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 DEMOCRACIA Y DEMAGOGIA 

  Demagogia   Estado de Derecho    Desigualdad jurídica     Fiscalía general     ¿Paz?
¿Chantaje?   Escila y Caribdis      

 

Ya sabemos que nuestro sistema democrático occidental no es necesariamente bueno sino simplemente mejor (supuestamente) que todos los demás, y hay que admitir que ha funcionado razonablemente bien en gran parte de Occidente durante el último siglo y medio no obstante sus defectos e inconveniencias. El surgir del fascismo y del nazismo en el siglo pasado demostró claramente varios de estos defectos. Por una parte su indefensa contra un ataque frontal por parte de partidos minoritarios antidemocráticos cuando existe una fuerte división entre los partidos democráticos más interesados en sus luchas fraticidas que en el bien general, dando a aquellas la posibilidad de pescar en aguas revueltas; por otra parte la facilidad con que se confunde con la demagogia, esta actitud  política caracterizada por el intento de conseguir  el incremento de adeptos a un grupo político o líder carismático, apelando no a la razón sino a componentes emotivos y emocionales del subconsciente de los votantes  para lograr la plena identificación ideológica de estos y conseguir el apoyo para sus propósitos.  Estos defectos se siguen notando todavía - en más o menos medida - en casi todas las democracias establecidas. En los menos avanzados se ve claramente los nefastos resultados cuando la demagogia llega a sus últimas consecuencias y además los electores moderados, o los partidos de la oposición, se desentienden del proceso electoral en señal de protesta y de esta forma terminan entregando el poder total, y totalitario, a los demagogos antidemocráticos. Dos ejemplos recientes: en Irán gran parte del electorado se abstuvo en las últimas elecciones presidenciales - en un auténtico suicidio político colectivo - como protesta contra la falta de éxito en democratizar las instituciones por parte de los anteriores presidentes moderados por culpa del continuo sabotaje de los ayatolas, entregando de esta forma el poder a un presidente ultrarreaccionario; por otra parte en Venezuela los partidos de la oposición no se presentaron a las elecciones legislativas en protesta por la falta de garantías en el proceso electoral, convirtiéndose de esta forma en extraparlamentarios  y dando a Cháves  el poder absoluto en bandeja para poder convertir, sin ninguna restricción, el movimiento chavista en partido único. En los dos casos los moderados saltaron de la sartén al fuego con una falta de responsabilidad y sentido común solamente comparable a la de los partidos conservadores alemanes en la República de Weimar cuando en 1933 los nacionalistas y el Partido del Centro Católico aprobaron la Ley de Poderes Especiales presentada por los nazis, lo que permitió a Hitler establecer el III Reich y a ilegalizar a los demás partidos políticos incluyendo aquellos que tan tontamente le habían apoyado. 

En España vemos que los defectos nunca resueltos de la democracia - y que llevaron a la Segunda República al desastre en gran parte por culpa de Largo Caballero y su rama socialista revolucionaria, los nacionalismos y los comunistas (vea: La Transición y la Republica ) - pueden dar al traste con la convivencia pacífica y animar el resurgimiento de las peores pasiones españolas con un latente "guerracivilismo".  Como todos los conceptos tienden a ser prostituidos a través del tiempo, no es muy sorprendente que para la mayoría de la gente el concepto de democracia se limita al derecho de poder elegir, con sufragio universal, sus representantes políticos cada cuatro años y, si lo han hecho mal, poder sustituirlos votando a otro partido en las elecciones siguientes. Si esto fue el verdadero y único alcance de la democracia ésta en vez de ser el sistema político menos malo sería simplemente uno de los peores. Considerando que por una parte los partidos - algunos más que otros - tienden a convertirse en sistemas dictatoriales donde, en contra de la exigencia constitucional de su democracia interna y la prohibición del mandato imperativo, se exige, por encima del bien y del mal, una ciega disciplina de partido a sus diputados (vea también: escaño) y, por otra parte, el apego psicológico y clasista de la mayoría de los votantes a su partido del alma, nos estamos acercando - por lo menos bajo un gobierno socialista - cada vez más a la sustitución de la democracia por la demagogia pura. Si a esto añadimos la vieja crítica al sufragio universal por poner la democracia en manos de una mayoría de analfabetos - o, en tiempos modernos, "analfabetos funcionales" - la idea misma de que la democracia se limita simplemente al periódico derecho a votar a las elites de los partidos sería poco alentador. Claro que la democracia es, o debiera ser, mucho más que esto, y su característica fundamental es el Estado de Derecho en el cual todos debieran tener los mismos derechos y obligaciones jurídicos, la misma protección judicial y, en caso de cometer delitos, ser perseguidos con el mismo afán, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o "cualquier otra condición o circunstancia personal o social"  (art. 14 de la Constitución); ésta condición o circunstancia se refiere implícitamente al poder económico o político. Si aplicamos estos criterios ( mucho más importantes para la democracia que un ciego sufragio universal) a nuestra realidad jurídica  nos damos cuenta que nuestro Estado de Derecho no es tal sino a lo sumo un engaño para bobos, un simple disfraz demagógico para contentar a las masas. No hay duda que algunos son "discriminados positivamente",  por "condición o circunstancia personal (económico) o social (político)", mucho, o muchísimo, más que otros; es decir son mucho más "iguales"; un caso típico fue el de Polanco en su enfrentamiento con el juez Gómez Liaño (vea: Jueces,indultos y telepolancos). Pero no se limita solamente a tener controlados - o hasta en nomina - a algunos jueces del Tribunal Supremo. Hay muchas variantes, como la condonación de deudas bancarias a ciertos partidos políticos que crea inseguridad jurídica por la resultante contrapartida económica - el rascamiento mutuo -, ya que no hay favores gratuitos. La condonación por parte de la Caixa de las deudas del PSC y de ERC estimulaba sin duda la actitud favorable del Gobierno a la OPA de GasNatural sobre Endesa y ya veremos las exigencias  presentadas por los demás bancos condonantes al PSOE. Las últimas manipulaciones jure-políticas son el juicio del 11M y el mal llamado "proceso de paz" en el País Vasco (las provincias Vascongadas). En lo que se refiera a la primera nos hemos enterado con asombro de la renumeración de los abogados de oficio nombrados para defender a los imputados. Recibirán como renumeración total para un pleito que según la fiscalía puede tardar varios años en resolverse - mientras más tarde mejor para el Gobierno, vea: El 11M, la comisión y la mala conciencia socialista -, algo así como el sueldo mensual de cualquier operario en la construcción. Es verdad que el Gobierno, a la vista del clamor provocado, piensa aumentarla, pero hasta si la multiplican por dos o tres la cantidad sigue siendo totalmente ridícula y los pobres abogados en cuestión han sido condenados, sin ton ni son, a algo que solamente puede ser considerado como "trabajos forzados jurídicos". Como es lógico, aquellos, si no quieren morirse de hambre entre tanto, van a invertir un tiempo mínimo en la defensa de sus clientes y así cumplirán exactamente la pretensión del Gobierno y del Fiscal-General que necesitan más que agua de mayo que su tesis sobre el 11M prevalezca. Habrá gente a que la defensa de los inculpados les importa un bledo, al fin y cabo son unos criminales que de todas formas van a recibir su merecido. Aparte de que bajo nuestra legislación penal todos tienen derecho a una buena defensa, el asunto va mucho más allá. No hay duda de que los imputados son unos chorizos y malhechores y serán culpables de muchos delitos, el problema es que no está muy seguro que estuvieron todos implicados en la trama y los que sí lo estuvieron no parecen haber sabido ni el alcance ni la autoría intelectual de la misma. Parece que la única culpa de algunos - los confidentes policiales - fue haber avisado, una y otra vez, a la policía y como premio han sido convertidos de molestos mensajeros en chivos expiatorios. El sumario del juez del Olmo parece limitarse a una recopilación de atestados policiales, que van desde confusos y contradictorios a manipulados y falsos. Hasta tal extremo que un abogado penalista de primera podría desmantelar toda la acusación en relativamente pocas sesiones y dejar a la Fiscalía General, y por lo tanto al Gobierno, en paños menores. Espero que alguna asociación cívica, o El Mundo o la COPE, toma a su cargo la defensa de por lo menos uno de los acusados/confidentes para bien del Estado de Derecho. Puede sorprender a muchos incautos la posibilidad de que la policía - mejor dicho algunos policías - haya podido manipular y hasta falsificar atestados incluidos en el sumario, pero si esto ha ocurrido en un asunto menor como la falsa acusación de Bono - TSJM dixit -  de haber sido agredido en una manifestación de victimas del terrorismo, tenemos todo derecho a sospechar que la misma manipulación haya ocurrido en un asunto infinitamente más importante para el Gobierno y el PSOE. 

En lo que se refiere a la situación vasca hay que analizar, antes de nada,  la función de la Fiscalía General del Estado. Por definición ésta es la defensa de la sociedad contra el crimen y convierte a los fiscales en la acusación de oficio de nuestra sistema judicial. Su función lógica es pedir las máximas penas y oponerse a la reducción de las mismas o la excarcelación anticipada de los convictos. O sea, los fiscales acusan, los abogados defienden y los jueces juzgan , garantizando de esta forma los derechos de todos; victimas y criminales. Pero con el nuevo talante zapateriano todo parece haber cambiado. Durante la última legislatura los socialistas criticaban hasta la saciedad la labor del entonces Fiscal General, Cardenal. No hay duda que el hombre tuvo sus defectillos; demasiado chapado a la antigua, demasiado conservador. No obstante tuvo también importantes virtudes: ser antes de su nombramiento uno de los fiscales jefes de más antigüedad del escalafón y, con todos sus defectos, ser mucho mejor y equitativo que sus antecesores socialistas. Sustituirle por un juez, para más inri perteneciente a "Jueces para la Democracia" ( una quinta columna marxista dentro de la judicatura que está cada vez atrapando más poder, muy por encima de su importancia numérica), no tiene que haber caído muy bien dentro de la profesión. Si a esto añadimos que, por razón de la estructura jerárquica de la fiscalía, los fiscales no tienen más remedio que doblegarse a la voluntad de Conde Pompidu  - ya vieron lo que le pasó a Fungariño -, aquel ha logrado la cuadratura del círculo: convertir a la fiscalía en la abogacía de ETA y Batasuna. Que todavía no ha logrado su propósito es gracias a unos pocos jueces de la Audiencia Nacional que están rigurosamente aplicando la legislación vigente incluido la Ley de Partidos. Pero ya veremos cómo dentro de poco también estos jueces se doblegaran frente a los zapateristas si no quieren perjudicar su carrera profesional en vista de la próxima renovación del Consejo del Poder Judicial y, por lo tanto, el cambio de una mayoría "conservadora" , dedicada a "conservar" la independencia judicial, a otra marxista - habrá "Jueces para la Democracia" (?) por doquier - dedicado a convertir también la judicatura en una dependencia gubernamental. El afán acaparador del actual gobierno es tal que van han nombrado un miembro del gobierno, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, como gobernador del Banco de España, terminando así también con la independencia y neutralidad de esta institución. Lo mismo ha ocurrido con la Comisión Nacional de la Energía, el Tribunal de Defensa de la Competencia y la CNMV. Todos tomado por asalto por las hordas zapaterianas. Son insaciables. 

Volviendo a la situación creada en el País Vasco, podemos preguntarnos el porqué del cambio total de la filosofía antiterrorista del PSOE, o por lo menos de su cúpula dirigente. No obstante los desmentidos, más bien mentiras, de Zapatero nos hemos enterrado hace poco que no solamente los socialistas vascos han estado dialogando, negociando o pactando con los etarras desde el principio mismo de la actual legislatura sino desde por lo menos un año antes. Es decir casi desde el momento de la entrada en vigor de la Ley de Partidos (!). En aquel momento ETA y Batasuna estaban contra las cuerdas y a la desbandada. Las fuerzas del orden público, tanto en España como en Francia, estaban desmantelando todos sus infraestructuras. Hasta la kale borraka estaba desapareciendo por arte de magia gracias al simple procedimiento jurídico de considerar a los padres de los cachorros de ETA subsidiarios civiles de los daños económicos causados por su prole. (Me siento parcialmente autor intelectual de esta iniciativa porque creo que fue la primera persona en sugerirla públicamente hace ya 6 años; vea: Terrorismo y derecho penal ). Creo significativo que los primeros contactos del PSOE con ETA coinciden, más o menos, en el tiempo con el momento cuando Zapatero empezaba a prometer la retirada de las tropas españolas en caso de ganar las elecciones generales en el 2004. Personalmente especulé después del 14M con la posibilidad de que esta promesa había provocado el atentado del día once por parte de los islamistas (si ellos de verdad lo cometieron) por razones puramente oportunistas. Pero me parecía ya entonces dudoso pues que no tenía mucho sentido que el terrorismo islamista hubiera reaccionado así a lo presencia de España en Irak, promesas electorales no obstante, un país que antes de la invasión había tenido un régimen izquierdista (baazista) totalitario y laico ( o por lo menos aconfesional; tenía hasta un vicepresidente cristiano) y que Al-Qaeda no hubiera reaccionado de la misma forma frente a la presencia española en Afganistán, que había sido hasta entonces su baluarte principal. Claro que Zapatero usó dos medidas diferentes frente a la opresión. La invasión de Afganistán era legítimo porque derrotaba a un régimen teocrático y dictatorial y por lo tanto de derechas, mientras en Irak el régimen opresor era de izquierdas y por lo tanto más o menos justificable. Es una de las enigmas del pensamiento zapateriano de que no obstante de haber aumentado el contingente militar en Afganistán no parece sentir ninguna preocupación de que este hecho pudiera provocar otro atentado islamista.

 Si la anterior especulación tenia sus defectos, otro cantar es la posición de ETA una vez que los socialistas parecían dispuestos a echarles un cabo. Hasta entonces a los etarras les importaba un bledo quien gobernaba en España. Por muchas discrepancias que hubo entre socialistas y populares en lo que se refiere al terrorismo abertzale y las exigencias de Batasuna estaban hombro con hombro. El acercamiento de los socialistas y su repentina predisposición a dialogar, y hasta pactar el fin de la violencia, cambiaba todo el panorama y un cambio de gobierno tiene que haberse convertido en un asunto primordial para los etarras. Todo este movimiento subterráneo coincide con el periodo donde ETA, no se sabe bien si por presión policial, por azar o por diseño, empezaba a limitarse a cometer actos terroristas sin victimas humanas y a la extorsión a los empresarios vascos. La intercepción de camionetas de ETA cargados de explosivos y destinados a Madrid, en diciembre del 2003, parece haber sido el resultado de un chivato anónimo cuya intención fue probablemente atraer toda la atención de la Guardia Civil para que simultáneamente, como ha salido a la luz durante la investigación, otro convoy con los explosivos para el 11M podía entrar en Madrid por una ruta divergente. A la vista de esto parece probable, o por lo menos plausible, que el 11M fue el resultado de una colisión entre fuerzas diferentes  que tuvieron en común su interés en manipular las elecciones para provocar un cambio de gobierno. Y si hay que sugerir una hipótesis, pensar en una autoría intelectual por parte de ETA, el uso no tanto de islamistas sino de delincuentes musulmanes como carne de cañón y chivos expiatorios, y la activa colaboración de elementos rencorosos dentro de las Fuerzas de Seguridad del Estado para manipular la investigación, no sería totalmente descabellado (vea: la mala conciencia socialista). Después de todo lo que ha salida a la luz ya no nos sorprende la tibia reacción de los socialistas en relación con la reunión entre Carod-Rovira y la cúpula de ETA. No podían quejarse porque ellos estaban haciendo exactamente lo mismo. 

La tregua permanente declarada por ETA es más tramposa que la anterior. Ya había dejado de matar mucho antes por razones de oportunismo puesto que se había dado cuenta que el chantaje, o sea la amenaza de que puede volver a matar, salía mucho más rentable que un muerto. Por muy dolorosos que fueran el número de muertos, casi mil, estos no han sido por si lo más importante del terrorismo. Los muertos por tráfico han sido en el mismo periodo 150.000 y no han causado el mismo impacto - el tráfico nunca ha logrado estar en las primeras posiciones de las preocupaciones nacionales - y la diferencia raya no solamente en la enorme publicidad recibido por los atentados (vea: Terror y publicidad) sino más todavía, por lo menos en el País Vasco,  en el sentido de total inseguridad creado. La sospecha que tu vecino o conocido de toda la vida esta controlando tus movimientos e igual ya te ha señalado con el dedo como víctima futura. La necesidad de cargos públicos de llevar guardaespaldas, de otros de inspeccionar varias veces al día los bajos de su coche por si acaso etc. etc. Nada de esto ha cambiado demasiado, la espada de Damocles sigue colgando de una crin muy fina. Ya no se mata pero se sigue exigiendo "los impuestos revolucionarios" y con los abertzales valentonadas por el entreguismo socialista el ambiente parece estar más irrespirable que nunca. A los no nacionalistas no se les mata pero se les acosa, se les escupe y se les insulta. Y Zapatero, sin darse por enterado - aceptando que ETA está cumpliendo, y huyendo de la confrontación parlamentaria - ya nos ha comunicado en una rueda de prensa la apertura de las negociaciones. La pregunta es sobre qué van a negociar. Por una parte Zapatero jura que no va a pagar un precio político mientras que por la otra, ETA y Batasuna exigen autodeterminación, Navarra, las 3 provincias francesas y la excarcelación de los presos. ¿Como se van a reunir representantes del Gobierno ( Paxti López ya lo ha hecho) con un partido ilegal sin derogar la Ley de Partidos? El presidente tiene mayoría parlamentaria para hacerlo - todos sus apoyos nacionalistas y comunistas lo votarían con gran alborozo - pero no se atreve por miedo al impacto negativo que pudiera tener entre sus votantes y hasta teme que pudiera provocar una abierta rebelión dentro de parte de su propio partido. En relación con esto es curioso que jurídicamente, según parece, reunirse con ETA no es ilegal mientras que hacerlo con Batasuna sí lo es. Pero ya veremos como habrá soluciones para todo. Una forma de escaparse de la contradicción sería una mesa de partidos con la participación de EHAK, como sucedáneo de Batasuna, representado por un equipo de negociadores formado por todos los dirigentes de Batasuna a título personal. Ya veremos si tal solución será aceptable para los etarras. No me cabe duda de que el Gobierno presentará como base de las negociaciones el Plan Paxti López, o sea un Plan Ibarretxe disfrazado (vea: el gran timo). Para el PNV esto sería probablemente aceptable pero lo malo es que ETA exige mucho más y según ellos ya han llegado a ¿compromisos? previos con los socialistas.       

La arrogante osadía de Zapatero de pensar que iba a entrar en la historia como el gran estadista que hubiera solventado el problema vasco, le ha metido, tonta- y candorosamente, en un callejón sin salida. Por una parte tiene que llegar a un acuerdo con ETA para que éste no vuelve a matar lo que la masa de ilusos en el país no le iba a perdonar, y por la otra no puede hacer cesiones políticas que sería imperdonable para los no tan ilusos. Cogido entre "Escila y Caribdis" ha perdido tanto el compás como el Norte. 

 

 

ã 10/2006

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