INTRODUCCIÓN
La enorme expansión de la prensa mundial a finales del Siglo XIX, ocurrió menos de 20 años después de la introducción de la educación primaria obligatoria - entre 1860 y 1880 en la mayoría de los países Europeos y Anglosajones- y fue debida, desgraciadamente, no al aumento de la prensa establecida sino a la aparición de la "prensa amarilla". Esta prensa se dedicó, desde su inicio, a explotar los más bajos instintos de las nuevas generaciones, semi-alfabetizados y semi-educados, del lumpen industrial. Estos, con su vida dura, rutinaria y aburrida, sentían una avidez total de experiencias nuevas, de emociones fuertes, y aquella estaba preparada para servírselas. No solamente esto, además, para su propio beneficio, estaba dispuesta a engañarlos, a manipularlos y hasta a fanatizarlos. El ejemplo más claro de todo esto fue el "imperio" periodístico de Randolph Hearst (Ciudadano Kane) que manipulando, manipulando, fue el culpable principal de la guerra Hispano-Estadounidense del 98.
Hasta bien entrado el Siglo XIX la información fue escasa y tardía. Si algunos europeos se enterasen de terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, tifones, hambruna, guerras locales etc. en el resto del mundo, fue, en el mejor de los casos, con meses de retraso. Pero la inmensa mayoría de la gente, por no enterarse, ni se enteraban de las cosas que pasaban en su propio país. En algunas aldeas en las altas montañas del Norte de Escocia, se sabía de la muerte del Rey Jorge III con un año de retraso, y no se sabía muy bien si el Reino Unido estaba luchando contra Luis XVI o Napoleón. Todo esto cambio mucho con el ferrocarril, los barcos de vapor y la fotografía. Las noticias sobre la Guerra Civil Estadounidense (estados no muy unidos en aquellos momentos) se publicaron en la prensa inglesa con poco más de una semana de retraso; y pocas décadas después, con la introducción del telégrafo los retrasos se acortaron a escasamente un día; o sea, comparativamente, las noticias se convirtieron en casi instantáneas.
Los primeros que se daban cuenta que violencia era igual a noticia, que la violencia se convertía, casi por arte de magia, en la noticia por excelencia, fueron los anarquistas. Fueron ellos quienes inventaron el terrorismo urbano, sabiendo que el impacto de cada acto violento seria elevado al cubo gracias a la cobertura por parte de la prensa.
ETA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Desde el terrorismo anarquista ningún grupo terrorista ha cambiado, en esencia, ni la teoría, ni la práctica, ni la estrategia, ni la táctica, de sus predecesores. Los terroristas no matan simplemente por matar. Cometen sus inmundos atentados para sembrar el terror, para crear un ambiente de terror en donde nadie se sienta seguro. Por mucho que ETA aparentemente escoge sus víctimas entre políticos, periodistas, miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y militares, la personalidad de estas no es demasiado importante. Si el Estado lograse darles protección total, a ETA le quedarían más de 39 millones de potenciales víctimas entre los españoles de a pie. De cierta forma les facilitaría el trabajo, y los atentados totalmente indiscriminados aumentarían, todavía más, la sensación de terror. Aparte de sus propios atentados, ETA también cuenta con "el terrorismo callejero de bajo nivel"(ˇArzalluz dixit!) de la "kale borroka", totalmente impune; con su brazo político, EH, y con sus "compañeros de viaje", principalmente Arzalluz y Egibar. Pero por encima de todo, ETA necesita la ayuda- inocente, ingenua y inconsciente- de los medios de comunicación. Tan esencial es para ETA la publicidad -"gratis total"- de sus actos para cumplir sus propósitos, como un tanque de oxigeno para un submarinista.
Una de las cosas más sorprendentes de las democracias es su capacidad para denigrar y hasta prostituír sus logros más importantes. Un ejemplo es la libertad de prensa y el derecho a la información. Estos logros son el resultado de la necesidad de la Sociedad de poder defenderse contra el abuso de poder por parte de sus gobernantes y de su elite financiero y comercial, o, en otras palabras, son instrumentos para la defensa de la democracia. Entonces, poner estos instrumentos inconscientemente al servicio de los enemigos declarados de la democracia es, para no usar definiciones más fuertes, totalmente insensato y contraproducente. Desde que ETA quebró su tregua/trampa los periódicos han dedicados en promedio 5 paginas al día a los atentados criminales de la banda. Un día, una descripción minuciosa con todos los detalles imaginables del atentado en sí, junto a las primeras declaraciones y reacciones del Gobierno y todos los partidos políticos etc. etc. El día después, el entierro, las autoridades, más declaraciones. Las primeras manifestaciones en contra, y
ˇa favor! Apología abierta del terrorismo por parte de Otegi y otros de EH, y apología encubierta por parte de Arzalluz y Egibar. Después los atentados de la "kale borroka". Y a empezar de nuevo, ad nauseam. Las emisoras de televisión dedican casi un 20% de sus noticiarios a ETA, y otro tanto las emisoras de radio, para no hablar de la cobertura dado en todas sus tertulias.Hasta las manifestaciones anti-eta, por muy democráticas, humanitarias y emocionales que sean, son publicidad para los terroristas, y mientras más multitudinarias, más demuestran el enorme impacto que la campaña de terror esta teniendo. Y mientras tanto ETA y EH felices de haberse conocidos, felices con la forma con que están logrando timar y manipular a los medios de comunicación. EH lo ha hecho hasta el colmo de quejarse - con la boca pequeña por supuesto- de la falta de neutralidad de la prensa (sic), cuando lo que más les conviene para crear un ambiente de terror es una "publicidad" lo más negativa posible.
Si hace 10 o15 años el Gobierno y los partidos políticos no hicieron lo sensato cuando todavía hubiera sido posible (vea:
autodeterminación y ceguera), que por lo menos ahora los medios de comunicación no repiten el error y considerasen un cambio completo de actitud, con la intención de llegar a un acuerdo para dejar de jugar al juego de ETA. Para esto EH les ha dado la justificación - como si alguna justificación fuese necesaria- con la "supuesta" falta de neutralidad de la prensa. ˇPues, dos tazas! Queréis que seamos neutrales, pues vamos a ser tan neutrales que ni siquiera os vamos a mencionar. Ya no vamos a dar cobertura a ningún atentado de Eta, ninguna acción de la "kale borroka", ninguna manifestación de EH, ninguna declaración de Otegi y sus secuaces. Por no mencionar no vamos a mencionar ni siquiera ninguna declaración de Arzalluz y Egibar. Os vamos a condenar a la "excomunicación" mediática."No me quepa duda que esta sugerencia provocará la inmediata oposición de todos, o casi todos, los medios de comunicación. Los argumentos en contra se basarán, sin la más mínima duda, en la libertad de prensa, el derecho a la información, el sagrado deber de informar al público, etcétera. Más fuerte será esta reacción en los medios mientras menos hayan respetado estos derechos y libertades en el pasado; o sea, esta mayoría que durante años insultaron, atacaron, acusaron y denigraron a los pocos periódicos y periodistas que, cumpliendo con su deber cívico, investigaron y denunciaron los abusos de poder cometidos durante la época socialista (Gal, Filesa y otros muchos). Hasta tal punto manipularon aquellos la conciencia de sus lectores, que todavía hoy muchos españoles inteligentes están convencidos de la inocencia de Barrionuevo, Vera, Galindo y otros elementos, y, por otra parte, de la culpabilidad de Gómez de Liaño.
Como hemos visto, la defensa del derecho a la información y la libertad de prensa, muchas veces no es más que una defensa partidista y mercenaria. Al contrario, restringir voluntariamente estos conceptos, únicamente en todo lo relacionado con el terrorismo, sería una actitud ética en defensa de la democracia y de los derechos humanos (de las víctimas). No obstante, admitimos que en una sociedad imperfecta "lo mejor" puede ser enemigo de "lo posible", y si no se pueda silenciar totalmente los atentados terroristas y todo lo relacionado con ellos, que por lo menos los medios de comunicación acuerden - informando detalladamente al país de las razones- limitarse a una información lo más escueta posible, o sea, párrafos de información en vez de páginas. De esta forma la publicidad gratuita dada a ETA se bajaría en por lo menos un 95% y con ello la cada vez más palpable sensación de terror que invade el país.
Vea también:
Hb y el fascismoã 8/2000
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Þ POLÉMICA