LOS ESPAÑOLES Y LAS ENCUESTAS
Habré leído en las últimas décadas centenares de encuestas y siempre me he maravillado de las muchas inconsistencias y contradicciones que se pueden observar en ellas. Parece que muchos de los encuestados, llegando en ocasiones hasta el 30%, no se dan cuenta de que las encuestas se hace generalmente por bloques temáticos dentro de los cuales las preguntas están relacionadas entre sí, y parece que este grupo echa unos dados mentales y según caigan contesta las preguntas. Para dar un ejemplo hipotético: si el 80% de unos encuestados se declarasen a favor del control de la natalidad y la planificación familiar, sería francamente sorprendente si en la siguiente pregunta el 50 % se declarase opuesta al uso de métodos anticonceptivos. Este es un ejemplo extremo y tan evidente que en la práctica no existirá, pero hay resultados parecidos en muchas encuestas que solamente difieren del ejemplo usado por ser algo menos evidente y llamativo.
Para demostrar lo
antedicho voy a analizar las respuestas de la encuesta de "EL MUNDO"
del 16-10-2006 sobre "Atentados del 11-M".
A la primera
pregunta:"¿Cree que en lo esencial se conoce ya toda la verdad sobre el
11-M", el 67,5% contestaba que NO (incluyendo el 55% de los que el 14M
habían votado al PSOE) y SI el 24,3%. Si estas respuestas las comparamos con
las de la última pregunta: "¿Cree que ha habido alguna vinculación entre
el 11M y ETA?" en donde el 52,3% contestaba NO, la contradicción queda
evidente ya que era lógico pensar que este NO se hubiera limitado al porcentaje
del SI de la primera pregunta o a lo sumo a un 37,5%. Parece que entre un 15% y
28% de los encuestados cambiaron repentinamente de opinión por no darse
cuenta que las dos preguntas estaban íntimamente relacionadas y que no conocer
la verdad sobre el 11-M apuntaba directamente a una posible, o hasta probable,
implicación de ETA. Tengo que admitir que en parte puede haber sido un problema
de léxico y si los encuestadores hubieran sustituido el verbo "creer"
por "sospechar" los resultados quizás hubieran sido diferentes. Las
contradicciones también quedan evidentes si comparamos las respuestas a la
pregunta 2 con las a la pregunta 5. A la pregunta 2, "¿Quién cree que ha
tenido más interés en averiguar toda la verdad sobre el 11M?", el 43,7%
contestaba, "La Prensa" ( aquí se refieren seguramente a parte
de la Prensa), el 15,8%, "La Justicia", el 10,1%, "La
Policía" ( parece que casi todos sospechan de la Policía, o mejor dicho
de una pequeña parte manipuladora de la misma), y solamente el 8,4%, "El
Parlamento" (será la mayoría del Parlamento porque no hay duda de
que la minoría, el PP, sí ha demostrado mucho interés). El porcentaje de
NS/NC fue del 22,1. A la pregunta 5, "¿Cree que el Gobierno de Zapatero
tiene interés en que se conozca toda la verdad sobre el 11M?", el 46,3%
respondió que SI, el 43,1% que NO, y el NS/NC bajó al 10,6%. Uno se queda
maravillado de tanta contradicción. Parece que muchos de los contestadores no
saben, o por lo menos no lo tienen muy claro, que el Gobierno emane del
Parlamento y que el Presidente del Gobierno es un Diputado al Congreso que, como
líder del partido que ganó las elecciones, obtuvo la confianza del mismo para
Presidente del Gobierno. Es
decir, en una democracia parlamentaria no se puede hacer una distinción clara
entre el Gobierno y la mayoría parlamentaria que le apoye, y si el Parlamento,
según la inmensa mayoría, ha demostrado poco interés en averiguar la
verdad, no tiene sentido que el Gobierno, que de cierta forma controla el
Parlamento, de repente reciba una especie de voto de confianza. Por una parte es
significativo que coinciden casi matemáticamente el voto del NO de la pregunta
5 con el voto otorgado a la Prensa en la pregunta 2, y por otra parte que más
de la mitad de los que antes no contestaban de repente apoyan al Gobierno.
Parece que el voto de confianza a Zapatero es el conjunto de los que en la
pregunta 2 habían contestado Policía, Justicia y Parlamento además de un casi
12% provenientes del NS/NC. Lo que nos lleva a la preocupante conclusión que
para casi un 50% de los españoles no existe la más mínima división de
poderes y que Policía, Justicia, Parlamento y Gobierno son una. Dicho todo lo
anterior, lo que llama la atención es que no obstante el aparente voto de
confianza a Zapatero nada menos que el 75% de los encuestados están a
favor de que la prensa debe seguir investigando lo ocurrido el 11M. Parece que
por lo menos la mitad de los que dicen confiar en Zapatero lo hacen con la boca
pequeña y no están demasiado convencidos.
En otra encuesta sobre el "Proceso de Paz" la respuesta a la pregunta :"¿Cree que el alto de fuego de ETA desembocará en el final definitivo de la violencia?", los encuestados que habían votado al PSOE votaron SI en un 50,6% (fueron por mucho los más optimistas ya que el voto mayoritario fue NO en un 54,2%) pero no obstante este optimismo a la pregunta "¿Teme Ud. que ETA rompe la tregua"? un 60,6% de estos mismos votantes socialistas votaron SI. Tomando en cuenta los NS/NC he calculado que casi un 20% cambiaron de postura y les parecía la mar de normal creer al mismo tiempo en el éxito de la maniobra zapaterista y el fracaso de la misma por la rotura de la tregua.
También son llamativas algunas respuestas en relación a una encuesta sobre "Los nuevos ciudadanos". A la pregunta "¿Cree que el proceso de regularización de los "sinpapeles" fue....?", el 52,3% de los votantes socialistas contestaba: "Positivo" y el 38,2%: "Negativo". Mientras que a la siguiente pregunta sobre si los encuestados consideraban que dicha regularización hubiera provocado un "efecto llamada", el 62,5% de estos mismos votantes socialistas contestaron que SI y el 33% que NO. Analizando estas cifras vemos que por lo menos el 20% de los encuestados socialistas eran capaces de considerar la regularización de los "sinpapeles" un hecho positivo y al mismo tiempo considerarla responsable de un "efecto llamada", algo generalmente tomado como negativo.
Por
último la perla de la incongruencia. En la reciente encuesta sobre "El
Barómetro de la Comunidad de Madrid" hubo una pregunta sobre la imagen que
tenían los encuestados de los candidatos a la Comunidad. Había que votar
según una escala de 1 a 10. Como es lógico la puntuación final de cada
candidato era el promedio de todos los puntuaciones individuales recibidos. La
repuesta a este tipo de preguntas está normalmente condicionado por la
importancia del partido a que un candidato pertenezca ya que lógicamente los votantes de un
partido dan una puntuación alta a su candidato y otras mucho más
bajas a los otros contrincantes. El hecho de que en la encuesta en cuestión
Esperanza Aguirre recibía un 5,9 contra el 4,5 de Rafael Simancas tiene
lógicamente una fuerte interpretación electoral. La incongruencia raya en el
hecho de que el tercer candidato, Gregorio Gordo, de IU, recibía una puntuación
del 4,3 cuando el 82,2% (Aguirre 0,8%, Simancas 6%) de los encuestados
admitieron que no sabían quién era. No tiene el más mínimo sentido que
Simancas solamente obtuviera un 0,2 más que Gordo cuando su partido obtiene
más del triple de votos que IU. La única sorprendente conclusión a que
podemos llegar es que una gran parte de los encuestados que admitieron
desconocerle demostraban tener su corazoncito puntuándole de todas formas.
Después de esto habrá que cuestionar el verdadero valor sociológico de las
encuestas.
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Ó12/2006