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Euskadi: Victoria pírrica

 

Ahora que sorprendentemente las elecciones vascas han terminado en una victoria de la alianza electoral PNV-EA frente al bloque constitucionalista, me gustaría comparar las observaciones hechas anteriormente (Euskadi: la gran encrucijada) con el resultado. Ya se esta diciendo que PNV-EA ha ganado gracias al trasvase de votos de EH, pero este trasvase ya estaba previsto - ¿donde si no se iban a ir estos votos? - con la particularidad de un aumento de un punto más de lo anticipado en las encuestas. Lo que verdaderamente ha dado la victoria al PNV-EA es la fidelidad, ya indicado antes, de su electorado por encima del bien y del mal, a niveles incomprensiblemente altos, considerando que solamente una quinta parte de su electorado comparte el independentismo de sus lideres.

Para analizar y entender los resultados hay que hacerlo en el ámbito de provincia, porque hacerlo globalmente impide darse cuenta de algunas cosas muy curiosas que han ocurrido.

ALAVA: La perdida del 6.1% por parte de EH corresponde casi exactamente a la ganancia del 5.5% de PNV-EA. Lo curioso es que esto, por previsto, no es la razón principal de que PNV-EA haya ganado también aquí, sino el hecho de que contra todo pronóstico PP-(UA), en vez de aumentar sus escaños, ha perdido casi 3 puntos. Esta perdida es sospechosamente similar al aumento de votos por parte del PSE (3,6 puntos). Lejos de ganar conjuntamente con el PP al "enemigo" común vasco, el PSE, al contrario, ha terminado por ganar a su "enemigo" nacional, lo que no ha beneficiado ni a uno ni a otro.

VIZCAYA: El trasvase de votos en esta provincia es francamente complicado. EH ha perdido el 6.6% a favor de PNV-EA, pero como éste solamente ha ganado el 4,6%, es obvio que el aumento del 3% por parte del PP proviene parcialmente de aquel(2%) y del PSE (1%), que a su vez ha ganado un 0,6% a IU-EB, quedándose con un perdida neta del 0,4%.El resultado ha sido la ganancia de un escaño por parte del PP en detrimento del PSOE, que ha perdido uno.

GUIPÚZCOA: Aquí, del 10,2% perdido por EH (el 40% de sus votos de Oct.'98, y esto en su "bastión") un 0,6% se ha ido a IU-EB (que gracias a estos votos ha ganado un escaño) y el resto (9,6%) al PNV-EA, que a su vez ha cedido un 1,3% al PP. El resultado de todo estos movimientos ha sido una ganancia neta por parte del PNV-EA de 2 escaños.

Parte de estos trasvases (Vizcaya: PNV-EA PP; Alava: PPÞ PSE) puede que sean parcialmente, o hasta absolutamente, virtuales y en gran parte el resultado del incremento de participación, y una inclinación menos nacionalista del "voto nuevo" en Vizcaya, y una inclinación más socialista y menos popular del "voto nuevo" constitucionalista en Alava.

Hay algo profundamente desolador, que después de tanto sacrificio, tantas víctimas y tantos amenazas y destrucciones sufridas, el conjunto del bloque constitucionalista se ha quedado exactamente como estaba. Parece que a los votantes de PNV-EA el asunto no va con ellos. Esperamos que no tengan que lamentarse, como un famoso pastor protestante alemán en los años treinta: "cuando (los nazis) se metieron primero con los judíos, y después con los socialistas, comunistas, gitanos y homosexuales, no hiciéramos nada; ahora que nos toca a nosotros ya no hay nadie que nos pueda ayudar".

De todas formas, la victoria del PNV-EA tiene bastante de pírrica. En el año ´86 la diferencia entre los votos abertzales y los no nacionalistas fue de 40 puntos, en el ´98 de solamente 10 puntos y ahora se sitúa en 6,5 puntos. En 15 años la opción abertzale ha perdido 15 puntos y los no nacionalistas han subido 18,5. Además, los abertzales se están convirtiendo cada vez más en una opción rural. Los no nacionalistas ya tienen mayoría absoluta en los grandes y medios núcleos urbanos, incluyendo el más grande de las "gulags": Getxo. Mientras más pequeño el pueblo, más grande la mayoría abertzale; PNV-EA en Vizcaya, EH en Guipúzcoa. Podemos tomar como ejemplos extremos, a Murueta en Vizcaya, pueblo en que el PNV-EA ha logrado el 82,2% de los 163 votos; y Orexa en Guipúscoa, donde EH ha obtenido el 88,5% de 70 votos.

Hay una cuestión que todavía no ha sido analizada; el futuro desdoblamiento de los escaños de PNV-EA en dos grupos parlamentarios. Si los dos partidos en vez de formar alianza, se hubieron presentados por separada, no quepa duda que EA - como partido abiertamente independentista y además izquierdista - hubiera sido el principal, si no único, beneficiario del trasvase de votos de EH. Seguramente EA sentirá que los escaños resultantes sean moralmente suyos, y su grupo parlamentario -probablemente de 8 escaños - va a vigilar muy de cerca la "ortodoxia" independentista de Ibarretxe, atándole las manos mucho más eficazmente que le pudiera haber hecho EH nunca, ya que de ninguna forma pueda prescindir de su apoyo.

Más que nunca el PNV se encuentra en una auténtica encrucijada, y si se equivoca de camino- forzado por EA- pueda que se esté jugando el tipo. Igual que muchas civilizaciones y imperios se hundieran poco después de alcanzar su máxima gloria, lo que los ingleses bautizaron como "otoño dorado" (Indian summer), también les puede ocurrir a partidos políticos, siendo un ejemplo típico en España el caso de UCD, que, poco después de alcanzar sus mejores resultados, sucumbió a sus propias contradicciones internas. Si Arzalluz, un líder que solamente se deja guiar por su propia arrogancia, interpreta la captura- aparentemente por parte de la Alianza, pero de verdad por EA- del 40% del electorado de EH, como un signo cabalístico para seguir con su loca carrera independentista, bien pueda provocar una rebelión entre su electorado, mucho más moderado y autonomista no solamente que el electorado de EA sino también que los actuales lideres del PNV, y no muy dado a aventuras peligrosas.  

Ó 14/5/2001

 

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