GLOBALIZACIÓN, ENERGÍA Y DEMOGRAFÍA
| La amenaza china | Centrales nucleares | Fusión nuclear | Valor añadido |
| Malthus | Paralelismo | Control de natalidad |
Para algunas ideas generales sobre la globalización les remito a Globalización, Argentina y el FMI. Creo que mi preocupación de entonces de que el término "globalización" pudiera ser un simple eufemismo para justificar el capitalismo salvaje en el tercer mundo, se está, desgraciadamente, convirtiendo en realidad.
ENERGÍA Y RECURSOS NATURALES: Vamos por partes: el 20% de la población mundial - limitada básicamente a Occidente y Japón - consuma el 80% de los recursos naturales explotados de nuestro planeta. Para equiparar el tercer mundo al nivel de vida de Occidente, una de dos; o hay que multiplicar los recursos naturales por cinco ó bajar el nivel de bienestar occidental a la quinta parte. No me cabe duda de que en el futuro, a medio plazo, la explotación de algunos recursos naturales aumentará, que se encontrarán nuevas reservas de minerales, de crudo etc. o que, a largo plazo, se desarrollarán sustitutos basados en elementos ampliamente disponibles. No obstante, pensando solamente en las reservas del crudo -las existentes bastan solamente para 50 años de consumo a niveles actuales - éstas se tienen que triplicar en un plazo relativamente corto para no llegar a una crisis energética sin paliativos. Sin tomar en consideración la energía necesaria para el desarrollo del tercer mundo implicado en la globalización, el concepto de reservas según consumo actual es pura entelequia ya que un crecimiento económico occidental del 2% anual en términos reales durante las próximas décadas agotaría estas reservas en poco más de 25 años. Si a esto añadimos las necesidades de los tigres asiáticos, con China a la cabeza y con crecimientos del 8 a 10 % anuales, basados en un capitalismo salvaje con el uso indiscriminado de energía fósil, podemos llegar a la conclusión de que estamos ya con el agua al cuello. Los recientes aumentos en el precio del crudo no son por falta de producción sino por un fuerte aumento de la demanda por parte de estos países. Hasta tal punto que ya se está hablando de precios de US$ 80 por barril en pocos años.
LA AMENAZA CHINA: China se está convirtiendo a principios de siglo rápidamente en el Japón de los años 70 multiplicado por 13 por culpa de su enorme población. De igual forma que la primera crisis del petróleo del año 1973 surgió por muchos motivos pero fue agravada por el fuerte aumento de demanda por parte de Japón como nuevo poder industrial ( en 1970 ya se había convertido en el tercer país exportador del mundo), la crisis actual también viene agravada por el enorme crecimiento chino (ya hay estudios que pronostican que en menos de 20 años 3 de cada 4 coches vendidos en el mundo serán de producción china) lo que da muy malos augurios para la división de poder en el mundo. La actual hegemonía económico y militar de los Estados Unidos no tendrá una larga vida y su PIB será ampliamente superada por China en los próximos 30 años. Por entonces los países árabes y los islamistas se darán cuenta de que su actual antiamericanismo y anti-occidentalismo les ha cegado hasta tal forma que no se hayan dado cuenta de la verdadera amenaza que se está levantando en Oriente. El peligro para ellos y Occidente es que cuando el crudo empieza a escasear, los dirigentes chinos decidieran, imitando a Gengis Kan, conquistar Oriente Medio para asegurarse el suministro. Hay poca gente que se dan cuenta que la región china de Xinjiang limita al suroeste con Afganistán, o sea a escasamente 800km de Irán, y que el ejército chino no tardaría ni una semana en meter un millón de hombres en Oriente Medio, seguidos, si hiciera falta, por 20 millones de colonos; les sobra gente. ¿Una fantasía? Ahora mismo sin ninguna duda, pero con la nueva política china de modernización de sus ejércitos y de aquí a 30 años, no solamente posible sino altamente probable.
CENTRALES NUCLEARES: Todo esto demuestra que los países que como España han cometido la estupidez de cerrar sus centrales nucleares, o querer hacerlo a corto plazo, con la excusa de Chernobil, van a quedarse en enorme desventaja frente a países como Francia que han apostado abiertamente por la energía nuclear, productora de más del 75% de su producción eléctrica. La tecnología existente ahora en la construcción de centrales nucleares poco tiene que ver con la primitiva que se usó para la construcción de la central ucraniana y usar la explosión de ésta para no construir nuevas es comparable a decidir dejar de construir coches porque los primeros de hace 100 años eran muy inseguros. En este momento la electricidad generado en España por las centrales nucleares es mucho más barata que la de las centrales térmicas (crudo o gas) o hidroeléctricas. Si en los próximos años los políticos españoles no cesan en no ver más allá de sus narices y no apuestan decididamente a favor de la construcción de centrales nucleares, España - y otros muchos países influidos en demasía por sus movimientos ecologistas - podrá sufrir de aquí a 30 años una escasez energética de grandes dimensiones conduciendo a una crisis económica comparable o superior a la de los años treinta. Además habrá que apostar con muchos más medios para propagar la energía solar, la eólica y el uso de hidrógeno. Es sorprendente el poco interés que hay en España en la energía procedente de la biomasa, en especial la transformación de residuos agrícolas (o de cultivos hechos a propósito para tal fin) en etanol, que fácilmente puede ser convertido en sustituto de gasolina como ya ocurre en Brasil. No solamente podía ahorrar muchas divisas en la importación de crudo sino además dar un importante empuje al uso de tierras marginales a base de un cultivo que exige pocos cuidados.
FUSIÓN NUCLEAR: A más largo plazo la solución del problema energético, y la salvación de Occidente, será la energía de fusión nuclear - que probablemente no será practicable hasta dentro de 50 años si no se aumenta fuertemente la inversión para poder acelerar la investigación - la cual ofrecerá las siguientes ventajas:
1) una
fuente ilimitada de combustible: el deuterio procedente de los océanos;
2) imposibilidad
de un accidente en el reactor, ya que la cantidad de combustible en el sistema
es muy pequeña, y
3) residuos muy poco radiactivos y más sencillos de manejar que los procedentes de
los sistemas de
fisión.
VALOR AÑADIDO: Con la acelerada tendencia del desplazamiento de nuestra industria básica a Oriente esta claro que nuestra salvación económica debiera ser la alta tecnología y los servicios, o sea el valor añadido. No hay duda de que en el presente tenemos una superioridad importante en relación con los países emergentes asiáticos, pero empieza a ser evidente que este adelanto relativo se puede convertir a medio plazo en pura quimera. En la última década hemos visto un descenso acelerado en la matriculación de estudiantes de ciencia en todos los países occidentales (no muy sorprendente ya que por ejemplo en España los jóvenes investigadores tienen estatus de becarios con ingresos de "malamuerte" y sin seguridad social) No solamente esto; en las más importantes universidades norteamericanos la inmensa mayoría de los puestos docentes en las facultades de matemáticas, física etc. están ocupados por chinos, coreanos, hindúes y japoneses. En contraste, el interés por el estudio de las ciencias exactas en los países asiáticos esta demostrando un aumento vertiginoso. Esto implica que en más o menos una generación nuestra ventaja científica y tecnológica puede convertirse en atraso con lo que la predicción spengleriana del "Ocaso de Occidente" - después de un periodo de gran expansión tecnológica - pudiera estar a punto de cumplirse.
MALTHUS Y EL PROBLEMA
DEMOGRÁFICO: Cuando en 1798 Tomás Malthus, economista,
clérigo y demógrafo inglés, publicó su libro "Ensayo sobre el principio de la
población" fue muy criticado por su supuesto pesimismo; una actitud
que sigue vigente parcialmente porque su teoría ha sido utilizada en muchas
ocasiones como argumento en contra de los esfuerzos que pretendían mejorar
las condiciones de los pobres. Según Malthus, la población tiende a crecer
en generaciones sucesivas - por lo menos teóricamente - de forma geométrica
(2,4,8 etc.), mientras que la oferta de alimentos disponible para sus
necesidades solamente podía crecer de forma aritmética (1,2,3 etc.). Malthus
consideraba que la tendencia de la procreación humana a la multiplicación
exponencial en la práctica no ocurriría por la existencia de muchos frenos tanto naturales como humanos.
En términos generales llegaba a la conclusión no solamente de que si la población
en un país aumenta demasiado en relación a la producción de
alimentos, el crecimiento se frena debido a las hambrunas, las enfermedades y
las guerras, sino que la población se mantenía, más o menos, en equilibrio
con la producción alimenticia en cada época, en base del freno espontáneo
del número de
emparejamientos - y los resultantes nacimientos - y adicionalmente con el aumento o
la disminución de "actos viciosos" - abortos y anticonceptivos - entre las
parejas no formalmente casados (como buen clérigo no podía ni imaginar la
aplicación de estos "vicios" en matrimonios "canónicos").
Para ayudar a la Naturaleza era partidario del control o la abstinencia sexual para frenar
el aumento de la población. Específicamente, sugirió que las personas
pobres mantendrían la soltería y que los demás contrajeran matrimonio más tarde y tuvieran
familias más pequeñas. No obstante estas medidas, el
equilibrio se establecería siempre sobre niveles de subsistencia mínimos, o
sea, la mayoría de la población estaba destinado a la
miseria. Malthus probó su teoría
usando los primeros estadísticas demográficas disponibles tanto en Europa
(Prusia y Francia) como en las colonias británicas en Norteamérica anteriores
a la Guerra de Independencia. Tanto en Prusia como en Francia la población
estaba básicamente estancada durante el siglo XVIII menos en dos periodos
cuando la peste causó la mortandad de varios centenares de miles de personas.
Una vez superada la plaga hubo un fuerte aumento de la natalidad hasta que en
menos de 5 años la población había vuelto al equilibrio anterior. O sea, la
disminución de la población tuvo como resultado un excedente alimenticio que creó
automáticamente un estimulo para el aumento de la tasa de crecimiento de la
población. Por otra parte el caso de las colonias norteamericanas, con sus
extensas tierras vírgenes, demostraba a la perfección la teoría del
crecimiento geométrico de la población si no había restricciones al aumento
de la producción de alimentos. Entre 1650 y 1760 - un periodo en el cual tantos
inmigrantes volvieron a Europa como los llegaban a las colonias - la
población blanca aumentó de 25.000 a 500.000, o sea, doblándose cada 25 años
(generación) en una perfecta serie geométrica. Llama la atención que en las
aldeas periféricas totalmente agrícolas la población local se dobló en menos
de 15 años. PARALELISMO CON LA SITUACIÓN ACTUAL:
Como es lógico Malthus se basaba para su teoría en su nicho particular y
conocido: el mundo occidental; Europa y las colonias británicas
norteamericanas. Pero sus conclusiones - el equilibrio entre población y
alimentación mínima dando como resultado el bienestar para pocos y la miseria
para muchos - es hoy en día perfectamente aplicable al mundo como tal. Es
verdad que a finales del siglo XVIII nadie podía imaginar el desarrollo de la
agricultura con su mecanización, fumigaciones,
Parece entonces que la teoría de Malthus sigue estando plenamente vigente. La tendencia al aumento de la población de la población del tercer mundo parece estar mitigada por las hambrunas, guerras, masacres, y enfermedades (SIDA). No obstante, hay que apuntar que - por las razones antes mencionadas - no hay escasez de comida en el mundo, al contrario, la producción agrícola ha crecido todavía más que la población. El problema es que en los países del tercer mundo hay muy poco mercado por falta de capacidad adquisitiva de gran parte de la población (vea: Hambruna). Esto explica la aparente paradoja de que muchos países tercermundista están apretando a la OMC para que Occidente baje sus aranceles sobre la importación de productos agrícolas. O sea, el tercer mundo hambriento busca un camino, un mercado exterior, para deshacerse de sus excedentes. Lógicamente, Occidente no entra en el juego ya que acceder a la petición, no solamente implicaría la ruina de su campo con sus graves problemas sociales y económicos, sino porque no esta dispuesto a crear otra dependencia exterior (la dependencia energética ya dá bastantes dolores de cabeza). De todas formas la petición de los países implicados tiene su lógica; sin mercado interior ni exterior suficiente su producción agrícola tiende a disminuir lo que agravaría el problema todavía más por culpa del encarecimiento de la oferta. Llegamos entonces a la conclusión de que la miseria en que está hundida el tercer mundo no es tanto por falta de alimentos sino porque en los últimos 50 años - más o menos desde las descolonizaciones - el crecimiento anual de su PNB ha sido constantemente muy inferior al crecimiento de su población con el resultado de que los ingresos per capita han disminuido de forma alarmante. En el presente el 50% de la población de estos países tiene menos de 15 años y la tasa de paro oscila entre el 40 y el 70% de la población, lo que parece indicar que en estos países sobra la mitad de la población. Un problema que va a agravarse en la próximas dos décadas ya que una población tan exageradamente joven va a aumentar fuertemente la tasa de natalidad. Si consideramos que de la población mundial actual de unos 7000 millones más o menos 4000 millones pertenecen al tercer mundo con tendencia a duplicarse en 20 años, el desastre está servido si no cambiamos totalmente de actitud. No solamente aumentará el hambre y la miseria física; el hacinamiento creará - además de graves problemas sanitarias y ecológicas - un importante impacto psicológico con aumento de desequilibrios mentales, agresividad y violencia. El ser humano necesita un mínimo de espacio vital y el espacio se nos está terminando. La superficie total de las tierras firmes es de 149 millones de km2 de los cuales solamente un tercio son verdaderamente habitables, por lo que nos toca actualmente unos 7000 m2 por persona (incluyendo nuestra parte proporcional de tierra arable, carreteras, zonas verdes etc.etc.) El aumento de la población en 4000 millones más en una generación va a crear enormes problemas de agua, deforestación (hoy ya de 170.000 km2/año) disminución de terreno de cultivo, polución, agotamiento de los recursos y degradación del medio ambiente. por solamente mencionar lo más obvio.
El exceso de población en el tercer mundo explica también el creciente impacto de los desastres naturales. Estos han existido siempre pero en los últimos 30 años el número de victimas de terremotos, maremotos, inundaciones, tifones, huracanes etc. ha crecido exponencialmente por culpa de la escasez de terrenos urbanizables y la resultante ocupación de espacios marginales anteriormente inhabitados. El último ejemplo ha sido el tsunami índico con sus centenares de miles de muertos. En comparación, el tsunami que resultó de la erupción volcánica en la isla de Krakatoa (1883), y que tuve una intensidad cinco veces superior a aquel, "solamente" tuvo 36.000 víctimas. o sea proporcionalmente 50 veces menos que aquel.
Tenemos que tomar conciencia de que el control de natalidad es la tarea más importante de la especie humana si no quiera verse abocada a su extinción.
CONTROL DE NATALIDAD: El interés por el problema de la superpoblación ha existido desde los tiempos antiguos. Platón y Aristóteles ya advirtieron de los peligros de un exceso de población. No es de sorprender entonces que el control de natalidad ha sido una de las preocupaciones de la humanidad a lo largo de la historia. En un tratado del siglo XV a.C. ya se describía algún método anticonceptivo. El primer mecanismo del DIU (dispositivo intrauterino) fue desarrollado por nómadas que insertaba piedras del tamaño de un guisante en el útero de las hembras de camello para evitar que quedaran embarazadas mientras atravesaban el desierto. En el siglo XVI se inventó el condón de lino húmedo para proteger a los hombres del contagio de la sífilis. Los preservativos hechos de tripas de cordero fueron ideados por un médico inglés del siglo XVII, pero no fue hasta el año 1844, gracias al perfeccionamiento de los procesos de producción del caucho, cuando el uso del condón se extendió como método de control de natalidad. Fue a partir de esta fecha que los movimientos a favor del control de natalidad, que se habían iniciado décadas antes por el interés general en el problema de la superpoblación despertado por la obra de Malthus, tomaban auge. En la actualidad, unos ochenta países han adoptado programas de control de natalidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ayudado a muchos de ellos a organizar y fomentar programas de planificación familiar. La OMS también patrocina programas de investigación sobre anticoncepción y planificación familiar. Entre los objetivos del Forum Internacional sobre Población en el siglo XXI, celebrado en 1989, figuraba incrementar al 59% la proporción mundial de mujeres en edad fértil que utilicen anticonceptivos. El problema es que por culpa del tabú religioso contra el uso de anticonceptivos fomentado por las grandes religiones monoteístas estas campañas no solamente son ineficaces sino además en franco retroceso. A este respecto, en 1994 Juan Pablo II realizó distintas gestiones junto a musulmanes conservadores para intentar aminorar las declaraciones efectuadas en El Cairo (Egipto) por la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de las Naciones Unidas. La oposición de la Iglesia al aborto - por muy reciente que sea (vea: SEXO, ABORTO, EUTANASIA Y PENA DE MUERTE ) - es completamente aceptable en lo que se refiere a sus corderos, lo que ya es menos aceptable es pretender influir sobre el tema en gobiernos supuestamente laicos, y mucho menos todavía extender sus prohibiciones al uso de condones - y cualquier otra forma de anticoncepción - impidiendo de esta forma cualquier política de control de natalidad y, como nefasto resultado colateral, condenando a millones de personas a ser infectados por VIH, al hambre y a la miseria. Mientras que la postura del Vaticano influye fundamentalmente en el Descontrol de la Natalidad en Sudamérica, la actitud tan coincidente de las iglesias evangelistas (protestantes fundamentalistas) en Estados Unidos ya ha logrado que la Administración Bush haya anulado la todavía modesta ayuda que hasta entonces los Estados Unidos prestaba al tercer mundo para las programas de control de natalidad, lo que en gran parte dará al traste con los modestos resultados obtenidos.
La pretensión de los grupos religio-ideológicos de aconsejar que la solución del problema consiste en la abstinencia sexual, más que un sarcasmo parece un insulto considerando que el placer sexual es el único que les sale gratis al pobres (por lo menos a corto plazo).
Occidente ya ha logrado liberarse de la aberrante obsesión religiosa de que el único fin de la sexualidad es la procreación ( un concepto casi blasfemo) y tiene la obligación de usar todas sus fuerzas para extender está liberación al tercer mundo. Ya me gustaría ver en Occidente manifestaciones tan multitudinarios a favor del control de natalidad en el tercer mundo como los que hubo los últimos años en contra de la guerra de Irak. Hace falta invertir en condones y píldoras postcoitales; una inversión preventiva que será mucho más beneficiosa para el tercer mundo que todo la ayuda de paños calientes que se aplique ahora y que simplemente desaparece en un inmenso pozo sin fondo.
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