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NI GRECIA, NI IRLANDA, SINO ARGENTINA.

O quizás habría que decir que tanto Grecia, Irlanda, Portugal como España somos todos Argentina. Si ésta se dolarizó, o semi-dolarizó, renunciando a su soberanía monetaria y dejándola en manos de la Reserva Federal de Estados Unidos - cuyo política poco tenía que ver con los intereses de Argentina - con el resultado de que cuando la política de la FED revaluaba por entonces el dólar, esto tuvo nefastas consecuencias para los exportaciones argentinas; otro tanto podemos decir de la entrada de los PIGS en el euro. La "eurocización" fue aceptada con sorprendente euforia, sin analizar las ventajas, desventajas o peligros de tal decisión. Todo era alabanzas; ya habíamos llegado a la mayoría de edad europea, ya estábamos protegidos contra los azares de la vida. Que ilusoria felicidad.

El euro era un invento precipitado como primer paso de una futura integración política, cuando debiera haber sido el resultado de tal integración, de un estado federal europeo con un único sistema impositivo, una única legislación económica y financiera, y donde los bancos centrales nacionales hubieran sido sucursales locales del Banco Central Europeo. Sin estos requisitos el euro se convirtió en una bomba de relojería que con el tiempo pudiera estallar todo el tejido económico-financiero de la Unión Europea.

Los  que desde el principio indicábamos los peligros para España hemos sido, desgraciadamente, reivindicados. ¿Que fueron tales peligros? Pérdida de soberanía financiera, revaluación del euro, libre circulación de capitales, políticas monetarias contrarias a los intereses nacionales etc.:

1.       SOBERANÍA: Con el cambio de la peseta al euro, el Banco de España no solamente perdía el control de la moneda sino también de la política monetaria como la  restricción o el aumento de la liquidez y, por otra parte, subir o bajar la tasa del interés de redescuento. Dos herramientas básicas para controlar un calentamiento de la economía o estimularla en caso contrario.

2.     REVALUACIÓN: Cuando el euro todavía no tuviera existencia física, y por lo tanto era simplemente un moneda virtual pero ya con existencia en operaciones financieras, su cotización era de más o menos US$ 0,9 por unidad; una vez definitivamente introducido experimentó un alza incontenible, una fuerte revalorización, hasta más de US$1,5, más por la fuerza de las economías alemanas y francesas que por las de los países periféricos. Este hecho quitó progresivamente competitividad a la economía española, encareció las exportaciones fuera de la zona euro y abarató las importaciones. Por otra parte, viajar fuera de la zona se convirtió en un auténtico chollo, con el resultado que ya en 2007 salió más dinero por turismo español al exterior de lo que entraba por turismo extranjero en España, una auténtica sangría para la economía y las cuentas exteriores.

3.     CIRCULACIÓN: El BE perdió por completo el control sobre la entrada de liquidez en el sistema bancario español desde dentro de la zona. Si, manteniendo la peseta, la burbuja inmobiliaria se hubiera desinflado a partir del año 2004 por falta de liquidez dentro del país, con el euro, la banca española, para no hablar ya de las Cajas de Ahorro, accedió a la financiación de los bancos alemanes y franceses para continuar inflando la burbuja hasta 4 su tamaño, resultando en su estallido en 2008. Todo muy parecido a echar gasolina a un todavía manejable incendio forestal, convirtiéndolo en una auténtica conflagración.

4.     POLÍTICA MONETARIA: La política monetaria del BCE estaba inclinada principalmente hacia el interés de Alemania y Francia, las dos principales economías de la zona euro. A través de los años -igual que había ocurrido con Argentina y la FED - se demostró que lo que era en principio bueno para Alemania y Francia, no era necesariamente bueno para los países periféricos y, al contrario, podría llegar a ser contraproducente. La política en cuestión se basaba en una amplia liquidez y una tasa oficial de interés baja para estimular la economía y crear crecimiento. Como en ambos países no hubo ninguna burbuja inmobiliaria, la política monetaria hubiera sido acertada si no hubiera sido por una liquidez excesiva, que llevó, tanto a la banca alemana como a la francesa, a buscar praderas más verdes, facilitando prestamos, no solamente al sector privado sino también al público de los países periféricos, los PIGS.  De esta forma, los bancos de los dos países terminaban siendo fuertemente afectados por la burbuja inmobiliaria ajena, con lo que queda demostrado el inmenso error y la imprudencia de  la política monetaria del BCE. Buena parte de la deuda pública española está en manos de bancos franceses y alemanes, mientras que mucho de la deuda portuguesa ha sido cubierta por parte de la banca española.       

Lo siento por los que siempre han defendido la bondad del euro, pero no creo que pueda haber mucha duda que hubiera sido mucho mejor si no hubiera existido nunca, o por lo menos no hasta después de haber logrado una total integración política.

Sin el euro, España no hubiera entrado nunca en el estado de euforia descerebrado que existió de 2002 a 2008; hubiese tenido un crecimiento más lento y sostenible, y la recesión mundial nos hubiera afectado mucho menos. Pero hay que aceptar que no hay vuelta atrás, estamos casados con el euro hasta que la muerte nos separa y, como en los matrimonios canónicos, no hay divorcio posible. Se ha hablado mucho de la posible expulsión del euro de los PIGS, los chicos malos, o de la salida unilateral de Alemania, pero la interdependencia monetario y financiero es tal que cualquier amago en esta dirección hundiría el castillo de naipes que nos hemos construido y sumiría a todo la zona euro en una depresión peor que la de los años 30.

Como es bastante lógico, Alemania se ha negado a aceptar la sugerencia de crear el Eurobono, ya que el interés del mismo sería superior al del bono alemán conque, como siempre, los alemanes – y también los holandeses y austriacos - iban a pagar los platos rotos de los demás. En consecuencia vamos a seguir, además del fondo de rescate - con participación española; que contrasentido que con lo mal que estamos tenemos que financiar parte de las problemas griegas, irlandesas y portuguesas -  con la compra de bonos soberanos irlandeses y portugueses por parte del BCE (en contra de sus propios estatutos que lo prohíben tajantemente) como la financiación de los bancos por parte del mismo. Buena parte de la refinanciación de la deuda pública española está siendo efectuado por parte de la banca española que saque el dinero en la ventanilla, o barra libre, del BCE a un interés bajo, y lo coloca al Estado con un diferencial de casi 3 puntos porcentuales. ¡Que chollo!  De todas formas, esto es una forma indirecta de compra de deuda soberana española por parte del BCE. Igual que la FED en Estados Unidos, que compre hasta US$ 600.000 millones de deuda pública en el mercado, el BCE está imprimiendo/digitalizando/creando cantidades indigestas de dinero (o pseudo dinero) que en un futuro no muy lejano va a depreciar el valor del euro con la consiguiente inflación galopante.

En España, la tozudez (con doble Z de zapatero) de nuestro presidente por no aceptar la existencia  de la crisis durante 3 años, y su incapacidad de hacer frente a la misma cuando finalmente no tuvo más remedio que reconocerla, ha agravado mucho la situación. Cuando el 12 de mayo fue forzado por las circunstancias - y Merkel - de tomar medidas, estas se quedaban rápidamente en agua de borrajas. Parece que todavía no se ha dado cuenta de que el cuerpo de la economía padezca una grave enfermedad  que pueda llegar a ser mortal. Por no haber hecho casi nada el diferencial con el bono alemán está aumentando semana tras semana y, si Moody´s y Standard & Poor  bajan el "rating" de la deuda española un par de peldaños, puede llegar a los 5 puntos porcentuales.

No habrá más remedio que aplicar el bisturí y cortar hasta el hueso para salvar la situación. Un déficit del 11% del PIB iguale, grosso modo, a casi un 25% del presupuesto nacional, o sea, habrá que cortar y cortar por todos lados si queremos evitar la insolvencia del Estado. Esto incluye dar un fuerte recorte a la Administración Pública contratando solamente un funcionario por cada 3 jubilados, rebajando todos los sueldos superiores a 1500 euros/mes entre un 5% y un 30%, por ser los sueldos en el sector público en promedio un 40% más alto que en el sector privado. En aquel el 50% gana más que 2000 euros/mes cuando en éste el porcentaje es menos del 15%. Un desajuste total considerando que los primeros son pagados con los impuestos de los demás. Además mientras que en el sector privado el absentismo llega al 7% - muy alta en comparación con los países de nuestro entorno - en el sector público la cifra es del 30%, prueba suficiente para considerar que sobra el 25%. Aparte, habrá que analizar  cada línea del presupuesto y cortar todo lo superfluo. No tiene sentido que España solamente es superado por Estados Unidos en el número de coches oficiales y de políticos - y expolíticos -  con protección policial. Hay que terminar con subsidios por doquier, a sindicatos y partidos políticos, a empresas de energía eólica y solar - una forma de competencia ilícita - y a todo bicho que se ponga el erario público por montera. Seguro que con un estudio exhaustivo podemos cortar hasta 100.000 millones sin afectar en nada el normal funcionamiento del país. No hacerlo debiera ser considerado como mala praxis gubernativa - comparable a la mala praxis médica - por poner en grave peligro la salud del país.

Alguien puede observar que todo da igual ya que el país que más hizo sus deberes en el último año, Irlanda, está peor que nadie. Pero el problema allí no son los recortes sino el hecho de que su gobierno, imprudentemente, decidió, cuando estalló la crisis bancaria, no solamente garantizar todos los depósitos bancarios sin límite, sino también toda la deuda de sus bancos, incluyendo sus emisiones de bonos comprados por inversores internacionales. Una locura, ya que invertir en renta fija implique el mismo riesgo que invertir en renta variable, y no creo que nadie se sienta con derecha a que los gobiernos le protegen contra los avatares de la bolsa. El Gobierno irlandés cometió esta estupidez con enorme precipitación en gran parte por no tener la más mínima idea que los dos grandes bancos irlandeses estaban endeudados por un montante igual a varias veces el PIB irlandés.  Islandia reacciona con más sentido común y, sintiéndolo mucho, dejó que sus bancos se quebrasen, con el resultado de que el país ahora se está recuperando lentamente. Es de agradecer que España no se ha lanzado por el camino de Irlanda, pero los mercados se temen que va a seguir el camino de Islandia con el resultado de que la refinanciación de la deuda, tanto la pública como la bancaria y privada, nos va a salir cada vez más cara. La lógica financiera nos indica que a más riesgo, más coste. Una lógica que tiene el perverso efecto de que si antes estuvimos mal ahora vamos a estar peor.

Parece que de lo único de que se esté hablando es la reforma de las pensiones cuando, siendo importante, no va a resolver nada a corto plazo y no es de urgencia vital. Como la reforma en cuestión será aplicable solamente a partir de una fecha futura para los que se jubilan desde entonces - pensar que se va a aplicar retroactivamente es de locos - y no va a afectar a la caja actual, lo importante a corto plazo es cortar el déficit y tratar de salvar la economía y el país. Si llegamos a una suspensión de pagos - como 11 veces en el pasado - no habrá pensión para nadie, ya que el 100% del fondo de reserva de los pensiones está invertido en bonos del estado. Además, por el momento es más importante la creación de empleo - el servicio social más importante, Aznar dixit - ya que con un 40% de paro entre los veinteañeros el sistema de pensiones será insostenible en menos de 10 años por mucho que se aumenta la edad de jubilación y el periodo de cálculo. 

Mientras que se profundiza la crisis, la izquierda aumenta sus acusaciones a los especuladores como culpables de la crisis de los mercados financieros. Pero no tienen razón y se olvidan de que en el mercado de la deuda se rige exclusivamente por la oferta y la demanda por un lado, y por el "rating" crediticio del país por el otro. No existe especulación en las subastas de deuda, excepto para políticos izquierdistas que confunden prima de riesgo y especulación. Los CDS (seguros contra la morosidad) son otra cosa y debieran ser explícitamente prohibidos por inmorales. Ya dije en otra ocasión que estos seguros son comparables a admitir seguros contra incendios sobre propiedades ajenas y después sorprenderse que éstas se quemen.  Donde si hay especulación, y mucho, es en la bolsa. Uno de los fenómenos más sorprendentes de la crisis actual fue el alza de la bolsa, desde su punto más bajo de un índice general de 6500 del IBEX35 hace dos años hasta casi 11500 a principios de año. Demuestra una vez más la poca relación directa entre bolsa y economía real. No hay ninguna mejora de ésta que justificó tanta euforia. La explicación fue relativamente simple.

1.       La recuperación de los valores de los grandes bancos que habían bajado demasiado.

2.     La compra "barata" por parte de inversores que habían salida a tiempo antes del "crack". (comprar barato y vender caro, pero no demasiado)

3.     El aumento de rentabilidad de muchas empresas por haber cortado sus gastos más que sus ventas. Un resultado bastante negativo para la futura creación de empleo ya que estas empresas estén aprendiendo hacer más con menos.

4.    Los bajos volúmenes negociados, lo que distorsione los vaivenes del mercado,        

La caída de la Bolsa española en un 16% durante el 2010 es una reacción lógica a las dudas sobre la solvencia del país, provocado en gran parte por un Gobierno incapaz de concretar una política económica creíble, la huida de capitales a lugares más atractivos, y la especulación a corto. No me sorprendería si durante el 2011 el Ibex35 bajaría hasta los 8000, ya que la economía real tiene visos de profundizarse hacia una depresión en toda regla.  Hace ya año y medio advertí (vea: Depreflación) que podíamos terminar por juntar depresión e inflación (lo nunca visto), algo infinitamente más dañino que la famosa estagflación. La inflación que vayamos a padecer en el 2011 es parcialmente importada - el resultado por un lado de la creación de mucho dinero “monopolio” por parte del BCE (y la FED), y por el otro del encarecimiento brutal de todas las materias primas por la fuerte demanda de las economías emergentes – y parcialmente autóctono, como la subida de la luz por culpa de  la estúpida política energética de nuestro gobierno, basada en subsidiar a todo trapo energías caras e ineficientes. Otro ejemplo del sinsentido de los subsidios, ya que lo bueno se defienda solito. En situaciones normales una inflación moderada es una indicación de un aumento de la demanda lo que cree un estimulo económico. Muy al contrario, la inflación en tiempos de depresión profundiza ésta todavía más. Si a esto añadimos que tanto el FMI como el BCE y la Comisión Europea – en su infinita sabiduría – estén exigiendo a los receptores de paquetes de ayuda financiera, además de recortar su déficit, aumentar impuestas, o sea, lo peor que se pueda hacer en tiempos de contracción como se ha demostrado una y otra vez a través de los tiempos, ¡apaguemos y vayamos! Es sorprendente cómo nuestras autoridades financieras nunca aprendan nada y además, con su lectura muy parcial de Keynes, ni siquiera se acuerdan de uno de sus axiomas: “la reducción de las cargas impositivas para actuar como agente compensador de inversiones privadas insuficientes”.

 

Pero si en Europa, y especialmente en España, las cosas no se están haciendo exactamente bien, Estados Unidos tampoco está sentando la cabeza y es sorprendente que Obama, el clon negro de Zapatero, se atreva a leerle la cartilla. Que despropósito; los culpables de la crisis encargados de solventarla, y todos dando palos al agua.

 

QUE LA DEPRESIÓN NOS COJA CONFESADOS.

 

 

 

© 12/2010

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