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HEBE DE BONAFINI Y ETA

Todo el mundo ha acogido con estupor las declaraciones de Hebe de Bonafini, mandamás de Las Madres de la Plaza de Mayo a favor de ETA ("el Estado español está en guerra contra los vascos"), los presos etarras ("son para el mundo un ejemplo de dignidad y de resistencia") y en contra de España ("el verdadero terrorismo es el que se ejerce desde el Estado" etc.). Este estupor es el resultado de la ingenuidad (o memez) conque se ha alabado a Las Madres de La Plaza de Mayo en la última década. Parece que nadie se había dado cuenta que en el 86 hubo un auténtico golpe de mano en esta organización por parte de la tal HB (sic) y sus secuaces, forzando a las verdaderas Madres (y Abuelas), o sea las fundadoras, a una escisión bajo el nombre de Madres Fundadoras de la Plaza de Mayo. Aquellas se quedaron con el nombre original y, con una experta manipulación mediática, lograron abarcar toda la atención. Nadie dijo nada sobre su defensa a ultranza del castrismo que poco tenía que ver con la demanda de justicia de las madres originales. No es sorprendente, ya que esta actitud coincidía perfectamente con la de tantos "intelectuales" progresistas en España, siempre dispuestos a distinguir entre dictaduras "buenas" (las "progresistas") y malas (las militares).

El meollo de la cuestión es, como siempre, las víctimas. Por mucho que aceptemos que todas las víctimas sean inocentes, no hay más remedio que aceptar - en honor a la verdad - que hay víctimas inocentes y otras "menos" inocentes. Los militares cogieron el poder en 1976 por muchas razones diferentes, todas inconfesables, entre otras el terrorismo rampante de tanto la ultra-izquierda como la ultraderecha. Empezaron inmediatamente una campaña de contraterrorismo (o terrorismo de Estado) contra los terroristas de ultra-izquierda - ˇlos de la ultraderecha fueron incorporados en sus propias filas! - y de paso contra todos sus oponentes políticos, intelectuales, periodistas etc. Estos eran las víctimas inocentes, aquellas las "menos" inocentes ya que si la situación hubiera sido la opuesta - con una toma de poder por parte de los terroristas ultra-izquierdistas - se hubieron cargado- además de a los militares- a los mismos intelectuales, periodistas y políticos que sucumbieron bajo las botas de la dictadura militar. Estas son las víctimas a las que representa Hebe de Bonafini; gente de la misma calaña que los etarras.

 

 

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ã 11/2000