GESCARTERA, DINERO NEGRO, PARAÍSOS FISCALES Y CAPITALISMO SALVAJE
| Incompetencia | Enchufismo | Auditorías | Síntoma | Paraísos fiscales | ¿Guardianes? |
Ahora que el caso
Gescartera ha sido relegado finalmente a su ámbito natural, los juzgados,
quizás ha llegado el momento para reflexionar sobre su verdadero significado
que va mucho más lejos que el supuesto fraude cometido por sus gestores. Es
aclarador de cómo funciona la supervisión y el control del mundillo financiero
y bursátil que, no obstante la impresionante cantidad de irregularidades
cometidas - incluyendo lavado de dinero, cuentas opacas, certificados
bancarios falsos, auditorias espurias, cuentas en paraísos fiscales, etc. - éstas solamente han salido a la luz gracias a la incapacidad total de gestión
de Camacho y sus secuaces. Y digo esto porque con unos fondos de (en promedio
durante más o menos ocho años de andadura) unos diez mil millones de
pesetas (€ 60 millones), y considerando la increíble expansión bursátil
entre 1994 y finales del 1999, cualquier gestor medianamente profesional y
hábil debería de haber multiplicada esta cartera por lo menos por cinco.
Contrario a lo que pasa con los grandes fondos, el tamaño de Gescartera la
hubiera permitido de entrar y salir del mercado sin tener miedo a que sus
posiciones pudriesen afectarlo y, aprovechándose de esta ventaja, un gestor
prudente y previsor se hubiera ocupado de liquidar, poco a poco, toda la cartera
antes de finales del ´99 con enormes plusvalías.
Como vemos, Camacho solamente fue descubierto porque no logró cuadrar sus cuentas durante varios
años y al final no pudo evitar - ni con todos los enchufes y bendiciones del
mundo - que le metieron mano, y quedó demostrado que todo su montaje era
solamente una variante de aquel inventado hace ya años en Portugal por la
famosa "Banquera del Pueblo". Igual que ella, Camacho pagaba los
intereses debidos con dinero fresco de nuevos inversores, creando una espiral
por la cual, con el tiempo, necesitaba atraer más y más dinero para poder
cumplir sus obligaciones. No es muy sorprendente ya que también igual que
"la banquera", él tampoco tenía los más mínimos antecedentes y
credenciales para que alguien le hubiera autorizado a manejar el dinero de los
demás. Que no terminó nunca la carrera de derecho es lo de menos, pero que
para gestionar el dinero ajeno no hace falta ningún examen para calibrar unos
conocimientos profundos del mercado, ninguna experiencia bancaria y/o bursátil
previa a alto nivel, clama al cielo.
Dicho esto, el hecho de que sus manipulaciones e irregularidades solamente fueron
descubiertas
"gracias" a su total falta de conocimientos financieros, nos deja con
la preocupante pregunta:¿ Y si hubiera sabido cuadrar bien las cuentas, alguien
hubiera descubierto sus
fechorías? Esta nos lleva a otra no ya preocupante sino francamente
aterradora: ¿Cuantos de las Agencias de Valores y Sociedades Gestoras de
Cartera bien gestionadas, y cuyas cuentas siempre cuadran (y por lo tanto
aparentemente por encima de cualquier sospecha), cometen las mismas
irregularidades incluyendo el blanqueo de dinero negro - y hasta sucio -
transferencias a paraísos fiscales y cuentas opacas?
Cuando Giménez-Reyna dijo, durante su testimonio ante la Comisión Parlamentaria, que se había limitado a ayudar a su hermana y que esto era lo más normal del mundo, todo la prensa se le echó hipócritamente encima como si hubiera dicho una auténtica barbaridad cuando el hombre se había limitado simplemente a expresar una actitud típicamente española. Durante siglos no ha habido una verdadera "Sociedad Civil" en España (ha hecho tímidos avances en la última década) y la organización social se ha basado en la familia extendida dando como resultado el enchufismo, amiguismo (amigotes y amiguetes) y "clanismo". En este ambiente ayudar a una hermana no solo es lógico sino hasta obligatorio y la más viva expresión de un auténtico caballero y hombre de bien; y al diablo con los principios. Este sistema ancestral funcionaba a todos los cilindros durante el franquismo y todavía más, si cabe, durante el felipísmo. No es sorprendente entonces que también sigua funcionando bajo el gobierno Aznar por mucho que este haya dado evidencias, por lo menos a título personal, de querer evitar cualquier signo de nepotismo hasta extremos exagerados, como cuando veto el nombramiento de su hermano como adjunto al Defensor del Pueblo, puesto a que este tenía pleno derecho por méritos propios. Parece que Aznar quiso desmentir de entrada el famoso aforismo estadounidense según el cual el Presidente no debiera tener ni hijos, ni hermanos, ni cuñados, ni amigos; su principal excepción a esta regla, Villalonga, le salió rana. De todas formas el enchufismo sería un vicio social más bien anecdótico si no fuese acompañado, a nivel político/económico, por una falta de control tanto por parte de los auditores como por los cuerpos estatales de supervisión.
En
tiempos no demasiado lejanos hubo en España una carrera, la de profesores e intendentes mercantiles, cuyos graduados fueron expertos en contabilidad y que,
junto a otros, podían optar a convertirse en Censores
Jurados de Cuentas (los auditores de entonces) a
través de un sistema de oposiciones. A partir de allí las cosas han
empeorado - contra toda lógica - y cualquier carrera relacionado
principalmente con la contabilidad ha desaparecido. Como es bien sabido los
economistas españolas, al graduarse, han hecho unos estudios tan generalistas
que los terminan sabiendo muy poco de mucho y mucho de nada, un auténtico
despropósito considerando que la economía como ciencia social tiene casi
tantas especialidades como la medicina. Hace ya tiempo que las facultades
de economía debieran haber cambiado sus currículos, estableciendo dos años
generales y comunes, seguidos por 3 años de especialización en microeconomía,
macroeconomía, contabilidad, finanzas, analítica etc. De todas formas, los
licenciados en económicas por poco que sepan de contabilidad por lo menos algo
saben, por lo que es verdaderamente surrealista que las grandes auditoras
tengan, en su contratación de personal, una predilección para los licenciados
en derecho, lo que nos lleva a sospechar que más que controlar los
libros de sus clientes tengan interés en darles consultaría fiscal.
La
cantidad de escándalos financieros y empresariales de los últimos 10 años en
que se han demostrado actitudes dolosas, para no usar términos más
fuertes, de las auditoras, demuestran que el sistema mismo de las
auditorías contables obligatorias está viciado. El origen está en la libre
contratación de la auditora por parte de las empresas con como resultado de
que en bastantes (¿muchos?) casos existe la posibilidad de una
colusión tácita, en la cual la empresa no cuestiona la factura (muy inflada)
del auditor y éste, en contrapartida, hace la vista gorda. Además, en el mejor
de los casos, vale el adagio de que el cliente siempre tiene razón. Para que
las auditorías pudieran funcionar con plena garantías para la sociedad y para
el Estado, se debiera constituir algo así como un Consejo General de
Auditorías que interviniera en la contratación de las auditoras por parte de
las empresas, en el control de las auditorías, las facturas y su cobro. De esta
forma se podría minimizar la posibilidad de contubernio entre las partes,
especialmente si la legislación penal aplicable fuese reformada sustituyendo el
sistema de multas por la reclusión carcelaria de todos los consejeros de las auditoras.
Algo similar ocurre con los servicios de inspección. La CNMV funciona en ciertos aspectos bastante bien - su Web es considerado como uno de los mejores y más completos de Europa - pero sus servicios de supervisión e inspección (dos Direcciones Generales) fracasan con demasiada frecuencia. No demasiado sorprendente si consideramos con que regularidad inspectores de los dos servicios terminan ocupando puestos ejecutivos en empresas que previamente hayan inspeccionado. Estas problemas existen no solamente en España - cuecen habas por doquier - sino que constituyen una enfermedad generalizado, de orígenes antiguos, del capitalismo salvaje. Ser defensor a ultranza del mercado y la libertad de iniciativa exige al mismo tiempo ser contrario a cualquier tipo de corrupción política y empresarial, a cualquier tipo de manipulación, de información privilegiado e ilegal, de colusión entre (supuestos) competidores, y de jugadores de ventaja. Igual que el fullero desvirtúa el póquer, empresarios convertidos en jugadores de ventaja desvirtúan totalmente la esencia del mercado convirtiéndolo en una selva en donde normalmente gana tanto el más pillo como el más pillador (astucia criminal). Es bastante lógico que en esta selva los jóvenes ejecutivos que llegan a la cima son muchas veces - con demasiado frecuencia - los más serviles, desalmados e inmorales de su generación, mientras que los mejores o son despedidos o se quedan estancados en posiciones subalternas. Este ventajismo es esencialmente tan anticapitalista como lo fue el "capitalismo de Estado" comunista. Nuestra sociedad ha llegado a tales niveles de confusión ética que los abogados supuestamente más prestigiosos (será por ganar más pasta) son en general aquellos más implicados en los chanchullos de sus grandes clientes empresariales, y que además, por enchufismo gremial, en caso de peligro pueden aportar los inestimables servicios de ciertos jueces más que benévolos. Comparado con toda esta gente la Mafia es una congregación de hermanitas de la caridad. Ya lo dijo Mario Puzo: " Un abogado con una cartera puede robar más que mil hombres con pistolas".
Gescartera es, en términos absolutos, un caso de poca monta, pero es significativo como síntoma de un cáncer muy extendido, que nuestra sociedad occidental debiera extirpar antes de que se haya metastasiado por todo nuestro tejido social. Más que actuar a posteriori habrá que prevenir y para esto hay que empezar cambiando de mentalidad. Basta ya pensar que todo el mundo es bueno hasta que se demuestra lo contrario, cuando ya debiéramos tener muy claro que en el mundo político, empresarial y hasta judicial habría que aplicar el adagio opuesto. Habrá que legislar con más precisión, y castigar con penas mucho más duras, todo un conjunto de delitos que van desde los eufemísticamente llamados de "cuello blanco", a los societarios, los fiscales, los alimenticios, los ecológicos etc. Delitos que ahora en gran parte son penados con simples multas. Por ejemplo; el caso de una compañía que cometió un delito ecológico echando líquidos tóxicos a un río cercano y que fue condenado al pago de una multa de unos trescientos mil euros, cuando el ahorro para la empresa en no procesar sus residuos fue muy superior a la cuantía de la multa, aparte de que los daños ecológicos causados fueron incalculables; o la recién descubierta colusión entre las cinco principales empresas farmacéuticas europeas para fijar los precios de las vitaminas, que se saldó con una multa de € 850 millones cuando los beneficios ilegales fueron probablemente cinco veces superiores. Si las empresas que cometen estos delitos ilegales - e inmorales - ganan mucho dinero hasta cuando son descubiertos, es bastante lógico que reinciden una y otra vez. Hago mío la afirmación de Röpke sobre la necesidad de un estado de derecho fuerte, para defender el capitalismo - el mercado libre y liberal - de la pulsión monopolística de los propios, mal llamados, capitalistas, que más parecen hienas que empresarios. Habrá que dar un paso más y afirmar que no solamente está en juego el capitalismo sino algo más importante todavía: nuestro sistema democrático. Toda la sarta de delitos que he mencionado son esencialmente más dañinos que cualquier asesinato ya que mientras este afecto a un grupo limitado de gente, aquellos afectan a toda la sociedad. No es exagerado hablar de "terrorismo" económico y financiero, a la larga más nefasto que los aberrante terrorismos ideológicos e "islámicos". A los que esto les parezca una exageración, me limito a apuntar el caso de Argentina, donde la corrupción política y judicial, junto al expolio por parte de la clase empresarial, ha llevado el país al desastre total. Tampoco hace falta ir tan lejos; en Italia un empresario corrupto ha logrado ser elegido primer ministro y está manipulando la legislación para librarse de la cárcel, y aquí el alcalde de Marbella sigue en libertad no obstante las decenas de querellas criminales en las que está implicado. Pero que nadie se preste a engaño, al viejo dicho, "de las desgracias tiene tanta culpa la pasividad de los buenos como la maldad de los malos" habría que añadir " y los votantes tontos que les eligen". En el ámbito puramente empresarial el último escándalo bursátil implica al presidente de Telefónica, y la investigación por parte de la CNMV fue archivada en su momento por orden del secretario de la comisión, el cual - sorpresa, sorpresa - con el tiempo se convirtió en alto ejecutivo de Telefónica con, se presume, un sueldazo. A nivel internacional es muy significativo el escándalo de la Enron Corp. en donde están implicados no solamente su Consejo de Administración sino también la auditora Arthur Andersen, una serie de bancos de negocios, analistas bursátiles, aseguradoras, agencias de calificación y montones de políticos.
Ya he sugerido en otro artículo la forma en que habría que reformar el Código Penal para limpiar toda el sistema de cualquier tipo de corrupción (vea: Corrupción y castigo) pero no me quepa duda de que la combinación de la fuerza del "lobby", de los intereses creados y de la connivencia ¿pasiva? de la Administración y de parte del sistema judicial impedirán en la práctica cualquier reforma legal sensata. Es una falacia pensar que nuestro supuesto sistema de mercado libre premia al mérito y a la iniciativa, como debiera ser si el sistema fuese verdaderamente liberal, sino que muy al contrario parece premiar una especie de cleptocracia neoliberal (un concepto que, como todos los que empiezan con el elem. compos. "neo", no es nada más que una mala imitación - si no prostitución - del original). Esto queda bastante bien demostrado si consideramos la falta de entusiasmo y decisión que los gobiernos occidentales dedican a la resolución de las problemas gemelas del dinero negro y/o sucio ( evasión y evitación fiscal, contrabando, narcotráfico, crimen organizado, corrupción) y de los paraísos fiscales ( y, además, refugios para dinero sucio).
Es
muy sospechoso que ninguno de los países del euro - y en especial, Italia,
España, Portugal y Grecia, países donde el problema del dinero negro es
endémico - han usado la oportunidad que el cambio de moneda les brindaba para
dar un golpe mortal a los grandes evasores fiscales, los corruptos y el crimen
organizado, usando todos los subterfugios necesarios. En España se ha hecho
más bien todo lo contrario; mientras que originalmente solamente se podía
cambiar sin necesidad de identificación un máximo de Ptas. 500.000 (cada vez)
lo que por lo menos creaba ciertos problemas logísticos a los grandes
tenedores, al último momento esta cantidad fue aumentada hasta Ptas. 2.500.000
una decisión inexplicable y francamente sospechosa ya que su único fin
parece ser facilitar las cosas a aquellos. Seguro que ya están organizando sus
cuadrillas de corredores, cada componente de los cuales puede cambiar sin ningún
problema hasta 15 millones de pesetas al día o sea unos 450 millones entre la
mitad de enero y finales de febrero. Si el gobierno hubiera sido sincero en su
lucha contra el dinero negro ( y sucio) pudiera haber adoptado una actitud
completamente opuesta. Pensemos lo que hubiera ocurrido si el 28 de diciembre
(con publicación en el BOE el 31) el Banco de España hubiera acordado - y
comunicado a los bancos - que los bancos solamente pudieran cambiar un máximo
de dos millones de pesetas en efectivo a sus clientes privados habituales (el
comercio ingresaría sus remesas en sus cuentas como siempre) y por una
sola vez. Si consideramos que en nuestra sociedad hasta los obreros y los
jubilados reciben sus sueldos y pensiones por transferencia bancaria y que en
España el usa del cajero automático es más extendida que en ningún otro
país europeo, habrá que llegar a la conclusión de que la inmensa mayoría de
los españoles, rayando en el 98%, tienen en cualquier momento muy poco dinero
efectivo en su haber, probablemente menos de cien mil pesetas por familia
(muy inferior a las dos millones sugeridos) , y por lo tanto la medida no les
hubiera afectado para nada, mientras que los grandes tenedores de dinero negro
en circulación - estimado en más de dos billones de pesetas - se hubieran
quedado literalmente con el culo al aire. Considerando la connivencia de los
bancos con sus "grandes" clientes la eficacia de la medida
probablemente no hubiera sido superior al 75%, pero menos da una piedra y
eliminar de golpe la inmensa mayoría del dinero negro hubiera sido muy
beneficioso tanto para la sociedad como para el propio Estado, ya que al no tener
que cambiar este dinero, los euros correspondientes hubieran repercutido al
Banco de España como beneficio neto. Este sistema, con todos las pequeñas
modificaciones que se quiere, hubiera podido funcionar muy bien y a cualquier
crítica de que el gobierno no hubiera mantenido su palabra la respuesta bien
podía haber sido, parafraseando un famoso dicho, " timar al timador da
cien años de favor". Seguro, que el PSOE- hay insistentes rumores que
sigue disponiendo de importantes cantidades de dinero negro - hubiera puesto,
imprudentemente, el grito en el cielo. Por el otro lado también hay que
sospechar del PP por no haber hecho nada para terminar con el cáncer que tanto dinero negro
incontrolable significa, suficiente para corromper lo que
sea. Si la
supuesta lucha contra el dinero negro es un subterfugio para tener contento a la
galería, otro tanto podemos decir de las continuas quejas sobre los paraísos
fiscales. Si los países occidentales hubieran sido sinceros en su
propósito y hubieran tenido el valor y la iniciativo suficiente, ya hubieran
terminado hace tiempo con estas reencarnaciones tardías de la
"Isla de la Tortuga", refugios de los piratas y filibusteros modernos.
En sus orígenes, por los años cincuenta, fueron auténticamente paraísos
fiscales para las personas que no estaban dispuestos a aceptar unas
impuestos confiscatorios tan progresivos que en algunos países occidentales la
tasa marginal llegaba al 99% (desde entonces las cosas han cambiado mucho, pero
si bajasen la marginal al 35% mucho del dinero exiliado volvería probablemente a
sus países de origen). Con el tiempo, a este dinero "rebelde" se
añadía dinero sucio de todas las procedencias, desde el narcotráfico al
crimen organizado, al terrorismo. De allí la urgente necesidad de terminar
cuanto antes con estos refugios "blanqueadores". Lo curioso es que
esto es mucho más fácil de lo que puedan pensar los legos en la
materia. La clave es que el dinero siempre vuelve al sitio de origen. Por
ejemplo si alguien tiene una cuenta en dólares en un banco suizo, los dólares
como tales están en la cuenta que el banco suizo tiene a su vez en uno de sus
bancos corresponsales en Estados Unidos. Hasta los saldos en efectivo son
enviados allí regularmente por valija bancaria. Entonces, por lo menos en
teoría, terminar con los paraísos fiscales es muy fácil y se limite a que los
Bancos Centrales de las principales potencias (USA, Unión Europea y Japón)
cursen instrucciones a los bancos bajo su control la prohibición de mantener
sucursales o bancos participados, y relaciones de corresponsalía con bancos
locales, en estos paraísos fiscales. En la práctica no se puede ir a tales
extremos, los "países" en cuestión por muy pequeños que sean,
siempre tienen algo de turismo y de comercio exterior. Pero por lo menos
se podría limitar sus remesas de dinero según una formula basada en su PIB.
Tomamos como ejemplo las Islas Caimán, una pequeña colonia británica situado
al noroeste de Jamaica; tres pequeñas islas con una superficie de 260 km2, una
población de 25.000 habitantes y un PIB de poco más de US $200 millones. Un
mini-país como este no podría tener unas remesas por comercio exterior y
turismo superiores a unos US $65 millones (¡ un tercio de su PIB!),pero hay
suficientes indicios para pensar que las remesas anuales de sus 50 bancos
totalizan más de 5.000 millones de dólares ( US $ 200.000 por habitante!),
dinero, que según los rumores, les ha llegado en gran parte en miles de lanchas
rápidas desde Estados Unidos. Estas islas más que paraísos fiscales son
gigantescas lavadoras de dinero sucio, y las islas y sus habitantes se han
ganado su nombre de "caimán" a pulso. ¡ Y hay casi 100 de estos
"paraísos para el crimen" en el mundo. Para buscar
"respetabilidad" muchos de las compañías instrumentales registradas
en islas caribeñas, países centro-americanos y en otros partes del mundo,
transfieran sus cuentas a los off-shores europeos, como Luxemburgo,
Liechtenstein, Gibraltar, Mónaco, las islas del Canal de la Mancha y
desde luego, los bancos suizos. Todos los bancos de estos paraísos europeos
disfrazan sus movimientos de dinero usando bancos interpuestos. Los bancos
de Liechtenstein a través de sus cuentos en bancos suizos, los de Luxemburgo -
en general subsidiarios de bancos alemanes, franceses, belgas y holandeses - a
través de sus matrices, los de las islas del Canal a través de sus matrices
inglesas etc. No hay duda que esto complica la forma de supresión más arriba
indicado, pero con unos reglamentos precisos, una inspección minuciosa y
unos penalidades fuertes se pueden hacer milagrosos, quizás no al 100%
pero un cumplimiento al 70% erradicaría gran parte del problema. Lo
malo es que poder no equivale a querer. Por mucho que los gobiernos occidentales
hacen manifestaciones al contrario, los intereses creados son tales, y los
lobbies tan fuertes, que todas las proclamaciones sobre la intención de limpiar
el mercado internacional de capitales del cáncer descrito son exclusivamente
para la galería y se quedan en meras palabras. Recientemente hubo un intento
más o menos sincero de parte de la Unión Europea que se quedó en agua de
borrajas gracias a la furibunda oposición de Luxemburgo. Hay muchos intereses
de por medio, todos los grandes bancos - indirectamente a través de sus
subsidiarios - ganan sus pingües beneficios con poco esfuerzo y menos
inversión. Los mini-países que después de la segunda guerra mundial se
convirtieron en "paraísos fiscales" tienen los ingresos per capita
más altos del mundo. En Europa, Luxemburgo y Liechtenstein tienen un IPC de
casi US $40.000, un 60% más que Alemania y Francia. Liechtenstein solo tiene
registrado casi 150.000 compañías instrumentales de los cuales saca un
promedio de US $2500/año, por un total de US $375 millones/año, nada menos que
US $12.000 por habitante. Hay una curiosa anécdota de como Liechtenstein
defiende sus intereses a capa y espada: hace ya años cogieron un inspector fiscal
norteamericano husmeando por allí tratando de recopilar información, le
acusaron de espionaje financiero y le tuvieron "encarcelado" en la
suite de un hotel de lujo durante varios meses hasta que las autoridades
fiscales norteamericanos se comprometieron formalmente a respectar la
legislación liechtensteinense. Hemos
visto que todos estos mini-estados se ganan bien la vida con todas estas
operaciones de dudosa legalidad, para no hablar de los aspectos morales, pero esto
no quiere decir que los grandes países occidentales no son igualmente
culpables. Todo el dinero que la oligarquía
económico/financiero/político argentina (y buena parte de la clase media) ha
sacado del país gracias a la libre convertibilidad del peso, fue transferido
directamente a sus cuentas bancarios en Estados Unidos. Mientras que los
grandes multinacionales y los grandes bancos están implicados en todo este
tráfico de dinero y mientras que en muchos países las campañas electorales son
directa o indirectamente financiadas por aquellos a base de
"donativos", no hay nada que hacer. Los culpables no son tanto los
mini-estados que se dedican a estos menesteres - solamente se buscan la vida, y
si se les ofreciera indemnizarles por sus pérdidas (entre todos una suma de
alrededor US $3000 millones) seguro que estarían encantados echar el cierre
al negocio, lo que para occidente sería una auténtica ganga - sino nuestros
propios políticos. ¿Quien
nos guarda de los guardianes? ã 1/2002
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