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"ATEOS"
MILITANTES: CONTRASENTIDO Y DESPROPÓSITO
Como ateo filosófico soy por definición tolerante, ya que mi filosofía es un intento personal de establecer una concepción racional del universo mediante la autorreflexión sobre sus propios funciones valorativos, teóricos y prácticos, sin que con esto pretendo menospreciar la concepción de los demás. Mientras que nadie me obligue a la fuerza a compartir su fe, no me opongo a la fe de los demás. Pueden entender entonces mi rechazo total a estos supuestos "ateos" militantes, que pretendieron el "Jueves Santo" hacer una burla de las procesiones, o estos otros, o los mismos, que durante las JMJ atacaron a peregrinos en la Puerta del Sol, incluyendo una chica minusválida en silla de ruedas. Estas bestias no tienen nada que ver con los verdaderos ateos y parecen más bien herederos directos de los ultraizquierdistas, que en la Segunda República se dedicaron a quemar iglesias y matar curas y monjas, actitudes que Zapatero ha estimulado con su Ley de Memoria Histórica partidista. Están imitando comportamientos inquisitoriales que la Iglesia, afortunadamente, ha dejado atrás en los últimos dos siglos. Igual que la Iglesia persiguió a herejes, ateos, judíos y musulmanes a sangre y fuego, ahora estos energúmenos hacen lo mismo. Convirtiendo, irracionalmente, su supuesto ateísmo en un nueva pseudo religión, más bien satánica, cargando al verdadero ateísmo con una mala reputación que no se merezca.
Los creyentes religiosos se sorprenden mucho cuando alguien
admite ser ateo y consideran que a lo sumo puede ser agnóstico, o sea algo
comparable al NS/NC de las encuestas, o sea ni fu ni fa. Pero los ateos también
tenemos derecho a nuestra fe, a nuestra creencia, en la no existencia de
Dios. Es una fe diametralmente opuesta al teísmo, la doctrina teológica que
afirma la existencia de un Dios personal creador del universo y gobernador de
su evolución, gracias a su influencia constante, admitiendo la providencia
divina y la religión revelada. Muchos de los creyentes tanto en la Iglesia católica
como en otras son, sin darse cuenta, más bien deístas - deísmo: doctrina que
afirma la existencia de un Dios personal, creador del universo y primera causa
del mundo, pero que niega la providencia divina y la religión revelada. Muchos
ateos aceptamos el hecho causal del universo - el Big Bang tiene necesariamente
un origen: el principio activo de la creación del universo y
de las leyes matemáticas, físicas, químicas y bioquímicas que lo rigen - pero
esta causalidad es completamente impersonal, inmanente, y anti -
antropomórfico. Si alguien quiere llamar Dios a esta causalidad, o ponerla
etiquetas como naturaleza, ritmo del universo (taoísmo), o ley moral del cielo
(confucionismo), es libre de hacerlo. (ver también:
Disertación sobre la existencia de Dios )
Puede sorprender que soy
admirador de la fe, pero creo que no hay duda que la fe es una enorme ayuda
psicológica, emocional y moral para hacer frente a los sinsabores, las
tensiones y los traumas a que el ser humano está continuamente expuesto. Dicho
esto, no siento lo mismo con relación a las estructuras institucionales y
jerarquizados de las iglesias en general y la Iglesia en particular. La
historia demuestra que éste ha traicionado durante gran parte de su existencia
las enseñanzas cristianos originales referentes al amor y a la fraternidad, que
supuestamente deberían haber sentado las bases de su razón de ser. La
persecución de los herejes - ¿que pasó con el libre albedrío? - muchas
veces por diferencias doctrinales que en el cristianismo primitivo fueron pan
de cada día, la Inquisición, las Cruzadas - especialmente la contra los
albigenses (1209 - 1229) una secta, en el Languedoc, con una fe muy parecida a
la de los cristianos primitivos, que fueron masacrados a sangre y fuego por
orden del Papa Inocencio III, que poco tenía de inocente - todo esto, y mucho
más, no tenía mucho de cristiano, y menos todavía de amor y fraternidad. Hasta
tal punto, que nos podemos preguntar si durante todo este periodo la etiqueta
cristiana no era simplemente usado para disfrazar el lado oscuro, la
negación de la esencia misma de los valores y del mensaje cristiano. Es verdad
que en siglo pasado la Iglesia ha tenido que adaptarse en apariencia a un mundo
cada vez más liberal y que si Juan XXIII hubiera vivido, la Iglesia hubiera
podido entrar en la verdadera luz cristiana, pero sus sucesores han hecho todo
lo imaginable para impedirlo. Antes de la misa en Cibeles, durante las JMJ, el
introductor leyó una larga letanía de todas las organizaciones participantes: Neocatecumenales, Opus Dei, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo, etc.,
o sea lo más ultramontana de la Iglesia. Por otro parte muchos católicos fueron
ninguneados, casi como se fuesen herejes, como las iglesias de base, la
Asociación de Teólogos Juan XXIII, Católicos por el derecho a decidir,
Movimiento por el celibato opcional, Redes cristianas etc., todos creyentes
pero con una practica separada de la Iglesia, en gran parte por oposición a su
postura sobre la vida sexual, su misoginia y su imposición del celibato
sacerdotal (Celibato).
Nunca he entendido la ciega entrega de tantas mujeres a
la disciplina de las religiones patriarcales que sin excepción han sido y siguen
siendo extremamente misóginos. Los propios Padres de la Iglesia manifestaron
opiniones sobre la mujer - muy parecidos a las de los talibanes actuales - que
si las mujeres estuvieron al tanto les causaría un rechazo total. Algunos
ejemplos:
"En lo que
se refiere a la naturaleza del individuo, la mujer es defectuosa y mal nacida,
porque el poder activo de la semilla masculina tiende a la producción de un perfecto parecido en el sexo masculino,
mientras que la producción de una mujer proviene de una falta del poder activo."
© 10/2011
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