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LA BURBUJA, LA BOLSA Y LAS HIPOTECAS BASURA

En el mes de Agosto hemos visto una enorme volatilidad bursátil mundial provocada por la quiebra, o por lo menos la suspensión de pago, de hasta 20 entidades y fondos de inversión hipotecaria en los Estados Unidos. La mayoría de estas entidades no cuentan con la financiación tradicional bancaria sino se financian emitiendo Certificados de Depósito y otros instrumentos financieros, o titularizando la deuda, es decir emitiendo deuda "respaldada" por la cartera hipotecaria, comprada normalmente por fondos de alto riesgo (hedge funds). Con la liquidez conseguida se repita la espiral; concediendo más hipotecas para poder emitir más bonos y así ¿ad perpetuam? Ni hablar. A finales del 2000 se secó la fuente de las hipotecas "prime" o sea las buenas, y las entidades se lanzaron  a bajar sus requisitos para captar más clientes y nacieron las hipotecas "subprime", las de alto riesgo o de basura. En 2003,  Greenspan, el presidente de la Reserva Federal, llamado el "maestro" pero más bien un mal aprendiz de brujo, se volvió loco bajando el tipo del interés oficial hasta el 1%. Esto quería decir que de repente el interés real (la diferencia entre el tipo de interés y la inflación) era negativo en casi 3 puntos. El resultado era previsible. Nadie quería ahorrar ya que esto implicaba mermar tu capital cada año mientras que siendo  prestatario  pagabas poco interés y además al fin del plazo devolverás un principal muy depreciado. Maricón el último. De repente el mercado de los "subprimes" tuvo una inyección de savia y la locomotora de la burbuja inmobiliaria recibió - gracias a un enorme aumento de liquidez en el mercado-, el carburante necesario para avanzar a todo trapo. Como es lógico en los primeros años la mayoría de las hipotecas concedidas eran todavía de buena calidad, pero ocurrieron dos cosas que conjuntamente llevaron al aumento de las hipotecas basura: por una lado el continuo aumento de la demanda empezaba a encarecer mucho las viviendas y al mismo tiempo el miedo al aumento de la inflación forzó a la Reserva Federal a un periódico aumento del tipo de interés. El resultado fue que en 2006 casi la mitad de las hipotecas concedidas en EE.UU. fueron "subprime". ¿Que implica exactamente este término? Hipotecas a más del 85% del valor o, mejor dicho, del precio de venta de la vivienda hipotecada, y una cuota mensual superior al 55% de los ingresos del comprador. Hay otro elemento más que agrava la situación: el hecho de aplicar un diferencial muy alto a los clientes que suscriben estas hipotecas por ser de alto riesgo. Aparentemente tiene su lógica: a más riesgo más interés. Pero tiene el casi diabólico efecto secundario de aumentar el peligro de morosidad, o sea, la defensa contra el riesgo lo aumenta automáticamente. Esto en Europa no ha existido pero las entidades que ofrecen consolidar todas las deudas en una cuota única van en esta dirección.

Todo el negocio de las entidades hipotecarias se ha venido abajo, no solamente por el aumento de la morosidad, las ejecuciones de las hipotecas afectadas y las resultantes subastas - hay áreas en los EE.UU. plagadas con carteles anunciándolas - sino también en gran parte por la contracción del crédito. Las entidades en cuestión se han financiado en gran parte con papel a corto plazo lo que no creó problemas durante un periodo de inflación crediticia - se pagaba la amortización del papel vencido con la venta de papel de nueva emisión - pero que crea enormes problemas en el momento mismo de la inflexión del ciclo  quedando inmediatamente al descubierto la imprudencia de financiar activos a largo plazo con crédito a corto. 

Si el homo sapiens es la única especie que tropieza dos veces con la misma piedra, los financieros y banqueros deben ser superhombres ya que logren hacerlo cada 7 o 8 años con una precisión digna de "elogio". El nombramiento de ejecutivos bancarios es cíclico y previsible. Cuando las cosas van mal se nombra gente conservadora y prudente, para pasar la mala racha y limpiar la mierda acumulada, para cuando el mercado de nuevo se vuelve alcista sustituirla por gente agresiva, imprudente y manipuladora para aparentemente mejorar las cuentas de resultados. A finales de los años setenta todos los bancos se lanzaron a conceder grandes préstamos sindicados a países emergentes. Estas operaciones eran aparentemente muy rentables porque se cerraban a una tasa de Libor + 2,5 puntos, más o menos 2 puntos por encima de las operaciones en los países industrializados. ¡Que chollo! Pero los países prestatarios no tenían la infraestructura necesario para absorber tanto crédito y el aumento de su liquidez solamente serviría para aumentar la inflación local y poco más. Resultado: morosidad y después renegociación de la deuda con rebaja y todo, y las operaciones tan  rentables a corto plazo se convirtieron en auténticas ruinas a largo plazo. No ha cambiado nada, solamente el tipo de las operaciones financieras y bancarias ha cambiado de aspecto. Ahora hay muchos "derivados", en donde se camuflan y maquillan ciertas instrumentos financieras para embellecer su aspecto y aumentar engañosamente  su valor con la inestimable ayuda de las agencias de clasificación de riesgos - ha salido a la luz que hasta un 60% de sus empleados reciben ayudas, favores, prebendas o dádivas de los emisores de los derivados en cuestión - y que de esta forma instrumentos respaldados por valores con una clasificación mediocre y de alto riesgo, obtienen milagrosamente una clasificación muy superior. Todavía no hay una explicación definitiva del porqué de los ciclos económicos pero no hay duda que son en parte provocados por la ambición, la venalidad y la codicia de tanto profesional hijoputa en el mercado de valores. 

Por el momento la situación del mercado se ha parcheado con la inyección de mucha liquidez tanto por parte de la Reserva Federal como por el BCE y ahora los "analistas" piden una bajada de los tipos interés para paliar el impacto de una posible crisis. Son medidas artificiales y una forma de intervenir en, y manipular, el Mercado. ¿No se ha dicho siempre que el Mercado termina por corregir los excesos y por poner a cada uno en su sitio? Hay una cierta lógica en la intervención porqué hay que admitir que hemos llegado a la situación actual por el incumplimiento total por parte de los bancos centrales, y otras agencias reguladoras, de sus obligaciones de regulación, supervisión y control. En EE.UU. los subprimes debieran ser totalmente prohibidos tanto como los "hedge funds" y los derivados o, por lo menos estos últimos, tenían que ser comercializados con una etiqueta de "alto riesgo para su salud financiera". Pero no parece que existe el ánimo de rectificar y Bruselas ya ha manifestado que descarta regular los fondos de alto riesgo y apuesta por un "código de transparencia, de aplicación voluntaria, por el cual los hedge funds se autorregulen" (sic). Es como pedir a las mafias que autorregulen el narcotráfico. 

Hace un par de semanas, con el Dow Jones todavía en 14000 (máxima histórica; con el tiempo por pura inflación acumulada habrá más y más máximas históricas) escuché en FoxNews un guru bursátil pontificando y augurando una subida hasta los 18000 para finales de año. Me reí y comparé el tipo con Zapatero la noche anterior al atentado en la T4. Bien, sin duda es un caso excepcional, a los gurus en general les gusta que sus predicciones se cumplan y lo hacen manifestando que la acción X va a subir mucho, y cuando muchos inversores pequeños se lanzan el día después obedientemente a comprar el valor en cuestión con el lógico aumento de la demanda y la subida de la cotización, el muy sinvergüenza proclama un par de días más tarde: "Que listo soy, como he acertado". "Tu madre", diría yo. Y si no aciertan dirán: "Yo dije Diego", y se quedan tan pancho. Todo esto me lleva a pensar  que para la salud de los mercados, tanto el financiero como el inmobiliario, debiera existir una norma tajante prohibiendo a los profesionales de los mismos a manifestar ninguna opinión, a favor o en contra, sobre los mismos para evitar cualquier tipo de manipulación por parte de personas que tienen un interés evidente en barrer para dentro. Vana ilusión.

De todas formas, la inversión en Bolsa no es ninguna panacea.  En los últimos 50 años la cotización del Dow Jones se ha multiplicado por 20 pero si descontamos la inflación nos quedamos con un multiplicador de solamente 3, o sea una rentabilidad media del 2,2% compuesto y acumulado antes de impuestos. Esta rentabilidad es inferior a la que se podía haber obtenida con la más aburrida y conservadora inversión en EE.UU.; los bonos municipales a largo plazo con un cupón del 5% libre de impuestos, reinvirtiendo los intereses. Está claro que la inversión bursátil a largo plazo no es exactamente un gran negocio salvo para los que por pura suerte, o por intuición, invirtieron en compañías con un crecimiento descomunal desde principios muy modestos. Es curioso y aclarador que se considera que los gerentes de los fondos de inversión que obtengan resultados en concordancia con el índice general del Dow Jones son considerados muy buenos. Ya me he preguntado en otro lugar si la Bolsa es una economía virtual (La Bolsa:¿economía virtual?) que con sus dientes de sierra de alzas descomunales y caídas exageradas solamente coincide con la economía real en un punto en su ascenso y otro en su descenso, igual a como un reloj parado indica dos veces al día la hora exacta. Invertir en bolsa es como una partida de póquer en que al final solamente ganan los jugadores profesionales y los aficionados atrevidos salen despellejados. 

Según el Banco de España y los bancos privados el sistema financiero español no ha sido afectado por inversiones en hedge funds. Hay dudas de que así sea, pero aparte de esto si observamos los criterios para que una hipoteca estadounidense sea considerada subprime - más del 85% del precio de la vivienda con cuotas mensuales de más del 55% de los ingresos del prestatario - hay que hacer hincapié en que según estos criterios la inmensa mayoría de las hipotecas concedidas en España en los últimos cuatro años, si no más, merecen la clasificación de subsubprime, o  subprime al cuadrado, con el 100 al 120% del precio de la vivienda y cuotas de más del 70% de los ingresos, con tendencia a empeorar. Nadie ha dicho nada sobre esto y las autoridades tratan de esconder la situación lanzando a los medios de comunicación mensajes como: "La hipoteca media en España es de 150.000 € y el pago de las cuotas solamente implica el 43% de los ingresos mensuales". Estoy de acuerdo, solamente no advierten que este promedio incluye todas las hipotecas vivas de los últimos 25 años, mientras lo que debiera preocuparnos a todos son las de los últimos cinco años, o sea las subprime, las hipotecas basura que van a convertir muchas Cajas de Ahorro en auténtico basureros.

 

 

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ã 9/2007