Imprimir

LOS INTELECTUALES Y EL COMPROMISO POLÍTICO

¿Intelectuales? ¿Comprometidos o politizados? Filósofos  indoctrinados

 Como tantas otras definiciones, el termino intelectual ha sufrido una importante devaluación durante las últimas décadas. Si tenemos que creer a los medios de comunicación, catedráticos, profesores, novelistas, cineastas, actores, pintores y periodistas (y hasta los participantes del concurso de Gran Hermano) son todos intelectuales por definición. Quizás no tiene que sorprendernos en una sociedad en donde un licenciado en derecho se convierte inmediatamente (pagando la cuota del Colegio de Abogados) en abogado, y, peor todavía, cada licenciado en filosofía tiene consideración de filósofo. Es curioso como, por lo menos aparentemente, se trata con más respecto a artistas que a pensadores; a nadie le entra en la cabeza  confundir automáticamente a un licenciado en literatura con un novelista, a un licenciado en Historia de Arte con un pintor o escultor,  o a un licenciado en musicología con un compositor. 

No hay duda que entre todas las categorías indicadas habrá, o puede haber, intelectuales, pero el hecho de que  catedráticos y profesores universitarios son, o debieran ser, especialistas y hasta eruditos en su disciplina (muchas veces simplemente de violeta) no significa de ninguna manera que tengan conocimientos y/o opiniones válidas fuera de ésta. De igual forma, un gran talento artístico puede perfectamente compaginarse con una inteligencia mediocre. Ni siquiera basta un cociente "intelectual" (mejor "inteligencia") alto; las opiniones de Einstein, fuera de su campo, fueron en muchas ocasiones ingenuas y pedestres. Ni siquiera un altísimo nivel de erudición y cultura interdisciplinaria da por si mismo el derecho a la consideración de intelectual. Por encima de todo el merecedor del distintivo "intelectual" necesita una gran capacidad de pensamiento y análisis combinado con una rabiosa independencia de criterio. Esta última exigencia descalifica automáticamente a la inmensa mayoría de los supuestos "intelectuales" de pacotilla.

LOS "INTELECTUALES" COMPROMETIDOS: No habría ningún problema si el compromiso de estos intelectuales fuese con el ser humano, sus derechos y libertades, su situación social y otros conceptos de esta índole, pero al contrario su compromiso es un compromiso político, un compromiso supuestamente "progresista" lleno de referencias marxistas y, disfrazadamente, totalitarias. Después de tantos años de escuchar a los representantes de la progresía ya sabemos de sobra que con este concepto no se refieren ni remotamente al progreso de la sociedad y de la gente sino a su propio progreso y a su propio avance político, laboral y social, lo que convierte el término en un auténtico timo conceptual. Podemos apuntar entonces que combinar lo intelectual con el compromiso político es un contrasentido ya que la ideología política crea sus propios tabúes, sus propios limitaciones al pensamiento independiente. No pueda haber intelectual encorsetado por lo políticamente correcto, por el encefalograma plano, muy al contrario tiene que mantener una posición crítica con cualquier posicionamiento político sea marxista, socialista o neoliberal.

Otro tanto ocurra con los "filósofos", siempre considerados como los intelectuales por antonomasia. No me quepa  duda de que los grandes filósofos han creado su obra generalmente con todo independencia y casi siempre en contra del pensamiento oficial de su tiempo, pero cuando hablamos de sus discípulos más recientes el panorama cambia mucho. El filósofo kantiano, el hegeliano etc. convierte lo que en su maestro fue pensamiento independiente en pura doctrina y por lo tanto en una restricción a su propio independencia intelectual, y deja de ser (o no llega a ser) filósofo para transformarse en mero teórico de obra ajena y, por lo tanto, también pierda su derecho a ser considerado intelectual. Podemos extender el argumento a la teología: para que un teólogo puede mantener su independencia de criterio tiene que ser casi agnóstico ya que si es creyente y logra escapar a la censura del Santo Oficio, su propia fe crea unas limitaciones enormemente restrictivas conque, en el mejor de los casos, logra limar algunas posiciones desfasadas y ultra-conservadoras.

 

Volver a Þ POLÉMICA

© 11/2002