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INMIGRACIÓN, INTEGRACIÓN Y RACISMO
Legalización Aceptación Rechazo Integración Laicismo Tolerancia Hijah        
Ejemplos Criminalidad Racismo Conclusiones              

Durante el  año pasado hemos podido ver como se está desarrollando la inmigración. A partir de 1999 los inmigrantes legales (legalizados) extracomunitarios han aumentado en cerca de 600.000 y esta cifra puede alcanzar los dos millones con el reagrupamiento familiar, para no hablar de las nuevas oleadas que nos vienen encima El aumento ha sido tan rápido que ni los servicios sociales ni los sanitarios ni los educativos han tenido tiempo para acoplarse a la nueva realidad. Creo que vale la pena analizar las consecuencias futuras de la incorporación de tantos inmigrantes - en gran parte indeseados - a la sociedad española. Habrá que hacerlo de todos los ángulos, desde las ventajas o desventajas para las cuentas de la Seguridad Social hasta la integración - o falta de la misma - en la sociedad española y los posibles rechazos "racistas" si la masa inmigratoria sigue aumentando vertiginosamente.

1.LEGALIZACIÓN: La "legalización" de centenares de miles de inmigrantes a través de otorgarles permisos de residencia y de trabajo ha tenido un doble efecto llamada. Por una parte demuestra que torciéndola el brazo la Administración española termina por ceder a las demandas de los "invasores" y sus compinches españoles, lo que estimula a todos los aspirantes a seguir insistiendo, y por otra parte aumenta la "necesidad" de trabajadores indocumentados ya que los legalizados - ahora con todos los derechos sociales y fundamentales- ya no están dispuestos a dejarse explotar como antes. Aquí tenemos el meollo de la cuestión, una auténtica dicotomía: o los nuevos residentes siguen aceptando trabajo en la economía sumergida (negra) disfrutando de todos sus derechos sanitarios, educativos etc. sin que nadie cotiza ( ni sus patrones ni ellos mismos)  un duro a la Seguridad Social, o la mayoría perderá su trabajo  y será remplazados por nuevos inmigrantes indocumentados - aparte de que en igualdad de condiciones los patrones preferirían a trabajadores españoles - en cuyo caso muchos terminarán por cobrar subsidios del erario español. Como es lógico no ocurrirá en todos los casos, pero las cifras cantan: entre los inmigrantes nada menos que el 80% de los jornaleros, el 62% de los peones de construcción y el 80% del servicio doméstico trabajan sin contrato. Mientras que esto todavía no crea tensiones en la construcción (¿qué pasará cuando se termina el actual auge?) en el campo las hay cada vez más. La falta de jornaleros españoles disponibles es el nefasto resultado de la PER (vea:¿Imprescindible?), pero los pocos que quieren trabajar consideran a los inmigrantes como una especie de "esquiroles" con todo lo que esto implica. La ley de 1999 (vea: Leyes) sigue ejerciendo, no obstante su derogación, su nefasta influencia y las redes mafiosas dedicadas al tráfico ilegal de inmigrantes y a la falsificación de documentos se han quintuplicadas desde entonces. La conclusión que podemos sacar de todo lo anterior está más clara que el agua: la inmigración salvaje, incontrolada y "indocumentada", en vez de aportar beneficios tanto a los inmigrantes como a España, a aquellos les convierte en carne de cañón de la desregulación y de la precariedad, a ésta lo va a costar un ojo de la cara hasta tal punto que dentro de un par de años pueda llegar a desequilibrar todas las cuentas de la Seguridad Social gracias al aumento de sus beneficiarios sin el correspondiente aumento de las cotizaciones. 

2.ACEPTACIÓN: La opinión de los españoles sobre el fenómeno de la inmigración está cambiando a gran velocidad. Hasta solamente dos años la mayoría estaba todavía a favor no solamente de la inmigración sino hasta de la inmigración ilegal, con el argumento de que España como país de emigrantes ahora debiera aceptar los inmigrantes de cualquier tipo con los brazos abiertos. Un típico ejemplo de lavado de cerebro por parte de los llamados "progresistas". Usar como ejemplos lo emigración de españoles a Alemania y otros países europeos a partir de los años 50, o la acogida de exiliados republicanos  en Hispanoamérica después de la guerra civil, o la emigración de "gallegos" en la primera mitad del siglo pasado, es una auténtica manipulación de fenómenos dispares que no son comparables con la inmigración desenfrenado a que España y, por lo tanto, Europa se está enfrentando. La emigración de españoles a Alemania fue el resultado de la apremiante necesidad de mano de obra en una Alemania en plena reconstrucción y que había perdido varios millones de hombres  durante la guerra. Además, fue una emigración muy controlada por el Instituto de Inmigración español  en estrecha colaboración con las autoridades alemanas. Los emigrantes se marchaban con su contrato - y permiso - de trabajo, su documentación y su billete de tren en el bolsillo, y, a su llegada, fueron recogidos y hospedados. Poco comparable con las pateras y el trabajo negro e ilegal. Por otra parte la necesidad de mano de obra en la Alemania de entonces no tenía nada que ver con la situación actual de España, con su alto nivel de paro y su todavía baja tasa de actividad (vea: Paro ). Por otra parte la acogida de españoles exiliados en Hispanoamérica (especialmente Méjico, Argentina y Venezuela), en su gran mayoría académicos, técnicos y obreros especializados, no fue ningún acto humanitario sino correspondía a la escasez de gente cualificada en las países en cuestión ( es curioso con que facilidad todos ellos se acoplaron a países con gobiernos más bien autoritarios!) mientras que la emigración de "gallegos" a partir de finales del siglo XIX  a, por ejemplo, Argentina correspondía a la baja densidad de población de este país en aquellos tiempos (la extensión de Argentina es 5 veces superior a la de España).  Un cuento muy similar se nos está vendiendo según el cual España debiera ayudar a Argentina con indigentes cantidades de dinero en agradecimiento por la ayuda humanitaria prestado hace cincuenta años por Perón, el gran profeta del Justicialismo argentino. Otra burda manipulación: en aquellos años Argentina tuvo importantes excedentes alimenticios - invendibles en el mercado mundial de entonces - y Perón estaba muy contento de librarse de una parte a precios inflados y a cambio de barcos españoles infravalorados. Aparte de ser adulado como "salvador" de España, el negocio le salió redondo. A ver si nos dejamos de una vez de estupideces y de manipular los hechos. 

El cambio de actitud de los españoles sobre la inmigración parece indicar que ya no están dispuestos a aceptar tanto cuento. Las actitudes actuales van desde un rechazo total a la inmigración en barrios con más de un 10% de inmigrantes, hasta un 80% de la población general que considere que ya hay bastantes o demasiados inmigrantes y que exige una política restrictiva la cual solamente admitiera a inmigrantes con contrato de trabajo previo. Parece claro que la ley del '99 promovida por el PSOE para hacer un pulso al Gobierno ha sido rechazada por la inmensa mayoría de la población y que la reforma de la misma del año pasado tampoco ha sido para esta mayoría lo suficientemente restrictiva. A la vista de lo cual no sería sorprendente si antes del final de la actual legislatura el Gobierno acometiera la reforma de la reforma de la reforma. Las actitudes de rechazo se convierten en auténtico cabreo cuando la gente se dé cuenta que ya hay centenares de "inmigrantes" que se han colado con el exclusivo propósito de forzar a la sanidad española de costearles unas operaciones carísimas. Pero no les debía sorprender el hecho de que si a los inmigrantes ilegales  se les garantiza la atención sanitaria gratis total, el país se llenará ya no de inmigrantes sino de aprovechados. Otra cosa bien distinto es el necesario control sanitario por parte del estado para prevenir la propagación de enfermedades contagiosas. Y, considerando la incidencia del SIDA en África, cabe preguntarse si, por ejemplo, a los inmigrantes negros o subsaharianos(!) se les hacen las pruebas oportunas.

3.INTEGRACIÓN: El concepto de integración es enormemente ambiguo ya que la integración total es tan escasa que hay que eliminarla virtualmente de cualquier ecuación. Por lo tanto solamente podemos hablar de niveles de integración: alto, medio, bajo y casi nulo, y todos los grados intermedios. Si tomamos a Estados Unidos como prototipo de país de inmigración veremos que, contrario a la famosa observación de Winston Churchill, éste no es ningún "crisol" sino un perfecto ejemplo de las enormes problemas de integración en países plurirraciales, pluriétnicos y pluriculturales. Desde el momento mismo de su llegada, los inmigrantes (colonos) europeos - ingleses, holandeses, escoceses, alemanes y suecos- que se asentaron en los territorios que después formaron las famosas 13 colonias, no tenían ningún interés de integrarse en la sociedad autóctona que encontraron. Muy al contrario su único propósito era implantar la sociedad y la cultura que habían traído a cuestas desde ultramar, y para lograrlo estaban dispuestos a cargarse a cada "bicho" indio que encontraron en su camino - habrán oído la infame frase: "el único indio bueno es un indio muerto" (!) - hacia el Pacífico. Es clarificador que la población india (nativa) es actualmente inferior a la que hubo antes de la llegada de los europeos nórdicos y que forma actualmente un porcentaje insignificante de la población estadounidense, mientras que los descendientes de los 650.000 esclavos africanos (vea: Esclavitud ) que fueron importados a partir de la segunda mitad del siglo XVII, constituyen hoy en día más del 10% de la población (casi 30 millones). Lo que demuestra que dejarse esclavizar es a la larga  más "ventajoso" que luchar hasta la muerte como hicieron los "recalcitrantes, incorregibles y salvajes indios". Por otra parte ni siquiera hubo integración entre los "inmigrantes". No solamente mantuvieron sus enemistades nacionales  hasta que todos fueron absorbidos por la Corona Británica, sino las colonias eran muy diferentes entre si e iban desde una Virginia señorial  a una  Massachussets teocrática. Con el tiempo estos grupos terminaron por integrarse y forman la base de lo que hoy se denomina población "anglosajona", pero no ocurrió lo mismo con la inmigración a partir de la mitad del siglo XIX. Todas los grupos raciales, étnicos y nacionales, han ocupados sus territorios y como resultado Minnesota es más sueca que Suecia, Wisconsin es un "estado" alemán, Brooklyn un barrio italiano, Queens judío y Harlem "afro-americano" (como si los egipcios y magrebíes no fuesen también africanos), y no hay que olvidarse de los diferentes Chinatowns. Estos ejemplos se pueden multiplicar por mil, lo que demuestra que Estados Unidos no es tanto un "crisol" sino un enorme multighetto. La única excepción es probablemente California. La integración en Nueva York, con sus 127 etnias y sus 125 idiomas, es más aparente que real.  

 Si esto ha ocurrido en un país que basa su existencia misma en la inmigración, no es sorprendente que en Europa ocurra otro tanto. No solamente la antigua Yugoslavia sino también Bélgica, Suiza (más confederalista que federalista) y hasta Italia con su división entre Norte y Sur, son claros ejemplos de falta de integración. Lo mismo podemos decir de España donde como resultado de la extendida propiedad inmobiliaria (el 85% son propietarios de su casa o piso) no hay movilidad territorial y, por lo tanto, tampoco un gran nivel de integración. La gran mayoría son por encima de todo de su "patria chica" y de su pueblo. Cataluña y el País Vasco son ejemplos extremos de regiones donde después de cincuenta o hasta cien años sigue existiendo una casi insuperable división entre vascos "vascos" y  catalanes "catalanes" de un lado, y vascos "inmigrantes" (españoles de otras regiones) y catalanes "inmigrantes (generalmente andaluces) de otro. Arturo Barea da en "La Ruta" una descripción de los reclutas de toda España que llegaban en 1922, en plena campaña africana, a Ceuta, y la sorpresa con que los contingentes de las diferentes regiones  observaban la forma de vestir, el aspecto, y el habla de los demás: "me parecía a mí que un madrileño era menos extranjero lado a lado de un neyorquino que lo es un vasco de un gallego, cuyos pueblos no están a cien kilómetros de distancia" . No hay duda que desde entonces las cosas han cambiado mucho y que las diferencias externas han desaparecido en gran parte gracias, entre otras cosas, al cine y la televisión, pero Madrid sigue siendo la única ciudad con un buen nivel de integración entre personas originarias de todas las partes del país. En un sentido inverso hay dos indicadores casi infalibles para medir el nivel de integración: los matrimonios o emparejamientos entre personas de diferente procedencia regional, y las Casas Regionales. Igual que en Estados Unidos los matrimonios entre gente de razas, etnias, u orígenes nacionales diferentes son más la excepción que la norma (casi un 95% se casan con los "suyos"), también en España se puede decir otro tanto y esta regla es aplicable hasta a Madrid. Al mismo tiempo la profusión de Casas Regionales en Madrid, y otras grandes ciudades, demuestra también ésta preferencia de los españoles por "lo suyo". Los dos indicadores, uno por defecto, otro por exceso, indican claramente que el nivel de integración en Madrid, la ciudad más integrada, no llega a más que un nivel medio. Es curioso que el nivel de integración más alto entre españoles existe justamente en las Casas de España, tan populares entre los emigrantes españoles en el extranjero, ya que allí y solamente allí lo español prima sobre lo regional. Lo mismo ocurre con casi todos los países; en Madrid hay asociaciones o clubes de todas las nacionalidades donde se juntan los respectivos nativos con otra gente de su nacionalidad  que en su propio país no hubiera conocida nunca y ni siquiera hubiera querido conocer. Es bien conocido que en estos clubes, más que en ningún otro sitio, los sentimientos patrióticos están a flor de piel. 

De todo lo anterior podemos sacar la conclusión de que si los niveles de integración son mucho menos altos de lo que se podría pensar a primera vista, el grado de cohesión de un país occidental depende en gran parte de tener un idioma (oficial) en común, de la aceptación generalizado de unas pautas de comportamiento, de unas reglas de juego compartidas, y de un estado de derecho laico.(Podemos entender entonces, por mucho que nos gustaría propagar el castellano por todas partes, que defender la legalización del mismo como segundo idioma oficial en Estados Unidos sería abrir una caja de Pandora con imprevisibles consecuencias, ya que muchos otros idiomas están esperando su lugar bajo el sol -  hemos visto los 125 representadas solamente en Nueva York - con lo que con el tiempo Estados Unidos se podría convertir en una nueva Torre de Babel, y ya sabemos lo que ocurrió con la primera)

 Considerando estos criterios podemos estar parcialmente de acuerdo, con reparos, con la reciente afirmación de Mikel Arzumendi según la cual la "multiculturalidad es la gangrena de la democracia", pero solamente si el termino se refiera a la introducción de culturas ajenas antilaicas. Decir como Fraga que por la Península han pasado fenicios, griegos, romanos, celtas etcétera no anula de ninguna forma el argumento, ya que de todas estas culturas solamente la romana trajo un largo periodo de estabilidad y prosperidad, justamente porque era originalmente la más "laica" de todas ellas. La expulsión de judíos y moriscos no fue en su tiempo una afirmación de un estado laico sino un acto de imposición de una religión excluyente sobre dos otras igualmente excluyentes. Es perfectamente posible  que si los Reyes Católicos (sic) hubieran continuado la política religiosa medieval, España se hubiera convertida  en un país verdaderamente multicultural  con un camino compartido hacia la laicización, pero también es posible que hubiéramos terminado por tener otro nacionalismo más, en la forma de una Autonomía Islámica de Granada. 

4.LAICISMO: Mientras más alto sea el nivel de integración de un país y su nivel de laicismo, más alto también será su capacidad de hacer frente a la alteración en su tejido social provocado por la abrupta llegada de mucha gente con culturas y religiones diferentes. Esta claro que un país totalmente laico puede con mucho más facilidad, y derecho, que otros, exigir el cumplimiento de ciertas normas, mientras que para países solamente parcialmente laicizados todo se complica mucho. En Europa, España conjunto con Italia, Portugal y Grecia tiene un bajo nivel de laicización - poco importa si el concepto está incorporado en la Constitución - para no hablar de Irlanda, que si no me equivoco, sigue siendo oficialmente "católica". Un ejemplo del bajo nivel laico de España es nuestro sistema educativo dividido, supuestamente, entre escuelas públicas y "privadas". Esta división es un auténtico timo conceptual ya que la inmensa mayoría de las escuelas llamadas "privadas" no son tales sino "concertadas" o sea escuelas confesionales financiadas - igual que las públicas - por el Estado. Otro ejemplo es que la Conferencia Episcopal - indirectamente nombrada/elegida por el Vaticano - sigue convencida de tener el derecho sagrado de entrometerse no solamente en todo lo divino sino en todo lo humano, especialmente en todo lo que concierna al matrimonio y las relaciones sexuales. Podemos "aceptar" que la existencia de escuelas confesionales concertadas y la existencia de enseñanza religiosa optativa en la escuela pública, en un estado constitucionalmente laico, forma parte del hecho de que la  inmensa mayoría de la población sigue siendo - por lo menos formalmente -católica, un hecho más sociológico que confesional ya que la práctica ha bajado a menos de un 25%. Por otra parte la intermisión de los obispos es meramente un hecho irritante a que solamente una pequeña minoría presta atención. Lo malo es que los dos ejemplos citados debilitan enormemente la defensa de nuestra sociedad, todavía semi-laica, frente a la embestida no tanto de la inmigración per se como de la inmigración marroquí musulmán. Visto los antecedentes; ¿cómo podemos en un futuro no muy lejano denegar a los musulmanes su derecho no solamente a abrir sus propias escuelas confesionales sino hasta a exigir(!) que estas escuelas también sean "concertadas", o sea financiadas por el erario público? ¿Y como podemos negar el derecho a los mulas a criticar abiertamente en las mezquitas nuestro sociedad occidental - como ya están haciendo - si los obispos católicos están haciendo otro tanto a diario? El problema está en que mientras que en el primer caso la sociedad española por hartazgo y por estar acostumbrada ya no se deja influir, los inmigrantes marroquíes, provenientes de un país básicamente teocrático (Mahoma VI es el "Príncipe de los Creyentes"), son enormemente vulnerables a la manipulación religiosa. Según Jean-Pierre Tuquoi, autor del libro "El último rey" (Mahoma VI), la corriente islámica (oscurantista)"Justicia y Igualdad" del jeque Ahmad Yassin, es ya la primera fuerza en Marruecos. Si a esto añadimos las fundadas sospechas de que gran parte del tráfico ilegal de las "pateras" está en manos de este grupo, el cual, cobrando mucho a los no afines, logra de esta forma introducir sus militantes en España no solamente "gratis total" sino además bien financiados, Ya hay pruebas de que Marruecos, con el apoyo financiero de los Saudís, está activamente persiguiendo la "Re-reconquista" subterránea del al-Andalus. (¿Está  Felipe con su visita a Mahoma VI haciendo de Don Julián igual como está haciendo en el País Vasco?)

 5.TOLERANCIA: "Respeto o consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás aunque sean diferentes a las nuestras", una interpretación sorprendentemente liberal si consideramos que el verbo tolerar significa literalmente: "Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente". Una cosa es respetar el derecho de cualquier persona a sus opiniones y prácticas dentro de la legalidad, otra cosa es tener que respetar  dichas opiniones o prácticas. Si alguien defiende la opinión que el mundo fue creado hace unos seis mil años o que la primera mujer fue hecha de una costilla del primer hombre o que la tierra es plana, no tengo más remedio que admitir su derecho a sus santísimas opiniones y además aguantarlas, pero que nadie me exija respetar tales aberraciones mentales, ya que entonces estaría coaccionando mi  libertad intelectual. Algo parecido ocurre con la libertad de culto - el derecho de practicar públicamente los actos de la religión que cada uno profesa - y la tolerancia de culto - el derecho reconocido por la ley de celebrar privadamente actos de culto (que no son los de la religión de estado). Como en un estado laico y democrático no existe religión de estado, todas las manifestaciones religiones debieran de ser actos de culto privados y no públicos (exclusivamente en los "templos" de las diferentes religiones y en las casas de sus creyentes) , en la tolerancia mutua del derecho de culto y el respeto mutuo de no molestarse unos o otros. Como hemos visto en el Ulster las manifestaciones públicas de dos religiones hostiles entre si (en sus formas más sectarias) puede dar lugar a auténticas batallas callejeras y un vertiginoso aumento de la intolerancia mutua. La tolerancia en su sentido de respetar el derecho de los demás - y no en su equivocado sentido de entreguismo - es un concepto totalmente laico; todas las religiones son por definición intolerantes ya que cada una se considera portadora de la Única Verdad Revelada. Si esto es verdad de las religiones en general, todavía lo es más, infinitamente más, de sus versiones fundamentalistas e integristas, en suma "oscurantistas". El mal llamado fundamentalismo islámico (vea: Oscurantismo), que en España ya está pidiendo a gritos sus derechos, da, en los países donde se ha hecho fuerte, a sus enemigos "ni agua". ¿O hay alguien en sus cabales que pudiera pensar que los wahhabies en Saudí Arabia (vea:Wahhabismo) algún día admitirán iglesias cristianas en su país  y la critica de sus costumbres por parte de clérigos occidentales desde el púlpito? El problema no es tanto con el Islam como con sus desviaciones. Es poco sabido que el Islam dispensa a sus creyentes de muchas de sus obligaciones - especialmente las públicas - cuando viajan o viven en países no musulmanes. Esto incluye, por supuesto, la forma de vestir que no tiene ni siquiera orígenes religiosas sino puramente culturales, y el hijah, el chador y la burka son prendas de origen pre-islámico (vea: Velo).

 Esto nos lleva directamente a la reciente polémica sobre la escolarización de los hijos de los inmigrantes en general y el uso del "hijah" por parte de las chicas musulmanas en particular. Para empezar, la hijah no es solamente el pañuelo sino toda una indumentaria de ropa larga y amplia, esto sí mucho menos rigurosa que el chador para no hablar ya de la burka. O sea, el pañuelo que cubre el pelo y el cuello es algo así como la mínima expresión del hijab. Lo de la escolarización ha llevado a algunos a expresar opiniones sorprendentemente paradójicas. Federico Jiménez Losantos, con cuyas opiniones me siento en general bastante identificado, considera la mar de bien que niñas musulmanas sean educadas en colegios católicos (sic) bajo el argumento que la carga de la educación de estas niñas hay que dividirla equitativamente entre colegios públicos y concertados, y a él - liberal, anticlerical y, presumiblemente, ateo - le basta que estas niñas no tengan que atender las clases de religión (faltaría más!) como si los colegios de monjas no estuvieran impregnados de catolicismo por los cuatro costados. Igualmente paradójico es el hecho de que las monjas no se han opuesto a educar niñas musulmanas por una mínima coherencia religiosa - que hubiera sido de sentido común - sino que se opongan principalmente al uso del pañuelo por parte de estas niñas, cuando justamente ellas mismas llevan una indumentaria que, según las diferentes congregaciones, es lo más parecida al pañuelo, al hijab y hasta al chador (el hábito clásico). Si a todo esto añadimos que algunas directoras ya han dicho que no están dispuestas a adaptar los menús de sus comedores, y si hay cerdo (!), pues cerdo hay, habrá que llegar a la conclusión que falta sentido común por doquier. Por una parte hay más que suficientes niños hispanoamericanos - cuyos padres estarían encantados si les enviasen a colegios confesionales - para que estas pueden absorber su parte proporcional de niños inmigrantes y, de esta forma enviar los niños musulmanes a los colegios públicos, y, por la otra, creo que el pañuelo - no tanto como signo de discriminación sexual sino como signo de identidad- es perfectamente aceptable, especialmente en un país como España donde hace no muchos años a las mujeres no les hubiera ocurrido de entrar en una iglesia sin tener la cabeza, los brazos y las piernas, debidamente tapadas. (Tampoco hay que olvidar que los uniformes de los colegios concertados, que supuestamente evitan comparaciones económicas, sirven hoy en día principalmente para que las monjas no tienen que prohibir el uso de pantalones y de "tops" que dejan el ombligo al aire). No obstante, habrá que dejar muy claro que el uso del pañuelo es la máxima concesión posible y que no se tolerara el uso del hijab (completo) ni del chador para no hablar ya de la burka. Prácticas como matrimonios forzados, ablación de niñas africanas, el  no cumplir con la escolarización obligatoria de las chicas después de la primera regla etcétera, deberán ser consideradas como delitos penales. Si los inmigrantes quieren que se les respeta sus derechos legales tienen que darse cuenta que esto exige de su parte el estricto cumplimiento de sus obligaciones como residentes o ciudadanos, el respeto para las normas de convivencia, para los costumbres y para el Estado de derecho laico en España. Que no pretenden, como los primeros colonos anglosajones en las 13 colonias en América, llevarse su cultura a cuestas e imponerla a la sociedad española, jaleados por el PSOE e IU, que contrarios a su supuesto laicismo, están montando irresponsablemente toda una campaña de defensa del "multiculturalismo".

6.EJEMPLOS AJENOS: Para darnos cuenta de lo que nos puede venir encima vamos a ver lo que está ocurriendo en otros países europeos como Francia, Inglaterra y Holanda.

 En Francia hay una gran preocupación, poco discutida en público, sobre lo que puede pasar a largo plazo. Las proyecciones demográficas de la población de origen magrebí, argelina en su mayoría, indican que este conjunto puede llegar a convertirse en mayoritaria de aquí a 40 o 50 años con la posibilidad de usar el derecho de sufragio para dar un auténtico vuelco a la sociedad francesa laica y convertirla en una baluarte del oscurantismo islámico. Es muy probable que no llega a tanto ya que con el tiempo también la tasa de natalidad de los magrebíes bajará, posiblemente, a niveles comparables al del resto de la población, y, por otra parte, es improbable que los franceses vayan a admitir sumisamente que haciendo mal uso de su  sistema democrático los inmigrantes les vayan a robar el país, pero no hay duda que el progresivo aumento porcentual de la población magrebí combinado con su bajo nivel de integración creará graves problemas futuros comparables a los que Argelia está actualmente padeciendo. La falta de integración aludida no es tanto por culpa de la sociedad francesa que a través de su historia ha absorbido con facilidad a la mayoría de los exiliados o inmigrantes que se han instalados en su país, sino de los propios argelinos que, mayoritariamente, han creado su propio apartheid  y sus propios ghettos.

 En Inglaterra ocurre otro tanto. Londres ha dejado de ser una ciudad inglesa - excepto por sus partes más céntricos - y muchos de sus barrios (del ár.barri ! =exterior) se están convirtiendo cada vez más en ghettos étnicos donde la inmensa mayoría de las mujeres de mediana edad no hablan ni una palabra de inglés. Parte de Birmingham se está volviendo una auténtica fortaleza del oscurantismo islámico, donde el 11/9 fue abiertamente jaleado.

Hasta en Holanda, quizás el país menos racista del mundo, el rechazo a la inmigración islámica está aumentado por puro hartazgo. Hace unos siete años se publicó en uno de los periódicos de más tirada un articulo escrito por un inmigrante turco llegado a mitades de los años 60, casado con una holandesa y  presidente de la asociación islámica por más señas. "El hombre, en un holandés muy culto, lanzaba un furibundo ataque a la sociedad holandesa pero no como nos podíamos imaginar para acusarla de racista e intolerante sino, muy al contrario, por blandengue. Argumentó que el entreguismo de los holandeses frente al fenómeno de la inmigración era tal que esto a la larga iba a fomentar el racismo y la xenofobia como pura reacción defensiva. Según el, tanto miedo tenían los holandeses de ser tachados de racistas  que se dejaban literalmente pisar el terreno. El hecho de que la policía trataba a los inmigrantes con mucho más consideración que a sus propias compatriotas daba a aquellos la impresión de que tenían carta blanca para abusar a su antojo. Explicó que como los inmigrantes musulmanes venían de países muy autoritarios con escaso respeto para los derechos humanos, y donde estaban acostumbrados a recibir palos por cualquier infracción y sentencias durísimas por cualquier delito por leve que fuese, interpretaban la actitud totalmente opuesta de la policía y de la justicia holandesa no como una demostración de un estado de derecho sino como pura cobardía y, de allí, llegar a la conclusión de que los holandeses les tuvieran miedo solamente hubo un paso. El resultado fue que muchos se pusieron el país por montera, abusando de sus derechos e incumpliendo sus obligaciones - el incumplimiento fiscal es muchísimo más alto que en la población autóctona - y en muchos caso haciéndoles la vida imposible a sus vecinos. Como ejemplo de esto último se refería  al Ramadán. Se quejó de que este mes del ayuno, concebido como sacrificio para purificar el cuerpo, poco a poco se ha convertido en una especie de carnaval nocturno. Originalmente el estricto ayuno diurno tanto de alimentos como de líquidos - muy duro en países desérticos y solamente para adultos - fue seguido después de la puesta del sol por una comida nutritiva, la ingestión de grandes cantidades de liquido para evitar la deshidratación y, antes de la salida del sol, por  un desayuno fuerte también con mucho liquido; el resto de la noche se dormía porque el día siguiente había que trabajar como siempre. Con el tiempo toda la esencia misma del ayuno ritual ha cambiado, por una parte con la existencia de cuartos de baño es mucho más fácil beber varias veces al día sin que nadie se entere (más todavía en Occidente donde el Ramadán para los musulmanes ni siquiera es obligatorio, vea: Dispensa) y por otra parte las noches del Ramadán se han convertidas en jolgorios y   largas comilonas, que no solamente convierten el concepto mismo del "ayuno" en una farsa - ¡durmiendo durante el día el ayuno se nota poco! - sino además, con tanta fiesta durante la noche, durante el día son incapaces de trabajar. Para el articulista turco esto tenía dos efectos nefastos para la convivencia: en los barrios populares y castizos donde normalmente los inmigrantes se instalaron, sus habitantes de siempre se vieron forzados a "emigrar" a otros lares por no aguantar ya tanta fiesta nocturna y ruidosa que no les dejaba dormir durante un mes entero, mientras que por otra parte los patrones preferían enviar tanto trabajador musulmán sonámbulo a su casa antes de aceptar el riesgo de accidentes laborales, con lo que estos trabajadores disfrutan de 2 meses de vacaciones al año, convirtiéndose en auténticos privilegiados. ¿La solución sugerida por nuestro hombre? Por una parte la aplicación estricta de la ley sobre polución acústica - a los holandeses no se les aceptaría estas infracciones pero si a los musulmanes por ser el Ramadán una fiesta religiosa y un hecho ¡cultural diferencial! - y por otra parte obligar a los trabajadores musulmanes a tomar sus vacaciones durante el Ramadán para que lo festejan en sus países de origen y dejen de fastidiar a los locales"

Me he extendido recopilando el articulo en cuestión por dos razones: por ser la opinión de un inmigrante turco musulmán y por lo tanto - por muy integrado que sea -no sospechoso de "racismo" contra su propia gente, y  por indicar los problemas que nos pueden venir encima en caso de la más mínima sospecha de blandenguería.

7. CRIMINALIDAD: Hace pocos días se han publicado las estadísticas de la tasa de criminalidad del año 2001 con un aumento del 10% de los delitos cometidos. El PSOE con su ya casi proverbial cinismo no ha vacilado en atacar al Gobierno - el ataque siempre es la mejor defensa - como responsable total y único de este aumento y la tibia defensa de Aznar ha sido en atribuirlo al incremento de la población. Parece que ya no podemos llamar a nada por su nombre por miedo de "ofender" a los  manipuladores. La verdad es bastante simple: desde 1995 la tasa de criminalidad ha descendida ligeramente año tras año hasta el 2000, pero en los últimos dos años ha crecida un 10% por año, mientras que la población ha crecido más o menos un 2% en total. Pero no solamente ha crecida la tasa de criminalidad más de un 20% en los últimos dos años sino además la proporcionalidad entre nacionales y extranjeros ha cambiada sustancialmente hasta llegar a la paridad total. O sea, los extranjeros que forman menos de un 5 % de la población cometen la mitad de los delitos, lo que nos da como resultado aritmético que los extranjeros cometen proporcionalmente 19 veces más delitos que los nacionales o por lo menos son arrestados 19 veces más. Si comparamos esto con la década de los noventa vemos que el arresto de españoles ha bajado proporcionalmente mucho y que al mismo tiempo el de los extranjeros ha aumentado más que vertiginosamente, exponencialmente. Lo único que ha cambiado en los últimos dos años para poder justificarlo es la masiva entrada de inmigrantes ilegales por culpa de la infame Ley de extranjería de finales del año 99,votado por el PSOE con la ayuda de CiU, y CC. Pero podemos dar un paso más, no es lógico pensar que entre los extranjeros que ya estuvieron aquí antes de aquel año la tasa de criminalidad de repente ha aumentado increíblemente, lo que significa que el gran cambio en las estadísticas es solamente atribuible a la inmigración ilegal a partir del año 99. Con esto no pretendo decir que todos los inmigrantes son unos criminales;  no hay duda que los casi 300.000 arrestos que se les puede imputar impliquen probablemente a 30.000 individuos que cada uno han sido arrestados 10 veces o más. Lo malo es que no se pueda distinguir los buenos de los malos a simple vista, y con por lo menos un malo por cada nueve buenos estos no se pueden quejar de que todos empiezan a inspirar desconfianza. Si a esto añadimos todas las mafias  desde colombianos a argentinos, desde marroquíes a polacos, rusos y búlgaros no es sorprendente que la xenofobia hacia todos los extranjeros que no sean originarios de la actual Unión Europea vaya en aumento.

8.RACISMO: El racismo es una de estas palabras paraguas que igual que el genocidio han  entrado en boga en los últimos cincuenta años. Y digo paraguas, por imprecisas y exageradas. El término se aplica con total ligereza a conceptos que ni siquiera llegan al nivel de étnicismo y que más que otra cosa son xenofobia, y más que nada el resultado del miedo a lo desconocido. Sus remotos orígenes están en el "forasterismo" medieval cuando cualquier persona ajena a una aldea era automáticamente sospechosa. Que las actitudes de rechazo hasta ciertos inmigrantes no tienen nada que ver con verdadero "racismo", demuestra el hecho que los hispanoamericanos mestizos lo notan mucho menos que los marroquíes que son en su inmensa mayoría bereberes, o sea primos hermanos de los iberos de donde provienen más del 50% de los genes españoles. Son los españoles y no ellos el resultado de múltiples mestizajes, diferentes según las regiones. Que los mestizos y mulatos hispanoamericanos (y todas sus mezclas) sean mejor aceptados raya  en el hecho de que son castellanohablantes, de que son católicos, y de que sus costumbres, por diferentes que sean, son reconocibles y conocidas. El rechazo tiene entonces poco que ver con racismo sino con la exigencia de que en "España como los españoles", y que los inmigrantes - a quien nadie les ha llamado- si quieren vivir pacíficamente entre nosotros tienen que adaptarse a la cultura española y no al revés. No es que no haya en España "racismo"- como en todos los países del mundo, hasta hay un racismo invertido - un extraño complejo de inferioridad - demostrado por la preferencia por el pelo rubio y los ojos azules (¡que abuela no quisiera unos nietos así!) como si estos fueran un signo de superioridad. No obstante tampoco hay que exagerar: el "racismo" español no es nada comparado con lo que hay en África donde todas las etnias y todas las tribus se masacran entre si a la primera provocación. ¿Alguien se acuerda de Ruanda? Podemos estar seguro que el "racismo" es mucho más fuerte entre los inmigrantes que entre los españoles y si aquellos se cuiden mucho en no demostrarlo es porque entienden perfectamente que tienen todas las de perder.

9.CONCLUSIONES:  

a) La inmigración incontrolada es enormemente peligrosa y si la sociedad tarda demasiado en convencerse de ello, puede que ya sea demasiado tarde para enfocarla de forma adecuada y razonable. Ya he dudado en otras ocasiones de la necesidad misma de la inmigración desde el punto de vista español (vea: ¿Imprescindible?) pero en el peor de los casos las necesidades no serán superiores a 20 o 30 mil inmigrantes al año y, con la ampliación de la Unión Europea estos números van a ser ampliamente cubiertos por la inmigración interior desde países como Polonia, Bulgaria y otros. 

b) Para evitar la inmigración ilegal habrá que hacer campañas publicitarias en los países de origen explicando la inutilidad de entrar ilegalmente ya que los inmigrantes cogidos serán expulsados inmediatamente sin miramientos. Simultáneamente hay que aumentar las penas para el tráfico de personas y la falsificación de documentos equiparándolas con las del narcotráfico.

c) Habrá que promulgar cuanto antes la legislación necesaria para que cualquier inmigrante  ilegal o legalizado arrestado por cualquier delito sea expulsado inmediatamente. La situación actual en que el delincuente no puede ser expulsado mientras que no haya sido juzgado es totalmente contraproducente y es una invitación al crimen si solamente fuese como defensa contra la posible expulsión.

d) Inmigrantes solamente deberán ser aceptados a través de los servicios de inmigración y con contrato de trabajo previo, exactamente igual como se organizó la emigración de españoles a Alemania y otros países hace 40 años.

e) Como los inmigrantes marroquíes son generalmente temporeros agrícolas habría que dar les tarjetas de residencia y permisos de trabajo temporales validos por los 6 meses de las diferentes cosechas. Para ellos volver a Marruecos  después de las faenas es muchísimo más rentable que traer sus familias a España, ya que el dinero ganado aquí les valdrá - por la diferencia del nivel de vida - diez veces más en Marruecos.   Además, quedándose, terminarán viviendo peor - malo para ellos - y cobrando seis meses de paro - malo para el erario público español. Como los servicios de inspección están controlando cada vez más el trabajo negro en el campo, los agricultores, para no tener problemas, empiezan a contratar legalmente trabajadores de Europa oriental. Por ejemplo en Huelva han contratado legalmente varios miles de mujeres polacas, que trabajan mejor, y son menos conflictivas (¡casi todas son rubias!) que los hombres marroquíes, y además, después de cuatro meses vuelven a sus casas. El resultado es que hay varios miles de temporeros marroquíes malviviendo en los alrededores sin encontrar trabajo, lo que sin ninguna duda va a crear enormes problemas en muy poco tiempo.

d) Las remesas de dinero a las familias es el único beneficio que los países de los inmigrantes pueden obtener de la emigración. La reagrupación familiar es malo también para ellos porque terminan por perder definitivamente la parte de su población con más iniciativa. (vea: Competencia

e) Toda la progresía está irresponsablemente usando la inmigración como moneda de cambio, muy fácil porque ellos nunca van a padecer los problemas que están creando. Vamos, estaría francamente sorprendida si han visto un inmigrante alguna vez. Los que sí van a padecer los problemas son los trabajadores españoles más humildes y menos preparados.

f) Para todos sería mucho mejor y más rentable si los países del mundo occidental se decidiesen de una vez a crear una especie de Plan Marshall, bien controlado y supervisado, para ayudar a los países subdesarrollados. Por bastante menos dinero de lo que cuestan las carreras armamentistas se podía resolver gran parte del problema.      

g) Una última observación: La reciente idea de incorporar inmigrantes al ejercito y a la policía es altamente peligrosa. Cuando la juventud de un país pierde el interés en defenderlo, la desintegración de la nación está a la vuelta de la esquina. El ejemplo más claro fue el Imperio Romano cuya caída fue el resultado de dos  - aparte de muchos otros - factores principales: por una parte la tolerancia de una religión extranjera y potencialmente intolerante que, en menos de un siglo, pervirtió el estado más laico conocido hasta entonces para convertirlo en una teocracia, y por otra parte la incorporación progresiva de germanos en las legiones (la espina dorsal del ejercito romano) que terminó por debilitar éstas frente a las hordas bárbaras.     

 

© 2/2002

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