FILATELIA, INVERSIÓN Y EL FORUM FILATÉLICO
La idea del sello adhesivo partió del inglés Rowland Hill, y fue la principal reforma postal emprendida en Gran Bretaña en 1837.
El 1 de mayo de 1840 el
Reino Unido emitió la primera serie oficial de un sello postal al precio de un
penique. Mostraba el retrato de la reina Victoria sobre fondo negro y,
lógicamente, recibió el apodo de Penique Negro. Esta emisión fue seguida una
semana después por otra de un sello azul con un valor de dos peniques; el
Penique Azul. A partir de este momento, todas las emisiones de
sellos postales en el RU llevarían impresa la imagen del soberano y
ninguna ha llevado inscrito el nombre del país.
Las dos primeros emisiones se hicieron muy populares y muchas
personas las compraban no tanto para su uso como por su valor sentimental.
De esta forma la afición al coleccionismo de sellos nació casi a la par
con estas primeras emisiones históricas de sellos. Ninguno de los dos " peniques"
son sellos escasos, ya que se emitieron millones de ejemplares, pero
tienen un gran valor sentimental e histórico por ser los primeros emitidos en
el mundo.
Los demás países se apuntaron rápidamente al nuevo invento y veinte años más tarde la mayoría de los países ya lo habían adoptado. Al principio los diseños seguían el ejemplo británico y se concentraban en retratos de reyes o presidentes pero ya a finales de siglo se empezaban a usar motivos pictóricos y a emitir sellos conmemorativos.
El coleccionismo es uno de los pasatiempos más antiguos de la humanidad. Ya en tiempos prehistóricos nuestros lejanos antepasados coleccionaban conchas marinas, piedras y dientes de predadores que les llamaban la atención por sus tamaños, formas o colorido. Durante milenios era un "hobby" que solamente dependía de la curiosidad, la capacidad de observación y el valor de sus adictos. Con los ejemplares más excepcionales se fabricaron las primeras joyas. Ya más tarde, con las primeras civilizaciones, a este antiguo coleccionismo - que seguía y sigue existiendo - se añadieron formas más sofisticadas: artesanía, arte, armas y hasta los primeros libros (bibliofilia) en forma de tablillas de arcilla con escritura cuneiforme. En tiempos modernos han aparecido más formas como coleccionismo de monedas (numismática), de cajitas de cerillas de los distintos países y otros con publicidad de bares etc., vasos de cerveza con marcas grabados, planchas antiguas de hierro, cromos de deportistas, y podemos seguir con una interminable lista.
Mientras que el coleccionismo era originalmente gratuito, o en el peor de los casos objeto de trueque, está claro que el coleccionismo más sofisticado dejó de ser gratuito e implicaba considerables inversiones. El coleccionismo de sellos, que como hemos visto comenzó inmediatamente después de las primeras emisiones, volvía a los orígenes ya que por lo menos hasta finales del siglo XIX era básicamente gratuito y se basaba en relacionarse con comerciantes que recibían una buena cantidad de correo, especialmente del extranjero, para que se podía empezar una colección sin gasto alguno. De allí su nombre, Filatelia, del griego y que literalmente quiere decir "amor a lo gratuito". Mientras que este tipo de coleccionismo, la verdadera "filatelia", sigue existiendo especialmente entre niños y jóvenes, a partir de finales del siglo XIX surgió la filatelia moderna basado en la compra. Casi todos los estados empezaban a emitir sellos con motivos pictóricos, de vivos colores y de tamaño grande, con el fin principal de venderlos a los coleccionistas. Estos sellos fueron en su país de origen de curso legal y perfectamente usables para el servicio postal, pero los sellos vendidos para coleccionistas en el extranjero, la inmensa mayoría, perdieron lógicamente esta función con lo que los ingresos de estas emisiones se convirtieron en beneficio puro. Esto ha sido especialmente importante para mini-estados como Mónaco, Liechtenstein, el Vaticano y otros, para los que estas emisiones forman una importante fuente de financiación, Muchos ni siquiera se molestan en hacer la emisión por su cuenta pero venden los derechos de emisión de tiradas limitadas a entidades especializadas que se ocupan del diseño, la impresión y la comercialización de la misma. Pingües beneficios para todos.
Mucho de esta "filatelia", que es todo menos gratis, no implica grandes inversiones. Hay centenares de millones de sellos pertenecientes a decenas de miles de emisiones, entre los cuales se incluyen muchas de las antiguas, que pueden ser comprados por muy poco dinero. Como con todas las cosas en la vida también en la Filatelia hay clases. El valor de un sello depende de muchos factores, entre otros:
OFERTA Y DEMANDA: Una emisión con una tirada corta, es decir un pequeño número de ejemplares, tendrá un alto valor relativo ya que no hay saturación del mercado y con el tiempo la demanda será muy superior a la oferta. Como ya hemos visto la antigüedad por si mismo no garantiza valor.
CALIDAD: La perfecta conservación es un criterio muy importante. Sellos mal custodiados y expuestos a cambios de humedad y de temperatura se deterioran seriamente y pierden gran parte de su valor. Como es lógico, esa diferencia de valor ha dado lugar a toda una industria dedicada a la "restauración" de sellos deteriorados con el objeto de timar al prójimo. Estas manipulaciones van desde auténticas chapuzas en sellos de relativamente poco valor, fácilmente perceptible por parte de los expertos, a auténticas maravillas que solamente pueden ser detectados con rayos X, luz ultravioleta y otros métodos físicos y químicos.
EXCEPCIONALIDAD: Mientras más escaso sea el número existente de un sello su valor puede llegar a cantidades insólitas. Por ejemplo, el famoso sella magenta de la antigua Guyana británica (ahora República Cooperativa de Guyana) - cuyo color se debe a un error de imprenta en varios pliegos - de 1856, parece ser el único ejemplar en existencia y fue subastado en 1980 en Nueva York por 935.000 dólares. Su valor actual, aceptando una revaluación anual de al menos un 15%, sería de más de 35 millones de dólares. Por cm² un valor 1000 veces más elevado que el del cuadro más caro subastado hasta la fecha.
MATASELLOS: Antes he indicado el escaso valor monetario de los Peniques Negros y Azules por sus grandes tiradas. La excepción son aquellos que llevan el matasellos del mismo día de su puesta en circulación que sí, por excepcionales, tienen un valor alto.
La excepcionalidad es un valor relativo y por lo tanto hay centenares de miles de sellos cuyo valor van de 10.000 hasta 500.000 dólares o más, y decenas de millones entre los 100 y 2.000. Bien llevada, una inversión en sellos puede ser altamente rentable a largo plazo o por lo menos asegurar el valor constante de la misma, muy importante cuando el interés real del dinero es negativo, o sea, por debajo de la tasa de inflación. La rentabilidad compuesta a 10 años o más puede ir desde el 5% hasta el 25% medio anual. Los precios de los sellos vienen conformados por los catálogos filatélicos y reflejan de forma aproximada la evolución del mercado. Los catálogos más relevantes son el británico Stanley Gibbons , el francés Yvert y Tellier , el norteamericano Scout y el alemán Michel. Aparte de estos hay muchas publicaciones mensuales y hasta semanales.
Para invertir en una cartera de sellos no hacen falta grandes capitales. Con 30.000 euros uno podía adquirir cien sellos de un valor medio de €300 cada uno que bien escogido podía dar una revalorización media anual del 6% por encima de la tasa de inflación, o sea, podía multiplicarse por 3 en euros constantes en 20 años. Una inversión más segura y en promedio mucho más constante y rentable que la inversión bursátil. Con la debida aplicación, el estudio de los catálogos y los conocimientos suficientes para por lo menos poder reconocer, con una simple lupa, las "restauraciones" más burdas - no hay mucha sofisticación en el valor sugerido - y tiempo suficiente, cualquier inversionista pequeña se podía lanzar a formar su colección. Es verdad que todo esto implica más esfuerzos de lo que el inversionista medio pequeño puede o quiere aplicar y para facilitar su labor, tanto a él como a inversores mucho más potentes, existen compañías prestigiosos, solventes y potentes para servirles. El cliente hace imposiciones de dinero anuales para las compras filatélicas sugeridas por la entidad que normalmente también se ocupa de la custodia de las mismas. Como garantía de que el valor de los sellos corresponde a los precios de referencia utilizados y también para que no haya ninguna sospecha sobre la calidad de los mismos, las entidades en cuestión garantizan una mínima revalorización basado en una rentabilidad del orden del 4% anual, que normalmente es ampliamente superada. Por muy prestigiosos que las principales entidades sean es de todas formas aconsejable, como en todas las inversiones, no meter todos los huevos en una cesta ya que de vez en cuando la cesta puede tener zorro encerrado - pregúntaselo a los accionistas de Encon - y la prudencia sugiere que lo mejor es trabajar con tres o cuatro entidades a la vez. La inversión es, en términos generales, tan segura que a través del siglo pasado ha sido usada para poder poner a buen recaudo importantes sumas por parte de gente que tenían que salir con lo puesto de su país por razones políticas y, de forma menos justificable, para el blanqueo de dinero. Varios millones de dólares invertidos juiciosamente en cien o doscientos sellos caben fácilmente en una cartera y no llaman la atención de los aduaneros - muy al contrario de lo que pase con los diamantes - y pueden ser vendidos en cualquier país occidental sin ningún problema y sin ninguna merma.
Yo, inocente de mí, pensaba que el Forum Filatélico era una entidad parecida a las antes mencionadas. Pero parece, todavía me cuesta creerlo, que el Forum, además de garantizar una cierta revalorización a largo plazo, pagaba anualmente un interés del 6% a sus inversores como si de un pagaré o una obligación se tratase. Claro como los sellos no llevan incorporados un cupón anual de interés, la única forma de sostener este pago pasa por vender anualmente una parte de los portafolios. La única forma de que esto sería sostenible sería con sellos de alto valor cuya demanda es muy superior a la oferta y por lo tanto tienen unos altos niveles de revalorización, o, en caso contrario, en tiempos de altas tasas de inflación. El problema se agrava porque, lógicamente, las entidades dedicados a este tipo de negocio no son instituciones filantrópicas y cobran comisiones de compra/venta para poder mantener su negocio y además una cuota anual para el servicio de mantenimiento y custodia para el cual necesitan grandes cajas fuertes equipadas con sistemas de control de calor y de humedad y un sistema de sobrepresión para evitar la entrada de polvo y agentes bacteriales. Con lo que el valor inicial de una colección no llega ni al 95% del importe de la inversión. Es curioso, no sé por puro azar o por designio, que el Forum comenzó sus actividades al principio de los 80 en un periodo de alta inflación. Es posible que en aquellos tiempos una inversión con una renta anual mínima que al mismo tiempo daba una protección razonable contra la depreciación del dinero invertido era atractiva para el pequeño ahorrador/inversor y que, mientras la situación no cambiaba, el invento era sostenible. Claro para no quemarse los dedos el Forum tenía que haber previsto en sus contratos de inversión la progresiva bajada del interés anual según la bajada de la tasa de inflación. Parece que no lo hicieron porque han seguido en sus trece. Para solventar el problema que ellos mismos se habían creado se decidieron por el peor de las soluciones: la huida hacia delante. Había que hacer caja, crear efectivo para pagar las obligaciones anuales, y vender anualmente parte de las existencias, o sea, quebrantar la custodia, dejaba demasiados rastros. La solución era captar clientes por todos los medios posibles. A esto se dedicaba Afinsa, lanzando sus vendedores - que en general tenían sus propios ahorros metidos en el Forum; no hay mejor vendedor que un bobo convencido - a los pueblos de todo el país, captando en primer lugar a sus familiares, amigos y vecinos. Claro que usar los nuevos fondos sin más para pagar a los antiguos inversores dejaría a los nuevos sin existencias, lo que no era de recibo, y el siguiente paso expeditivo fue la compra masiva de sellos baratos a través de un testaferro que se los revendía a 5 veces su valor y estos sellos constituían el fondo de las portafolios de los nuevos inversores. Dejando de esta forma un 80% de la suma del dinero de los inversores como un fondo para el pago de los intereses anuales y el pago de los pocos inversores que decidieron liquidar su colección. Parece que en los últimos 10 años el Forum logró multiplicar las inversiones captadas por casi cuatro, de más o menos 700 a 2500 millones de euros, con un total de 350.000 inversores. Como el déficit patrimonial es de unos 1700 millones, generado básicamente en los últimos 10 años, y el pago de intereses habrá sido, groso modo, de unos 900 millones [ (6% de 700) x10 + (6% de 1800) x 5 ] durante este periodo, y, por otra parte, parece haber una tesorería de unos 200 millones, es posible que los gestores se habrán llevado hasta 500 o 600 millones de euros a sus bolsillos. Dejémoslo en "solamente" 300. Es lógico presumir que una vez que los gestores, tanto del Forum como de Afinsa, se daban cuenta de que el negocio era totalmente insostenible (hace por lo menos 8 años si no más) y que se iba de todas formas al traste a medio plazo, tomaron la decisión -por humano, o sea, torcido - de meter las manos en la masa bajo la teoría de que era mejor estar antes en la cárcel con una fortuna a buen recaudo que más tarde sin un duro en el bolsillo. Además, estando en el negocio filatélico la inversión del dinero apropiado - cambiando el "amor por lo gratuito" por el "amor a lo ajeno" - en sellos excepcionales y de muy alto valor no llamaba la atención, lo que les facilitaba (vea más arriba) "blanquear" el dinero, por ejemplo, a través de una entidad instrumental en Liechtenstein, vendiendo los sellos en cuestión en Londres y llevándose el dinero a una cuenta en Suiza, sin ni siquiera dejar un rastro en los pasaportes. Virtualmente indetectable. Hay que pensar que aparte de los principales imputados habrá por lo menos unos 20 segundones, entre el Forum y Afinsa, que forzosamente tienen que haberse dado cuenta de lo que estaba ocurriendo y que, para que no denunciasen los hechas, se han llevado un buen pico de 4 o 5 millones cada uno. Estos, que no estaban implicadas en el desfalco como tal, igual se salen con la suya si la Fiscalía Anticorrupción no investiga a fondo el incremento injustificado del patrimonio de sus cónyuges, padres o suegros (reminiscencia del suegro de Rafael Vera).
Ya he dicho que todo este análisis se basa en los pocos datos que han salido a la luz e igual la realidad es muy diferente. Dicho esto hay que apuntar varios enigmas. ¿Porqué razón los imputados no se habían largados a un país sin convenio de extradición con España donde podían haber disfrutado sin ningún inconveniente de los fondos robados? Y, considerando que los inspectores de consumo no tenían ninguna capacidad técnica para poder averiguar si los sellos custodiados valían lo que la documentación indicaba - la contratación de expertos por parte del Juzgado es posterior -, ¿cómo y porqué se lanzaron a la intervención? Tengo la impresión de que los imputados estaban tranquilos ya que quedaban fondos suficientes para mantener el tinglado funcionando durante un año más, tiempo suficiente para largarse. ¿ Hubo una garganta profunda que denunció los hechos a cambio de impunidad? ¿Y desde cuando estaban las autoridades al tanto? Sería aterrador si lo sabían ya el año pasado y aplazaron la intervención para poder usar el escándalo como cortina de humo en el momento de tensiones políticas, como ya lo hicieron antes con el asunto de Marbella.
Una cosa más. El Juzgado esta tratando el asunto como un caso único, pero considerando que cada inversor tiene su colección personal en custodia hay casi tantos casos como inversores. Por lo menos, en términos generales, hay dos grandes divisiones; los inversores antiguos (anterior a, más o menos, 1996) y los nuevos (posteriores a 1996); las colecciones antiguos habrán mantenido por lo menos parte de su valor inicial mientras que las nuevas son probablemente invendibles. ¿Habrá tratamiento individual?
Los afectados ya han pedido ser indemnizados por un fondo de protección pero los inversores, grandes o pequeños, tienen que aprender de una vez que lo que parece demasiado bueno para ser verdad, no es bueno sino todo lo contrario. Si te venden duros por cuatro pesetas seguro que son falsos. La idea misma que todos los que no han caído en la trampa -los demás españoles - tienen que cubrir con sus impuestos los errores temerarios de los afectados es totalmente absurdo. ¿Si todo les había salido a pedir de boca hubieran repartido las ganancias obtenidas por encima del resultado de los mercados de dinero con los demás españoles?
Una última observación: Si los medios y mis informantes estaban equivocados sobre el pago de un interés anual - ya he dicho al principio que me costaba creerlo - el desfalco ha sido todavía mayor y además sin ninguna "justificación" operativa. Como indiqué al principio la inversión en colecciones de sellos, llevado con todo honradez por el custodio, es perfectamente razonable. Como es lógico, el resultado final de centenares de miles de portafolios nunca será igual, algunos serán más rentables que otros ya que es imposible prever exactamente la futura revalorización de cada sello en particular, pero, en el peor de los casos, la inversión original estará siempre protegida. En este caso los inversores no hubieran sido unos bobos sino simplemente víctimas de la codicia.
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Þ POLÉMICA©7/2006