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DE CARICATURAS, PIROMANÍAS Y LA LIBERTAD DE PRENSA

 

Una de las definiciones del vocablo "caricatura" es la de ridiculización, en sentido despectivo, de las obras que no alcanzan a ser aquello que pretenden. Una definición muy alegada de su sentido habitual de mero dibujo satírico. Digo esto en relación con la enorme polémica sobre las caricaturas, despectivas e insultantes, de Mahoma publicadas tanto en la prensa danesa y noruega  como después en otros países incluyendo varias publicaciones francesas, que han tenido las consabidas reacciones violentas en todo el mundo islámico. La reacción occidental a estos desmanes incendiarios ha sido una igualmente incendiaria ultradefensa de la libertad de opinión y de prensa. 

La prohibición de retratar a Mahoma tan discutida en fechas recientes no es una ley coránica, ni nada por el estilo, sino simplemente una larga tradición más árabe que islámica. Esta tradición nunca arraigó en Turquía y algunos otros países islámicos, donde a través de la historia Mahoma fue retratado con cierta frecuencia. La película " Mahoma, el mensajero de Dios", fue producida en 1976 en Libia con capital y director árabe y protagonizada por Anthony Quinn, sin levantar polémica ni escándalos.  Bien es verdad que en todos estos casos la figura del profeta fue tratada, lógicamente, con gran veneración y deferencia o sea de forma completamente opuesta de lo que ocurre en las caricaturas danesas.¿ Porqué el periódico Jyllands-Posten primeramente las comisionó y después las publicó? Parece para comprobar hasta qué punto el "fundamentalismo" islamista -fundamentalismo es un concepto protestante, vea: Origen y secuelas) - estaba afectando la libertad de expresión en Dinamarca. Para este menester pudieron haberse limitado a publicar un artículo condenatorio de un movimiento que no es más que una aberración o herejía del Islam, una auténtica manipulación de una religión que en su origen, y durante mucho siglos, era más liberal y tolerante que el cristianismo durante gran parte de su existencia. Y si quisieran publicar algo gráfico podian haberse limitado a viñetas (no caricaturas) de Mahoma condenando los islamistas, talibanes y al Queda, al fuego eterno por herejes, una condena con que la mayoría de creyentes musulmanes hubieran estado íntimamente de acuerdo. Esta última consideración es de enorme importancia ya que Occidente en su lucha contra los extremistas ha tratado por todos los medios de contar con la complicidad del Islam auténtico, con los musulmanes moderados, que se sentían tan amenazados - en su camino hacia una sociedad más moderna, más tolerante y más laica - como nosotros mismos. A estos musulmanes la publicación de las caricaturas tan insultantes y denigrantes para el símbolo más importante de su religión les ha sentado como un tiro y no han tenido más remedio que hacer causa común con esta corriente islamista reaccionaria, violenta y en cierto sentido pre-islámica, cuyo verdadero símbolo es ben Laden. En Enero las caricaturas también fueron publicadas por un periódico noruega muy cercano al fundamentalismo protestante, seguido por Die Welt en Alemania y France-Soir en Francia, ambos conocidos por su sensacionalismo.

La publicación de las caricaturas ha sido un acto - además de insultante - verdaderamente temerario e incendiario. Hablar de  libertad de prensa como si fuese un valor absoluto sin ninguna restricción es  una falacia ya que está limitado por el derecho penal. En su origen fue una conquista de la sociedad civil para poder defenderse contra las arbitrariedades y la corrupción de sus gobernantes, y por lo tanto una conquista democrática que implica la inmunidad de los medios de comunicación respecto al control o la censura del gobierno y  cuyo único freno - como también ocurre con su primo hermano la libertad de expresión - es la regulación de la difamación y del libelo. El asunto de las caricaturas era lo bastante grave para que el fiscal general danés hubiera intervenido de oficio para defender en las tribunales las creencias ultrajadas de 1200 millones de musulmanes. No me cabe duda de que si el mismo periódico hubiera publicado unas caricaturas retratando a Moisés tirando cohetes a los palestinos en Gaza, el fiscal general en cuestión no habría tardado ni un día en acusarlo de antisemitismo y racismo. Tampoco una caricatura de Jesús disfrazado de cruzado matando judíos y musulmanes a diestro y siniestro, hubiera sido bien recibido. (¿Jesumatamoros?). Por otra parte imagínese lo que hubiera sido la reacción en Occidente si un periódico musulmán hubiera publicado un artículo acusando a Moisés y Jesús de terroristas. Claro que esto hubiera sido imposible porqué para el Islam, Abraham, Moisés y Jesús son "profetas" que abren el camino al profeta definitivo, o sea el PROFETA por antonomasia, Mahoma. El Islam no solamente profesa una veneración por Jesús sino también por su madre la Virgen Maryam (Maria). Jesús es siempre mencionado como "Isa ibn Marayam" (Jesús hijo de Maria) y ella es "Sayyidatuna Maryam" (Nuestra Dama Maria) la única mujer mencionada por su nombre en el Corán. Parece pues evidente que para todos los creyentes de los religiones monoteístas atribuir a sus fundadores los desmanes, y desviaciones del camino recto, de parte de sus supuestos adeptos, es una auténtica vileza y anatema. 

Antes he mencionado las grandes ventajas de la libertad de prensa y de opinión, pero también hay desventajas de sobre conocidas por el progresivo desarrollo del poder de los medios que les ha llevado a invadir la intimidad de las personas  socavando su autonomía. Además, cuando los medios se monopolizan alrededor de un determinado interés, la propia diversidad queda minada en cuanto valor democrático. No es de sorprender entonces la enorme hipocresía con que ciertos medios conocidos por su partidismo y su poco respeto para la libertad de prensa se han volcado repentinamente en su defensa. Podemos tomar como ejemplo cierta prensa española ahora tan defensora de las libertades pero que en el pasado vilmente atacaba  a periódicos como el Mundo por revelar la corrupción del PSOE en tiempos de Felipe González y la implicación de ministros socialistas en el GAL, y su entusiasta colaboración en definir la verdadera prensa libre e independiente como "sindicato del crimen". O, en el presente, la falta de condena a ese invento autoritario catalán conocido por Consejo Audiovisual Catalán,  y su falta de apoyo a la COPE. Poca atención ha merecido el hecho de que la Presidenta en España de "Reporteros sin fronteras", catalana por cierto, solamente ha criticado al CAC cuando fue obligada por su consejo internacional en Bruselas. Más bochornosa todavía es la repentina defensa de la libertad de prensa por parte de Carod-Rovira, principal instigador de la CAC,  el mismo que hace poco se burlaba del cristianismo poniéndose una corona de espinas en la cabeza. 

Después de la primera publicación de las caricaturas en septiembre de 2004, ya en diciembre la Organización de Conferencias Islámicas envió una queja a Louise Arbour, Comisionada en Jefe para Derechas Humanas de las Naciones Unidas, la cual nombró 2 expertos para investigar lo que ella describió como " una grave falta de respeto religioso". Lo que ha ocurrido después es en parte culpa de la ya casi proverbial lentitud de la ONU. Tampoco se libera el Primer Ministro danés escondiéndose detrás de la libertad de prensa y negándose a recibir a los embajadores de 12 países árabes, un acto poco diplomático que solamente ha echado un acelerador al incipiente fuego. Todos tenemos  derecho a encender una cerilla, pero hacerlo en plena sequía en mitad de un bosque, y además echarla al suelo, es considerado como una acto irresponsable y penal. La comparación es válida ya que Oriente Medio -con las problemas de Irak, Afganistán, Irán. Palestina, Israel, Siria y Líbano etc.- era un hervidero de pasiones, un polvorín a punto de estallar, y la actitud irresponsable de un editor danés, y la falta de cintura de los políticos, ha sido la mecha necesaria para provocar el estallido no solamente en Oriente Medio sino en todo el Islam. Podemos estar seguros que ben Laden, Al Qaeda y los islamistas radicales, les están muy agradecidos por facilitar su labor, por haber convertido buena parte de los musulmanes moderados en hostiles a Occidente; por convencerles de que si las países escandinavos - que tan buena acogida tenían entre ellos por su moderación y pacifismo - son  malos cómo van a ser los demás, y que -como decía una pancarta en una manifestación en Londres - "Occidente es el cáncer y el Islam la respuesta (¿cura, solución?)". 

La inmensa mayoría de las conflagraciones han sido provocados por hechos inesperados, y aparentemente menores, y este caso no es una excepción. Es probable que la publicación de las caricaturas va a tener un impacto más importante y duradero en el alma islámico que las guerras de Afganistán e Irak. Gobiernos moderados y prooccidentales van a verse obligados a radicalizarse si no quieren ser reemplazados por regímenes islamistas ultrarradicales. La victoria electoral de Hamas en Palestina es toda una advertencia. No debemos sorprendernos si el suministro de crudo se convierte en un arma de chantaje energético con lo cual la III Guerra podía estar a la vuelta de la esquina.    

LAS ESTUPIDECES SE PAGAN EN GENERAL MÁS CARO QUE LOS CRÍMENES. 

 

 

ã 2/2006

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