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LAS ELECCIONES BRITÁNICAS Y
Como todo el mundo sabe, las recientes elecciones parlamentarias en el Reino Unido han tenido como resultado que el Partido Conservador (Tory), el principal favorito después de 13 años de gobiernos laboristas, no logró obtener la mayoría absoluto de los 650 escaños en disputa - solamente obtuvo 306, 20 menos de los necesarios -, dando como resultado uno de las pesadillas de la política británica: un "hung parliament" (parlamento colgado). El término implica la necesidad forzosa de llegar a un pacto de coalición, directo a través de un gobierno entre dos partidos, o indirecto a través de un gobierno minoritario con un apoya fijo negociado. La opción más lógica era un gobierno de coalición entre conservadores y liberal-demócratas, entre Cameron y Cleg, ya que conjuntamente cuentan con una amplia mayoría parlamentaria. Esta opción ha sido efectivamente la conseguida y ya hay un nuevo gobierno encabezado por Cameron como primer ministro y con Cleg, el líder de los liberal-demócratas como viceprimer ministro. Hubo un intento por parte de Gordon Brown - ya ex primer ministro y ex líder de los laboristas -, de hacer una coalición con los liberal-demócratas pero como ésta solamente contaría con 315 escaños, hubiera necesitado además un pacto con varios partidos pequeños lo que hubiera dado a estos un desproporcionado poder para sacar tajada.
En algunos
países, especialmente en Estados Unidos, se ha considerado el pacto de
coalición como contranatural, por pensar erróneamente y confundido por su
nombre, que el Partido Liberal-demócrata está a la izquierda del Partido
Laborista. El término liberal tiene fuerte connotaciones izquierdistas en
Estados Unidos y es allí atribuido al Partido Demócrata con que un partido que
junta los dos términos parece ser izquierdista al cubo. El error tiene su
origen en la política británica de la segunda parte del siglo XIX cuando los
tories (conservadores) y los liberales se alternaban en el poder. Los segundos
estaban sin duda a la izquierda de los primeros sin que esto significaba que
eran "izquierdistas". El partido liberal era un partido de
centro/centroderecha responsable de gran parte de la legislación social de
finales del siglo XIX y, gracias a esto, recibió el apoya de los "Trade
Unions" (entones sindicatos gremiales) y el voto de los gremialistas con
sufragio restringido. Cuando a principios del siglo pasado aquellos creaban su
propio partido, el Laborista, los liberales perdieron buen parte de su votantes
y poco a poco perdieron relevancia hasta convertirse en un partido casi
testimonial a partir de
Hace casi 20
años hubo una escisión en el Partido Laborista y su ala más centrista fundó el
Partido Social-Demócrata, el cual después de unos años se fusionó a su vez con
el Partido Liberal, creando un nuevo partido, el liberal-demócrata. Este nuevo
partido es ligeramente centroderechista en cuestiones económicos y bastante
centroizquierdista en cuestiones sociales. Como es lógico tanto el Partido
Liberal antes, como el Liberal-Demócrata después, han clamado siempre por una
reforma del sistema electoral más justa; era predicar en el desierto porqué,
lógicamente, los dos grandes partidos no estaban a favor. Parece que Cleg
se ha dado cuenta que en este momento lo más importante es salvar la economía y
se ha contentado con una promesa de estudiar las diferentes opciones para una
reforma electoral y llevar la opción elegida a su aprobación por parte de
Todos los
sistemas electorales tienen sus ventajas, desventajas e injusticias, y vale la
pena comparar el británico con otros para ver si verdaderamente interesase
cambiarlo.
De los 650 escaños entre 25 y 30 van a partidos minoritarios en Escocia, Irlanda
del Norte y País de Gales dejando, grosso modo,620 para los tres partidos
principales. No hay que pensar que en los 620 circunscripciones en cuestión hay
una lucha encarnecida para el escaño, nada más lejos de la verdad. Hay unos 400
escaños seguros en donde uno de los partidos gana con gran diferencia a los
demás - en casi todas las circunscripciones se presentan además de los grandes
una gran variedad de partidos pequeñitos -, grosso modo, 180,180, y 40 para los
respectivos partidos. Es en los restantes donde se libera la gran batalla
electoral y donde se gana, o pierde, las elecciones, y entre ellos hay un grupo
considerable donde las distancias entre el primero y segundo pueden ser
mínimas. Las circunscripciones conservadoras seguras son las rurales de
Inglaterra y las ciudades provinciales; para las laboristas, las del norte
industrial, los barrios periféricas de las grandes ciudades, y las escocesas -
en Escocia los conservadores solamente ganaron un escaño -; para los
liberal-demócratas, los de Cornualles y de las ciudades universitarias.
La ventaja de las circunscripciones electorales mayoritarias es que cada
elector tiene su diputado, que además de representar los intereses
generales también representa los particulares de sus circunscripción. Un
representante que reside allí y cada fin de semana se presenta - más le vale-,
para interesarse por los problemas locales y tomar el pulso a la opinión
pública sobre los asuntos públicos candentes. Los diputados tienen un gran
nivel de independencia y no están sujetos a una disciplina autoritaria por
parte de los líderes de sus partidos. No existe nada parecida a la
partidocracia, tan normal en el continente. Los candidatos son designados por
la sección local de su partido que solamente en contados ocasiones se deja
torcer el brazo por los líderes nacionales del mismo. A estas ventajes hay que
añadir que este sistema electoral ha dado casi siempre mayorías absolutas a un
partido u otro, resultando en gobiernos estables. O sea, representación
personal y directa, independencia y estabilidad.
La reforma electoral pretendido por Cleg y los suyos puede tomar muchas formas diferentes:
1. PROPORCIONAL PURO: Una única circunscripción nacional y los escaños se otorgan proporcionalmente según el total de los votos obtenidos por cada partido.
2. PROPORCIONAL PURO CORREGIDO: Igual que el anterior pero, para prevenir un fraccionamiento excesivo, se exige un porcentaje mínimo de votos, por ejemplo un 3%, para poder obtener representación parlamentaria.
3. PROPORCIONAL POR PROVINCIAS: El sistema español que tiene el mismo problema de infra-representación del tercer partido nacional que el británico. (vea: La polémica sobre la reforma electoral )
4. MAYORITARIA CON DOBLE VUELTA: El sistema francés en el cual los votantes de dos partidos minoritarios, que solamente tienen en común su rechazo al partido principal que se ha quedado a las puertas de la mayoría, pueden frustrar la inclinación de los votantes. Un sistema así podía dejar, por lo menos en teoría, a uno de los dos grandes partidos virtualmente con muy pocos escaños si los otros dos sistemáticamente juntasen sus votos en su contra, conque el remedio sería peor y mucho más injusto que la situación actual.
Las primeras tres formas quitan a los votantes su representante personal y conocido y lo reemplazan por un sistema de listas cerradas elaboradas por las cúpulas de los partidos según criterios de obediencia y disciplina [los que no lo cumplan no van a durar mucho: "los que se muevan no saldrán en la fotografía" (Alfonso Guerra)], y resultan en gobiernos de coalición, muchas veces multipartitos, inestables, o en gobiernos minoritarios que a veces tienen que comprar los favores de partidos muy minoritarios con ventajas políticas o económicas/financieras para poder lograr la aprobación parlamentaria de sus programas. Ya he indicada la desventaja de la cuarta opción más arriba. Creo que adaptando una de ellas sería, por lo menos para los británicos, ir a peor.
No tengo duda de que el pragmatismo británico puede inventar otras fórmulas novedosas que combinan lo mejor de las distintas opciones. Por ejemplo algo parecido a la que propuso hace ya 10 años para España (Reforma del sistema electoral).
ã 5/2010
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