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INMIGRACIÓN 

Reforma legislativa Estrategia electoral Informe ONU Efecto empuje IPC comparativo Mafias
¿Imprescindible?          

Hace pocas fechas el Parlamento ha aprobado la mal llamada "Ley de Extranjería", mal llamada porque en esencia se trata de una "Ley de Inmigración" o, si quieren, una "Ley contra la Inmigración Ilegal". Esta nueva Ley es la reforma de la reforma de la Ley socialista del año 1985. Esta fue enormemente dura y restrictiva, y fue aplicada con saña por los Gobiernos socialistas hasta su derrota electoral en 1996. Ya sabemos que estar en la oposición tiene muchas veces el saludable efecto de un replanteamiento ideológico, especialmente si sirve para fastidiar al contrario. No fue por lo tanto muy sorprendente que el PSOE a finales de 1999 - con la convocatoria de elecciones más o menos a la vuelta de la esquina y necesitando una derrota legislativa del Gobierno Popular más que un sediento un vaso de agua - presentase un proyecto de Ley de Extranjería que era una auténtica vuelta de calcetín; lo duro se convirtió en blando, lo restrictivo en coladero. Ya sabían al presentarlo que podían contar con la imprescindible ayuda de CiU y Coalición Canaria, que tenían sus propios razones para dar un toque de atención al Gobierno para que se enterase de que su ayuda futura a un supuesto Gobierno minoritario iba a tener un precio (un preaviso de ¿ "chantaje político" ?). Me parece muy elogiable que los políticos quieran remediar los errores que han cometido en el pasado, pero lo menos que se les pueda exigir es una expresión de "mea culpa". Y esto hubiera bastado si verdaderamente hubieron estado convencidos de la maldad de la legislación anterior y de la necesidad de humanizarla, pero, al contrario, se comportaron como si su actitud correspondiese a altas consideraciones éticas y humanitarias, y como si la ley anterior no hubiera sido socialista sino una herencia del franquismo más retrógrado. Como era de prever la Ley fue aprobada (solamente se opuso el Partido Popular) y muy alabada por ONGs, ecologistas (sic), organizaciones humanitarias, etc. Bien es verdad que la inmensa mayoría de ellos nunca se habían molestado en criticar la ley anterior.

El Partido Popular incluyó la reforma de la nueva y nefasta ley/coladero como uno de los puntos importantes en su programa electoral para las elecciones del 12M/2000. Tenia por lo tanto - una vez ganadas las elecciones por mayoría absoluta - pleno derecho no solamente a hacer la reforma sino para hacerlo unilateralmente. De entrada ya fue duramente criticada por pretender hacerlo - como si cumplir su programa electoral, en vez de ser una obligación democrática, fuese un crimen - con el argumento de que la nueva Ley todavía no había tenido el rodaje suficiente. Curioso argumento, ya que si un Gobierno está convencida de que una Ley es mala - y el Gobierno Aznar lo había mantenido desde el principio - cometería una dejación de sus responsabilidades si no acometiese su reforma. De todos modos el Gobierno hizo todo lo posible para llegar a un consenso - de vez en cuando son verdaderamente ingenuos - y se sorprendió de que, cuando ya se había dejado torcer bastante el brazo, el PSOE le dijese nanay por un desacuerdo sobre la inclusión, o no, de ciertos derechos supuestamente "fundamentales"; o sea, para algunos el consenso solamente existe si se les acepta todas sus exigencias. No es que hubiera sido muy difícil incluir los derechos en cuestión en la Ley - qué más da incluir unos preceptos inaplicables- pero el PP hizo muy bien en no hacerlo, ya que no es de buen derecho incluir en una Ley unos auténticos absurdos jurídicos. Tomemos como ejemplo los derechos de sindicación y de huelga; si el inmigrante "indocumentado" trabaja ilegalmente, los sindicatos no pueden defender sus derechos, lo único que pueden hacer es denunciar al empresario en cuestión, con lo cual el inmigrante se queda automáticamente sin trabajo; por otro parte, el derecho de huelga establece que un trabajador legalmente contratado no puede ser despedido por haber participado en una huelga legalmente convocada, conceptos que lógicamente no son aplicables a los inmigrantes ilegales. 

Es evidente que en todo esto el politiqueo, el afán de meter un gol al Gobierno y el preelectoralismo mal entendido, juegan un papel decisivo. El PSOE (e IU) amenaza con llevar la nueva ley al Tribunal Constitucional, una actitud sorprendente, ya que si la Ley actual fuese anticonstitucional, la del ´85 lo fue lógicamente también, o mejor dicho, 20 veces más. Pero claro, ésta la hizo un Gobierno socialista, que además controlaba políticamente el Tribunal Constitucional, y la actual la ha hecho el Gobierno popular que (todavía) no controla el Poder Judicial, y parece que tiene la sana intención de no controlarlo sí prosperan las reformas que Acebes acaba de proponer. Igualmente llamativa es la actitud de CiU; por un lado también estuvo amenazando hasta hace poco con un recurso de anticonstitucionalidad (después de haber votado a favor de la Ley), y por el otro lado viene Marta Ferrusola, excelentísima señora del Honorable Pujol, con un discurso xenófobo y anti-inmigrante (incluyendo por supuesto a los "inmigrantes" españoles castellanohablantes), un discurso después avalado por su marido y por el "conseller en cap" Mas, con el argumento de que ella solamente ha expresado el ¡sentir mayoritario de los catalanes! (sic). Parece que el "doble lenguaje" orwelliano y la tendencia a defender dos discursos diametralmente opuestos a la vez - y quedarse tan ancho- es de lo más políticamente correcto (no hay duda que lo haya sido en España desde el año ´83, o sea el año antes de lo soñado por Orwell / Eric Blair). Tampoco son moco de pavo las observaciones de Heribert Barrera -tan republicano, nacionalista e izquierdista él -, pero llama la atención que mientras que su defensa de la pena de muerte y su implícita apología de ETA no haya dado lugar a ninguna manifestación de los barceloneses, su opinión sobre los efectos a largo plazo de la inmigración - no muy diferente a lo manifestado por la Sra. Pujol -, sí ha resultado en una manifestación por parte de inmigrantes (ilegales, por cierto). Y digo esto porque me resulta impensable que estos inmigrantes pudieron tener la más mínima idea de quién es Barrera (tampoco lo saben la inmensa mayoría de los españoles), ni que haya escrito un libro controversial, ni que estaba a punto de tener una entrevista (en catalán) en la cadena Ser, y ni siquiera dónde encontrar las oficinas de la emisora en cuestión. Todo esto huele demasiado a manipulación por parte de organizaciones españolas. Igualmente sorprendente es el encierro "espontáneo" de cientos de inmigrantes ilegales en 12 iglesias en Cataluña, no solamente exigiendo su permiso de residencia sino hasta la supresión de la Ley de Extranjería, en un auténtico pulso al Gobierno del país donde pretenden ser acogidos. Una cosa es que en España - como país democrático- no sienten el miedo reverencial a la autoridad como en sus países de origen, y otra cosa bien distinta es querer ya redactar las leyes españolas. ¿Quién les habrá enseñado estas actitudes? La rapidez con que han aprendido el léxico en vigor se demuestra con las ocurrencias verbales de algunos de los inmigrantes entrevistados: "Hemos venido para crear riqueza para España" y "Hemos venido a ayudar para que los viejos puedan seguir cobrando su pensión" (¡sic!).

Todo esto huele bastante mal. No me sorprendería que se tratara de una muy calculada estrategia electoral a largo plazo. Los inmigrantes actualmente "legalizados" tendrán derecho a obtener la nacionalidad española justamente a tiempo para participar en las elecciones del año 2008 y votarán- presumiblemente - a favor de los partidos que con más ahínco los han "defendido". No hay que olvidar que los dos partidos mayoritarios se dividen casi el 80 % del voto electoral, y que el 70% son fieles a su partido del alma, dejando un voto "ambulante" de un 10%, el cual decide las elecciones. Parece claro - aparentemente- que el voto de 500.000 inmigrantes a favor de un partido particular pueda cambiar totalmente el resultado electoral ( ¡ me sorprende que los que defienden los supuestos derechos "fundamentales" no hayan incluido también los de sufragio activo y pasivo !) He dicho aparentemente, porque si la inmigración se convierta en los próximos años en la gran preocupación nacional - y no dudo que sea así-, lo que se gana por un lado se puede perder con creces por el otro. 

Pero la tentación para los "estrategas" fue enorme, y, además, un concepto similar ya había dado - y sigue dando- sus frutos; me refiero al subsidio agrario de los jornaleros andaluces, que ha garantizado la hegemonía del PSOE en Andalucía durante más de una década, convirtiendo el PSOE -paradójicamente- en un partido rural. El subsidio en cuestión, que en la práctica limita el trabajo de 200.000 jornaleros a 45 peonadas al año, es, además, la razón principal de la escasez de la mano de obra en el campo.  

El politiqueo de los últimos años ya se ha cobrado sus primeras víctimas, y no es de sorprender que - con justicia más dramática que poética - sean justamente los culpables del mismo los que están teniendo más problemas que nadie, y donde también están surgiendo las primeras reacciones racistas: Cataluña, Canarias y Andalucía.  

La culpa de la situación a que hemos llegado - malo para todos, incluyendo los propios inmigrantes- fue la nefasta "coincidencia" - las coincidencias son casi siempre sospechosas - de la Ley de Extranjería de finales de la legislatura anterior con la publicación, al principio del año 2000, de un informe de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, publicado bajo el título: "Migraciones de Reemplazo: ¿Una Solución ante la Disminución y el Envejecimiento de las Poblaciones? Como Naciones Unidas, en su cuartel general de Nueva York, solamente tiene 4.500 funcionarios, dividido en 11 departamentos, y siendo la División de Población una de diez divisiones del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, esta tendrá a la suma 200 funcionarios (¡ la mayoría de países del tercer mundo!), los cuales -lógicamente- tienen que limitar sus estudios a pocos países y extrapolar los resultados a los demás. El informe estudia con detalle la situación de 6 países, 4 Europeos y 2 Asiáticos, sin incluir a España. Para aplicar el informe a España se han extrapolado datos de Alemania e Italia con resultados muy diferentes a los estudios publicados aquí. Por ejemplo, el informe prevé para el año 2050 una población española de poco más de 30 millones, cinco millones por debajo de la cifra prevista en las proyecciones nacionales (Fernández Cordón, 1996). Además no se puede extrapolar las cifras de otros países, ya que la situación española es muy diferente en tres aspectos muy importantes: el alto nivel de paro, una población activa inferior en más de 10 puntos a la de los países de referencia y una administración muy sobredimensionada. Como he demostrado en un ensayo anterior (vea: La ONU y la Inmigración) el problema en España no es la falta de mano de obra - por lo menos no hasta el año 2030- sino la creación de puestos de trabajo. Resolviendo el paro y aumentando la población activa, todos los cocientes mejorarían en las próximas décadas.

Periodistas bastante "anuméricos" siguen equiparando 240.000 inmigrantes al año con un aumento de la población de 12 millones (de origen inmigrante) en 2050 (50x240.000=12M), olvidándose del crecimiento vegetativo del colectivo en cuestión. La cifra real sería más bien del orden de los 25 millones - calculando un crecimiento vegetativo del 3% anual -, sin ni siquiera tomar en cuenta el derecho a la agrupación familiar previsto en la Ley, lo que podía duplicar esta cifra con creces. No hay que olvidar que la agrupación familiar en cuestión no solamente cubre la pareja y descendientes del inmigrante "legalizado", sino también sus ascendientes, o sea 2 padres por inmigrante y 4 por pareja. Si con este sistema se pretende rejuvenecer la población lo vamos a tener crudo. 

La coincidencia antes mencionada no tuvo, como se ha dicho, un efecto "llamada" sino más bien un efecto "empuje". No fueron los potenciales inmigrantes los que se enteraron por las buenas, simultáneamente, de la aprobación de la Ley de Extranjería en España y de la divulgación del Informe de la ONU, sino todas las mafias -externas e internas - que les llevaban el nuevo "Evangelio de la Inmigración", esto sí, muy manipulado y "mejorado". El cuento que estas mafias vendieron a todos estos pobres desgraciados tiene que haber sido de órdago. Si no, ¿cómo se puede imaginar que centenares (si no miles) de chicas subsaharianas, en su mayoría nigerianas, estuvieran dispuestas a firmar unos contratos leoninos (con pena de muerte incluida) endeudándose en $40.000 (¡7 millones de pesetas!) para que las mafias las introdujeran en España con promesas de un empleo doméstico? Como es lógico, su desengaño fue total cuando a su llegada a España las convirtieron en auténticas esclavas sexuales, dedicadas a la prostitución callejera o vendidas (sin redimir sus deudas) a los clubes de alterna. (¡Que gran progreso; los esclavistas antiguos tenían que comprar sus esclavos; a los esclavistas modernos los esclavos les salen gratis y además les deben dinero! ). O qué decir de tantos y tantos inmigrantes ecuatorianos que para venir a España se endeudaron con los usureros locales por 600.000 pesetas, ó más, a un interés del 15% mensual. (¿Cuanto pensaron que iban a ganar aquí para poder pagarlo? ), o de los marroquíes que invirtieron todos los ahorros familiares - con los que podían haber vivido varios años en su pueblo- para poder tener el dudoso privilegio de ganar un sueldo de miseria en España. Igualmente llamativos son los casos de 2 asiáticos, respectivamente de Pakistán y Bangla Desh, que, en una entrevista en Ceuta, admitieron que habían tardado 9 meses en llegar allí, gastándose más de $15.000 cada uno. Y esto sin haber llegado todavía a la Península. Tomando en cuenta que los ingresos per capita en estos países son inferiores a $400/año, estamos hablando de auténticas fortunas. Con este dinero cada uno de los dos aspirantes a inmigrantes ilegales pudo haberse casado, comprarse una casa y montar un negocio, y todavía le hubiera sobrado bastante dinero. Todo esto no solamente demuestra que muchos de los inmigrantes no son exactamente los más pobres y desgraciados de sus países de origen, sino también la falacia y estupidez de expresar los ingresos per capita del tercer mundo en dólares. Cuando los "bienpensantes" de turno se horrorizan de los bajos ingresos en los países subdesarrollados, o son unos desmemoriados, o nunca han escuchados a sus padres, o simplemente obran de mala fe. Vamos a hacer memoria. En 1960 el PNB en España fue de Ptas. 700.000 millones, lo que daba un ingreso per capita de $375/año (31 millones de habitantes) gracias a una paridad, artificial y controlado, de Ptas.60/dólar. Pero hay más; un obrero joven - normalmente casado y con 2 niños - ganaba alrededor de Ptas.2000 al mes, unos $ 35, o sea poco más de un dólar/día y no per capita, sino por familia. Claro, un billete de metro costaba 90 céntimos, un chato de vino una peseta, una entrada de cine de programa doble dos pesetas cincuenta y el menú del día en un restaurante "económico" menos de quince. 

De todo esto podemos sacar la conclusión de que el español medio no entiende cómo se pueda vivir con Ptas. 200/día porque las compara con los precios en España, y por otro parte el inmigrante - antes de llegar aquí, por supuesto- piensa que se va a forrar porque compara los sueldos (o supuestos sueldos) en España con los precios en su propio país. Y claro, los únicos que se forran son los mafiosos que se aprovechan de tanta ilusión y de tanto desconocimiento.       

Las mafias externas van desde los especialistas en trata de “blancas” (más bien“negras”), a los traficantes de personas (pateras y similares) y los usureros. Como es lógico estas mafias trabajan en estrecha colaboración con sus "tocayas" españolas pero además cuentan con muchos cómplices -conscientes ó no - todos con clarísimas razones para estimular la inmigración ilegal. Un ejemplo de aquellas son los "empresarios" de clubes de alterne que se reparten buena parte de los 4 billones de pesetas- el 4% del PNB (¡ sic!)- que los españoles gastan en el sexo. No solamente han constituido ya una asociación, sino su presidente tuve hace poco la desfachatez de pedir papeles para muchas mujeres ya que a sus clubes les faltaba "género" (Se presume que usaba el término en su 4ª aceptación de "mercancía"; y no como la aberrante - pero cada vez más políticamente correcta - confusión entre género gramatical; y sexo biológico; o sea; acoso de género (sic), discriminación de género y otras sandeces similares).
Entre los cómplices podemos citar - en términos generales - a agricultores y constructoras. Aquellos son quizás los menos culpables. Por un lado buscan suplir la falta artificial de mano de obra -gracias a la PER - y por otro lado necesitan de mano de obra barato por la baja
rentabilidad de la agricultura - por mucho ayuda y subsidio que haya-en donde los intermediarios siguen llevándose la parte del león de los beneficios. Las constructoras (y inmobiliarias) por otra parten son muy conscientes que - con los actuales niveles de construcción y una población en continua contracción-en más o menos 15 años el gran negocio de la vivienda se habrá terminado y que la única forma para evitarlo es un constante aumento de la población a través de la inmigración.

Después de todo esto la gran pregunta sigue siendo: ¿ de verdad falta mano de obra en España, y por lo tanto la inmigración no es solamente aconsejable sino hasta imprescindible? Los hechos demuestran más bien lo contrario, y bien vale la pena de analizarlos detenidamente.

1.Con 1.550.000 españoles en el paro y una población activa 10% por debajo de la media europea(10% de la población total o sea ¡4 millones de individuos!) hay una latente mano de obra disponible de más de 5 millones de personas, ni más ni menos un 30% de los afiliados a la S.S.

2.La supuesta escasez de mano de obra agrícola es el resultado de la PER, en donde más de 200 mil jornaleros reciben un subsidio anual (para no dar golpe) con la única exigencia de cumplir ¡45! peonadas y la prohibición de obtener otros ingresos (¡ en España, porque parece que sí pueden trabajar en la vendimia francesa!). Todo el problema desaparecería si el Estado considerase el subsidio de la PER como una ayuda a fondo perdido y como contrapartida no exigiese el "paro forzoso", sino al contrario la obligación de estar disponible para faenar hasta 200 días al año en todas las cosechas (desde tempranas en Huelva hasta tardías en Aragón) en España. Esta postura implicaría lógicamente un gran esfuerzo del Ministerio de Agricultura para organizar los transportes y alojamientos apropiados. No hay duda que esta idea provocaría la encarnada oposición de, por un lado, los agricultores que prefieren la explotación de inmigrantes ILEGALES en base de sueldos muy bajos, trato vejatorio y condiciones infrahumanos, a la contratación de jornaleros españoles supervisada por el Ministerio y los sindicatos, y, por otro lado, de los propios jornaleros tan acostumbrados a estar "mano sobre mano". La segunda oposición es más fácil de vencer que la primera. Ya se ocuparan las mujeres, encantadas con la idea de más que duplicar los ingresos familiares, de que sus hombres se espabilan. También se usará el argumento que en los cultivos bajo plástico (Almería) no haya más remedio que usar inmigrantes porque los españoles no aguantarían el calor y la humedad (sic). Argumento falaz ya que no solamente existan formas de acondicionar y circular el aire en estas explotaciones sino - sin duda más barato- se pueda perfectamente sustituir la jornada nocturna por la diurna. Adaptar la PER a las necesidades del campo español es esencial si no queremos entrar en un circulo vicioso de consecuencias imprevisibles. Ya hube algunas inmigrantes marroquíes, trabajadores agrícolas, que inmediatamente después de obtener la residencia manifestaron que ellos también se iban a apuntar a la PER. Otra demostración de la estupidez de conceder a los inmigrantes automáticamente los derechos, sin la más mínima restricción, que a los trabajadores españoles. Con este sistema, y su abuso por parte de los inmigrantes, harán falta en el futuro 800 mil inmigrantes para cubrir 200 mil puestos de trabajo en el campo, con un coste en subsidios para el erario público de más de un billón de pesetas actuales.

3.Algo parecido ocurre en la industria hostelera Todos los profesionales defienden la necesidad de atraer inmigrantes para cubrir la falta de mano de obra en la temporada alta, con el argumento de que sin estos inmigrantes el turismo no se podrá sostener. Otro argumento falaz y manipulado. Esta claro que con un papelito en la puerta pidiendo personal no hay forma de movilizar la gran reserva de mano de obra eventual y vacacional que hay en el país, o sea medio millón de estudiantes universitarios ansiosos de ganarse un dinerito durante las largas vacaciones estivales. Para aprovechar esta masa de mano de obra el gremio de la hostelería solamente tendría que crear la estructura adecuada; una bolsa de trabajo conectado directamente con las Universidades. Lo malo es que esto no va a ocurrir nunca. Al gremio en cuestión no le interesa unos estudiantes que van a exigir una paga aceptable y unas condiciones de trabajo y hospedaje decentes. Lo único que les interesa es una mano de obra ilegal y sumisa dispuesta a dejarse explotar en condiciones infrahumanas. Las últimas encuestas han demostradas que la inmensa mayoría de los parados -especialmente los más jóvenes - no solamente están dispuestas a desplazarse a otras regiones sino hasta a cambiar de profesión. Prueba de ello fueron los muchos universitarios que se apuntaron hace un par de años a las oposiciones para jardineros del Ayuntamiento de Madrid.

5.La única inmigración que cumpla una función positiva es la destinada al servicio domestico, donde si hay escasez de mano de obra. Es comparable a la inmigración temporal de tantas "chachas" españolas a los países nórdicos en los años 60.En aquellos años la chacha interna ganaba escasamente mil pesetas al mes en España, mientras en Francia, Alemania o Holanda llegaba fácilmente a las 15 mil, lo que les permitía no solamente a ayudar a su familia sino además ahorrar unas 8 mil pesetas al mes. Una auténtica fortuna en la España de entonces, que les facilitaba la compra de un pisito con 5 o 6 años de esfuerzo. La situación de las ecuatorianas, peruanas y dominicanas en España es muy parecida. Ellas también se encuentran con un cociente de 15 a 1 entre los sueldos en España (más o menos Ptas. 90.000/menos) y en sus patrias de origen, y por lo tanto con la misma capacidad de ayuda a sus familias y de ahorro. Pero, igual que con aquellas, el empleo solamente resulta rentable como internas, o sea con alojamiento y comida incluida; única forma para poder aprovecharse de los sueldos comparativamente altas en España y del bajo nivel de vida en sus propios países. En el momento que pretenden traer a sus maridos y hijos aquí, todas las ventajas originales devienen desventajas.

©3/2001

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