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GÉNERO Y SEXO

En nuestra sociedad, cada vez más expuesta al lavado de cerebro - más conocido por "lo políticamente correcto" - por parte de la "progresía" marxista ( en la Historia de España el Partido Progresista era liberal ), los eufemismos están a la orden del día. Empezó hace ya 30 años con la conversión del abnegado portero en "empleado de finca urbana" y la de la doncella, chacha o asistenta en "empleado del hogar", y a esto hemos añadido el cambio de minusválidos en discapacitados y otros muchos eufemismos más. Con el tiempo seguro que los enanos se convertirán en "discapacitados verticales" y los gordos en "discapacitados horizontales".Según los bienpensantes todos son manifestaciones  "suaves o decorosas" de ideas cuyas rectas y francas expresiones serían supuestamente duras o malsonantes, o sea por esta regla de tres el culo terminará por ser la parte baja de la espalda dando lugar a expresiones tan "expresivas" y pintorescas como  "parte baja de la espalda de mal asiento" y "caerse de la parte baja de la espalda". No sé bien si todo esto es una forma moderna, cutre y cursi, de la cultalatiniparla del setecientos, o al contrario un nuevo concepto, la "incultaprogriparla". 

Pero bien, mientras todos estos eufemismos por lo menos tienen algún mínimo sentido, en donde los progres ya se salen definitivamente de madre es en la confusión entre el género gramatical y el sexo biológico.  
El género gramatical, es un accidente gramatical al que pertenece un sustantivo o un pronombre, por el mero hecho de concertar con él una forma, y por lo general sólo una, del adjetivo o los determinantes. El castellano, al contrario del latín y griego, solamente tiene dos géneros - gracias a díos, no puedo ni imaginar lo que los progres hubieran hecho con el neutro o si el castellano tuviera, como algunas lenguas africanas bantúes, nada menos que seis géneros -, masculino y femenino. Cuando el sustantivo se refiere a personas, el masculino designa al varón, y el femenino a la mujer; pero si el sustantivo está en plural el género masculino incluye a hombres y mujeres: esposo (hombre), esposa (mujer), esposos (ambos). Cuando el sustantivo se refiere a animales que tradicionalmente han estado unidos al hombre, el masculino alude al macho y el femenino a la hembra de cada especie. Sin embargo, a ciertos animales se les ha asignado un género gramatical u otro, con el cual se nombra a los dos sexos, como en el caso de jilguero, ballena, paloma. O sea, tan tonto es decir españoles y españolas, compañeros y compañeras, como palomas y palomos; para no hablar ya de belgas y belgos. Además, si el genero gramatical de verdad fuese coincidente con el sexo sería imposible la inversión genérica que convierte el pene en la polla  (vulg. y coloq.) y la vagina en el coño. Antes de que los bienpensantes me acusen de usar palabras malsonantes quiero manifestar que los dos sustantivos figuran en el DRAE. 

 Todavía más se nota la confusión conceptual en la invención del término "violencia de género" como equivalente o eufemismo de la violencia de sexo. Se trata de la burda introducción de un anglicismo.  La palabra inglesa "gender"  tiene el mismo significado gramatical que el género castellano y se usa (o debiera usarse)  jocosamente como eufemismo irónico, o hasta sarcástico, de la palabra sex (sexo) en expresiones como "the weaker gender" (el género más débil) justamente para negar ,o reírse de, la supuesta debilidad de las mujeres (el sexo femenino). Pero bien, si los progres quieren burlarse de igual forma de la violencia de sexo llamándola "de género", allá ellos. Lo que no entiendo es que las feministas no se opongan como una sola mujer a esta estupidez léxico que ha permitido a los propietarios de clubes de alterna, los denigrantemente llamados "puticlubs", de hablar, cuando les faltan "chicas de alterne" (otro eufemismo), de falta de género, pero en este caso usando la cuarta definición de la DRAE: "en el comercio, cualquier mercancía". Una última observación; la combinación de las palabras "de" y "género" ("de género") quiere decir literalmente en castellano  "dícese de las obras que representan escenas de costumbres o de la vida común", lo que parece convertir la violencia de género en algo como "violencia costumbrista". La violencia de sexo es algo demasiado importante y denigrante para trivializar el concepto con estúpidos y equívocas juegos eufemísticos. Al pan, pan y al vino, vino.      

 

 

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ã 4/2006