptual que está en el mismísimo origen primitivo de la bolsa. Un valor de renta variable debe de tener una rentabilidad prevista (no ¡segura!) superior a un valor de renta fija, justamente para compensar el nivel de "inseguridad" existente. Por ejemplo, con una renta fija media de un 5%, la rentabilidad prevista de una acción en el momento de su compra tendría que ser del orden del 5,5% o sea un PER no superior a 18, con tendencia a subir si la rentabilidad llega a ser superior a la prevista, y con un PER a la baja en caso contrario. ( Como normalmente ninguna empresa destina más de la mitad de sus beneficios a dividendos y lleva la otra mitad a reservas, podemos decir que en el ejemplo usado el PER no debería ser superior a 9, pero sí añadimos que en un momento futuro estas reservas serán convertidas en capital, con emisión de acciones gratuitas para el accionista, podemos llegar a la conclusión que un PER de 14 sería razonable).

De estas observaciones tan básicas pero tan fácilmente olvidadas - y hasta desconocidas por el gran público, incluyendo muchos pequeños inversores - podemos sacar algunas conclusiones. En tiempos de dinero caro y alta inflación, los valores de renta variable están muy deprimidos - con PERs de 8 o menos - no solamente porque no pueden competir con los bonos, sino porque la alta rentabilidad de los bonos misma deprime además los beneficios de las empresas. En tiempos de dinero barato y baja inflación ocurra lo contrario; los valores de renta variable suben, los bonos bajan (las empresas ahora se pueden financiar a través de ampliaciones de capital) etc. Todo esto lógicamente dentro de un orden. Y es este orden del cual la bolsa y los inversores se han olvidado por completo.

Para entender lo que ha pasado en la última década, y especialmente en el último lustro vamos a hacer un poco de historia a partir del año 20, comparando los cambios en el IPC (Indice Precio Consumo) y el DJI (Indice DowJones Industrial) en los Estados Unidos.

 

Año

IPC desde 1900

Cambio en %

DJI anual

Cambio en %

20

19

 72

24

17.3

- 9

120

+66

28

17.3

-

300

 150

29

17.1

- 1

164

-45

30

15.9

- 7

 77

-53

40

14.1

-13

131

+70

46

21.5

+52

177

+35

53

26.6

+23

300

+70

59

29.3

+10

680

+125

65

31.2

+7

969

+42

71

39.8

+35

890

+30

72

42.6

+7

1020

+15

74

52.1

+22

616

-40

82

97.8

+88

1050

+70

88

121.1

+24

2168

+106

91

138

+14

3168

+46

95

154

+11

5117

+61

99

169

+10

11500

+124

  

Analizando esta tabla observamos que a partir de la Primera Guerra la economía estadounidense entró en una mini depresión con una deflación del IPC. Con precios bajos y créditos baratos, el ahorro se refugiaba en la bolsa y el DJI de la Bolsa de Nueva York empezó su vertiginosa subida. No se entiende muy bien el porque ya que la bajada del IPC se traducía en beneficios inferiores a los de la década anterior. Desde finales del año 20 hasta Octubre del 29, el DJI subió por encima del ¡500%! Cada vez más gente se subió al tren - ¡ tonto el último!- e, igual que con "la fiebre del tulipán" a principios del siglo XVII en Holanda, y la "fiebre del oro" en California y el Klondike entre 1849 y 1880, invirtieron sus ahorros - y se hipotecaron hasta el cuello- para poder participar en el "Gran Juego". Allí está el secreto del "boom" bursátil de los años 20, la enorme facilidad con que se podía obtener créditos baratos. El resultado fue que cada vez más dinero estaba persiguiendo menos acciones, o sea cada vez más demanda y menos oferta, y las cotizaciones subiendo y subiendo. No solamente creó una subida bursátil artificial sino además aumentó enormemente el efecto nefasto sobre el pequeño inversionista, cuando por culpa de tanto inflar el globo explotó. Tomamos como ejemplo un inversionista con unos ahorros de $ 10.000 y un crédito de $ 20.000; si se hubiera limitado a invertir sus ahorros, hubiera probablemente perdido $6.000, importante pero no desastroso; usando el crédito hubiera perdido $18.000, o sea todos sus ahorros y además su casa y hasta sus calzoncillos - desastre total. De allí, tantos suicidios.

Haciendo un salto hasta las décadas de los 50 y 60, veamos otra vez que un periodo de baja inflación coincide con subidas fuertes del DJI. La inflación compuesta total de estas décadas fue de un 60%, o sea inferior al 2.4%/anual, mientras el aumento del DJI en el mismo periodo fue de 260%. Al contrario, una década de alta inflación entre 1973 (año de la primera crisis energética) y 1983 con una inflación compuesta del 130%, el DJI solamente aumento en 23%. A partir del 83 la inflación baja a menos de la mitad y simultáneamente el DJI dobló su cotización en solamente 4 años dando lugar al minicrash del 87 (más bien un correctivo ya que al final del 87 la cotización superaba - en muy poco - la del año anterior). A partir del 91, y especialmente a partir del 95, hay una subida sostenida del DJI. A finales del 99 la subida era de 260% sobre el 91 y de 120% sobre el 95 (un 17% anual compuesto). Todo esto no parece muy alarmante ya que la subida es inferior al 150% entre 1924/28 y aproximadamente igual al aumento de 125% del periodo 1953/1959. Lo malo es que no son cifras comparables. Hasta 1980 la Bolsa de Nueva York tenia virtualmente un monopolio y aparcaba más del 70% de todas las inversiones en "renta variable" del país, y el DJI era por mucho el índice más importante. En 1971 Nasdaq, un mercado electrónicamente automatizado, que unificaba el 10% más difuso del mercado (otro 20% era negociado en el AMEX). Aplicando desde el principio nuevos sistemas tecnológicos no es sorprendente que rápidamente se convirtió en el mercado para las compañías de la "Nueva Tecnología". El crecimiento del Nasdaq ha sido espectacular, en 1991 ya estableció paridad con la Bolsa de Nueva York, para sobrepasarla en el 94. Si esto no fue bastante en el año 98 absorbió además al Amex y se estableció como el sistema bursátil más importante del mundo. Muchos operadores en este mercado no son meramente "pistoleros" sino "superpistoleros". Veamos simplemente su subida durante los últimos tres años.

AÑO

NASDAQ

Anual

Cambio

En %

1997

1570

> 20

1998

2192

39,6

1999

4800

118

Allí está el meollo de la cuestión. La "bolsa" que representa más de la mitad del mercado creció un increíble ¡118! en un año. Si combinamos el DJI y el Nasdaq en  1999 y lo comparamos con DJI anterior al año 87 podemos entender lo que está pasando. El crecimiento conjunto de los dos sistemas - o sea todo el mercado bursátil de EE.UU..- fue el 70%. Algo parecido solamente ha ocurrido dos veces antes - en 1915 y en 1933- pero como reacción a fuertes perdidas en años anteriores. Nunca ha ocurrido después de un largo periodo de crecimiento sostenido.

La predicción a principios del 99 fue que el índice Nasdaq creciera durante el año hasta 3000, o sea más o menos un 36%. Como hemos visto la realidad fue muy diferente. Cuando a principios del año 2000 la tendencia se invirtió hubo casi un sentimiento de indignación como si las subidas totalmente irracionales fuesen un derecho constitucional. Pero mirando las cosas con cierta perspectiva, el índice actual, que se está estabilizando alrededor de 3200, implica un crecimiento del 46% en los últimos dos años, más del 20% anual compuesto, bastante por encima del crecimiento medio del DJI en los últimos 5 años. 

Habrá que analizar como hemos llegado a esta situación y lo que pueda ocurrir a corto y largo plazo.

Hace años unas mentes preclaras llegaron a la conclusión de que la inmensa mayoría de los banqueros más importantes del mundo no tenían ni puta idea de las implicaciones del funcionamiento del mundo financiera internacional. Esta observación habrá que extenderla a la inmensa mayoría de los profesionales bursátiles y de los inversionistas - institucionales o privados, poco importa- en relación con los vaivenes de la bolsa. Los pocos que sí saben no tienen el más mínimo interés en divulgarlo, sea porque están ganando mucho dinero gracias a la estupidez ajena, sea porque sus ingresos profesionales dependen de mantener una actitud optimista, sea porque tienen miedo a hundir el barco con todos nosotros dentro.

Hay tres hechos que -por encima de todos los demás - distorsionan el mercado. La compra a "margen" (o sea con crédito), los PERs especulativos, la Nueva Tecnología y los "puntocoms".

1."MARGEN": Se trata de la compra con créditos parciales extendidos por los "brokers/dealers", comparables a los créditos bancarios que tan nefasta influencia tuvieron sobre el mercado en los años 20. Normalmente se aplica una relación de 2 a 1, o sea por X dólares que aporta el cliente le dan un crédito de 2X. Extender este tipo de "crédito" es enormemente rentable para los brokers/dealers, no solamente sacan un diferencial sobre lo que les cuesta el dinero a ellos sino además triplican sus comisiones al inversionista en cuestión; y todo esto sin correr el más mínimo riesgo. Las reglas son muy simples: si la cotización de las acciones compradas baja hasta el 75% de la cotización original, el inversionista tiene dos opciones; ó vender (pagando otra vez comisiones sobre la totalidad) y perder casi toda su inversión (su tercio del valor total, comisiones y intereses) ó aportar más dinero fresco y aumentar todavía más su nivel de riesgo. Pero hay más todavía, si no lograse vender - en un mercado a la baja la intención de vender no equivale a lograrlo - antes de que la cotización descendiese a niveles por debajo del 66%, el inversionista respondería con todos sus bienes de cualquier pérdida. O sea con este sistema el inversionista puede perder más - y hasta mucho más - que el 100% de su inversión original, lo que sí se limitase a invertir su "propio" dinero, y nada más, no le podría ocurrir nunca. Todo esto no tendría demasiado importancia - todo el mundo tiene el derecho a jugársela si le apetece - si no fuese por la exagerada influencia que este sistema tiene sobre los vaivenes del mercado. Vamos a ver por qué  "en un mercado a la baja la intención de vender no equivale a lograrlo".

Como todos los mercados, también la bolsa se basa en la oferta y la demanda. Cuando la demanda supera a la oferta, los precios (la cotización) suben y al revés. Cuéntame algo nuevo, me dirán Uds. Muy bien. Teóricamente, si la demanda fuese de solamente una acción y ninguno de los tenedores estuviera dispuesta a venderla, la subida del valor pudiera ser del 15% máximo autorizado al día. Lógicamente esto no va a ocurrir nunca, pero sirve de ejemplo exagerado para que nos demos cuenta de que la demanda no tiene por qué ser enormemente superior a la oferta para poder provocar fuertes subidas. Aquí tenemos la razón del porqué del peligro de comprar a "margen", especialmente en el caso de tantos inversionistas pequeños que se suben al carro con bastante retraso, pero con mucho afán de lucro. Su entrada en el mercado, como resultado de una sostenida subida previa, ya aumentaría por si sola la demanda pero gracias al "margen" este aumento se triplica, agravando enormemente el problema. Lo curioso es que la simple existencia del sistema de "margen" por si mismo es responsable de subidas exageradas; conceder crédito a un inversionista le convierte en "demandante" pero no necesariamente en comprador. El "crédito" solamente se realiza en el momento mismo de la adquisición del paquete de acciones, y este momento se puede atrasar (o no realizarse si el interés del inversionista se enfría por el aumento del precio) si la mayoría de los tenedores también pretenden sacar el máximo rendimiento a su inversión esperando subidas todavía superiores. De esta forma la subida puede llegar a ser vertiginosa, con el lógico resultado de que poco a poco la oferta empieza a aumentar - para realizar beneficios - hasta que la misma supera la demanda y el proceso se invierte. Como gran parte de la subida ha sido totalmente artificial, la bajada también es muy rápida y agravada cuando los inversionistas con créditos a "margen" se ven forzados a vender (o "tratar de vender") para poder cubrir sus posiciones.

2.PERs ESPECULATIVOS: Como ya hemos visto más arriba, PERs por encima de 18 no tienen ningún sentido de punta de vista de la rentabilidad, pero cuando llegan a 30, 40 o 50, convierten los valores de renta variable en puramente especulativos.

Vamos a ver: la rentabilidad de estas acciones (dividendos) antes de impuestos, son respectivamente (más o menos) el 1,65%, el 1,25% y el 1%. Si a esto aplicamos impuestos e inflación, las acciones en cuestión tienen una rentabilidad ¡negativa! de entre el 2,5 y 3,5%, lo que significa que el inversionista que compre a estos niveles solamente pueda sacar rentabilidad a su inversión esperando subidas todavía mayores. Estos "superpistoleros" actúan irresponsablemente bajo la ilusión de no ser los "últimos tontos".

Los culpables de todo esto son, en gran parte, la enorme tropa de analistas y "gurus" que se ganan la vida en el mercado. Se dedican a predecir las ventas, resultados y beneficios de todo "bicho viviente" (todas las compañías cotizadas) y tienen - al menos subconscientemente - intereses creados en calentar el mercado con predicciones, más o menos, exageradas e ilusionantes. Esto es totalmente ajeno a las compañías en cuestión, que, normalmente, son muy conservadoras con sus predicciones, prefiriendo quedarse cortos y, al final de su año financiero, sorprender a sus accionistas agradablemente. Las predicciones de los analistas dan lugar a situaciones auténticamente paradójicas. Tomamos como ejemplo lo que le pasó a Nokia hace escasamente un mes; los analistas tenían previstos una enorme subida de los beneficios y el mercado había reaccionado con una subida parecida de la cotización, pero cuando Nokia anunció un aumento de más del 50% de sus beneficios sus acciones bajaron fuertemente porque este aumento era inferior a la predicción de los analistas. Como vemos los analistas se adelantan a los acontecimientos dando lugar a distorsiones importantes en el mercado. Hay muchos otros ejemplos cada cual más sorprendente. De todas formas, por muchos PERs altos que haya en los mercados clásicos, no son nada comparados con los que hay en mercados como Nasdaq, dedicados a las compañías de la llamada Nueva Tecnología y los "puntocoms".

3.LA NUEVA TECNOLOGÍA: La inmensa mayoría de las compañías que cotizan en este mercado tienen menos de 15 años de existencia - Microsoft data de 1987 -y hay una mezcla de todo; compañías sólidas con grandes volúmenes de negocio y beneficios muy saneados que han dejado de ser "promesas" para convertirse en realidades y otras que siguen siendo, ó son -las más recientes- meramente promesas. No obstante todas tienen en común unos PERs absolutamente descomunales que van desde 100 a -durante la primera parte del año en curso- ¡400!. Lo curioso es que las "promesas" recientes tienen PERs mucho más altos que las compañías ya consolidadas. Un ejemplo: Microsoft tenía -antes de sus problemas judiciales - un PER de, más o menos, 120, mientras que Terra (un portal todavía insignificante) tuvo en Febrero (4 meses después de su salida a bolsa) no ya un PER pero un ¡PLR! (relación precio/perdidas, un "concepto" bastante novedoso) de 400. Lo de Terra fue indudablemente una locura colectiva, pero lo de Microsoft también fue muy exagerado. Hay que tomar en cuenta que Microsoft repartió dividendos por primera vez en 1999 - tuvo $ 5000 millones de beneficios en aquel año, el 0,8% de su valor bursátil - después de 12 años de existencia.

Si comparamos Microsoft y Terra con una compañía de la "Vieja" Tecnología como Endesa, vemos que Microsoft, con un beneficio del triple de Endesa, tuvo - hace 6 meses- un valor bursátil 30 veces superior al de Endesa; Terra, con pérdidas y casi sin valor contable, doblaba a Endesa. Pero tal son los caminos torcidos de la bolsa que ahora (Octubre de 2000) Microsoft ha perdido más de la mitad y Terra más del 75%. La volatilidad de Terra desde su estreno en Bolsa el 17 de Noviembre de 1999 demuestra a las claras la inmensa ingenuidad y estupidez de los inversionistas; se estrenó a 37 Euros, subió en menos de 4 meses a 157 y ahora ha bajada ya a 26 (y bajará más), ¡ un 40%! menos que su cotización de salida. Todo lógico y previsible si tomamos en cuenta que el "float" (las acciones en el mercado) solamente es el 15% del total. Esta nefasta costumbre nos lleva directamente al siguiente apartado.

4.LOS "PUNTOCOMS": Estas empresas - si se les pueda llamar así - han surgido en los últimos 5 o 6 años, y, como indica su nombre, se limitan totalmente al ámbito de Internet. Son casi tan recientes como el mismo Internet, un concepto totalmente desconocido por el gran público hasta hace solamente 10 años en EE.UU.. y en España hasta menos de 5. Muchos jóvenes entre 20 y 30 años, criados en los pechos de los ordenadores, se lanzaron con gran entusiasmo al nuevo invento, creando nuevas técnicas, nuevos diseños y nuevos conceptos, y avanzando notablemente los conocimientos tecnológicos relacionados con las autopistas de la comunicación. No hay duda que con sus 15 o 20 horas de trabajo, con su dedicación en cuerpo y alma, han hecho una contribución importantísima y que como pioneros bien merecieron ganarse mucho dinero en el campo tecnológico. Lo malo fue que casi todos pretendieron usar estos nuevos instrumentos parta crear empresas puramente comerciales en un ambiente nuevo, y gracias a la "inestimable" ayuda de grupos de Capital Riesgo muchos lo lograron, por lo menos a corto plazo. Las entidades de Capital Riesgo siempre están dispuestas a arriesgarse cuando ven posibilidades de grandes beneficios a plazos aceptablemente cortos, y su olfato les indicaba que el lanzamiento de Puntocoms a la Bolsa podía generar niveles altos de entusiasmo. Un concepto nuevo y excitante, una inversión de un par de millones de dólares, incorporar la empresa, ayuda legal, contable etc. y .... a lanzarse a la Bolsa. Todo muy bien, pero lo sorprendente fue que estas aventuras bursátiles fueron autorizadas. En el pasado nunca hubieran sido suficientes estas mezclas irracionales de ilusiones, promesas y sueños para autorizar la salida a Bolsa de unas empresas recién nacidas y con una falta total de antecedentes. En aquellos tiempos exigieron trayectorias llenas de éxitos, ventas crecientes, balances muy saneados y altos beneficios, y, desde luego, no se hubieron nunca autorizados PERs de salida superiores a 15. Pero lo peor fue que todas, sin excepción, salieron con "floats" muy pequeños, o sea las acciones ofrecidas fueron una parte pequeña - no superior al 20%- de las emitidas. Al principio esto solamente tuvo el efecto de convertir a los jóvenes emprendedores en multimillonarios instantáneos - por lo menos sobre papel - pero a la larga influyó muy negativamente en las fluctuaciones de las cotizaciones.

Lo de los "multimillonarios instantáneos" merece alguna reflexión. Para ver lo que pasó tomamos como ejemplo el año 98, cuando en el Nasdaq hubo 273 ofertas públicas - la inmensa mayoría Puntocoms- por un total de $14.000 millones o un promedio de unos $50 millones por oferta. En un Puntocom típico, de estas $ 50 millones la empresa de Capital Riesgo se reembolsaba su inversión y un beneficio de un 100%, los jóvenes emprendedores - muchas veces uno solo - se metieron algunos millones en el bolsillo y el resto - unos 40 millones ingresaban en la empresa como tal para hacer frente al coste de su posterior desarrollo. En donde el/los accionista/s se hicieron aparentemente muy ricos fue manteniendo el 80% de las acciones que - una vez cubierta la oferta pública - valieron (por lo menos sobre papel) unos 200 millones (estamos hablando de promedios y hubo, lógicamente, extremos en las dos direcciones; un joven de 28 años valía, de la noche a la mañana la friolera de $1000 millones). Pero, hay que repetirlo una y otra vez, estamos hablando de fortunas sobre papel, fortunas virtuales, fortunas no realizables. Con un float pequeño del 20%, cualquier intento para vender parte de estos lotes tendría inmediatamente un efecto adverso sobre la cotización, pero además con floats tan pequeños la posibilidad de manipular el mercado es tan evidente que para vender hay que pedir autorización previa a las autoridades reguladores. Hasta en casos de compañías famosas y de enorme éxito, las enormes fortunas de sus fundadores son más virtuales que reales. Tomamos el caso de Bill Gates; a principios de año se convirtió aparentemente en el hombre más rico del mundo. Su 15% en Microsoft tenia un valor bursátil de $100.000 millones. Ahora, 10 meses después solamente vale la mitad y, si siguen los problemas legales, de aquí a 6 meses quizás la cuarta parte, y Gates no puede hacer nada para evitarlo.

El éxito original de la salida a bolsa de los Puntocoms fue en parte debida a los "linces", inversionistas individuales muy profesionales con varios centenares de miles de dólares a invertir. Compraron lotes pequeños de todos los Puntocoms que salieron al mercado, dividiendo enormemente su riesgo y aplicando la teoría de los "tercios" (un tercio se pierda totalmente, un tercio se amortiza y con el último tercio te forras) que una década antes habían aplicado a los bonos basura. En principio hicieron una inversión a largo plazo, estaban convencidos que con tiempo el negocio de Internet sería importante y que su inversión terminaría siendo muy rentable; lo que no habían anticipado fue la rapidez y la bondad (por lo menos para ellos) de los acontecimientos. En Septiembre del 99 hubo un aumento importante de la demanda, los Puntocoms se convirtieron en la moda del invierno. Con "floats" muy pequeños y con tenedores que, por el momento, no tenían ningún interés en vender, las cotizaciones subieron en los 5 meses siguientes por las nubes, llegando a multiplicarse por 20,30 y hasta 40 veces. Los linces mientras tanto se forraron. Dándose cuenta de lo que estaba pasando, empezaron a vender poco a poco - diariamente- lotes muy pequeños para no enfriar el mercado y lograron deshacerse de sus carteras de Puntocoms - con unas ganancias medias del orden del 2000% - antes de que la euforia compradora se evaporó con la misma rapidez con que había empezado 5 meses antes. En Febrero pasado los tenedores originales que por imprudencia y codicia habían querido apurar demasiado y otros que habían comprado durante la fuerte subida y querían realizar beneficios, lanzaron sus acciones al mercado casi simultáneamente y el mercado cambió de signo y empezaba a caer en picado. El Nasdaq perdió en poco tiempo hasta un 25% y gran parte, no todo, por culpa de los Puntocoms que perdieron todo lo acumulado en los meses anteriores y más. Muchos de ellos cotizan ahora por debajo de su precio de salida y algunos ya han sido dados de baja. Las previsiones son que a corto (algunos meses) y medio plazo (un año) hasta el 80% desaparecerán por falta de financiación y viabilidad. Hasta algunas de las más famosas tienen un futuro bastante dudoso y si se salvan será a través de una absorción por parte de una multinacional.

Tomamos como ejemplo de aquellas el caso de Amazon.com. Hace unos 6 años un joven emprendedor tuve la "genial" idea de vender libros a descuento en Internet. Se había enterado que en Estados Unidos los editoriales te venden libros a precio de mayorista si compras por lo menos 5 ejemplares de un título a la vez, lo que le daba la oportunidad de venderlas -gastos de envío incluidos - en Internet con un 20% de rebaja sobre los precios de venta en las librerias. Desde su pequeño garaje y con la ayuda de su mujer y algún amigo, la cosa funcionaba de maravilla y logró vender, empaquetar y enviar algunos miles de libros al mes. A partir de allí la historia siguió el camino que ya hemos visto antes; una inversión por parte de una entidad de capital riesgo, la salida a Bolsa, la riqueza (sobre papel) instantánea, la subida desfrenada de su cotización en el 99 y la caída igualmente desenfrenado durante este año. Con el dinero sacado de su lanzamiento pretendieron multiplicar el negocio original - pequeño pero exitoso- por mil, y allí empezó el problema. Como es lógico el negocio si aumentaba mucho, lo malo fue que los gastos aumentaron todavía mucho más, hasta el punto que desde su salida a bolsa Amazon.com no ha dejado de perder dinero. Las razones son múltiples pero una de las principales es que ser una lumbrera de Internet no tiene nada que ver con el comercio, y de comercio al fin y cabo se trataba. En el principio nadie se daba cuenta que Internet simplemente era una herramienta nueva aplicada a un concepto ya antiguo: la venta por correo. Todos los grandes almacenes en Estados Unidos basaban - desde ya el comienzo del siglo XX- una parte importante de sus ventas en este concepto, pero la cuestión de rigor es: ¿ Porqué este negocio con sus inversiones tan importantes en catálogos - auténticas obras de arte- prosperó y el negocio de Internet, mucho menos costoso, fracasó?. La respuesta es que los grandes almacenes se dedicaban a su negocio y Amazon.com no. Para dar respuesta a la demanda, Amazon no tuvo más remedio que adquirir miles de ejemplares de miles de títulos con los consiguientes problemas logísticos para gente que no tenían la más mínima experiencia organizativa y comercial. Serán las grandes editoriales que recogerán los frutos de la iniciativa de Amazon.com. Todas están ya creando sus propios Webs de venta, un proceso "meramente" tecnológico - cuestión de contratar las especialistas adecuadas - ya que la parte logística no les crea el más mínimo problema. Seguro que dentro de poco tiempo - y para facilitar la tarea de los compradores - crearan entre todos un Web informativo listando todos los títulos en el mercado y con enlaces directos desde cada titulo al Web de venta de su editorial.

CONCLUSIONES:

1.Como hemos podido observar no hay una verdadera relación entre la economía real y la economía virtual bursátil. El crecimiento económico real - descontando la inflación - entre 1994 y 99 en EE.UU.. ha sido de un 16% acumulado. En el mismo tiempo el DJI creció un 200% y el Nasdaq más del 400%. La relación que exista es indirecta y más bien negativa. Las subidas bursátiles exageradas crean en muchos pequeños inversionistas la impresión - ficticia por cierto- de estar ganando mucho dinero dando lugar a un aumento del consumo y del crecimiento económico, lo que a su vez estimula todavía más las subidas. Cuando el globo explota la gente no solamente se den cuenta que han ganado poco o nada, pero todos que han basado sus inversiones jugando a "margen" han perdido hasta sus camisas o más. El resultado es una fuerte contracción del consumo, crisis económica y hasta una posible (mini) depresión.

2.Tres medidas son imprescindibles para evitar tanta especulación disparatada.

3. El mercado se debería fiar más de las previsiones de las grandes empresas sobre sus resultados que de las predicciones (o profecías) de tanto analista y guru.

4. Hay que repensar muy mucho la idea de los fondos (pensiones, inversiones etc.) como forma de ahorro a largo plazo. Estos fondos ocupan ya más del 60% del volumen total del negocio bursátil y van en aumento, lo que significa que cada vez hay menos jugadores en el mercado. Es verdad que hay más participantes, pero la mayoría de estos están agrupados en los varios miles de fondos que hay en el mundo, todos dirigidos por profesionales con antecedentes, criterios y experiencias muy similares y por lo tanto con reacciones casi clónicas. De esta forma millones de jugadores han sido sustituidos por algunos miles, y estos miles controlan el 60% del mercado .....¡ como han cambiado las cosas en los últimos 30 años! Hay dos cosas muy preocupantes en el continuo crecimiento de los fondos. Por una parte el concepto mismo es erróneo por que presupone que todo el mundo puede ganar todo el tiempo en la Bolsa. El fin de los fondos es "garantizar" a sus participantes el crecimiento de sus ahorros por encima de cualquier otra forma de inversión, pero, como hemos visto, grandes subidas pueden alternar con grandes bajadas; entonces todo el concepto se convierta en un especie de ruleta ya que todo depende del momento en que el participante entre en la rueda y en que momento sale. Por otra parte existe la más que probable posibilidad que los fondos aumentan paulatinamente su porcentaje del mercado hasta tal punto que de aquí a 15 años pudieran llegar a controlar el 80% o más. Una perspectiva auténticamente aterradora ya que por entonces (2015) los componentes del "baby boom" de los años 40 llegaran a la edad de la jubilación y querrán liquidar sus participaciones en los fondos para vivir su dorada vejez (sic). Como la generación trabajadora de entonces será más pequeña, los fondos se convertirán de compradores netos en vendedores netos. ¿Pero a quien venderán si todos los fondos van a estar - grosso modo - en la misma situación? Premio para la mejor repuesta.

 

 

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ã 11/2000