DE INDIGNADOS A INDIGNOS
La repentina incursión, durante la última semana de la campaña electoral, de un movimiento supuestamente espontáneo - IU admitió en una entrevista en Telemadrid que sus juventudes tenían mucho que ver con su inicio y propagación a través de Internet, Facebook y Twitter - de jóvenes indignados y cabreados por la situación económica y del paro juvenil, contaba durante su principio con una simpatía generalizada. La ocupación por parte del llamado movimiento 15M de plazas céntricas en muchas ciudades fue también aceptado con gran tolerancia y hasta con un cierto divertimento. Todo cambió cuando la Junta Electoral prohibió las manifestaciones y las acampadas para el sábado y el domingo - respectivamente día de reflexión y día electoral - como ilegales, y el movimiento con su desobediencia se convirtió de comprensible en incívico, de indignado en indigno.
Ya antes de su ilegalización el movimiento había demostrado sus colores: no era anti-gobierno, porque entonces se hubiera concentrado delante de la Moncloa, sino anti-sistema, con un programa parcialmente calcado de IU con republicanismo incluido. Parece haber en la ultra-izquierda una eterna obsesión con la república como si un presidente figurativo sin ningún poder político y ejecutivo - en general un político segundón del partido en el poder en el momento de su elección por parte del parlamento, o sea un Corcuera o otro por el estilo - hubiera evitado la crisis. Hasta la exigencia de un cambio del sistema electoral fue inspirado principalmente por IU (véase: La polémica sobre la reforma electoral y Un gancho de derecha) que piense que con un sistema proporcional en el ámbito nacional se convertiría automáticamente en el partido bisagra y de este forma garantizaría un gobierno izquierdista por los siglos de los siglos, un craso error ya que la función de bisagra correspondería a una alianza electoral de todos los partidos nacionalistas y extremistas, la cual formaría el tercer grupo parlamentario con más escaños que CiU y IU juntos, lo que haría casi imposible la gobernabilidad del país. Pero ya sabemos que pensar no es lo que mejor le va a IU. Su solución para la crisis es más empleo público y más servicios sociales, financiado con un fuerte aumento de los impuestos directos y corporativos, un cóctel molotov fiscal totalmente destructivo para la economía.
La continuada existencia de la acampada en la Puerta del Sol no es solamente un desafío a la sociedad sino, como casi todas resistencias "pacíficas", una sutil forma de chantaje. ¿Que vais a hacer - parecen decir- echarnos por la fuerza? Van a retratar en los medios de comunicación el desalojo como brutalidad policial. Por el momento el Gobierno no se atreve a intervenir y resolver una situación que ya no es un movimiento político sino una banda de okupas que está echando un pulso a la democracia y a la sociedad civil. Lo que pase allí parece más un "happening" tipo Woodstock, sin música pero con mucha droga y exhibiciones sexuales. La acampada se parece cada vez más a un conjunto de chabolas insalubres y hampescos, con peligrosas instalaciones de gas butano y gasoil, que ya presenten un evidente peligro de fulguración y debiera ser desmantelado por razones de salud pública y de seguridad.
Las elecciones ya han pasado y los votantes han dado su veredicto. No es aceptable que un porcentaje pequeño de jóvenes piense que puede impunamente importunar a todos. Existe un evidente peligro de que todos los comerciantes y vecinos directamente afectados terminen por cabrearse y, si el gobierno no cumpliese con su cometido, tomasen la justicia en sus manos y echarían a los okupas a la fuerza.
© 6/2011
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