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ESPERANZA DE VIDA
Hace poco tuvo
ocasión de leer el último libro de Eduardo Punset,
"El viaje a
La esperanza
de vida es la media o promedio de años de vida que una persona puede vivir
según su año de nacimiento y es una proyección al futuro de datos recientes. Se
basa en calcular al principio de cada año la edad media del conjunto de los
fallecidos el año anterior. El resultado actual en España, recientemente
publicado, es de 79,7 años (83 para mujeres y 76 para hombres). Como para
llegar a esta edad media el conjunto de los fallecimientos a edades superiores
tienen que equilibrar al conjunto de los fallecimientos a edades inferiores ( o sea la edad media de los fallecidos entre 0 y 80 años,
multiplicado por su número, tiene que ser igual a la edad media de los
fallecidos superiores a 80 años también multiplicado por su número) el
resultado nos indica que tiene que haber muchísimos nonagenarios en el
país. Como la esperanza de vida constituye un importante indicador del
nivel de vida y se tiene muy en cuenta para determinar el índice de desarrollo
humano (IDH) de
Volvemos ahora
a la premisa de Punset expuesta al principio. Parece
claro que equivaler "una esperanza de vida inferior a los treinta
años" con "no superar los treinta
años de vida" es un craso error. Especialmente si tomamos en
consideración que hace poco más de cien años la mitad de los niños murieron
antes de cumplir los cinco años. O sea, en España la diferencia principal entre
la esperanza de vida de entonces y la de ahora es en gran parte el
resultado de la bajada de la mortalidad infantil desde 500(‰) en
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(30x100)-(2,5x50) |
=50EV |
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EV |
=(3000-125)/50 |
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EV (Esperanza de vida) |
=57,5 |
O sea, las personas que sobrevivieron a la más temprana niñez tenían plena conciencia de que podían tener una vida relativamente larga por delante (una esperanza de vida de 57,5 años implica la presencia de bastantes septuagenarios) y tenían por lo tanto el mismo interés que nosotros en gastar en el mantenimiento de la salud para alcanzar el bienestar biológico y psicológico conocido por felicidad. Otro cantar era cómo lograrlo si faltaban tanto los conocimientos como los medios. Que no obstante lo lograron fue gracias a su fuerza biológica y genética.
La alta mortalidad infantil - por culpa de muchos factores pero principalmente las enfermedades infecciosas, la pobreza, la falta de alimentación adecuada y una medicina todavía en los inicios de su despegue, etc.-, tenía, en términos generales, como resultado directo la eliminación de los más débiles y la supervivencia de individuos con perfiles genéticas muy fuertes y, una vez pasado la niñez, sistemas inmunitarios muy resistentes y muy superiores a las nuestras. La inmensa mayoría de la población actual tendría graves problemas para sobrevivir en las condiciones de vida de hace solamente un siglo sin la ayuda de la medicina y la farmacología modernas.
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ã 4/2006