EL CINE Y LA HISTORIA
Siempre me ha sorprendido la ligereza con que el cine, especialmente el cine de Hollywood, trata los temas históricos. No sé si por ignorancia, arrogancia o simplemente desprecio total a la audiencia, la verdad es que guionistas y directores han manipulado la Historia a su gusto y en el camino han divagado tanto que en muchas ocasiones cualquier relación con la realidad histórica es puramente imaginaria. Es una pena porque, como en tantas otras cosas, la realidad histórica es mucho más fascinante que la inventada por el cine.
Tomamos como ejemplo la insistencia de los guionistas de incluir en las películas de la antigua Roma a una caballería de choque que no solamente no existía sino además era imposible porque el estribo - inventado uno o dos siglos a.C. en China- no entra en la historia occidental hasta la batalla de Adrianópolis (378), en la que hunos, alanos, godos y espartanos, que habían adoptado el estribo de los partos y convertido de esta forma su caballería en un arma de choque, aniquilaron a las legiones romanas del emperador de oriente Flavio Valente, demostrando, hasta el invento de las armas de fuego, la nueva superioridad de la caballería frente a la infantería que durante mil años había sido suprema. Es verdad que los romanos usaban auxilas de cohortes montados - tropas auxiliares de guerreros de tribus sometidas - que montaban a pelo y sin estribos y que, armados unos con arcos y otras con hondas, cumplían la función de reconocimiento de las tropas enemigas, hostigar estas a distancia durante la batalla y perseguirlas cuando huían a la desbandada después de haber sido derrotadas. No hay duda de que retratar la verdadera función de las auxilas montadas hubiera hecho las películas más vistosas y de paso se podía haber incluido el funcionamiento de las legiones y como los legionarios, que además de su armamento llevaban pico y pala, construyeron al final de cada jornada de marcha un campamento fortificado para no poder ser atacados de noche por sorpresa; o cómo una legión podía construir en tierra enemiga más de 2km de carretera al día. También se podía haber prestado más atención a la formación de una legión en batalla y se hubiera evitado retratar unas caóticas luchas, mano a mano, totalmente contrarias a como operaba. Las legiones como tales consistían de unos 5600 hombres - más unos 2000 como auxilas montadas- divididos en cohortes y éstos en centurias. Su formación de batalla era a base de 3 o 4 filas pospuestas con lo que presentaba un frente de entre 1400 y 1800 hombres con una extensión de entre 1100 y 1500 metros por cada legión. Estas formaciones habían sido entrenadas intensivamente para funcionar como una unidad con intricados movimientos internos que permitían en batalla que en cuestión de segundos la primera fila se convertía en la última y la segunda en primera, conque el enemigo se confrontaba repentinamente a unos contrarios frescos. Los legionarios eran en estatura y capacidad individual inferiores a los guerreros tribales, entrenados para la lucha individual, a que se enfrentaban, pero gracias a su organización y entrenamiento una legión era muy superior a la suma de sus hombres; una auténtica máquina de matar. Para que esta pudiera funcionar a pleno rendimiento los generales romanos buscaban siempre la ventaja del terreno y para conseguirlo estaban dispuestos a retroceder frente al enemigo, en una aparente huida, hasta encontrar el sitio apropiado para hacerle frente. Buscaban un lugar donde se podía limitar la frente a 1500 metros o menos, multiplicada por el número de legiones participantes, lindada por tierra alta, o bosques, fácilmente defendible por las auxilas, y preferiblemente con una bajada hacía el enemigo. Después era cuestión de aguantar la primera embestida desordenada del enemigo y poner la maquina en marcha. Estos detalles hubieran aumentado el interés de las películas para el público y le hubiera dado una idea del porqué del éxito de Roma durante más de un milenio.
Por otra parte no he entendido nunca porqué Cleopatra (VII) siempre ha sido retratada como si fuera egipcia, cuando en realidad era la última representante de la dinastía Tolemaica cuyo fundador Tolomeo - un general de Alejandro que había sido nombrado gobernador de Egipto por éste- se estableció como gobernante independiente en el 305 a.C. La dinastía mantenía su pureza étnica macedónica a través de los siglos y Kleopatra (el nombre de la hermana de Alejandro y es muy posible que éste la casó con Tolomeo), con la K griega, era macedonia de pura cepa y como todo su familia pelirroja. Su supuesto pelo negro era en verdad una peluca que usaba para ceremonias públicas.
El trato de otras épocas históricas no ha sido mejor. No hay nada más ridículo que Errol Flynn con sus trajecitos de colores en "Robin de los Bosques" . A finales del siglo XII, en que ocurrieron supuestamente los hechos relatados en las baladas del siglo XIV, los bosques "reales" de Sherwood seguían tan densos como en tiempos romanos y totalmente impenetrables a caballo y casi a pie. Es cierto que villanos huidos y fugitivos establecieron campamentos autosuficientes en remotos claros en el interior de los bosques, pero la impenetrabilidad de los mismos hacía imposible la trama principal de la película. También llama la atención el romanticismo con que se trata a los castillos medievales como si fueran unos palacios de finales del siglo XIX confortables y calentitos. Nada más lejos de la verdad. Los castillos del siglo XII eran lúgubres, fríos y extremamente sucios. Como eran edificios primariamente defensivos las ventanas eran estrechas y pequeñas, sin cristales, y la única protección contra el frío y el viento fue algo parecido a las posteriores contraventanas. Había muchas corrientes de aire lo que ocasionó la construcción de camas a base de un armazón que se apoyaba en cuatro postes y del cual colgaban cortinajes. Por cierto, los dormitorios como tales no existieron hasta el siglo XVIII y las camas estaban en la gran sala y fueron usados de día como divanes. Por otra parte las chimeneas con conductos para la salida del humo y dar un tiro adecuado no se empezaron a utilizar hasta bien entrado el siglo XIII. Además de apestar las salas de humo, las chimeneas sirvieron según un dicho de la época para "abrasar la barriga y helar la espalda". Si a todo esto añadimos que no existían excusados y que la gente tenía que orinar y cagar casi en público en cubos que fueron vaciados una vez al día, uno puede imaginarse el ambiente pestilente en que vivieron los nobles, para no hablar ya de los villanos. Lógicamente no existían facilidades para asearse con que no hay que tener ninguna nostalgia hacia la vida supuestamente "bucólica" del siglo XII. La forma de vida en los castillos implicaba que no había ninguna posibilidad de aislamiento - las damas tenían que vestirse detrás de las cortinas de su cama - con lo que muchos detalles de la trama de películas sobre Robin Hood o Ivanhoe hubieron sido totalmente imposibles en su época. Todo esto demuestra que en el cine - en Hollywood más que en Europa-, los guionistas nunca han ajustado las tramas de sus historias a la realidad histórica, económica y social de las diferentes épocas sino, al contrario, han ajustado y manipulado ésta realidad a las "necesidades" de sus ficciones, demostrando una total falta de imaginación y destreza artística. En el cine había que cambiar lo de "una imagen vale mil palabras" por "una imagen cinematográfica vale mil mentiras".
Podíamos pensar que mientras más lejana en el tiempo fuese la época histórica retratada, más manipulada y lejas de la realidad histórica sería, pero esto no es verdad ya que la época más mitificada y más manipulada, hasta convertirse en un auténtico timo, ha sido, y sigue siendo, la del Oeste Salvaje en Estados Unidos. Los "western" han creado la impresión de un Oeste extremamente violento, lleno de forajidos, bandidos y cuatreros pero la realidad era bien diferente. Desde 1865 a 1890 no hubo más de 600 muertos por armas de fuego en el Oeste, menos que el promedio anual de la ciudad de Nueva York en el mismo periodo. Todos los hombres estaban armados pero el Oeste era mucho más pacífico que los grandes ciudades del Este. Gran parte de los hombres eran sudistas que habían dejado el Sur después de la terminación de la Guerra Civil y que al Oeste aportaban su estricto código de honor: que implicaba que no se podía matar a un hombre desarmado y no faltar al respeto a ninguna mujer. Si el Oeste era salvaje no lo era por sanguinario y sangriento, sino por duro, primitivo, poco civilizado y por su actitud hacia los indios. Está claro que la estadística mencionada no incluye a los indios cuaos masacres fueren celebradas hasta principios del siglo XX bajo el antiguo eslogan de: "el único indio buena es un indio muerto".
El mito de un Oeste enormemente violento fue creado por escritores y periodistas de la época que encontraron un lucrativo mercado para sus publicaciones entre la gente del Este ávidos de historietas excitantes por exageradas que fuesen. Toda esta creación mítica contaba con la activa participación de personajes legendarias como Wild Bill Hickock y William Cody (Buffalo Bill) que se hicieron ricos a base del mito. Como es lógico el cine no iba a contradecir el mito creado y casi universalmente aceptado, y seguían el mismo camino de convertir lo anecdótico y excepcional en genérico.
El problema del "western" ha sido que el tema del Oeste era de cierta forma secundario y que las películas sirvieron para muchos directores como vehículos para la confirmación de valores básicos como el valor, el sacrificio, la amistad y la lealtad; para el análisis social y político; para la propagación del darwinismo social y para provocar debates sobre los valores y la moralidad de la sociedad, todo visto a través de un prisma del siglo XX. Muchas fueron descaradas adaptaciones, si no plagios, de tragedias griegas y shakesperianos. Sabiendo esto no nos puede sorprender que a los directores les importaba un bledo la verdad histórica de sus tramas, y crearon de cierta forma la "western-ficción" de igual forma que después crearon por las mismas razones la ciencia- ficción, una especie de "western" galáctico. De todas formas los directores debieron haberse exigidos un mínimo respeto para los hechos y detalles históricos, un respeto que además hubiera aumentado el interés y la calidad de sus películas.
Hay
imágenes sorprendentes: en la película "Los Comancheros" que en su
primera escena lleva la sobreimpresión "1843", John Wayne y los
suyos usan en las secuencias de acción carabinas Winchester fabricados por
primera vez en 1866 y Colt .45 "Pacificador" del año 1873. Salieron muy
fotogénicos pero en 1843 todavía su usaban rifles con carga por la boca del
cañón y
los primeros primitivos revólveres Colt Paterson, con carga por la boca del tambor,
datan de 1836 sin que en Texas se hubieron enterado de su existencia.
Igualmente sorprendente resulta la imagen de la Batalla
(más bien escaramuza) de Little Bighorn en la película "Murieron con las
botas puestas" (Walsh,1941) con Errol Flynn, en donde se manipula
hasta el escenario ya que la escena de la masacre de la compañía con que
Custer se enfrentaba con su destino parece rodada en Arizona - una pequeña
llanura desértica rodeado por alturas ocupados por los indios, sin ningún
riachuelo a la vista - cuando todo ocurrió en Montana cerca de Dakota del
Norte, en las arboladas laderas del valle del río Little Bighorn (un afluyente
del Bighorn, a su vez afluyente del Yellowstone que termina por verter sus
aguas en el Missouri) y escasos centenares de metros del campamento de Sitting
Bull (Toro sentado), Crazy Horse (Caballo Loco) y Gall y sus 4000 Siux y
Cheyennes.
La masacre de una compañía del "famoso" VII de Caballería es quizás el momento oportuno para terminar con el mito cinematográfico de una caballería de choque que cargaba contra los indios sable en mano como si de un regimiento napoleónico de choque se tratase. Nada más lejos de la verdad. La caballería yankee, sudista y estadounidense después, se parecía en realidad a una caballería de infantería montada. En palabras de un famoso oficial de caballería sudista: " Nosotros nos servimos de los caballos para desplazarnos rápidamente de un sitio a otro, ocupar una posición y mantenerla, pie a tierra, hasta la llegada de la infantería. Fuimos usados para penetrar detrás de las líneas enemigas, cortar sus comunicaciones, encender sus forrajes y sus almacenes. Obligadas a combatir, en general descabalgábamos, llevando los caballos a la retaguardia, y defendiéndonos con carabinas y revólveres". Vamos, parece que desde tiempos romanos el círculo se había cerrado y la caballería se parecía en sus funciones bastante a las auxilas montadas romanas. Un importante arma auxiliar de la infantería.
El
desarrollo progresivo de las armas de fuego durante gran parte del siglo XIX es
una historia fascinante y la variedad de armas resultante podía haber
añadido un elemento muy interesante y jugoso al "western". Hasta
principios del siglo XIX el desarrollo había progresado del mosquetón y arcabuz -un tubo de hierro cerrado por un extremo y con una pequeña apertura
(la lumbrera), acoplado a una culata - que se cargaba por la boca y se
disparaba acercando una mecha a la lumbrera, a un rifle cuyo mecanismo de
disparo había sido poco a poco perfeccionado. El último invento fue una placa
de metal fijado sobre la madera (la platina) por encima del disparador, a este
platino estaba atornillado el serpentín, un trozo de metal en forma de S
conocido por martillo o gatillo, y una cazoleta, dando a la lumbrera. que
contenía un piedra de pirita llamado piedra de fuego o pedernal. Al disparar
el gatillo daba en la cazoleta lo que provocaba unas chispas que
inflamaban la pólvora y lo que provocaba la salida de la bala. De cierta forma
era el directo precursor de las armas de percusión. Por otra parte las
pistolas se parecían mucho a los rifles en su funcionamiento y eran en esencia
una forma pequeña de los mismos con una culata modificada. Es interesante que se
llamaba originalmente gatillo a lo que ahora llamamos percutor mientras que el
gatillo actual era antes conocido por disparador.
A principios del siglo XIX
un clérigo escocés, cazador por más señas, descubrió que el fulminante de
mercurio estallaba al ser sometido a un golpe y decidió adaptar este hecho a
las armas de fuego. En la década siguientes se desarrolló un cebo en forma de
una pastilla cilíndrica de fulminante en un finísimo envoltorio o cápsula de
cobre cerrada después del llenado por una gota de
goma. Fue un invento de enorme importancia porque sin ello el posterior
desarrollo hubiera sido imposible. Ya en los años 20 salieron los primeros
fusiles y pistolas que incorporaban el nuevo invento. La cazoleta desapareció
y fue reemplazado por una pequeña chimenea a partir de la lumbrera en el cual
se colocaba el cebo fulminante. Ya había un mecanismo de disparo seguro e
infalible muy diferente al del pedernal que fallaba con cierta
frecuencia por la humedad y en el momento más inoportuno. Había nacido el
arma de percusión. El avance era importante pero
quedaban inconvenientes: el tiro único y la carga por la boca del
cañón. La primera novedad posterior fueron los "pepperboxes", a
base de cuatro o cinco cañones juntados lo que creaba un arma de tiro
múltiple. El inconveniente fue que era muy voluminoso y que había que girar
los cañones con la mano. Era una evolución intermedia que indicaba el camino
para llegar al revólver que apareció finalmente de la mano de Samuel
Colt en 1836. El Colt Paterson tenía un tambor corto con 5 cámaras frente a
un único cañón, la rotación y el alineamiento exacto de una cámara frente
al cañón se lograba al armar el gatillo con la mano y finalmente las
chimeneas estaban separados por tabiques para que la explosión del cebo de una
cámara no afectase a las otras. Se fabricaba en dos calibres el .31 y el .36 y
con un cañón de 5 pulgadas (casi 13cm) y tenía un disparador abatible. El
arma se cargaba por la boca del tambor con pólvora que se llevaba en un
cebador de cuero y con balas cónicas de plomo para cuya fabricación se incluía
un molde. O sea, el tirador tenía que fabricar sus propios balas, fundiendo
él mismo el plomo, verterlo en el molde y enfriarlo en un cubo de agua.
Después todavía tenía que limar las balas para quitar desperfectos y
dejarlas lo más lisas posibles. Era costumbre de dedicar a este menester de
vez en cuando un día para fabricar un centenar o más de balas y crear una
reserva. Posteriormente, los dos ejércitos durante la Guerra Civil produjeron
balas de todos los calibres en talleres y proporcionaban a sus soldados
saquitos con balas prefabricadas.
El primer Colt no tuvo mucho éxito y su inventor quebró en 1842. La guerra contra México en 1847 cambió la suerte de Sam Colt y obtuvo un pedido importante para fabricar una versión mejorado del Colt Paterson. El Colt Walker. era mucho más robusto, tenía solamente 5 piezas en vez de 17, un disparador fijo protegido por un guardamonte, un tambor de 6 cámaras con un calibre de .44 y un cañón de 9 pulgadas (23 cm). A este le siguieron nuevos modelos mejorados y más ligeros; los Dragoons .44 (1848) Pocket .31(1849) Navy .36(1851) Army .44(1860) etc. Después de la guerra de México los primeros grandes pedidos venían tanto de Turquía, Rusia como Inglaterra, antes y durante la guerra de Crimea entre 1853 y 1856. La definitiva consagración de los revólveres fue la Guerra Civil estadounidense. La patente de Sam Colt expiró en 1857 e inmediatamente salían al mercado revólveres de muchas marcas: Starr. Remington,Smith &Wesson, Roger&Spencer, Joslyn, Freeman, Pettingill y otras. Todos hicieron su agosto con la Guerra Civil durante la cual solamente en revólveres los ejércitos yankee y sudista compraron respectivamente 750.000 - casi 400.000 Colts y 150.000 Remington- y 250.000 - parte Colts y Starrs de contrabando, el resto de marcas extranjeros como Lefaucheux, Perrin y LeMat).
Entre estas armas hubo de todos los calibres desde el .22 al .45, y cañones que iban desde los 3 pulgadas (7,6cm) hasta los 10 (26cm). El Starr 58 fue el primero con doble acción: con el disparador se armaba el gatillo y se disparaba apretando dos veces seguidas. los primeros Smith & Wesson no tenían disparador, se armaba el gatillo con el pulgar y el arma se disparaba soltando aquel, pero este sistema tenía sus inconvenientes y fue abandonado después de unos años. Para poder cargar el tambor algunas armas estaban articuladas para abrir hacía abajo, otros hacía arriba. Había tambores de 5, 6 y hasta 7 cámaras. El LeMat, muy apreciado entre los sureños, era un revólver muy peculiar, tenía dos cañones sobrepuestos, uno para balas y otro para postas y hacia dos disparos consecutivos. No sé como funcionaba exactamente pero parece que fue un arma letal. Por otra parte el cartucho metálico (ya se usaba de vez en cuando cartuchos de papel con pólvora y bala pero sin fulminante) de percusión anular ya había sido inventado y aplicado por Smith & Wesson a finales de los años 50 en un arma pequeño pero el sistema no fue de aplicación general hasta finales de los años 60 en las armas nuevas. Esto no quiere decir que a partir de entonces de repente, por arte de magia, todo el mundo en el Oeste usaba revólveres con carga de cartuchos metálicos por la parte trasera del tambor. Hasta entrada la década de los 90 la inmensa mayoría de los revólveres en uso seguían siendo de percusión por cebo. Había muchas razones, la mayoría de los vaqueros y pistoleros habían pertenecida a la caballería sudista y estaban totalmente acostumbrados al sistema de percusión por cebo. Las armas nuevas y sus municiones eran caras y no parecían ofrecer muchas ventajas adicionales. Una razón de mucho peso fue la preocupación de no encontrar siempre munición del calibre adecuado, problema que con los revólveres de cebo no existía. Cebos fulminantes, pólvora y plomo estaban siempre disponibles en cualquier "General Store".
Ahora que hemos hecho una pequeña vuelta por la historia de las armas de repetición del siglo XIX que da para un libro entero, podemos ver como el "western" ha creado un mito falso sobre pistoleros cada cual más rápido en desenfundar el revólver. Todos este duelos entre pistoleros que se enfrentaban a 10 o 15m de distancia no han existido nunca. La inmensa mayoría de los revólveres tenían cañones demasiado largos, llegando hasta los 25 o más centímetros a las cuales había que añadir hasta 10 cm entre tambor y culata, y pesaban demasiado, hasta dos kilos, para ser sacados con facilidad. Para hacerlo había que levantar el codo casi hasta el hombro. Parece un contrasentido pero no lo es si pensamos que el revólver era principalmente un arma de caballería que fue llevado en una funda incorporada a la silla de montar. Solamente se han fabricado dos revólveres que pudieran haber hecho aquellos desafíos: el Colt modelo 1849 Pocket (bolsillo) y el Smith & Wesson .38 Baby Russian con cañones de menos de 10 cm. Lo malo para el mito es que estas armas nunca aparecieron en el Oeste y fueron producidas para la ciudad. ¿Se recuerdan como en las películas los pistoleros siempre atan la funda a su pierna, antes de enfrentarse a su enemigo? Parece no obstante que había pistoleros profesionales que hicieron todo lo contrario. Usaban fundas abiertas por la punta lo que les daba la oportunidad de girar toda la funda en posición horizontal y disparar sin sacar el revólver. Muy pillos ellos. Por otra parte con armas tan pesados y con un fuerte retroceso dar en el blanco es muy difícil y para matar a alguien había que dispararle casi a quemarropa. Hace muchos años, en Estados Unidos, hice unos disparos con un Colt .45 y por mucho que me avisaron de su retroceso me encontré después de disparar el primer tiro sentado en el suelo y sin la más mínima idea por donde se había ido la bala. Para dar en un blanco del tamaño de un puerta había que apuntar con las dos manos y hacer contrapeso con el cuerpo. Razón porque en el Oeste se usaban estos revólveres más como carabina corta con una culata acoplada lo que aumentó enormemente su efectividad.
Este acoplamiento explica en parte porque el desarrollo de la carabina y el fusil en los años cincuenta y sesenta no iba a la par con el del revólver. Ya había unos rifles con carga por la culata del cañón como los Spencer, Smith, Springfield y Henry cuyo rendimiento no era muy satisfactorio y para el gran avance había que esperar a la carabina Winchester 1866. El mecanismo de repetición manual accionado por una palanca de guardamonte de ésta carabina había sido usado en los años 50 por la Smith & Wesson en una extraña pistola de repetición conocido por Volcanic que usaba un proyectil autopropulsante (carga autopropulsante al fulminante), una especie de bala hueca con carga en el interior, y una recámara tubular bajo el cañón. El arma era francamente peligrosa y su patente terminó vendida a una compañía que con el tiempo cayó en manos de Oliver Winchester y el resto es historia. El mecanismo debidamente adoptado demostró funcionar de maravillas aplicado a una carabina y cambiando la munición por la nueva cartucha metálica y ya teníamos la carabina Winchester 1866. El modelo siguiente fue la Winchester 1873 Musket .44, de 17 tiros, la Reina del Oeste.
Casi todos los demás elementos del "western" son tan falsos como las armas y el mito de los "desenfundadores" rápidos. Detalles como la construcción de los pueblos, la ropa, los bares con sus espejos enormes y sus muebles más o menos elegantes, todos pertenecen al Oeste del principio del siglo XX o sea han sido adelantados entre 20 y 40 a la realidad histórica. Lo peor de todo es como en tantas películas se maltrata la memoria de las poblaciones de los pequeños pueblos del Oeste. Son retratados como gente timorata y cobarde que se doblegaban a ver un revólver y que se dejaban atemorizar por dos o tres forajidos que llegaban a su pueblo. Un auténtico insulto. La gente en estos pueblos habían levantada y construida estos después de largos viajes lleno de peligros, obstáculos y enfrentamientos con los indios, en que solamente los más fuertes sobrevivieron. Todos sabían manejar las armas, mejor o peor, y hasta las mujeres eran de armas tomar. Pensar que gente con estos antecedentes era presa fácil para unos pocos pistoleros es de locos. Algún verdadero relato cuenta como al primer tiroteo provocado por un forajido en un pueblo todo la gente se echaba encima de el y sus amigos y casi los descuartizaron. ¡Cuidado con la gente honrada del Oeste!
Volver a Þ POLÉMICA
© 8/2009