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El 11 DE SEPTIEMBRE "REVISADO"

Advertencias previas Investigaciones Escuchas Especulación ¿Protegidos? Lazos simbióticos
Excusas falsas Provocadores Hedor Gato encerrado ¿Tontos   o Malos?

Ahora que ya han pasado más de 6 meses desde el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York vale quizás la pena preguntarnos si el éxito del ataque fue por culpa de la incompetencia de la CIA y del FBI o si hubo razones mas oscuras, ocultas e inconfesables detrás.  

No hace falta ir al extremo de pensar en una conspiración para pensar que hay algo más de lo que nos han contado hasta ahora. La versión oficial de que los servicios de  seguridad de los Estados Unidos no tenían la más mínima indicación de las actividades de los terroristas hasta el momento del impacto de los aviones parecía desde el principio poco probable y creíble. Según el FBI no se conocían la identidad de los terroristas, los métodos a usar, ni los objetivos a alcanzar. Desde entonces han aparecido poco a poco muchas piezas del rompecabezas que demuestran que la versión oficial era claramente y conscientemente falsa.

 No solamente hubo bastantes advertencias sobre la posibilidad de secuestros de aviones por parte de terroristas suicidas, sino varios de los secuestradores implicados en los ataques del 11 de septiembre, incluyendo el supuesto organizador principal, Mohammed Atta, estuvieron bajo vigilancia activa por parte de agentes del FBI. Parece entonces que no hubo tanto un fallo por parte de las agencias de inteligencia como una inexplicable tendencia a ignorar las advertencias recibidas y una aparente indiferencia hacia la posibilidad de un ataque terrorista de primera magnitud en suelo estadounidense. A esto hay que añadir de que no hay ninguna indicación de que durante los últimos seis meses haya existido algún intento serio de investigar y analizar los hechos y de atribuir responsabilidades.    

Los gobiernos de Alemania, Egipto, Rusia e Israel  advirtieron en los meses previos al 11 de septiembre al gobierno estadounidense de un ataque terrorista inminente. Cada uno de estos gobiernos solamente podía facilitar información fragmentada, pero el conjunto de sus advertencias indicaba que el ataque se efectuaría usando como arma aviones comerciales secuestrados.

Todas estas advertencias han sido reflejadas en artículos en algunos de los periódicos mas importantes del mundo. Algunos ejemplos: 
Frankfurter Allgemeine Zeitung (14/9/2001): Según este periódico el BND, el servicio de inteligencia alemán, informo en junio, tanto al servicio de inteligencia norteamericano como al israelí, que terroristas árabes estaban planeando el "secuestro de aviones comerciales para usarlos como armas para atacar símbolos importantes de la cultura de los dos países". El periódico cito que la información de la BND había sido obtenida a través de "Echelon", un sistema de 120 satélites que supervisa todas las comunicaciones electrónicas mundiales. El sistema, cuya existencia nunca ha sido oficialmente admitido, es operado por varios países anglosajones pero está totalmente bajo control de los Estados Unidos (sic).  
New York Times (26/9/2001): Según este periódico, el Presidente egipcio Mubarak advirtió el 13 de junio al gobierno estadounidense de un complot de Osama ben Laden para atentar contra Bush y otros políticos mundiales con aviones secuestrados, durante la reunión del grupo G-8 en
Génova. La advertencia fue tomado muy en serio y se estacionaron baterías antiaéreas alrededor del aeropuerto genovés.
Según informes de la prensa rusa, la inteligencia rusa informo a la CIA durante el verano, de que 25 pilotos terroristas habían estado entrenándose  para misiones suicidas. En una entrevista del 15 de septiembre, el Presidente ruso Vladimir Putin confirmó que él había ordenado a su servicio de inteligencia, en agosto, de informar al gobierno estadounidense de que había indicios de ataques inminentes en   aeropuertos y edificios gubernamentales en Estados Unidos. 

El "Sunday Telegraph" (Londres,16/9/2001) informó que el Mossad israelí había advertido al FBI y la CIA, en agosto, que casi 200 seguidores de   Osama ben Laden habían entrado en Estados Unidos con el propósito de preparar  atentados terroristas a gran escala y sobre blancos de gran simbolismo. El "Los Angelos Times"  publicó el 20 de septiembre que había recibido confirmaciones anónimas de la verdad de la información publicado por el periódico ingles.
The Independent, un periódico liberal de Gran Bretaña, publicó (17/9/2001) un artículo afirmando que el gobierno estadounidense fue advertido repetidamente de que se estaba tramando un plan para un ataque devastador contra los Estados Unidos. The Independent citó una entrevista a Osama ben Laden por parte del periódico de habla árabe publicado en Londres, al-Quds al-Arabi, a finales de agosto. Aproximadamente al mismo tiempo, se reforzaron considerablemente las medidas de seguridad en las Torres Gemelas, por  razones no explicadas.  

A pesar de esta serie de advertencias ninguna agencia de inteligencia estadounidense informó de un posible ataque terrorista en territorio americano en los meses anteriores al 11 de septiembre. Al contrario, el FBI y la CIA emitieron advertencias sobre probables ataques a sus embajadas y bases del ejercito en Oriente medio, Europa y Asia, sobre todo en Japón.

Visto todo esto era verdaderamente sorprendente que la FBI no tomó ninguna acción contra Zacarias Moussaoui - ahora el máximo inculpado vivo- cuando tenia constancia de que quiso aprender  cómo controlar un Boeing 747 exclusivamente en vuelo, sin mostrar ningún interés en técnicas tan esenciales como despegue o  aterrizaje. A pesar que las agencias de inteligencia mantuvieron que nunca habían considerado la posibilidad de ataques suicidas por medio de aviones comerciales, había muchas indicaciones de que no fue así. En 1993 se convocó una reunión de especialistas en el Pentágono para discutir el posible uso de aviones comerciales por parte de grupos terroristas. Los resultados de este trabajo no fueron nunca publicados por miedo, según los participantes, de dar ideas a los terroristas -¡sic! - (Washington Post, 2/10/2001). El año siguiente hubo tres casos de uso de aviones comerciales como armas letales. El primero fue el de un empleado despedido que invadió la cabina de mando de un DC-10 con el propósito de usar el avión para destruir el edificio social de su ex- compañía. No tuvo éxito a ser reducido por la tripulación. El segundo ocurrió poco después, cuando un hombre desequilibrado se lanzó en su avioneta Cessna contra la Casa Blanca y se estrelló contra un árbol a poco distancia de los cuartos privados de la familia presidencial. El tercer caso fue el secuestro de un vuelo de Air France en Argelia por el Grupo Islámico Armado. Los secuestradores tomaban tierra en Marsella y repostaron el avión con el objetivo de chocarlo contra la Torre Eiffel. El intento fue abortado cuando fuerzas especiales francesas se hicieron con el avión en tierra (The New York Times, 3/10/2001).
En enero de 1995 la policía filipina arrestó un tal Abdul Hakim Murad en un apartamento en Manila donde se encontró una gran cantidad de explosivos y detonadores. El sujeto confesó los planes para plantar  dispositivos explosivos cronometrados simultáneamente en 11 aviones comerciales americanos, y el secuestro de un avión para lanzarlo contra el cuartel general  de la CIA en Langley, y de un segundo para hacer lo mismo contra el Pentágono. Murad había asistido a escuelas de vuelo en los Estados Unidos, y había obtenido la licencia de  piloto comercial (The Washington Post, 23/11/2001).Durante 1996 el tema de ataques suicidas por medio de aviones era considerado lo bastante posible para que se empezaron a tomar precauciones para prevenir ataques aéreos durante los juegos olímpicos de Atlanta.

En aquel año el FBI también empezó a investigar las actividades de estudiantes árabes en las escuelas del vuelo. Rápidamente se daban cuenta de que al menos un docena de personas con vinculaciones con Al-Qaida habían asistido a clases de vuelo en varios escuelos privados. Un artículo en el Washington Post concluyó:" Desde 1996, el FBI ha tenido pruebas de que terroristas internacionales estaban entrenándose en suelo americano  para aprender a volar grandes aviones a reacción".
También durante los juegos olímpicos de Sydney, se tomaba muy en cuenta el peligro de ataques terroristas. La pesadilla de las autoridades fue de que un " avión de transporte cargado hasta los topes de keroseno fuese lanzado contra el estadio  en la ceremonia de inauguración ante los televidentes del mundo entero" según el superintendente Paul McKinnon de la policía de Sydney. Portavoces del Comité Olímpico Internacional confirmaron que medidas contra estas eventualidades han estado incorporadas en las sistemas de  seguridad de todos los juegos olímpicos desde 1972.  

El informe anual de la Administración Federal de Aviación correspondiente al año 2000 (publicado a principio del 2001) en su apartado referente a   hechos delictivos contra la aviación civil, dijo que, aunque no se conocen hechos que implicaban  a Al-Qaida en el terrorismo aéreo, "tiene la motivación, los medios y las actitudes antioccidentales y antiamericanas para cometer actos de esta índole". 

Aparte de sus bien conocidas agencias de inteligencia, los Estados Unidos mantienen el sistema más grande del mundo dedicado a la escucha de las telecomunicaciones con un presupuesto descomunal. No obstante, la administración Bush sigue vendiéndonos el camelo de que todo este inmenso aparato de seguridad no tenia ni la más mínima sospecha de que casi dos docenas de terroristas estaban preparando el secuestro de varios aviones comerciales para lanzarlos contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Lo que ha surgido, sin embargo, durante los últimos seis meses, es un cuadro muy diferente de lo que ocurrió el 11 de septiembre y la relación de la inteligencia americana con ello. Ahora ha salido a la luz que la Agencia de Seguridad Nacional tenía acceso casi completo a las comunicaciones electrónicas de  Al-Qaida. Durante el período anterior a los atentados a las embajadas americanas en Kenya y Tanzania en agosta de 1998, el control de estas comunicaciones  era tan extensa que oficiales de la NSA usaban conversaciones telefónicas grabadas de Osama ben Laden con su madre para impresionar a congresistas con vistas a la aprobación de sus presupuestos por parte del Congreso.

El NSA había grabado virtualmente cada minuto de las conversaciones de un teléfono móvil por satélite que ben Laden estaba usando en Afganistán. El dispositivo móvil, con 2000 minutos prepagados, había sido comprado en Nueva York para el  líder de Al-Qaida que lo usaba para llamar a sus partidarios en  docenas de países, una actitud poca prudente en el supuesto "conspirador numero uno del mundo".o (Los Angeles Times, 21/9/2001). La respuesta del NSA a estas revelaciones fue que ben Laden sospechaba  que sus llamadas fueron intervenidas y dejó de usar teléfonos y otros dispositivos electrónicos por completo, usando a partir de entonces a mensajeros y otros formulas de comunicación directa que no pudieron ser supervisados tan fácilmente. Estas manifestaciones han sido calificadas como típica desinformación gubernamental por muchos observadores. El periodista y ex portavoz gubernamental egipcio, Mahoma Heikal, en una entrevista con el periódico británico "The Guardian",el 10 de octubre de 2001, expreso su escepticismo de que Osama ben Laden y Al-Qaida podrían dirigir el ataque del 11 de septiembre sin que los Estados Unidos se hubieron enterado. Al-Qaida había estado bajo vigilancia durante años, cada una de sus llamadas telefónicas había sido intervenida y la organización estaba totalmente penetrada por la inteligencia americana, la paquistaní, la saudita y la egipcia. Era totalmente imposible que pudieran guardar en secreto una operativa que requería tal  grado de organización y sofisticación. Lo menos creíble es la pretensión del gobierno que la escucha electrónica no ha rendido ningún resultado. Sería prácticamente imposible evitar que una red mundial capaz de llevar a cabo ataques en el Oriente Medio, África, Asia, Europa y los Estados Unidos, no dejase amplios rastros de sus intercambios electrónicos.  

Han aparecidos muchos informes en la prensa que sugieren que Al-Qaida  haya basada sus comunicaciones en dispositivos electrónicos y que estas comunicaciones han sido captadas  por las escuchas americanas. Hubo informaciones de que la NSA había logrado descifrar las comunicaciones criptografiadas  de Al-Qaida hace ya dos años, lo que sugiere que alguna información sobre las preparativas del "11 de septiembre" debiera haber sido interceptada.  

La prueba más clara del éxito de la intervención de las comunicaciones  de Al-Qaida, fue la declaración del senador por Utah, Hatch Orrin, un hombre muy introducido en las agencias de inteligencia de su país, en la cual dijo que se había captada una conversación de dos miembros de Al-Qaida celebrando el éxito del ataque a las Torres Gemelas. (AP, 11/9/2001). La verdad de la confidencia en cuestión quedo demostrada indirectamente cuando Donald Rumsfeld, el ministro de defensa, denunció la información  como  "publicación desautorizada de información secreta" (sic). Es imposible de evitar la conclusión de que  si las agencias de inteligencia americanas pudieran obtener tales informaciones después del 11 de septiembre, seguro que también lo hicieron, o debieron haberlo hecho, anterior a esta fecha.

Se ha informado ampliamente que durante la semana anterior al 11 de septiembre, hubo una especulación súbita e inexplicada con  acciones  de American Airlines y United Airlines (las dos compañías cuyos aviones fueron secuestrados) apostando a una caída de su cotización a corto plazo, como ocurrió evidentemente después del día 11. Ninguna otra aerolínea sufrió tal especulación sobre sus acciones. Sorprendentemente la identidad de los especuladores no ha sido nunca revelada. Es poco conocido  que la CIA opera un sistema del software financiero sofisticado, conocido como Promis, que supervisa los movimientos de las cotizaciones bursátiles y da la alarma cuando hay grandes cambios súbitos con el propósito específico de alertar a los agentes de que una industria  o una  corporación pudiera ser objetivo de un ataque terrorista. Este software proporciona  información continua en tiempo real, y debe de haber alertado  el 7 de septiembre a la CIA, que las dos compañías mencionadas eran blancos potenciales. El FBI y el Departamento de Justicia han confirmado que Promis estaba en  uso el verano pasado para la recolección de datos para la inteligencia americana. No hay ninguna indicación que el CIA advirtió a las dos aerolíneas.

Según la administración Bush, se conocieron sólo 2 de los 19 terroristas  suicidas antes del 11 de septiembre. Estos dos, Kahlil Almihdhar y Nawaf Alhamzi, estuvieron en una lista de búsqueda y captura de la CIA. Se plantea entonces la siguiente pregunta:¿Cómo era posible que dos hombres buscados por el FBI y la CIA, con  lazos directos con el hombre que el gobierno norteamericano había declarado como el terrorista más peligroso  del mundo, pudieron abiertamente comprar billetes de primera clase solamente de ida, que son los mas caros? Almihdhar y Alhamzi vivieron al parecer en California, en el área de San Diego, durante casi dos años, saliendo de, y entrando en, los Estados Unidos por lo menos once veces desde que fueron incluidos en las listas negras de la CIA y del FBI. Según un informe de prensa, Alhamzi estuve incluso listado en la guía de teléfonos de San Diego lo que desmienta que los terroristas eran "expertos en cubrir sus huellas y  virtualmente indetectables" (The Washington Post, 29/12/ 2001).Además, la premisa que estos dos fueron los únicos de los secuestradores identificados que habían sido considerados como sospechosos anterior al 11 de septiembre era completamente falso. Varios de los otros habían atraídos la atención de la policía y de la CIA. Hay el caso extraño del Ziad Samir Jarrah, uno de los secuestradores del vuelo de United Airlines que se precipitó en  Pennsylvania. La policía de los Emiratos Árabes Unidos ha confirmado que  este hombre llegó a los EUA el 30 de enero de 2001, después de dos meses en Afganistán y Pakistán, y fue interrogado durante varias horas  a petición del gobierno americano. A continuación fue permitido seguir su viaje a Hamburgo. Meses más tarde voló a los Estados Unidos. A pesar de  que alguna agencia de inteligencia norteamericano tenia interés suficiente en Jarrah  para dejarlo detener en los EUA, los americanos  le permitieron entrar en el país. Poco después de su llegada se enroló en una escuela de vuelo. El 9 de septiembre fue detenido en Maryland por exceso de velocidad, pagó la multa y fue soltado. La  policía estatal de Maryland introdujo sus datos en sus ordenadores conectados con el FBI pero no encontraron nada sospechoso. Después del día 11 el FBI y la CIA  manifestaron que ninguna agencia conocía los antecedentes de Jarrah, pero uno se pregunta porque entonces  alguna agencia gubernamental norteamericana había buscado su detención ocho meses antes en Dubai.(The Baltimore Sun, 14/12/2001)

La revista Newsweek, en su edición especial publicada inmediatamente después del ataque terrorista, hizo una alusión sorprendente sobre supuestos lazos entre los terroristas y el aparato de seguridad nacional norteamericano. Citando fuentes militares norteamericanas ,Newsweek informó que "cinco de los secuestradores de los aviones que se usaron en los ataques habían recibidos entrenamiento en instalaciones militares norteamericanos secretas en los años noventa". Tres habían dado como su dirección  la Estación Aérea Naval en Pensacola,Florida, cuando  solicitaron carnes de conducir, otro se entrenó en la Escuela de Guerra Aérea en Montgomery, Alabama. Los tres hombres que fueron entrenados en Pensacola fueron identificados como Saeed Alghamdi y Ahmad Alnami, ambos a bordo del Vuelo 93 de United que se precipitó en Pennsylvania y Ahmed Alghamdi, a bordo del Vuelo 75 de United que se lanzó contra  la torre sur de las Torres Gemelas. Pensacola ha sido el lugar  de entrenamiento del ejército de aire  para aviadores extranjeros,  incluyendo muchos de Arabia Saudita y otros países árabes de Oriente Medio(15 de los 19 terroristas fueron ciudadanos sauditas).

Más sorprendente aun es el caso de Mahoma Atta, el jefe de la banda.   Según muchos informes publicados, Atta fue investigado por la inteligencia egipcia, la alemana, la CIA y el FBI, y no obstante viajó sin ningún problema  entre Europa y América a lo largo de 2000 y 2001. El BBC, dijo, en un comentario," Hay evidencias de que  los servicios de  inteligencia sabían mucho más sobre Atta antes del 11 de septiembre de lo que nos han dejado entender". Atta llamó la atención de las autoridades norteamericanas en varias ocasiones en el curso del año 2001, entre otras cosas por la compra en Alemania de gran cantidad de productos químicos necesarios para la producción de explosivos. Lo sorprendente fue la actitud indulgente con que fue tratado por el servicio de inmigración en Estados Unidos ya que en varias ocasiones le fue permitido entrar en el país no obstante  irregularidades en su visado. Sorprendente, porque todos los que hemos viajado con frecuencia a los Estados Unidos sabemos lo puñeteros, arrogantes y desagradables que pueden resultar los oficiales del servicio en cuestión. Según un informe de la televisión canadiense, Atta estaba bajo sospecha de haber estado implicado en un acto terrorista en Israel, y esta sospecha había sido  comunicada a la CIA anterior a la fecha en que obtuvo su primer visado.  

Una de las excusas usadas por el gobierno norteamericana para explicar porque el ataque terrorista del 11 de septiembre fue una sorpresa, fue la pretensión de que la CIA y las demás agencias de inteligencia confiaban demasiado en el espionaje electrónico y no tuvieron agentes infiltrados en las organizaciones terroristas. Según estas excusas, sin agentes infiltrados la CIA era incapaz de descubrir los planes de Osama ben Laden y por lo tanto no pudo prevenirlas. La premisa es una simple cortina de humo si consideramos la larga e intima relación entre las agencias norteamericanas y los fundamentalistas islámicas. Fueron aquellas agencias que estimularon la violencia terrorista islámica. Ya en los años 50 la CIA empezó a respaldar a grupos fundamentalistas violentas y usarlas contra sus enemigos en Oriente Medio. El primer ejemplo fue la ayuda financiera prestado a la Hermandad Musulmana en Egipto en contra del panarabismo de Nasser. Otro ejemplo fue el uso de la Fadayeen Islam contra elementos comunistas en Irán. La relación incestuosa entre la CIA y el terrorismo islámico aumentó geométricamente con el comienzo de la guerra civil en Afganistán. El gobierno Carter tuvo la esperanza de que una guerra de guerillas  podía convertir Afganistán en el Vietnam de la USSR, y empezó a respaldar a los fundamentalistas islámicos afganos con grandes cuantidades de armas y dinero. Reagan seguía la misma política con gran entusiasmo, y alabó los fundamentalistas como "luchadores por la libertad". Fue la CIA que reclutó militantes islámicas en decenas de países para ir a Afganistán y luchar en la cruzada anti-soviética. Allí fueron entrenados y equipados por agentes de la CIA. Los talibanes y Osama ben Laden fueron productos del mismo proceso, y Al-Qaida es por lo tanto un monstruo creado por la propia CIA. Dentro de los gobiernos norteamericanos este resultado fue aceptado con total cinismo. "¿Que es mas importante los Talibanes o la caída del imperio soviético? ¿Algunos terroristas exaltados o el fin de la guerra fría? (Le Nouvel Observateur,15/1/1998).

Supuestamente, ben Laden se enemistó con Estados Unidos por razón de la guerra del Golfo y la presencia de tropas norteamericanos en Arabia Saudita. Debe de haber habido otras razones ya que ben Laden sigue siendo un enemigo declarado del "laico" Saddam Hussein, y si no solamente aceptase norteamericanos en Afganistán sino además trabajó íntimamente con ellos, su supuesta oposición a la presencia temporal de estos en Arabia Saudita parece francamente sospechosa. Fuese como fuese, la posición oficial norteamericano es que a partir de allí se rompieron todos los contactos y que ben Laden formó Al-Qaida. 

Todo esto es bastante descabellado. Como se ha visto en las ultimas semanas, los israelíes en su ocupación del territorio palestino han contado con la inestimable ayuda de centenares de informantes palestinos, no obstante el estado de semi-guerra que ha existido entre los dos pueblos durante mas de cinco décadas. A la vista de esto seria totalmente incomprensible que la CIA  después de decenas de años de una relación casi simbiótica con los mujahedin afganos no hubiera introducido sus peones entre ellos y que ahora se encontrase sin ningún acceso a información sobre sus actividades. No hay que olvidar que los agentes conocen a ben Laden y todos sus ayudantes principales íntimamente, conocen sus debilidades, sus vicios y sus familias, lo que les da una enorme capacidad de manipulación y chantaje. Seria francamente sorprendente que las agencias de inteligencia más grandes y mejor financiadas del mundo hubieran sido incapaces de penetrar una organización formada por sus propios ex-empleados.

Con los años han salido a la luz muchas indicaciones de que agentes provocadores al servicio de la CIA jugaron un papel importante en previos ataques a intereses norteamericanos como las embajadas en Kenya y Tanzania en 1998 y las Torres Gemelas en 1993. Casi todos los acusados de este ultimo hecho fueron antiguos guerrilleros de la guerra de Afganistán que habían entrado en Estados Unidos con el apoyo de la CIA. También ha sido revelado que la CIA fue informado por la Mossad israelí, con dos semanas de adelanto, sobre la posibilidad  de un ataque a la embajada en Kenia y no se molestó en informar al personal de la misma, lo que aumentó enormemente el número de victimas.

Hay muchos elementos inexplicables, como por ejemplo la conexión de la familia de ben Laden con la de George Bush a través del grupo de inversión Carlyle; la negación del gobierno norteamericano de aceptar la extradición de Osama - ofrecida por el gobierno sudanés en 1996 - con la excusa que no hubo evidencias suficientes contra el; la supuesta entrevista entre agentes de la CIA y ben Laden en julio del 2001 en el American Hospital de Dubai donde estuve sometido a tratamiento (Le Fígaro, 31/10/2001); un artículo de primera página según el cual el FBI tenia identificado 5 grupos de miembros de Al-Qaida pero no había encontrado ninguna prueba que les relacionase con el grupo de Ata (The Washington Post, 23/10/2001) y el FBI no les había arrestado porque "habían entrado legalmente y desde su llegada no habían estado implicados en actividades ilegales". Uno se queda con la boca abierta, o sea, al mismo tiempo que centenares de norteamericanos fueron arrestados, interrogados y hasta encarcelados por el mero hecho de su origen árabe y su religión musulmana, el FBI informa a un periódico prestigioso de que no haya arrestado seguidores identificados de ben Laden porque no habían hecho nada malo(¡!).   

Políticamente el asunto huele muy mal. Seis meses después de la masacre de civiles más grande ocurrida en territorio norteamericano no ha habido ninguna investigación a fondo. Todos los intentos de crear una comisión de investigación parlamentaria han sido sistemáticamente saboteados por el gobierno. También las investigaciones internos del FBI y de la CIA han sido anuladas. Por lo tanto los supuestos fallos y la supuesta falta de capacidad de las agencias de inteligencia no han sido investigados. Muy al contrario han recibido un premio en la forma de un enorme aumento de sus presupuestos y, simultáneamente un incremento casi anticonstitucional de sus poderes. "Hay poco interés en Washington en indagar en los fallos gubernamentales para descubrir y derrotar el complot" (The New York Times). También el FBI cerró rápidamente la investigación criminal sobre el 11 de septiembre y ordenó a sus agentes en todo el país de abandonar las investigaciones para concentrarse en la prevención de posibles atentados posteriores.(¡ Y esto sin arrestar a ninguno de los componentes identificados de Al-Qaida en el país!). El clima de histeria creado con la supuesta amenaza de nuevos atentados terroristas y los casos de bioterrorismo con ántrax, evitó eficazmente cualquier clamor público de una investigación en profundidad.  Los atentados con ántrax, con esporas cuya proveniencia fueron laboratorios secretos del ejercito (sic), fueron, según algunos políticos Demócratas intentos de eliminar a los lideres de su partido en el Congreso(¡!)  

La información recapitulada aquí es de dominio publica y ha sido publicado en medios norteamericanos y europeos. No hay duda de que solamente forma un pequeño fragmento de los datos en manos de las agencias de inteligencia. Pero, no obstante, es suficiente para convencernos de que hay gato encerrado. No hace falta ir al extremo de sospechar de una conspiración en toda regla a los más altos niveles de la Administración Bush, para pensar que sí hubo una conspiración de ciertos elementos dentro de las agencias de inteligencia interesados en explotar atentados terroristas como pretexto para simultáneamente justificar una intervención en Afganistán - y posteriormente en otros sitios - y un recorte de los derechos individuales en Estados Unidos. Los miles de libros y películas cuyo tema principal ha sido las conspiraciones que han existido en la CIA y el FBI, y los actos ilegales cometidos por agentes de las mismas, no pueden estar simplemente basados en la imaginación calenturienta de sus autores. El mundo subterráneo de agentes y agentes dobles, de provocaciones y manipulaciones, de medias verdades y medios mentiras, existe sin ninguna duda.  

De todas formas, no es inconcebible  que hasta las más altas instancias del país pudiesen estar implicadas. La historia de los Estados Unidos está llena de ejemplos, desde la manipulación del accidente en la sala de maquinas que destruyó el Maine  en la Habana en 1898, y que fue usada por el gobierno de entonces (con la inestimable ayuda de Hearst) para justificar la guerra con España y que terminó con la creación de un imperio colonial; hasta la invasión de Kuwait por Irak en 1990 y que terminó con una permanente presencia de tropas, barcos y aviones norteamericanos en el área. No vale la pena  entrar en todos los entresijos de las relaciones entre Irak y Estados Unidos pero es sabido que la embajadora Glaspie casi había dado carta blanca a Saddam mientras que al mismo tiempo el General Schwarzkopf estaba preparando el plan para la intervención militar de Estados Unidos en el golfo pérsico. Un plan que estaba listo antes de que la invasión de Kuwait tuviese lugar. De igual forma hay indicios de que la guerra contra los Talibanes estaba decidida desde principios de 2001 y que solamente se buscaba el pretexto oportuno para empezarla. La razón no era la defensa de los derechos humanos de las pobres afganas sino las enormes reservas de crudo en el área y la necesidad de un oleoducto a través de Afganistán para hacer posible su explotación. 

Cuando hay manipulación por medio, los resultados son casi siempre mucho peores que los previstos. Igual que el gobierno estadounidense pensaba que Saddam Hussein se limitaría a ocupar la parte fronterizo de Kuwait que estaba en disputa entre los dos países, es probable que nadie se había imaginado los verdaderos efectos del 11 de septiembre. Lo que se debería haber limitado a la destrucción de, quizás, una o dos plantas de las Torres Gemelas, se convirtió en una auténtica hecatombe.

Solamente hay tres alternativas: o las agencias de inteligencia eran tontas y criminalmente negligentes, o estaban al tanto de lo que iba a ocurrir y dejaba que ocurriese para aprovechar la ocasión, o, peor todavía, provocaron ellas mismas el complot a través de sus agentes infiltrados. 

Como en las novelas negras, la pregunta es ¿quien se ha beneficiado?, y, hasta que se demuestre lo contrario, los beneficiarios de la destrucción de las Torres Gemelas no han sido exactamente ben Laden y los Talibanes.  El principal beneficiario es sin ninguna duda George W. Bush, que de un presidente de dudosa legalidad y con un nivel de popularidad en caída libre, se ha convertido por arte de magia en el presidente más popular en la historia de los Estados Unidos. A esto podemos añadir todo el movimiento fundamentalista protestante ultra conservador, el Pentágono, las agencias de inteligencia, el complejo militar-industrial, y no hay que olvidar a las petroleras, probablemente las más beneficiadas de todas. 

   

ã 4/2002

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