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IMPUESTOS Y DEMOCRACIA
Los tributos
originales de las tribus primitivas fueron probablemente ofrendas voluntarias
para mantener el culto a
Durante el medievo alto
Fue primero en
los Países Bajos y después en Inglaterra, donde surgieron las primeras
democracias modernas. La rebelión de los protestantes holandeses contra Felipe
II, que empezó como reacción a la persecución de los "herejes" por
parte de
Hasta el
último tercio del siglo XIX a todos les parecía normal que el derecho al
sufragio estaba restringido, grosso modo, a los contribuyentes. No obstante,
las progresivas demandas por el aumento de derechos políticos llevaron a la
implantación del sufragio universal y, poco a poco, a un cambio de poder. Las revoluciones rusas y fascistas fueron intentos
fallidos, de más o menos duración, del proletariado, liderado por la
pequeña burguesía, a establecer su dictadura. A partir de
Después de medio siglo hemos llegado no como pretenden Zapatero, Obama y otros, a una economía sostenible sino a un sistema de servicios sociales burocratizado, insostenible, y ruinoso. No hay duda de que con una carga de gasto fijo razonzble la crisis se hubiera podido resolver ya. Miramos las cifras. En los países industrializados occidentales entre el 35% y 50% de la población aporta nada, o muy poco, a los impuestos directos. En Estados Unidos - país que tiene estadísticas fiables de cualquier índole -, el 5% de la población paga el 40% de los impuestos federales, el siguiente 5% de la población otro 20%, un 40% paga el 40% y casi el 50% no paga absolutamente nada. Es verdad que todos paguen algo en el ámbito estatal y local, con el resultado de que, globalmente, el 50% aludido pague quizás un 5%. Viendo estas cifras no es sorprendente que los que paguen tan poco son justamente los que exigen más y más servicios sociales, conque hasta en nuestros países "capitalistas" se aplica una variante del famoso, más bien infame, eslogan comunista: "Al 50% de la población según sus necesidades y que paguen los demás".
A esta minoría
mayoritaria hay que añadir las Administraciones Públicas, unos monstruos de las
galletas insaciables, que no son solo excesivamente grandes en casi todos los
países occidentales, sino además tienden a crecer según
Considerando lo expuesto no es sorprendente que ya hay voces que piden más poder de decisión para los verdaderos contribuyentes, una petición a todas luces imposible. No obstante, un fuerte vuelco electoral sí es perfectamente posible ya que tenemos la suerte que la parte principal de la abstención corresponde a los "no o poco" contribuyentes. De todas formas estamos por el momento en España en una verdadera encrucijada ya que habrá que escoger entre un fuerte recorte del gasto, incluido el de los servicios sociales y de las administraciones públicas, o en un fuerte aumento de los impuestos. La primera opción es casi imposible con un gobierno socialista, mientras que la segunda sacrificaría la parte más preparada, trabajadora y emprendedora de la sociedad con desastrosos resultados para la economía. Hay que hacer hincapié en que el déficit del 11,4% del PIB del año pasado implica casi un 25% del presupuesto nacional con lo que para eliminar el déficit a base de impuestos significaría tener que aumentar la recaudación en un tercio, subiendo la tasa impositivo marginal a casi el 60%.
Grecia es el ejemplo de lo que puede pasar en España. La clasificación de la deuda pública griega ha sido bajada a BBB-, o sea "basura", con gravosas consecuencias tanto para el país como para su sistema bancario. Por una parte la tasa de interés de las nuevas emisiones de bonos estatales griegos va a subir rápidamente al 15% con lo que a partir del año que viene el servicio de la deuda (120% del PIB) puede llegar a ser el 30-35% del presupuesto nacional, implicando la desaparición de casi todo los servicios sociales y fuertes recortes en el sistema sanitario y la educación. Por otro lado, el BCE no aceptará los bonos estatales como colateral para sus préstamos a la banca griega, lo que tendrá forzosamente como resultado la nacionalización de la misma. Portugal va en la misma dirección con quizás 6 meses de retraso. Pero lo que está creando una auténtica alarma en el mundo financiero es la bajada de la deuda española, primero de AAA a AA+, y ahora a AA, en pocas semanas. Esto puede parecer sorprendente ya que la deuda pública española está entre las más bajas del continente y se explica, por un lado, por el volumen de la deuda privada y bancaria - se calcula que la deuda española total es del orden del 300% del PIB - y por el otro la tendencia a déficit públicos, altos a muy altos, en los años venideros. Existe la impresión generalizada de que el gobierno es totalmente incapaz de rectificar su política económica, y mientras que el rescate de Grecia y posiblemente de Portugal sería posible por el tamaño relativamente pequeño de sus economías, un grave problema español llevaría consigo importantes consecuencias para la salud y la cotización del euro.
ã 4/2010
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